Euforia

25 mayo 2015

Alegría, una gran felicidad me inunda por que todos hemos ganado: tanto el ganado como la derecha. Ya sea por votos, incrementos, resistencias a las debacles, hacer historia y pactos. Enhorabuena a todos los ganadores. Desde la victoria pírrica a la verdadera, agridulce, suprema… todos los vencedores sonríen a cámara diciendo- hemos ganau- pocos son los vencidos, pocos y tímidos.

Curioso caso el de los políticos para los que no existe la derrota. Salen victoriosos incluso de las batallas perdidas, disculpen si ahondo en la palabra perdid…prohibida.

Larga vida al sistema que siempre genera triunfadores. Un país de reyes, de hombres y mujeres fuertes y poderosas, un municipio en el que siempre perdemos los que estamos en la cara oculta de sus políticas.

– Esta vez hemos arrasado los perdedores- así me lo ha dicho un pajarito que primero pidió mi voto. Pues yo me esperare para celebrarlo. Primero seguiré caminando. Si en mi senda me los encuentro, ya los felicitare si mientras caminaba han hecho, si es que les han dejado hacer, ese día estaré contento y lo celebrare.

De momento me mantengo expectante, aunque mentiría si no dijese que con cierta ilusión pero no euforia.

LaRataGris


Fusión termodinámica

18 mayo 2015

-Desconexión- Pedro quedaba como aletargado. Con su cabeza revotando entre espacios de cinco milímetros, con movimientos lentos, casi inapreciables.

Los ojos perdidos, buscaban un infinito interior. Su cuerpo, una dócil inercia, espera tranquilo, incrustado en el asiento del transbordador público.

– Próxima estación- por megafonía se van sucediendo los distintos nombres que despiertan a los ocupantes- campo estelar.

Al oír la palabra inductora su organismo responde de forma instantánea. – conexión- sus ojos focalizan y el corazón comienza a latir impulsado por una fusión termodinámica. Total para nada, para ir a trabajar sin más. Recorre el camino entre el transbordador y su despacho despierto. Mira cada esquina, saluda a los compañeros con una sonrisa, abre la puerta y- desconexión- como un autómata empieza a trabajar hasta la hora de regresar a casa, donde se arrepiente de encender toda la maquinaria para tonterías.

LaRataGris


El edificio de cielo

11 mayo 2015

Era tan delicado en las formas que su arquitectura parecía diseñada para lo efímero, el consumo rápido del ver y ovacionar, del mirar sin tocar. Creció de la noche a la mañana, para que el barrio marginal pareciese un algo más atractivo, adecentado e integrado para las inminentes elecciones. Habría tiempo de mancharlo, ya lo estropearían si era necesario que se adecuara a la zona.

Nadie esperaba que esto fuese a durar demasiado. Estaría lo justo y necesario como para que, ni un sólo centímetro cuadrado de la ciudad, pareciese extraño a la evolución humana. Gracias a la edificación el mundo podría observar la transparencia de votar, la perfecta distribución.

-Los simios- decía su excelencia el ilustrísimo señor alcalde- tendrán tiempo de seguir reproduciéndose otro día.

LaRataGris


Muerto

4 mayo 2015

En este ejercicio, para Insectos comunes, se trata de unir la última página de Mujercitas con la primera de Farenheit 451, de la forma más orgánica posible, en un texto de 569 palabras. Ninguno de los dos libros podrá ser considerado como un libro dentro de otro libro y el narrador sera Kurt Cobain, que podrá ser protagonista o no según decida cada autor. Evidentemente yo falle en el número de palabras pero al final del texto encontraras enlaces a otros cuentos con la misma premisa pero más ortodoxos. Siga leyendo y juzgue todo lo demás.

….

No se donde estoy. No es ninguna novedad. He estado sin encontrarme casi toda mi vida pero al menos no estaba sobrio para darme cuenta. Lo último que rec…me dispare con una escopeta, estaba tan colocado, tan jodido que, espera, esto no es un hospital- ¡No estoy muerto!- he pensado el grito y no ha salido nada. Jajaja, es irónico, quería estar muerto pero no aquí.

