27 marzo 2012
No soy uno de esos sindicalistas que acabaron en la cárcel por defender todo lo que estamos regalando. No he muerto por mis ideales como muchos de ellos hicieron. Yo no tengo su coraje, su valor..tengo una hipoteca que alimentar. Eso justifica que entregue mi futuro por miedo a perder todos los lujos que necesito. Necesito un coche más potente, una casa más grande y una polla de oro macizo..no necesito libertad ni dignidad…
¿Rescribimos la historia?
LaRataGris
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26 marzo 2012
Marcos es uno de los traicionados, de los primeros en caerse del mundo cuando crisis era una palabra por venir. No le lloraron ni izquierdas ni derechas. Se tenia que alimentar del mismo hambre que acababa con el, de restos y desechos a los que ni las ratas parecían poder sacarle provecho. No hubo convocatorias para el y ahora no siente que las nuevas luchas le representen solo por que viene de la mano de los que le dieron de lado.
Como cualquier otro día elige estar solo aunque eso no le impide tomar la calle. No queda con nadie pero camina acompañado de otros desheredados a los que no define un gobierno que les muerde, no son parte de los que se han apropiado de los primeros pasos, son representantes de ellos mismos gritando lo mucho que duele la esclavitud a su dinero.
-No me manifiesto.- rasga el aire su pancarta- Me han convertido en un objeto del mercado y las cosas no tenemos derecho a protestar.- Luego se sienta en una calle cualquiera, harto de caminar se transforma en una pequeña piedra sin voluntad pero con ideas muy claras. Pocos son los que leen sus palabras, la marcha sigue el itinerario previsto mientras que, algunos de esos pocos se van sentando a su lado, volviéndose silenciosos guijarros, molestando mas que la convocatoria oficial. Cada vez son mas rocas en menos espacio, cada vez son mas llamativos con menos acciones.
-Por favor, sus ideas son ilegales.- Braman los ladrafonos de los violentos- cíñanse a la rebeldía oficial, no modifiquen las directrices-. Pero callados, los escollos, provocan con su paz y, de repente, cuando el daño les puede, descubren que no están luchando por ninguna cúpula de alienígenas, aquello afecta a sus vidas y por ellas están pensando y actuando, Marcos y todos los demás.
No he hablado con ningún trabajador que este a favor de la reforma pero si con algunos que no apoyaran la huelga. El 29 de marzo ni por los unos ni por los otros, toma las calles por ti mismo.
LaRataGris
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22 marzo 2012
Había sobrevivido a tantos días que se solapaban, conectados fuera de esa consciencia que nota el paso del tiempo, simplemente se sucedían sin que el pudiese saber en que mes había caído o que año había dejado atrás. Se despertó un minuto después de haber pasado por ese coma profundo que lo había mantenido tres lustros en una habitación de hospital, sin probar una gota de alcohol.
Se seguía imaginando fuera del local, abrazado a la niebla que anula los sentidos, pensando en la próxima copa mientras se decía demasiado sobrio. Le atrapaba la oscuridad de no poder mover los parpados, la rigidez de un cuerpo que se había dejado involuntario en una habitación estrecha. Notaba su aliento seco topando con el techo bajo. Su estómago rugía hambre de vida y entonces comprendió que solo anhelas lo que no tienes. Había brindado por todos los borrachuzos desaparecidos, había enterrado a todos y cada uno de lo miembros de su cuadrilla y ya no quedaba nadie para llorarle.
Le abrigaba una fría soledad mientras se consolaba creyendo que había escogido su forma de derrota. No podía estar seguro de nada, poca vida le había pasado ante sus ojos y nada podía recordar de los fragmentos que le faltaban. Pensó en gritar que aun estaba vivo, que le trajesen un par de botellas para aguantar bajo tierra, pero decidió que ya era tarde. Las paladas caían sobre la tapa arañando elegante madera. Se preguntó que perdería antes la conciencia o la razón que ya no poseía.
LaRataGris.
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12 marzo 2012
Al margen, junto al bosque sintético, en una pequeña porción de tierra yerma que nadie quiso ni reclamó, viven desheredados que no aceptaron formar parte de la realidad. Decidieron construir sus sueños entre iguales, prometiéndose ayuda sin que les obligase el conjuro de un papel firmado.
Los que rechazaron el lugar, viendo el hervidero de vida, el uso y las actividades que emanaba aquella comunidad, intuyeron todo el dinero que estaban perdiendo al no cobrar alquiler, tener comercios o servicios en la zona. Exigieron parte de su país por las buenas y, sobretodo, por las malas.
