Males imaginarios

26 diciembre 2012

Males imaginarios


Reflexión navideña

25 diciembre 2012

Después de dos semanas trabajando, sin tan siquiera un día de descanso, llega el lunes y no lo reconozco. Es como un domingo laborable. No discuto que pueda ser un lunes, incluso un martes, tal vez miércoles o jueves no estoy seguro del nombre, tanto da si es viernes o sábado, que importa como lo llame si es más de lo mismo.

Ayer compró mucha gente, se hicieron números en época de crisis, cuadraban las cuentas del empresario: felices fiestas y una sonrisa. Luego se extrañan de que no quiera formar parte del circo: consume, compra, vende, compra… es por los críos, angelitos, no sabes la ilusión que les hace. Somos incapaces de atrapar su felicidad con una magia mas benigna. Este es el cáncer de los tiempos que corren, asume la enfermedad o suicídate. No hay mas solución y aun así quiero cambiarlo, no me importa perder el tiempo por una buena causa. Se que no aceptar la visión oficial me convierte en un mal niño: el tió me cagara mierda, papa Noel no traerá nada y los reyes solo carbón junto al resto de sucursales autonómicas… no deberías engañar así a tus hijos, todos los pequeños deben recibir sus regalos o acaso los de padres pobres son peores niños, si eres rico ya se tu respuesta, no me importa. Los adultos que manejan el cotarro son los despreciables, a esos habría que regalarles una hoguera, al resto una sonrisa, sonría, y si quieres feliz mierdidad.

LaRataGris


Los lobos de Luna

17 diciembre 2012

cuando nacio luna

El año en el que nació Luna, sus papás le compraron una cuna, un carrito, un parque de juegos, humidificador, walkies, videocámara, ropa, mucha ropa, más ropa de la que se podría poner en toda una vida, cuarenta y tres pares de zapatos, peluches, mantitas, un amigo imaginario, chupetes, biberones y un millón de trastos que en aquel momento no podían llegar a imaginar lo inútiles que eran. Guardaron todo aquello en la que sería su habitación y, como ya no cabía nada más, ni tan siquiera la pequeñísima niña, se la llevaron a dormir a su cama, dónde podían abrazarla mientras descansaban y ella tomaba tetita.

la_puerta_oscura_madre

Para Luna aquella era una habitación oscura, llena de sombras terribles y danzarinas. Cuando tenía que entrar su suelo crujía como aullidos de lobos tristes y su aliento era de miedo y gritos. le gustaba tan poco que siempre le pedía a su papá que la cerrase con muchos cerrojos, que le pusiera un candado y la llave se la llevase cualquier viento de paso. Sobre todo, no quería que aquel cuarto continuase mirándola fijamente mientras se relamía de hambre, quería que se lo llevasen de su casa para siempre.- Pero- le dijo un día su papá- esa es tu habitación, no podemos deshacernos de ella.-

La pobre niña se asustó tanto que dió un bote hasta los brazos de mamá y, llorando desconsoladamente, le pidió que no la dejase dormir allí solita nunca jamás.- Tranquila- la besó suavemente- no hace falta que duermas ahí si no quieres.

luz_de_lunaLuna dibujó un Sol enorme sobre una cajita de cartón, lo recortó con papá y lo pegaron en la habitación mas triste de la casa, para que nunca lloviese en ella. Mamá no dejaba decirles que no hacía falta, que con o sin Sol jamás llovería allí dentro. Y lo cierto es que desde entonces no ha caído ni una sola gota de agua sobre aquel suelo. Así que, a pesar de las reticencias, aún no ha podido decir que no haya funcionado, aunque la habitación siga estando triste.

el rapto de luna

Una noche los lobos que crujían el suelo salieron por el pasillo hasta la habitación de los padres, cogieron con delicadeza un bracito entre sus grandes colmillos y arrastraron suavemente a la niña hasta su cuarto.

Cuando la pobre se despertó sola, rodeada de aquellos ojos amarillos, lloró tanto que se dibujó un río sobre el suelo, gritó tantísimo que se hizo un rumor de viento entre las cuatro paredes y se cansó de tal manera que volvió a quedarse dormida a pesar del miedo que estaba pasando.

Cuando llegaron sus papás, asustados por el llanto, dormía inquieta sobre una cama de lobos gruñones.

-Ella nos pertenece- dentelleó el viejo lobo que vigilaba la puerta- No podéis venir a raptarla de su cuarto.- Acto seguido les enseñó unos dientes feos y sucios mientras les señalaba con el hocico el lugar por el que habían llegado y por el que podían marcharse.

Sin asustarse, sus papás, hincharon el pecho para parecer algo más grandes de lo que se sentían en ese momento. Con la voz mas firme que pudieron le dijeron a los lobos si le habían preguntado a ella dónde quería dormir- Puede que vosotros seáis los ladrones y no nosotros.-

la_mejor_sonrisa_del_lobo

Los lobos se miraron extrañados. Llevaban tanto tiempo autocompadeciéndose que se habían olvidado de los sentimientos de la niña. Se sentaron a esperar que despertase y, con la mejor sonrisa que puede tener un lobo, le preguntaron por lo que quería hacer ella.