Algún medicucho habrá firmado mi defunción y todos los medios se habrán apresurado a extender la noticia: Kurt Cobain ha muerto. Joder, me han enterrado vivo.

¿Debería tener hambre?¿ Cuanto llevo aquí? No me duele la cara, no siento tristeza, ni alegría, no hay nada. Como si me hubiese metido una raya de coca: el mundo me es ajeno, floto. Soy un puto fantasma y atravieso mi cadáver, no es demasiado bonito, dejo atrás la madera, la tierra, y salgo por la lápida a un cementerio donde demasiada gente me sigue llorando.

Paso a través de ellos casi sin problemas, ignorando sus juegos macabros. Pero mi forma etérea se engancha con el vapor y el humo de sus pipas, noto como se forman espirales en mi estomago mientras me disgrego y camino un poco más lento. Con dificultad, con jirones de mí perdidos en el cementerio, alcanzo la entrada donde dos hombres vestidos de bomberos parecen vigilar

– ¿que celebran?- dice el más alto sin dejar de mirar

– Que hace ciento cincuenta años murió su mesías

Los rincones de Seatle se me hacen cada vez más comunes. Conforme me alejo del cementerio veo las calles que me habían pertenecido, los parques llenos de duendes, las luces y sombras en cada esquina. No parece haber cambiado nada pero mis ojos son distintos y no reconozco los edificios, no existen aceras y todo parece moverse en otro plano. Por alguna razón que desconozco quedo atrapado por una casa apartada del camino, la única construida en madera, como si perteneciese a otro tiempo, igual que yo. Su luz me atrae como el más allá llama a las almas perdidas.

Por la ventana observo a sus ocupantes, vestidos de una forma elegantemente anticuada. Intento escuchar lo que dicen y mi cuerpo traspasa la pared igual que unos minutos antes lo hice con la tierra del sepulcro. Sin que ellos lo sepan empiezo a formar parte de su reunión. Acerco mi cara a cinco centímetros de una tal Meg sin que ella note mi aliento, igual que yo noto la mofeta muerta que habita en su boca. Se va a casar. Intento adivinar que arrugas van formando su felicidad, que surcos van acariciando la árida piel de su amado. Alguien, Jo, quiere impedir la boda por que tiene miedo de perder a su mejor amiga. Jo se siente triste, incluso cuando intentan consolarla, le prometen estar toda una vida y para ella no es suficiente. Pero es una tristeza aparente, se ira con el viento, me gustaría poder abrazarla. Intento decir algo cuando me veo reflejado en el espejo-¿ese soy yo?-

Soy un rostro inexpresivo, lleno de cicatrices cuya presencia empiezan a dolerme. Floto malherido cuando de repente noto otros ojos que se cruzan con los míos y se entretienen en mis pupilas- pueden verme en el reflejo- Empiezan a hacerse señas en el espejo y un grito rompe la tranquilidad que se respiraba.

– ¡Corten!- y un fuerte aplauso llena la sala.- ¿Kurt?¿Kurt?- Frank es un gran director pero quiere tenerlo todo demasiado atado- Kurt, tio- levanta su pulgar intentando parecer legal- oye Kurt, colega, seguro que todo esto pasó así. No se, es como si existiesen algunas incongruencias históricas y tenemos una chica, Mallorg, no es que ella…bueno, me ha dicho que esta escena es muy parecida a uno de esos, no es que ella lo halla leído…una de esas cosas que había antes, un libro, Mujercitas.

Niego con la cabeza y levanto mi dedo igual que él, intentando expresar: todo esto no es un libro, es real, me pasó de verdad, es mi vida tío, aunque evidentemente no podrá interpretar mi apéndice de la misma manera, así que añado algunas palabras al gesto.

-Mira, no vivimos en el mundo de Mujercitas igual que tampoco es el de Farenheit 451

-¿ Kurt?- lo miro hastiado- también dicen por ahí que te incineraron, que no pudiste regresar de la tumba.

– Se equivocan.

