El sótano exquisito

15 mayo 2017

-Llegaré tarde- Juan abrió la puerta del sótano y bajó veintisiete escalones que giraban en el tramo final. Podía hacer ese recorrido en menos de cinco minutos, aunque había días en los que prefería sentarse a mitad del camino. Se quedaba pensativo, dejando que se escurrieran las horas hasta haber conseguido acumular una buena cantidad que luego dejaba ir por la ventana, para que los recogiese cualquiera necesitado de algo de tiempo.

Allí podía quedarse media hora o media vida hasta que, su madre, preocupada, lo llamaba desde el hueco de la puerta. Esos días sabía que si no hubiese escuchado su nombre hubiese podido gastar toda su existencia en la oscuridad más absoluta, despierto.

Había acondicionado el sótano para poder escribir un rato en soledad, era un lugar exquisito, incluso para no hacer nada.

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Rutina horaria

8 mayo 2017

La habitación temblaba a la luz de una vela. De repente un soplido calmó la inestabilidad.

Cerró los ojos para hacer más evidente su nuevo estado y, en la oscuridad, dejó que los sueños la alcanzaran. Pero no era perfecto, pequeños rayos de luna se colaban por las rendijas de la ventana, se clavaban como finos alfileres de luz.

Así pasó una hora, dos…

-Arrrgh!!!- Gritó al ver llegar aquel sol impertinente, cortando la oscuridad con sus lancetas bien afiladas- iEs demasiado pronto!- Bramó furiosa. Pero ya estaba todo escrito: El girar de la Tierra, el día, la noche, su muerte… sin saber el cuando ni el por qué, moriría y, ahora, se veía obligada a no resistirse a los cambios cotidianos, ya estaba muerta sin la libertad de decidir.

-iNo!- todo en ella se había convertido en un grito que no buscaba solución. Debía aprender un como asesinar al sol, la luna, pero no sabía como hacerlo y era más sencillo seguir chillando.

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El villano crepuscular

17 abril 2017

-¿Quieres un te?- La respuesta se hace esperar, no llega, esta muerta. El villano se acerca hasta la única persona que ha querido en su vida. Camina de forma lenta, convirtiendo un segundo en varios minutos, hasta poder llegar a ella. Los años le han acostumbrado a que le tiemblen las manos y que los ojos se derramen por la sequedad, la tristeza es otra cosa que toma los mismos signos para dolerle un poquito más.

Cuando entra la policía le informan de que, con la carrera delictiva que tiene a sus espaldas, tendrán que hacerle la autopsia. Él se queja, sabe lo mucho que la quería, que a ella jamas le hubiese hecho daño, pero también sabe que supervillano una vez y lo eres para siempre , la opinión pública no cambia ni aunque seas viejo.

. . .

-Todo esta bien,- certifica el doctor- muerte natural.

La visten de compinche para recibir a la eternidad, él también se disfraza, metiendo barriga para caber en aquellas viejas mallas. Rechaza la silla de ruedas, camina apoyando un bastón con cabeza de cuervo en la empuñadura. Embutidos en sus trajes aparecen algunos de los héroes a los que se ha tenido que ir enfrentado a lo largo de su carrera delictiva, la vida no les ha tratado mejor, se intuye la edad tras la máscara. Le van dando el pésame, le consuelan cuando se rompe.

-Si hubiese ganado- les dice- Hoy no me considerarían el villano, si os hubiese vencido… Pero ella seguiría muerta. ¿De me ha servido todo el tiempo que he perdido intentando conquistar el mundo? ¿De qué sirve todo lo que hacéis vosotros en vuestras efímeras vidas?

los abrazos y las condolencias siguen intentando enmascarar el dolor.

Tras el funeral regresa a una casa triste y vacía, donde volverá a ofrecerle un te a la nada, como si la chica invisible continuase sentada en el sofá, acariciando al pequeño gato Misifu. Solo que no la vera, le estará gastando una broma, haciéndose realmente invisible cuando más la siente.

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Viejos dioses

10 abril 2017

Los dioses, los pobres dioses, se aburrían en sus templos. Ningún humano les rendía culto, no inventaban épicas batallas en las que ellos eran los protagonistas principales. la eternidad empezaba a ser gris en los grandes salones del cielo.

Ellos tampoco estaban para grandes gestas, aunque inmortales eran lo suficientemente viejos como para solo vivir en los lejanos recuerdos, tantas veces explicados que ya eran bastante aburridos. Por eso organizaron un gran banquete, para volver a darse a conocer ante los terrestres. Los rapsodas, los bardos, que tuvieron el privilegio de ser invitados se encontraron con pieles arrugadas y frágiles huesos.

«Tiempos mejores vivieron los dioses», escribió uno de ellos.»Cuando las maravillas se daban por supuestas y no había que ganarse el respeto. Con organizar un opíparo festín era suficiente para que se forjaran las leyendas con sabor a hidromiel. Que lejos se les ve ahora, que pequeñas sus proezas bajo la lupa de la razón”

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El bosque ineficaz

6 abril 2017

Los árboles perfectamente colocados al azar. Algunos, demasiado pegados, se acariciaban con sus copas de hojas perennes, dejando que sus ramas se entrelacen haciendo el amor al suave ritmo del viento. Otros, tristes y solitarios, desesperan en parcelas donde la luz dibuja sombras danzarinas, queriendo engañar a los sentidos cuando se mezclan con otros sombras pero no siente el roce de una piel de madera distinta a la suya.