El éxodo de los marginados hacia ningún lugar, atravesando tierras ajenas, fue el Último intento de resistir lo inevitable. Todos los intereses habían ocupado cualquier rincón del planeta y, únicamente, pudieron ahogarse en una adaptación lenta y progresiva mientras que su pequeño país se llenaba de malas hierbas, a nadie le servia aquella tierra mas que a los habitantes que no podían pagarla.
Las voces críticas se diluyeron en la gran masa. Buscaron cajas de cartón donde poder vivir, asequibles a sus bolsillos y, como unos cualquiera, desvirtuaron sus mensajes con actos obligados. Los mismos que habían propiciado el gran viaje empezaron a llamarles charlatanes, los mismos que los anulaban, aquellos que mas temían sus palabras… los habían convertido en verdaderos marginales cuando mas integrados estaban.
LaRataGris
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6 marzo 2012
Había muerto la más pequeña de la familia. Apenas levantaba un palmo del suelo y, aunque ninguno llegaba más allá de los dos palmos, no dejaron de recordarle nunca lo insignificante que era. En el mejor de los casos la llamaban bicho ridículo mientras ella agachaba la cabeza avergonzada por haber nacido tan sumamente reducida.
Tanto se burlaron que, al final, decidió viajar hasta donde le permitiesen sus diminutas patitas, a algún país en el que el gigante fuese tan alto como ella y los enanos tan pequeños como quisieran, era algo que ya no le iba a importar.
Por donde pasaba, sin que se preocuparan por su talla o condición, todos la recibían contentos de poder escuchar historias lejanas. Se sentaban a compartir sus sueños y se quedaban admirados del largo recorrido. Su viaje crecía con cada legua y lengua en la que se repetía y, pronto empezaron a precederle las leyendas que se cantaban sobre la valiente Muriel atravesando el jardín sin ayuda de nadie, buscando un mundo mejor.
En su camino se había enfrentado a terribles peligroso, había trabado fuertes lazos de amistad con las diversas etnias con las que se cruzaba. Ya no le pedían que explicase el sinfín de desventuras, era el resto quienes se volvían eco de sus hazañas y le contaban lo que ella había vivido en primera persona para luego buscar la aprobación de la protagonista. Al principio no sabía reconocerse en todos los cuentos pero, poco a poco, su mente se trasladaba y tenía querer admitir lo mucho que había crecido. Con sólo un palmo de alto ya no tenia que seguir buscando nada. Regresó a casa sabiendo que en cualquier lugar podía ser tan inmensamente grande como era o tan pequeña como la hiciesen sentir, únicamente era cuestión de creerse en los demás o saberse capaz de caminar. Fue un dulce regreso reencontrándose con todos los nuevos amigos, llegando a casa a la hora perfecta de morir, siendo lo que quería ser, en el lugar adecuado.
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27 febrero 2012
El señor Borrell, que se ha ganado el apodo de señor disfrazándose de macho alfa, bruto y salvaje, se sentó a mirar El infinito. No miraba las estrellas desde que era un crío enamorado que sólo tenía ojos para el escote de una cualquiera. Aquella noche no era muy distinta y sin embargo parecía como si la inmensidad quisiera llamar su atención- Borrell,- le susurraba- siéntete pequeño, tiembla ante mi grandeza-. Y claro, ya no creyó ser tan importante.
Pensó que era algo insignificante, una mosca a punto de ser aplastada y, como no quería morir, llamó al resto de machos alfa para explicarles como el universo le había revelado su poder y domnancia. El que mas el que menos, había sentido en algún momento de su vida aquella fuerza descomunal así que no tuvo que explicarles demasiado. Uno a uno fueron buscando en sus miedos mas escondidos, allí donde ocultaban los terrores que no creían propios de unos machotes como eran ellos y, acabaron admitiendo que se sintieron perdidos ante aquello, por eso jamas lo habían exteriorizado hasta entonces.- Nada podremos contra el universo si continuamos separados- era tan lógico que fundaron la U.A. inmediatamente. En su primera intervención, la unión alfa, se pavoneo y cacareo sus fuerzas para atraer el mayor número de cobardes, buscando protección, a sus filas. Todos los solitarios quedaron atrapados convencidos de que solos no podían nada. Constituyeron países, continentes y finalmente un mundo insultando al cosmos y su grandilocuencia. Fabricaron una flota de naves defensivas, cruceros protectores, cañones, proyectiles, palos y piedras que sirviesen de barrera contra la idea infinita y, con todo aquello, destruyeron la realidad para que nada ni nadie les pudiese vencer a ellos. El grupo les había salvado del rumor y, ahora que todos eran uno, otra amenaza empezó para que la fuerza siguiese teniendo sentido.