-¿ de verdad?- la voz firme y segura no es de nadie de mi equipo. Un hombre alto, vestido con el uniforme de los bomberos, se acerca hasta nosotros extendiendo su mano-Señor Cobain supongo, le estaba buscando.

Montag es el prototipo de bombero perfecto. Supongo que los escogen con un perfil muy concreto: de los que disfrutan del fuego, los que hacen danzar las llamas mientras tararean una melodía de destrucción. Su trabajo, cómo todo los trabajos, será como un acto mecánico, carente de sentimiento. Jamás dudara de sus acciones, un perrito bien adiestrado. Seguramente se quedara impasible, dejando que las lenguas de fuego laman hasta los cimientos de cualquier casa. Luego regresara tiznado al cuartel de bomberos y el mundo sera otro

– Se lo que piensas de mi- me dijo- al final todos sois iguales.

– yo…

– No importa- me silencia- los dos sabemos que todo sucederá como te imaginas.

– Señor Cobain, pase- un bombero mayor, seguramente inútil para correr tras los libro, me invita a su despacho- Señor Montag su unidad esta a punto de salir, se ha producido un chivatazo en la vieja casa Usher

Es un despacho sencillo, con fotos de los antiguos y nuevos bomberos adornando las paredes. Una mesa blanca, dos sillas blancas y paredes blancas que te invitan a escribir en ellas, aunque no puedes bajo la atenta mirada del perro guardián.

– Señor Cobain,- encendió un cigarrillo con un mechero imitando una manguera- usted y yo sabemos que en su historia hay demasiados cabos sueltos: muerto el cinco de abril de mil novecientos noventa y cinco.

– En el noventa y cuatro- un: no me interrumpa, solo el tono- me da entender que no le interesa saber la verdad, solo que su historia cuadre.

– Incinerado, esparcieron sus cenizas entre el río Wiskah y un templo budista. Pero ahora, ciento cincuenta años después, pretende hacernos creer que, en realidad, ha estado dormido en un ataúd y ha decidido escavar hasta la superficie.

– Bueno- susurro intimidado, aunque no lo suficiente como para callar- toda religión tiene incongruencias. Lo importante es que nadie se las plantee o que sepamos apelar a los actos de fe.

– Silencio- me espeta sin mover un ápice de su cuerpo- señor Kurt Cobain, si es que realmente ese es su nombre, se le acusa de difundir palabras que fueron escritas. Se le atribuye una perversión del sistema actual, intentando suplantarlo por uno más arcaico y peligroso.

– hace tiempo que no escribo nada, estoy limpio.

– Pero recuerda demasiadas cosas. La gente podría empezar a seguirle.

– La gente tiene derecho a elegir la religión que más le guste.

-Bien, ¿ Cómo se declara?

– Yo

-¿¡Cómo se declara?

– Muerto.

– Perfecto. Pues por el poder que me confiere Greyskull yo te declaro marido y mujer del viento. Puedes levantarte…¿Kurt? Despierta, ¿Kurt? Levántate, ¿Kurt?¿Kurt?- Pero es tarde para mi. Un tren subterráneo transporta calaveras al infierno. Toda mi vida, también la futura, ha pasado ante mis ojos.

LaRataGris

Otros Insectos comunes haciendo de las suyas:

Huelo a fuego, mujercita  por Daniel Centeno

Una hoja chamuscada al vuelo por Luis Ernesto Molina

Mujercitas- Farenheit 451 – Kurt Cobain por Manu LF

¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte! por Esther Magar

Letras que arden por Jean Rush

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol por Benjamín Recacha


Insectos comunes

20 abril 2015

La habitación era como un hormiguero; pequeña y oscura, llena de pusilánimes incapaces de levantar la vista del suelo. No parecían saber qué hacían allí; erraban entre las cuatro paredes, intentando no chocar los unos con los otros ni con las sillas dispuestas en el centro de aquel espacio tan reducido.

