Vida de cero

18 marzo 2014

El plagio / Nanorrelato

Su autobiografía resultó ser un plagio de su currículum vítae.

Iván Rafael

Cuando Juanjo perdió el trabajo que le había dado de comer los últimos veinte años se hundió. Claro que no había sido el sueño de toda una vida: entró por que su tío era el encargado de la sección cuarta e intercedió ante el señor Nojon, quien le dejo formar parte de la gran familia de Nojon e hijos s.l.

Ahora, con su edad, aquello había sido como un enorme final de mierda, ya no lo iban a querer en ningún sitio. Se le cayó el mundo encima; todo eran miedos, incertidumbres,…hambre. De repente se le hizo un vacío en el estomago y tuvo mucha, muchísimas ganas de comer sin parar, como sintiendo que era algo que, en breve, no se podría permitir. Por eso vació toda su despensa hasta quedarse sin nada a excepción de más hambre.

– Respira hondo- quiso tranquilizarse. Aunque no podía vivir del aire seguía necesitandolo.- Respira- y no estaba más relajado pero al menos le sirvió para empezar a prepararse. Sacó sus recuerdos y experiencias, los clasifico por años, ordenando su vida por los grandes exitosa del trabajo, la ínfima preparación.-usted no sirve para estudiar- lo juzgaron y condenaron sin dinero para matrícula, libros,… la ausencia de excelencia veto las becas. Era del montón y sin su tío aún más abajo, al desenchufarlo le habían quitado la electricidad que tenía que moverle.- concéntrate- se exigió- el currículum- y se describió en sus actos. Seis días a la semana, ocho horas de cada veinticuatro, alguna tarde libre para comprar, cocinar, limpiar y llorar,…hoy lloraba como nunca. Había perdido su vida, hasta ese mismo instante no se había dado cuenta que su biografía no era más que su currículum y, de repente, eso no valía nada.

Escupió las fechas a la papelera, se cagó en toda su, y sus, experiencias, ¿por qué ostias había aceptado aquellas exigencias?, aquel suicidio por la promesa de un paraíso inexistente. Volvió a coger un folio en blanco, escribió su nombre a mano y bajo el, en pequeño, trabajé. El resto quedo en blanco…

LaRataGris


Castas

6 marzo 2014

castas


obligaciones del año nuevo

30 diciembre 2013

obligaciones del año nuevo


Aparentar optimismo

26 diciembre 2013

Aparentar optimismo


El gigante helado

12 noviembre 2013

– Tengo frio- y no era una forma de hablar gratuita, realmente estaba congelado. El viento más helado había traído las bajas temperaturas y se las había hecho tragar al gigante dormido. Penetró en todos sus órganos vitales y los pintó de un color azulado hasta conseguir que dejasen de funcionar tan rápido como deberían.

Ralentizado, el grotesco humano, era igual que una montaña infranqueable. La gente no parecía percibir su caminar pausado, como si siempre estuviese allí, esperando una erosión cualquiera.

Sus estornudos levantaban ventiscas que hacían temblar a los seres humanos más alejados, los cercanos, los animales, las plantas,… perecían mientras maldecían el frio del gigante. No sabían que de no ser así, si la glaciación no se hubiese escondido en su interior, no quedaría nadie para odiarle, involuntariamente había salvado la tierra.

Los creyentes elaboraron una complicada cosmogonía a su alrededor. Idolatraban sus inacciones, adoraban sus soplidos y veneraban los temblores de tierra que provocaban el caminar que no veían, eran los latidos de la montaña sagrada. Cada diciembre, el páramo helado que lo rodeaba, se llenaba de beatos abrigados que cantaban las alabanzas a un ser que imaginaban. Lo creían en una cueva, en el pico más alto, formando los tiempos del clima.

Siempre había alguno que moría desnudo, intentando hacerse parte de sus dios. El resto los enterraban allí mismo y consagraban sus almas para que todos supiesen que habían sido llamadas por su devoción.

Los científicos sabían que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Todas las historias, desde el gigante, del que nadie hablaba, hasta el dios en la cueva, pasando por pequeños trasgos y hadas que no se habían visto… no dejaban de ser supersticiones, cuentos divertidos que podían justificarse en la necesidad de una respuesta a algo que aún no estaban capacitados para explicar.

LaRataGris.


¿Y la vida?

4 noviembre 2013

-¿ Qué tal?- cuando viene de visita mi jefe intenta ser cercano, me da la mano, palmea mi espalda y espera que le diga lo contento que estoy en la empresa. Qué querrá que le conteste si fuera no hay trabajo. Como buen esclavo intento que la cabeza no este demasiado baja, no quiero estropearle el día por que la ficción de sumisión sea muy evidente, y respondo- aquí- Al cómo estas, qué tal, como va…. Es un – ya ves, aquí.- y me evito el recordarle que estoy donde el me ha puesto; lejos de casa, a horas infinitas de ser feliz.

