Yupi

3 junio 2013

yupi


Niños tranquilos

5 mayo 2013

Niños tranquilos


Libertad atrapada

18 abril 2013

Libertad atrapada


Los días felices

18 marzo 2013

Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.

Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.

Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.

que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.

LaRataGris


Disponibilidad para viajar

6 marzo 2013

Disponibilidad para viajar


Ojo de gato

18 febrero 2013

El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato. Cerró su puerta a la realidad para quedarse unicamente con el otro ojo, el aprendido. Con el lo vio todo como se lo habían descrito en el colegio. Los puntos acababan con cada frase, dando mucha seguridad pero poco arte e improvisación.

Tras el parpado clausurado empezó a palpitar la pus, pudriendo todo su organismo. Se extendía bajo la piel así que comenzó a poner en cuarentena todas las partes de su cuerpo hasta convertirse en una estatua sin vida. Si, seguía caminando, iba a trabajar pero sin su ojo de gato la vida parecía aburrida y carente de sentido. Con su sistema contaminado de aquel ardor los movimientos parecían torpes y espasmódicos hasta que, finalmente, un catorce de febrero murió sin que nadie se diese cuenta.

Quedó tirado en la calle, como un coche abandonado, carne para sin escrúpulos dispuestos a despiezarlo por un buen sueldo.- Mira, Flux- reía mientras se encaramaba a las piernas recién arrancadas- soy un gigante.

– Joder, Poseidon, todo lo que tienes de grande lo tienes de estúpido- le recriminó con una mal disimulada sonrisa- No estropees el material.- La rapidez era vital si tenias la suerte de encontrar un cadáver tan cerca de tu guarida. Pronto llegarían bandas mas numerosas y mejor preparadas.- Ostia,- palpo bajo la inflamación del parpado- nos ha tocado el gordo. Mira que ojo izquierdo mas guapo. Esta algo deteriorado pero nos pagaran una fortuna por el.

Flux no quiso vender aquel ojo de gato. Asesino a Poseidon que no veía más allá del dinero inmediato y se lo colgó como un trofeo al cuello, un reflejo de lo que podía ser, un tipo con recursos. Poco importaba que solo hubiese sido un golpe de suerte, que desde entonces no se hubiese repetido y que no supiese para que servia algo así, se lo había arrancado a un hombre afortunado- Aunque este muerto su vida fue mejor. Mi vida también sera mejor con el ojo.- Pero para Laura era muy diferente.

– Desde que tienes ese ojo no haces nada. Te pasas el día tumbado, soñando lo que no eres- y eso le jodía de mala manera. El era especial, el tenia un ojo de gato. Esos días tenia que marcharse por no hacerle lo mismo que a Poseidon. Solía esconderse en cualquier tugurio en el que aun le fiasen y bebía hasta morir lo suficiente como para no tener fuerzas de arrepentirse al despertar.

Aún le faltaba una copa de más cuando el camarero dejo de apuntarle y tuvo que mal vender su tesoro para poder pagarse un buen coma. Cuando volvió a abrir sus ojos no reconoció al fulano que había vuelto a hundirlo. Unicamente tendría el recuerdo del ojo del comprador, que rodaba por el suelo, después de que se lo arrancase para colocar en la cuenca vacía su gran adquisición.

El desconocido se marcho soñando otra realidad. Siguió la fiesta de garito en garito hasta que, después de seis días sin parar de beber, el fin de semana cayó rendido. Se había emborrachado, había enloquecido y había discutido antes de querer volver a casa. El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato.

LaRataGris


Imaginando cielos

30 enero 2013

Imaginando cielos


Los lobos de Luna

17 diciembre 2012

cuando nacio luna

El año en el que nació Luna, sus papás le compraron una cuna, un carrito, un parque de juegos, humidificador, walkies, videocámara, ropa, mucha ropa, más ropa de la que se podría poner en toda una vida, cuarenta y tres pares de zapatos, peluches, mantitas, un amigo imaginario, chupetes, biberones y un millón de trastos que en aquel momento no podían llegar a imaginar lo inútiles que eran. Guardaron todo aquello en la que sería su habitación y, como ya no cabía nada más, ni tan siquiera la pequeñísima niña, se la llevaron a dormir a su cama, dónde podían abrazarla mientras descansaban y ella tomaba tetita.