De repente, todos se giraron igual que polillas, al haz de luz que dejó entrar la única puerta de la sala. La figura de un hombre, ligeramente mejor arreglado que el resto, se recortaba como una sombra gorda y redonda; con la camisa arrugada, manchada de café, unos granos de arroz pegados, resecos desde hacía dos días, en el pantalón azul marino y la corbata a medio desanudar. Los altavoces de un viejo radiocasete en desuso comenzaron a distorsionar el Fortuna Imperatrix Mundi y todos se sentaron rápidamente mientras él se plantaba frente a aquellos insectos. Con desgana apretó el nudo de su corbata y empezó a pasar lista a los sesenta y siete hombres y dos mujeres que la justicia había puesto a su disposición.

Cuando la música comenzó a sonar demasiado metálica y cacofónica como para poder ser considerada como lo que realmente era, apartó la mirada de su lista y agradeció la asistencia de todos- Me alegra que halláis decidido venir. ¿Quién quiere comenzar?- preguntó mientras buscaba entre los asistentes alguna cabeza para poder señalarla antes de que se escondiese del todo en su madriguera.

….

– ¿Sabes lo que me jode de estas reuniones de mierda?- Alberto era como una cigarra en medio de un verano asfixiante. Podías morir en mitad de un desierto que siempre escucharías su vocecita aguda e insultante venir de algún lugar indeterminado, como un cricri largo y penetrante. – Lo que me jode,- explotaba tras haberse obligado al silencio durante una hora de su vida- me enerva de tal manera,- el incesante zumbido de un mosquito- me fastidia,- zumba en una cálida noche sin poder dormir- me tiene más que harto, que te den las gracias por venir. Malditos hijos de su putísima madre. Como si pudiésemos hacer otra cosa. ¿sabes lo que quiero decir?- Y Sabino no contestaba. Se limitaba a ir en el asiento de copiloto, con la mirada perdida en la carretera. Seguramente, de no estar él allí, Alberto seguiría explicando como si alguien escuchase, igual que ahora. Sabino escondido en su capullo de seda y él parloteando sin cesar.- Si yo decidiese no venir, un agente aparecería inmediatamente en mi casa y nadie sabría nada más de mí. Desaparecería como una de tantas cucarachas que morirá esta noche aplastada bajo la suela de mi zapato, una cucaracha matando otra cucaracha.

Sabino sólo reaccionaba al llegar a su calle mientras Alberto seguía con su cháchara- Por eso su tela de araña es tan efectiva. Porque cuando intentas escapar, ésta se te pega más fuerte, te envuelve hasta que te quedas sin fuerzas…

– Esta es mi casa- le cortaba con sus fuertes mandíbulas

– Oooh, sí ¿quieres que quedemos mañana?

– No

……

-¿Cómo ha ido hoy?- si Rosa fuese un coleóptero de color rojo, moteado por puntito negros, sería el más bonito del mundo. De movimientos suaves y risa contagiosa. Pero Rosa era Rosa y como humana nadie podía quererla por ser guapa, ni por su inteligencia, ni por su simpatía, ni…Rosa era bastante deficiente siendo ella misma. Si no estaba sola era por que se sabía enganchar como una garrapata. Te abraza, te pregunta, te quiere aunque le estés pegando. Era un buen punching ball, ideal para cualquiera de los insectos violentos.

Cuando recogió a Sabino le ofreció su cama y sus costillas, pero él aún no la había destrozado, no la quería pero tampoco la molía a palos como había hecho el anterior. A pesar de los gruñidos Sabino era el mejor hombre que conocía. Siempre entraba, le respondía su gutural :como siempre y la ignoraba sin más.

– ¿Quién quiere explicarnos por qué está mal pegar a su pareja?- preguntó el hombre de la misma y arrugada camisa, con alguna mancha de café nueva y las ya antiguas-¿Quién quiere comenzar? ¿Quién…?- para Sabino aquello era absurdo. Él ya no estaba con Marga, la enterraron en Diciembre. Sus hijos, ya entonces, no le dejaron acercarse al nicho: le escupían, lo despreciaban aunque él jurase que había sido un error. Solo quería aleccionarla y se le fue la mano.

– Simplemente fue eso- le explicó a la clase- se me fue la mano.