-Me dáis miedo y quiero estar con papá y mamá- Los lobos, más tristes de lo que jamás habían estado, agacharon la cabeza y escondieron el rabo entre las piernas. Ellos nunca habían querido asustarla, sólo necesitaban jugar con Luna porque se aburrían. Pero, ahora, creían que eran demasiado malvados como para estar con ella.- Pero- dijo Luna- si dejáis de asustarme vendré a jugar con vosotros.

el_bosque_de_los_lobos

Los lobos no podían creérselo, abrazaron con sus patitas peludas a la niña que no quería verlos tristes y le prometieron que jamás volverían a asustarla. Entonces, entre todos sacaron los trastos inútiles que ensombrecían la habitación. Dejaron el río que había llorado Luna para no olvidar lo sucedido, el viento murmurado para siempre sentirse acompañados y el Sol de cartón para que no lloviese nunca. Pintaron árboles en las paredes, lanzaron confeti verde por el suelo y la habitación de Luna se convirtió en el bosque de los lobos felices. Tan contentos se pusieron que cantaron una canción y toda la familia se puso a bailar con aquellos aullidos a Luna, hasta que fue muy tarde y cayeron rendidos al suelo, donde durmieron toda la noche.

LaRataGris


Plantando estrellas

13 diciembre 2012

plantando estrellas


El hombre afortunado capítulo 2: Prisionero

11 diciembre 2012

-resumen del capítulo anterior –

En el mundo sólo ha quedado un trabajador,

el hombre afortunado.

Ha resistido crisis y recortes

a cambio de cobrar un poco menos,

de hacer las tareas de todos los demás.

Prisionero

 

Ya clareaba el día cuando Javier quiso apagar el televisor con un proyectil directo desde su cama. Su casa era un cuartucho de apenas cuatro metros cuadrados en el que se las habían ingeniado para meter un ridículo camastro en el que encogía las piernas al chocar con una de las paredes, un sucio orinal y, eso si, una enorme pantalla ocupando el muro en el que tendría que haber habido una ventana al mundo real. La tele suplía en ese momento el pequeño respiradero y, por eso, se encendía sola cada mañana, invariablemente, con un mensaje directo para su único y posible espectador- Buenos días Javier-. Educadamente molesta le ofrecía el parte meteorológico. Le aconsejaba sobre que ropa llevar durante las olas de calor, comprar un paraguas para las lluvias constantes o cualquier otro objeto que la pantalla pensase que podría necesitar. El hombre afortunado se había acostumbrado a todas aquellas predicciones acertadas. Sin preocuparse demasiado adquiría una bufanda, una taza para te helado o bombones de ñu por que el televisor conocía todas sus necesidades o por que las palabras hacían florecer el deseo positivo de una forma sutil e imperceptible, en realidad nunca se lo había planteado.

Toda la programación estaba dirigida para el y ese día salió vestido con un precioso gorro de explorador verde, camisa de manga corta hawaiana, guantes de piel de tortuga, pantalones strawberry, calzoncillos olor a frambuesa y chanclas a juego- aunque se podría haber vestido de cualquier otra manera.- Fuera los guardabots hacían un pasillo entre el tumulto de parados que habían venido a suplicar comida. Tenía que pasar como una exhalación, asustado de que los mendigos le quisieran robar su insignificante fortuna. Por eso jamas vivía: iba del trabajo a casa, de casa al trabajo y si necesitaba comprar lo hacía por la pantalla… el hombre afortunado era prisionero de su propia suerte y nada presagiaba que esta pudiese cambiar.

LaRataGris


Perfecto

5 diciembre 2012

Perfecto


Calculando hielo

3 diciembre 2012

Si lo piensas fríamente, si te olvidas de las personas que trabajan para sobrevivir. Si no miras las familias que dependen de su sueldo; si calculas simple y llanamente lo que factura la empresa, lo que invierte, lo que deja de ganar y los coches que algunos no deberían comprarse este año, ni el próximo seguramente y ya veremos de aquí a tres. si planteas la vida en términos macroeconómicos, dinero y mas dinero: sin amor, amistad o alegrías; asumiendo que organizarnos es una utopía, que hay que bajarse los pantalones a todo por que así lo manda la razón de los números. Cumples los requisitos, sigues las directrices, eres un tempano de hielo y tendrías que admitir que sobran robots; no son de carne y hueso, la empresa esta mejor sin ellos, mas solvente, mejor preparada para ganar con sudor, y tu esfuerzo, a esta crisis en la que tienes que agradecer la patada si es más flojita de lo que esperabas.

LaRataGris


El contraejemplo

29 noviembre 2012


El hombre afortunado

27 noviembre 2012

La empresa, esa entidad ficticia que se comporta como un ser vivo, tosía malas cifras postrada en su lecho. Miraba entre las nieblas de su fiebre a todas las manos que eran sus empleados y se preguntaba quien estaba fallando.

Ella era poderosa, respetada… llevaba experiencias a su espalda que la hacían irrepetible. Recordaba, como en un flash antes de morir, los mejores tiempos, los inmediatamente peores y volvía a preguntarse- ¿ quien esta fallando para que yo no levante cabeza?

Los esclavos que dormitaban bajo la cúpula de su caja torácica escuchaban como se retorcía inquieta, igual que un mastodonte a punto de caer, e intentaban pasar desapercibidos para no ser arrastrados por los primeros vientos. Mientras, ella, buscaba tiritas y revisaba una a una todas sus manos, escudriñaba entre los asustadizos peones para encontrar los que le eran más inútiles. Excretó años y dedicación de miles de sus asalariados, se quedo con diez hormiguitas primero, nueve, ocho, siete… y el hombre afortunado se encargo de todo el trabajo. El tenía que correr por una planta vacía, pulsando los botones adecuados, montando, apilando, empaquetando genero que después repartiría por diversos puntos de venta mientras desfallecía y la empresa respiraba un poco más tranquila.

La ciudad, viendo el buen funcionamiento, felicito a la única empresa que no cerraba y le pidió consejo- Despide a todos tus empleados- le contestó- que mi hombre barra las calles, coloque adoquines, pinte paredes, transporte, construya, reparta correo,… reduce gastos para que no te chupen la sangre.

LaRataGris


«demacracia»

22 noviembre 2012

 

"demacracia"