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21 febrero 2012
El día internacional de las piernas finas todo el mundo hablabababa de lo mismo. Elogiaban los alambres más resistentes y la combinación más elegante. La televisión había estado meses preparando el terreno y, el día en cuestión, hizo que toda la programación se hiciese eco con anuncios, concursos y series creadas expresamente para la ocasión.
En la calle todos habían corrido a pagarse unas estilizadas extremidades y, el que no las podía comprar, intentaba disimular sus horribles patas de humano fuera de onda con la ropa adecuada, se escondían de los lugares públicos o, muy pocos, reivindicaban su condición luciendo carne donde sólo tendría que haber aire de paso. Pero acallaron la reivindicación que deslucía la tranquila y festiva globalidad. Redujeron a los alborotadores, eliminaron las voces disidentes y la gente pudo mantener la ilusión de una vida correcta y equilibrada. Todos los perfectos sonreían al día tan especial que habían logrado, todo encajaba y por eso las autoridades ya podían empezar el próximo y definitivo día internacional sin pensamientos. Auguraron un cambio radical tras el mismo, un nuevo orden mas sencillo y menos conflictivo… ya no podían esperar nada mas.
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14 febrero 2012
Mosca no sabía cómo había entrado. Seguramente pasó por una pequeña rendija, una puerta que se abrió y cerró en apenas un segundo y se la comió. Quedó atrapada en un lugar tan grande que podría haber fingido que era un mundo nuevo por descubrir. Pero, claro, aquel planeta estaba rodeado de cuatro paredes, le pesaba un techo y no corría aire o luz. Allí no podía ser feliz. Se sentía extraterrestre colonizando una tierra yerma, sin oxígeno ni las condiciones adecuadas para crearlo.
La única ventana que parece mirar el cielo azul esta protegida por un campo de fuerza invisible para mosca. Una vez y otra vez se lanza como una kamikaze, chocando la cabeza contra un enorme catacrok que no la lleva a ninguna parte.
Decide trazar planes distintos; coger carrerilla y estamparse en línea recta, zigzagueando, entrando en diagonal… da lo mismo, siempre llega a ese punto en el que vuelve a destrozarse contra la fría membrana que la retiene, siempre tiene que volver a gritar de rabia mientras busca otras formas de ir directa contra el cristal.
Mauricio la mira en sus intentos vacíos y, al final, conmovido, decide ayudarla. Atontada por los golpes es fácil de atrapar y enviarla con la fuerza, que ella no tiene, contra el mismo punto cerrado con idéntico resultado. No se desanima, motivado por la perseverancia de la mosca se inventa una forma de darle más impulso, algo loco que no parece que vaya a funcionar hasta que, montado, se sorprende con su complejidad. Tres tirachinas que rebotan, que activan un mecanismo basculante bajo el peso de mosca que, gracias a los innumerables cálculos, irá incrementando su velocidad y fuerza de manera exponencial, hasta poder traspasar la ventana.
De nada sirven los gritos de su madre pidiéndole que abra la puerta, Mauricio prefiere hacer variantes sobre el sistema contrastado. Así son las cosas que no le dan miedo, la mosca tendrá que seguir dándose cabezazos con la misma intensidad con la que los gobiernos rescatan bancos… hasta el fin de sus días.
LaRataGris
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7 febrero 2012
Yo viví los cambios y no fueron revoluciones ni dignidad lo que nos movió. Nos sentíamos insignificantes, incapaces de transformar nuestro mundo en algo mejor. No eramos perfectos y siempre había alguien encargado de recordarnoslo. Necesitábamos disfrazarnos, pintarnos de una idea tan sublime que no teníamos tiempo de arreglar aquello que realmente importaba. De ser por nosotros la vida seguiría su curso sin que nadie llorase su insignificancia. Fue el mismo capitalismo, sus teorías del consumir desmesurado, del producir sin medida y siempre encontrar compradores. Nos hicieron desearlo todo, nuevas creaciones sustituían la misma pieza aún sin envejecer. Ansiosos buscábamos poder poseer cualquiera de sus promesas sin importar el como, la manera fue coger lo que no podíamos pagar.