– Sí, muy bien, Sabino. ¿Quién quiere ser el siguiente? ¿O vuelvo a escoger yo?- en realidad, nadie escuchaba demasiado. Hablaba el que le tocaba y después elegían a otro a dedo. De vez en cuando el hombre de la camisa manchada les sermoneaba con las palabras que tenía escritas en su manual de buenas prácticas y Sabino pensaba que estaba allí, atrapado en una planta carnívora por culpa de Marga. Cuando él ya no podía ser más bueno con aquella babosa. Pero iba cada jueves por la noche para que nadie decidiese que estaba mejor en la cárcel.

-¿A ti por qué te trincaron?- No importaba que acabase de explicarlo en la reunión porque Alberto no estaba interesado en la respuesta. Sin hacer una pausa- El secreto morirá contigo ¿verdad?- la respuesta una perorata sobre él mismo- Puede que hayas oído hablar de mí: el fabuloso hombre insecto me llamaron, el loco hombre insecto ¿a que sabes quien te digo?- Y sin soltar el volante adoptó la cara de pobre triunfador.- Yo era el tipo que quería montárselo con uno de ellos. Ya sabes, follarme a una hormiga o una abeja. Incluso me lo haría con una mantis; me dejaría cortar la cabeza por una buena cópula. Mmmm, oh yeah.

Pero dijeron que yo era peligroso: la humanidad morirá por su culpa, morirá, las palabras aún resuenan en mi cabeza. Fueron muy crueles conmigo. – Se ralentiza, respira y continúa- ¿Sabes? Tengo una máquina para hacerlo, es algo que yo mismo monté…pero decían, siempre están hablando los muy malnacidos, ojalá se mueran todas esas cucarachas, los odio…dicen que el uranio es peligroso, moscas come mierdas.

– Esta es mi casa

– Y? Oh, ¿quieres que quedemos mañana?

– No

(morirá)

-¿Qué?

– No he dicho nada

….

-¿Cómo te ha ido hoy?- Cuando Rosa se quedaba sola caminaba como si no quisiera pisar su sombra. Igual que una bailarina de ballet asustada, saltando sobre la punta de sus dedos.

-¿Qué tal hoy, señora cucaracha?- le pregunta a todos y cada uno de los insectos que se encuentra.

-¿Cómo le ha ido hoy señor araña?- Y cada uno le responde con su suave y silenciosa estridulación, abren y cierran sus quelíceros, haciendo fluctuar el aire en microscópicas ondas que le explican una historia. Los piojos huyen por no morderle, se condenan al suicidio de no alimentarse, las hormigas acarician su piel con las cosquillas de sus antenas y, cuando llega Sabino, se produce una desbandada general. Cada insecto se esconde en su pequeño agujero mientras, una vez más, le advierten que tenga cuidado con aquel hombre osco. Sólo queda la mosquita muerta preguntando -¿Cómo te ha ido hoy?¿ Qué tal hoy? Sí, hoy.¿Cómo va hoy? Hoy– se apresura a saludarlo, aturullada, sabiendo que su única respuesta será un ronco y profundo gruñido que, una vez más, sólo parece querer decir: como siempre.

….

-¿Quién…? Tanto da, ya leo yo: lentamente desabrochó su blusa de vaporosa seda. Ella quiso apartarse pero lo único que consiguió fue girar la cara para no ver lo que él quería e iba a hacerle. Con algunos botones arrancados recorrió con su fina mano el torso tatuado. Apretó su cintura hasta hacerla enrojecer mientras jugueteaba, restregándole el pene por la fría piel. Ella arrancó a llorar mientras él lamía sus pezones con violencia. De repente, se detuvo sobre el pecho izquierdo que empezó a morder arrancando piel y grasa. Ayudado con el puño, con golpes rápidos y certeros, atravesó la caja torácica hasta llegar al corazón, el cual estrujó hasta notar cómo dejaba de palpitar. El hombre de la camisa arrugada intento disimular la nueva mancha que se le iba formando en la entrepierna. La erección había desaparecido tan rápida como había venido y, por fin, podía concentrarse en el cursillo. Miró los rostros angulosos y delgados como gusanos.