la_puerta_oscura_madre

Para Luna aquella era una habitación oscura, llena de sombras terribles y danzarinas. Cuando tenía que entrar su suelo crujía como aullidos de lobos tristes y su aliento era de miedo y gritos. le gustaba tan poco que siempre le pedía a su papá que la cerrase con muchos cerrojos, que le pusiera un candado y la llave se la llevase cualquier viento de paso. Sobre todo, no quería que aquel cuarto continuase mirándola fijamente mientras se relamía de hambre, quería que se lo llevasen de su casa para siempre.- Pero- le dijo un día su papá- esa es tu habitación, no podemos deshacernos de ella.-

La pobre niña se asustó tanto que dió un bote hasta los brazos de mamá y, llorando desconsoladamente, le pidió que no la dejase dormir allí solita nunca jamás.- Tranquila- la besó suavemente- no hace falta que duermas ahí si no quieres.

luz_de_lunaLuna dibujó un Sol enorme sobre una cajita de cartón, lo recortó con papá y lo pegaron en la habitación mas triste de la casa, para que nunca lloviese en ella. Mamá no dejaba decirles que no hacía falta, que con o sin Sol jamás llovería allí dentro. Y lo cierto es que desde entonces no ha caído ni una sola gota de agua sobre aquel suelo. Así que, a pesar de las reticencias, aún no ha podido decir que no haya funcionado, aunque la habitación siga estando triste.

el rapto de luna

Una noche los lobos que crujían el suelo salieron por el pasillo hasta la habitación de los padres, cogieron con delicadeza un bracito entre sus grandes colmillos y arrastraron suavemente a la niña hasta su cuarto.

Cuando la pobre se despertó sola, rodeada de aquellos ojos amarillos, lloró tanto que se dibujó un río sobre el suelo, gritó tantísimo que se hizo un rumor de viento entre las cuatro paredes y se cansó de tal manera que volvió a quedarse dormida a pesar del miedo que estaba pasando.

Cuando llegaron sus papás, asustados por el llanto, dormía inquieta sobre una cama de lobos gruñones.

-Ella nos pertenece- dentelleó el viejo lobo que vigilaba la puerta- No podéis venir a raptarla de su cuarto.- Acto seguido les enseñó unos dientes feos y sucios mientras les señalaba con el hocico el lugar por el que habían llegado y por el que podían marcharse.

Sin asustarse, sus papás, hincharon el pecho para parecer algo más grandes de lo que se sentían en ese momento. Con la voz mas firme que pudieron le dijeron a los lobos si le habían preguntado a ella dónde quería dormir- Puede que vosotros seáis los ladrones y no nosotros.-

la_mejor_sonrisa_del_lobo

Los lobos se miraron extrañados. Llevaban tanto tiempo autocompadeciéndose que se habían olvidado de los sentimientos de la niña. Se sentaron a esperar que despertase y, con la mejor sonrisa que puede tener un lobo, le preguntaron por lo que quería hacer ella.

-Me dáis miedo y quiero estar con papá y mamá- Los lobos, más tristes de lo que jamás habían estado, agacharon la cabeza y escondieron el rabo entre las piernas. Ellos nunca habían querido asustarla, sólo necesitaban jugar con Luna porque se aburrían. Pero, ahora, creían que eran demasiado malvados como para estar con ella.- Pero- dijo Luna- si dejáis de asustarme vendré a jugar con vosotros.

el_bosque_de_los_lobos

Los lobos no podían creérselo, abrazaron con sus patitas peludas a la niña que no quería verlos tristes y le prometieron que jamás volverían a asustarla. Entonces, entre todos sacaron los trastos inútiles que ensombrecían la habitación. Dejaron el río que había llorado Luna para no olvidar lo sucedido, el viento murmurado para siempre sentirse acompañados y el Sol de cartón para que no lloviese nunca. Pintaron árboles en las paredes, lanzaron confeti verde por el suelo y la habitación de Luna se convirtió en el bosque de los lobos felices. Tan contentos se pusieron que cantaron una canción y toda la familia se puso a bailar con aquellos aullidos a Luna, hasta que fue muy tarde y cayeron rendidos al suelo, donde durmieron toda la noche.

LaRataGris


Exodo a la realidad

18 octubre 2012

 

Exodo a la realidad


Jugando a pintar

30 septiembre 2012

Jugando a pintar