Feliz día a todas las madres.
Amor
1 mayo 2011Invernaderos humanos
29 abril 2011Plantaron huesos en el jardín, cabezas, brazos y pies. Cuerpos enteros desmembrados, mezclados buscando la belleza de solapar lo mejor de cada uno. El fuego volatilizó los deshechos, hizo nubes de humo que llorarían la masacre desde el cielo. Los carniceros regaban el improvisado huerto, abonaban la tierra mientras esperaban ver crecer las plantas de los muertos.
Los primeros árboles dieron fruta de corazón. Bombeaban su sabia roja y espesa. Luego el resto de órganos, respirando acompasados, caminando las piernas, los dedos haciendo cosquillas al recolectarlos. De aquella cosecha salieron siete individuos aptos, adaptados a las necesidades del patrón.
Alentados por el éxito, los matarifes, compraron más terreno, más materia prima, más de todo. Escogieron mejores especímenes, aclimataron los campos, construyeron invernaderos para no tener que depender de los caprichos de la gente real, sus verduras eran más dóciles y baratas.
LaRataGris
Oasis
27 abril 2011Pisando islas desiertas aprendí a convivir con mi soledad. A estar callado y a la vez escuchar el ruido de mi cabeza. Inventé mundos de mis estados, los poblé con euforias, alegrías, calmas y tristezas. Me entendí fuera de la vida, ajeno a la gente. Lo que pensaba sin tener que aplicarlo, en la excusa perfecta de un paraíso construido para mi, a mi imagen. Salía sólo para comer, para mal ganarme la vida y poder mantenerme al margen de todo.
Estar fuera era una pesadilla. Las palabras no tenían ningún valor. Necesitaba traicionarme para que nadie me delatara, para poder seguir volviendo a mi oasis.
De repente necesite ser yo mismo veinticuatro horas al día, dejar de fingir y saber que no me engañaban las sensaciones. Apague la luz de la mentira, cerré las puertas y me prometí que jamás volvería a encerrarme en una jaula de oro demasiado costosa y artificial. Cambiaría la realidad aunque fuese imposible.
LaRataGris
Gooooolpeados
20 abril 2011Eran dos titanes temibles. De cuerpos desproporcionados, de fuerza descomunal. Uno representaba el bien, la lucha por lo que es justo y correcto. El otro era la maldad personificada, crueldad sin paliativos. No existían los matices en el combate, estabas a favor del bueno o del peor. Mientras tanto la ciudad quedaba arrasada en su enfrentamiento. Los gigantes sobresalían por encima de las nubes, se lanzaban edificios, ya sabes quien lo hacía con inquilinos y el que se preocupaba de salvarlos. Insultos, chanzas, odios viscerales y, en un momento dado, el maligno, sacó un cañón láser de efectos devastadores. Disparó apuntando a la tierra, dispuesto a acabar con todo la vida sobre ella. Su adversario buscó a su alrededor algo que pudiese salvar la existencia y, únicamente encontró una parabólica que arrancó con la esperanza de que el rayo rebotase sobre ella y desestabilizase al otro coloso.
Y a punto estuvo de llegar el impacto, colisionar con la antena y cumplir un cometido inverso al deseado por su desencadenante. Tal vez hubiese sido así pero, en el último instante, salió por una ventana el dueño de la parabólica. Gritando, exigiendo, obligando al Hercúleo superhombre a dejar el trasto en su lugar antes de que acabasen los penaltis….Así fue como el disparo puso un punto y final a la historia cuando el muy imbécil prefirió morir a vivir sin fútbol, necesitaba su droga más que la realidad.
LaRataGris
El sexador de dios.
30 marzo 2011«Se busca sexador»…y, apesar del curioso trabajo, el anuncio continuaba sin demasiadas florituras, con pocas explicaciones, un número de teléfono y una dirección.
La cola empezaba tres manzanas antes. Habían llegado parados desde todos los puntos del país, personas dispuestas a sexar cualquier cosa con tal de que le pagasen el sueldo mínimo o un plato de comida caliente.
Cuando le toco a Alberto no pregunto condiciones, tareas a desempeñar o sueldo. Se limito a venderse, mostrar sus carteles de rebajas y sonreír lo más ampliamente posible mientras se bajaba los pantalones.
Después de muchas horas sólo quedo el. Sin darse cuenta había aceptado ser el sexador de dios, descubriría si era macho o hembra… si es que lograba encontrarlo. Siempre se había considerado un ateo practicante. Jamás había creído en dios y ya estaba mayor para tantas tonterías pero, empezó a comerse sus palabras con los primeros ruidos de la barriga. Costase lo que costase le tocaría los genitales a dios igual que se los tocaban a el cada día. No tenía más remedio que creer para sobrevivir.
Epílogo:
Jamas se encontraron, jamas existió pero, quien tiene el dinero, impone su visión del mundo. Por eso al morir pidió que grabaran en su lápida- Dejadme en paz-
LaRataGris.

Escrito por laratagris 