– ¿Quién puede decirme qué ha notado al leer este párrafo?¿Quién me lo cuenta?- Los rostros se escondieron como cucarachas a la luz, corrieron al amparo de las sombras, de la nada.-¿Quién será el afortunado? ¿Quién? ¿Julián?, ¿Sabino?…¿Quién? Alberto,dígame ¿por qué no debería masturbarse con este texto?

….

– No se morirá, puto cabrón. Él ya sabe mi cosa, mi problema ¿sabes lo que te quiero decir? Siempre parece esperar para saltarte encima y envolverte en su tela de araña. ¿A mí qué mierda me importa el escote de una zorra?. A mí dame una abeja peludita, un gusano, una mariposa- saca una caja de cigarrillos y se los ofrece sin que Sabino responda- su vida- atropella las palabras- me importa una mierda. Yo lo que quiero son insectos: in…sex…tos. No le deseaba ningún daño a esa putita pero él, él morirá.– Aspira una calada larga e intensa mientras cierra los ojos, con la suerte de que nadie se cruza en el camino de su coche.- Siempre buscándonos ¿ quién, quién, quiénpero morirá con su quién,… morirá.

-Esta es mi casa

– Mañana

– No

-¿No?

-¿Cómo?

-¿Quién?

-¿Qué?

Morirá, sabes?

-Mi casa

Quien

-Que

– Sabes quién morirá hoy, ¿quién morirá hoy?

….

-¿Cariño?

– Suena tan dulce- le susurra Rosa a sus arañas- nunca me había llamado cariño.

– No te fíes

– Cariño, ¿quieres saber cómo me ha ido hoy? Hoy

– No te fíes- dicen las chinches

-¿Cariño? ¿quién….hoy?

– Aquí

-¿Quien morirá hoy?- Mirándolos parece una pregunta retórica. Ella es una frágil hormiga, de piernas flacas y quebradizas. Él, de ojos rojos y cuerpo crispado, se mueve como un escorpión a punto de clavar su aguijón.

– ¿Sabes qué pasaría si desaparecieses hoy?- sonríe Rosa.- Con tu historial mirarían si yo estoy viva. Estarían tan preocupados por si has vuelto a ser violento. En cambio, de mí, si tú murieses no sospecharía nadie- y los insectos se lanzaron sobre el futuro cadáver de Sabino.

….

-¿Quién sabe por qué no ha venido Sabino a terapia?

…..

-Morirá toda mi retahíla sin nadie que me escuche

….

Hoy estáis muy guapos- Rosa acaricia las larvas saliendo del pecho abierto de Sabino- Hacía tiempo que no teníamos un jardín para nosotras.

-Viene alguien- avisa la araña que habita junto a la ventana- el del coche. Tendremos que cerrar esta habitación y abrir otra.

-Quizá este sea el adecuado- soñó sin cerrar los ojos. Danzó hasta que el sonido del timbre le devolvió a la tierra- Voy,- gritó con un susurro- puede que a esta cucaracha no le importe que yo sea una mantis, tal vez quiera formar una familia conmigo .

-Date prisa- la apremiaron los mosquitos- que no se vaya- Y abrió la puerta con la misma convicción con la que lo hizo un día atrás para la policía. Explicaría la misma historia; que Sabino ya no estaba, que se sentía sola como una polilla, pero, esta vez, dejaría que el humano entrase en su trampa para insectos comunes.

LaRataGris

Acabas de leer el último reto de los Insectos comunes. En este caso no había limitación. Unicamente que se titulase igual que el grupo para que cada autor se encontrase libre de mostrarse y, a la vez, esas dos palabras nos definiesen como colectivo. Al dejarnos rienda suelta me he dejado llevar, pero no he sido el único. Pasen y lean a mis otros compañeros de viaje

Insectos comunes por Daniel centeno

Insectos comunes por Luis Ernesto Molina Carrillo

Insectos comunes por Esther Magar

Insectos comunes por Toni Cifuentes

Insectos comunes por Manu LF

Insectos comunes por Jean Rush

Insectos comunes por Benjamín Recacha


Las cosas por su nombre

13 abril 2015

Cada oveja con su pareja, en mi cabeza Gloria Fuertes. Las cosas, los objetos inertes, animados, extraños, danzando como flores en vientos lejanos; todo por su nombre. El chup chup bonito, con sus cuatro letras repetidas: shup shup.