En realidad no era nada nuevo, siempre nos lo habíamos prestado todo. Éramos pequeños grupos en los que uno traía la comida, otro despejaba su casa, se ponía música, leíamos libros y construíamos con las sobras del privilegio la totalidad que nos ponía los dientes largos. Eramos amigos y la única diferencia fue globalizarlo. Empezamos a formar redes entre todas las reuniones y dejó de ser importante a quien le prestabas tus tesoro. A lo largo del país corrían fotocopias, cintas mil veces grabadas y pusimos al alcance de cualquiera todo. Sin darnos cuenta las ideas revoloteaban el planeta, eramos los amigos de lo ajeno y sólo ajeno se quejaba de no cobrar dos veces un mismo trabajo. La mayoría era culpable de difundir y la pudiente minoría compro leyes para detener la revolución.
Pero cuando se dieron cuenta que todo el pueblo estaba intercambiándose bienes no pudieron aplicar las medidas adecuadas. Tendríamos que ir a la cárcel, dejándoles sin esclavos especializados. Por eso calmaron a la masa, la cosa no iba con la muchedumbre, no eran los contenidos, ni el querer tenerlo todo, eso era una actitud normal y ejemplificadora, el querer mejorar, pero no a costa de la propiedad privada. Aquella actitud tenía que cambiar o la falta de dinero circulando acabaría con el mundo.
Se cortaron las cabezas más visibles, se hundieron las críticas más feroces y dijeron que lo habían cambiado todo para dejarlo igual que siempre. Los sueños seguirían siéndolo y la élite permitiría acceder a todo con cuentagotas. Yo viví los cambios, sentí como todo era mejor pero no quisieron dejarnos disfrutarlos.
LaRataGris.
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Escrito por laratagris
31 enero 2012
Ramón jamás había aprendido lo que era la vida. Sus educadores prefirieron enseñársela tal cual la habían diseñado, especial para que nadie tuviese ningún problema, un teatro social.
Segmentaron las horas, dividieron los espacios en algo sencillo que el pudiese entender y le inculcaron los tics necesarios para reaccionar a cualquier situación.
En las zonas comunes, expuesto a todas las miradas, debía ser ejemplar. Producir a destajo, idolatrar a sus superiores y encontrar una mitad con la que encaminar una nueva descendencia por la senda correcta.- INCULCA LOS VALORES- le gritaba la vida moderna.
En la soledad de su casa era libre de actuar a su manera, podía dar rienda suelta a sus antojos privados. Pero nadie le ordenaba como hacerlo, no le habían enseñado y se sentaba a esperar la muerte o algo mejor, lo que llegase primero.
Alguna vez leyó un libro que no supo interpretar. Las palabras amontonaban sus significados sin decirle nada y tuvo que tirarlo corriendo antes de que le hiciera pensar. Esas noches soñaba vidas paralelas, mundos extraños en los que tampoco sabía como actuar, se sentaba a que lo devorasen los monstruos antes del amanecer y luego se juraba que jamás volvería a leer una sola palabra escrita.
En casa de Ramón sonaban muchas alarmas, programaba infinidad de actividades concertadas y, poco a poco, iba aprendiendo a estar ocupado para no seguir imaginando terrores nocturnos, no quería volver a caer en un mundo que nadie le explicaría. Necesitaba su cárcel para saber que lugar de la fila ocupar en todo momento.
Uno de los despertadores lo arrancó de forma imprevista de una pesadilla. Se había dormido a deshoras y, por desgracia, uno de sus habitantes lo había acompañado en el viaje de regreso.
A partir de entonces, a cualquier sitio al que fuese, tenía que ir con aquel ser de otra dimensión. El bicho, al que llamaba señor Uno, empezó a controlar hasta sus sueños y Ramón, viendo que no se lo podía quitar de encima, pensó que sería una buena media naranja con la que compartir la vida que desconocía. Desde aquel instante, cada noche, copulaban sin cesar esperando que Uno se quedase embarazado. Sometían sus cuerpos a toda clase de torturas imaginando que eso les hacía más fértiles. Finalmente fue Ramón el que se quedo en cinta y dio a luz una camada de siete criaturas que eran la envidia de todo el vecindario. Exóticas preciosidades de salvaje brusquedad. Ramón les enseñó todo lo que sabía, lo que le habían inculcado a fuego hasta conseguir que jamás aprendieran lo que era la vida.
LaRataGris
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