Fuera también preguntan -¿ qué tal el trabajo?- un eufemismo para – ¿cuanto crees que aguantara tu empresa?¿ acabara con ella la crisis?¿ Sabes ya cuando te echaran?- y, francamente, me la trae al pairo. Pregúntame si puedo comer cada mes, si sobrevivirán mis cachorros, si me llega para ir tirando… te diré que si de momento, que tener un horario de entrada no me garantiza nada, que no tengo lujos a excepción del ticket de metro para no tener que salir dos días antes de casa e ir caminando al trabajo, por no llegar, aún más, tan tarde de noche, no le pidas más al sueldo de esclavo.- ¿ te has acostumbrado ya a no tener vida?- sólo los muertos pueden responder con un si, una sonrisa y reverencia. Sólo los difuntos y los que están a punto de perecer por conservar el físico y perder la realidad.

LaRataGris


Ciberdestrucción

21 octubre 2013

Con dinero todo podía ser. Si alguien te vendía una máquina para ponerte los zapatos siempre le preguntabas si podías pagar con tarjeta y si el transporte estaba incluido. Yo tenía robots de cocina, otro que me ensuciaba el suelo para luego poder limpiarlo, uno que le hacia cosquillas a los niños y le rascaba la barriga al ciberchucho… Claro que eso fue hasta unos minutos antes de la destrucción.

Nos aniquilaron las máquinas y las personas ayudaron, no hicieron nada por detenerlas. Ellas simplemente fueron consumiendo su vida útil, se estropearon cuando no había pasta para sustituirlas, tampoco para arreglarlas. Jamas adquirieron conciencia, no se revelaron, no hizo falta por que nosotros habíamos construido una jaula mucho más eficaz.

Los dueños de las máquinas dejaron que, las nuevas generaciones, se llenaran de polvo en los almacenes mientras, la gente que se había acostumbrado a que los bocadillos se hiciesen con un zumbido de fondo, moría de hambre. La situación se volvía insostenible y, previendo una revuelta, los amos quemaron todo el genero para que el saqueo y la cantidad no devaluase los precios. El resto, como se suele decir, es historia que no pudieron archivar en ningún disco duro…desaparecimos con lo que trajimos puesto: carne y hueso que los insectos se encargaran de reducir.

LaRataGris


Sin fortunas del metro

17 octubre 2013

Sin fortunas del metro


La vida no anunciada

14 octubre 2013

Tenía treinta y tres años en la espalda y un mundo pequeño, no más allá de donde alcanzaba su vista. Se lo comía en dos bocados, sin explicaciones, el era el amo y todos los animales lo sabían, callaban, obedecían. Conforme fue creciendo todos empezaron a parecer peces muertos siguiendo la corriente, el mismo no tenía fuerza para mucho más que para tumbarse a temer lo inevitable.

No podía comer, no quedaban alimentos y la realidad le pedía explicaciones que no estaba dispuesto a dar- ¿ por qué lo has malgastado todo? – y fingía sordera, un dolor en la garganta, cualquier indisposición que solo le permitiera escribir una nota que leer por televisión. – saldremos adelante, tened fe, ya se intuye menos hambre- pero la vida seguía sin ser un anuncio, todo parecía morir en la realidad negada. Se había prohibido sobrevivirla para que el pudiese seguir ostentando el poder sin más.

LaRataGris


Individuo

7 octubre 2013

Individuo. Uno solo rodeado de tantos, ahogado por insignificante. Individuo es responsable de sus actos, propios e intransferibles, es castigado por sus errores, reprimido hasta que no vuelva a cometerlos y amonestado por la mala colectividad.

Individuo tiene sus obligaciones y, si la masa sufre, su deber es con el todos. Cuando individuo no quiere estar con todos es malo. Si el grupo falla la culpa es única y ha de atormentar, por que individuo no se esforzó lo suficiente.

Individuo ha querido irse muy lejos pero todos dicen que eso no puede ser. Algún otro individuo hay que se equivoca, que lo apoya. Pero -ni dos ni tres son todos,- dice la mayoría- que son pocos- muy pocos individuos equivocando su camino. A individuo no le gusta el no sentirse único individuo. Lo señalan, lo definen ególatra e insolidario y el se cansa de tanta tontería… Por eso individuo; con nombre y apellido, esta urdiendo un plan con el que escapar y poder ser nombre donde no puedan tocarle los otros si no es con un tanque esperando en la puerta de casa. Individuo caminara con cualquier individuo que lo quiera acompañar.

LaRataGris