Los cantares, los pesares, los caminos rectos, curvos de intrincados laberintos, pasiones y odios….todo, sin eufemismos. Mi honki tonk, los parpados abiertos, cerrados, puertas, el submarino, aquellos mundos lejanos, alejados, alas, Perséfone, mitos, logos y sin rodeos. Como aquellos que aparentan mientras pecan de lo que contrapredican, como yo, tal vez, a veces. Intentos vacíos de naderías, si fueran, deseo, llenos a rebosar: absurdities, chup chup, honky tonk y realidad versus lux.

LaRataGris


Extraños pingüinos

6 abril 2015

-Pingüinos Tomagucci es otra genialidad de Juguetes Emporio- se hizo un fundido en negro mientras, en las retinas de todos los niños y niñas del multiverso, se seguía dibujando la figura del pájaro, como en los negativos de una fotografía.

– Yo- dijo Juan Luis, aunque podría haber escogido a cualquier otro niño que estuviese delante del televisor- lo.qui.e.ro.

Los Pingüinos Tomagucci, al contrario que los Osos Senkai, tenían un diseño perfecto, un interfaz amigable y muchísimos anuncios a todas horas. La locura fue tal que los adultos empezaron a desearlos, necesitaban sus artículos originales, la ropa, el sensor de movimiento y el botón transformador. Bien conectado, dicho botón, convertía al inocente pingüino en un juguete para niños ya crecidos. Te podían acompañar en todas las etapas de tu vida. Te lo regalaban recién nacido y con ligerisimas modificaciones podías disfrutarlo para siempre.

Al principio podía parecer caro; veinte con cincuenta era más de lo que cualquier familia normal podría pagar por un juguetito, pero era insignificante si pensabas en toda una eternidad a su lado o, al menos, hasta la siguiente novedad, un mes…- el Cántaro Chopengaüer es una genialidad de juguetes Lofhgans.- solo habían pasado veintiséis días desde la irrupción de los pingüinos Tomagucci y su competidor ya tenía algo mejor, los pingüinos se habían convertido en una rareza, en un extraño de tiernos corazones.

LaRataGris


Promesas

30 marzo 2015

El peso de su realidad: hambre. Crisis, hambre, paro, hambre, día, hambre, noche, hambre, hambre, hambre, hambre. – Trabajo garantizado, paraíso, alegría- lee las promesas del tiempo de prometer demasiado y es de un precio imposible. No puede pagar el cursillo que después le dará de comer y, que demonios, el tiene hambre. Hambre ahora y durante y tras el curso. Tampoco sera por trabajar, o por dejar de hacerlo, es que el quiere comer y se come las uñas nervioso, pero no le alimenta.- ¿dónde se prostituye uno?- pero en cualquier lado ya no tiene el cuerpo para tantos bailes. Unicamente le queda releer el panfleto en el que busca como llegar a ese paro cero, sin tener que pagar por ello, sin no tener que morir en el intento.

LaRataGris



Morir de madrugada

16 marzo 2015

Murió en carretera, igual que había malvivido el último año. Con el sueño de un lugar que se acerque a las estrellas, ¿De qué sirve soñar ahora? Caminó por las ciudades perdidas, donde cada edificio ocupa su lugar para que todo sea un caos controlado. Durmió junto a los parias, al lado de los mejores y los mucho mejor, que hasta el enemigo da calor en un invierno de calle.

Adiós amigos, escribió sobre sus labios fríos y, su compañero de cama de aquella noche, le robo un beso de palabras antes que vinieran a recogerlo: para los días de congelarnos, le abrazó, chao bohemio, buen viaje. Dejó sobre sus parpados entornados, escrito suavemente con las ásperas yemas de los dedos: Es de los que vagaban en vida, uno de los nuestros, permítele pasar, para que así el barquero supiese que si iba sin paga era por que se la habían robado para comer, nada más.

LaRataGris