La mayoría, retorcidos bajo el peso de la edad, son recorridos por insectos en busca de vida. Solo la araña espera paciente, impasible, a que las procesiones llamen a su puerta. Su casa, abierta al silbido del aire, tintinea suavemente. Los caracoles, también expectantes, en cambio, han cerrado su hogar a cal y canto hasta que la lluvia los saque de la espiral de sus tumbas.

Era a todas luces un bosque ineficaz, carente de utilidad para el ser humano. Cargaron de razones asfalto la sucia tierra, plantaron impecables árboles eléctricos, colocados en linea recta, equidistantes, inmensos. Erradicaron la molestia de los bichos y asfixiandose en su propia eficacia, en su maravillosa realidad.

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El Cuento del Sultán

27 marzo 2017

-Niña,- la llamó el Sultán- ven aquí- La pequeña se acercó hasta el amo y con la sonrisa del miedo agacho la cabeza

-¿Si, Sultán?

-Has de explicarme una historia-y acto seguido se tumbó entre cojines y sábanas de seda- Cuéntame de nuevo como Simbad surcó los Siete mares.

Escuchó más de mil cuentos, en más de mil noches repletas de magia. Le gustaba tanto aquel entretenimiento que un día le supo a poco. Necesitaba escuchar constantemente la voz de Sherezade, incluso mientras ella dormía, a la hora de comer, desde el baño,…

-Tienes que decirme cual es tu secreto, ¿dónde guardas todas esas palabras que tejes para mi?

-No hay ningún secreto- le dijo la niña- están dentro de mi y solo dejo que mis labios no las retengan.

Pasaron dos días en los que el Sultán apretaba su barriga, intentado que no solo salieran flatulencias de sus entrañas. No consiguió nada, ni aunque comiese los más delicados manjares. Sus palabras, simplemente, no eran tan bellas como las de la niña.

– ¿Verdugo?-gritó-¿verdugo?- siguió gritando hasta que apareció con su hacha envenenada

-¿Sultán?- mostró su debido respeto-¿qué puedo hacer por vos, mi señor?

-Abre en canal a Sherezade, de la forma mas delicada posible. Busca en su interior donde esconde todos las maravillas que me cuenta

-Pero…señor- No sirvió de nada. El Sultán estaba tan decidido que la niña murió. Después mató al verdugo por, evidentemente, esconder para él lo que sea que tuviera Sherezade en su interior.

Muerta la niña el Sultán intentó recordar todos los cuentos, le dijo al escriba que los transcribiese todos. Pero no funcionaba por que él no sabía maravillar, solo maravillarse.

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La caja de razones

21 marzo 2017

Nadie podía quitarle la razón. La guardaba en una cajita de guisantes congelados, junto a muchas otras cosas sin las que la vida carecía de sentido. Allí tenía algunas nostalgias y el sabor de la menta.

De tanto en tanto se acercaba hasta la estantería en la que le había hecho un hueco a su tesoro y, allí, se pasaba un rato oliéndola.

Mucha gente le decía-Estas loco, Martín- Pero, como ya os he explicado, el tenía toda la razón. Por eso se había hecho impermeable a este tipo de comentarios. Con su caja y muy pocas ganas de escuchar era suficiente. Era tan feliz en aquel pasado que, un día, cuando acabó su caja de cereales, la reservo para alguna de los cosas que se le habían quedado fuera.

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La civilización del asesino

13 marzo 2017

Caminaba recto, erguido como una tabla de madera, la cara mirando al sol. Su voz, profunda como la boca de un lobo, era potente, segura. Sabia lo que quería y exigía, ordenaba a su antojo. Estaba en un puesto de responsabilidad máxima, donde se le permitiría cualquier locura. Le habían asignado un equipo al que maltratar, que le odiaba por lo que representaba pero más por lo que era. si hubiesen podido le habrían clavado un cuchillo en el cuello. Aunque ahora, evidentemente, eran más civilizados, tanto que unos tenían que exigir mientras los otros callaban. Era una sociedad de expectantes asesinos que jamas se liberarían de sus restricciones.

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Los poetas del reino

6 marzo 2017

A las siete, los poetas del reino, recibían un dossier informativo con todos los temas a tratar. Tienen subrayadas las palabras clave, las que mejor pueden rimar y cuatro directrices, muy básicas, sobre como hacerlo bien, para que el poema no se atragante en cabecitas poco habituadas a pensar.

Casi sin la necesidad de acabar de leerlo, comienzan a clamar- ¡Que grandes logros! ¡Perfectas intenciones en los nuestros! ¡Los nuestros! ¡Nuestros buenos chicos!; que maldad, en cambio, en aquellos otros tan malvados, malos, malos, malos.

-0h, gran señor que nos gobierna,… – y desde ahí continúan clónicos y aburridos, rellenando hasta el próximo dossier.

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Otro lunes

27 febrero 2017

Al amanecer el ruido metálico y constante nos despierta. Su incesante Ring y las agujas, en su tic tac, no sonríen por esta vez, a esta hora.

Nos cruzamos y saludamos con ganas de tumbarnos de nuevo. Hace frio y se fabrica el sueño sin poder parar a detenerse, estarse quieto, stop, para, detente, stop, quiet

-Buenos días, mundo – lo desprecia en la forma de hablarle, con su tono apático y petulante.

-Buenos días- le responde en los mismos términos- Y venga, corre a trabajar- le sentencia, de forma burlona.

«Un día de estos”, piensa enfurecido,»algún día te cambiare»

» Será domingo y luego lunes otra vez» le responde telepáticamente,» así que, ahora corre a trabajar, corre hasta la muerte».

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