14 septiembre 2015
Todos conocían a Ismael. Se había convertido en toda una celebridad, a la que esquivar encantados, por su lengua larga, kilométrica. Para él no existía respuesta corta. Era un locuaz interlocutor que no parecía respirar entre palabra y palabra. Cogía carrerilla y hablaba, vaya si hablaba.
Aunque no siempre fue así. De pequeño se escondía en su mundo de magia y superheroes. Si alguien le preguntaba, si no podía evitarlo, respondía con un inaudible gruñido que hacía las veces de: si, no o tal vez. Dependiendo de lo estúpida que fuese la pregunta.
Su madre llegó a pensar que era mudo. Visitaba a médicos y logopedas sin demasiada fortuna. Consultó a todos los profesionales que pudo, incluso a los alquimistas que trabajan para las farmacéuticas y los vendedores de aire con títulos chamanísticos, hasta perder la esperanza. A punto de perder las fuerzas con las que continuar dio, por casualidad, con el buscador de palabras.
El buscador se sentaba frente al niño, callados los dos. Ismael lo observaba, miraba la habitación, los cuadros de perros peleando por un trozo de carne podrida, las figuras pasadas de moda sobre la estantería, los bolígrafos que había traído, al hombre de nuevo, el suelo sucio, el techo amarilleado, el buscador, un libro abierto sobre la mesa, las uñas mordidas, él, el reloj, la ropa,…y tres días así fueron suficientes- ¿por qué no dices…?-antes de que Ismael acabase la frase el buscador se abalanzó sobre ellas como si viese una cuerda salir de entre sus labios. Tiró de ella con todas sus fuerzas y tras las primeras salieron enganchadas en torrente- oye, ¿qué haces?, para, me estas vaciando, no, para, no quiero…mis palabras, mis preciosas palabras- dos semanas después, siendo un saco de piel y huesos no podía parar de hablar, para desdicha de sus conocidos.
– No podrías pararlo un poco- dijo su madre
– No es mi trabajo.- contestó el buscador- Ademas usted tiene lo que quería, aunque el siga sin decir nada.
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7 septiembre 2015

Se hacía tarde y la Luna quería jugar un poquito más. Dibujar un sueño, salir a bailar y cantar tan alto que no pudiesen dormir las estrellas o el Sol.

Pero papá la cogió en su regazo y le explicó que ya salían los lobos de ronda, que si la veían le aullarían y perseguirían su destello hasta que volviese a amanecer.-¿Me morderán los lobos?- preguntó la Luna- ¿ no me protegerás?

Tarareó una nana, danzó con ella toda la noche y pintaron alegrías con las sonrisas de sus caras.

-Jamás dejaré de protegerte- le susurró mientras se dormía un segundo antes de salir el Sol.
LaRataGris
Y en el libro había un epílogo
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1 septiembre 2015
Habito las tierras yermas del extrarradio, dos veces excluidas por ser limítrofes a la gran ciudad que la ignora y periféricas a la vida de su propio núcleo. Pertenezco a una tribu mixta, mitad nómada mitad sedentaria: que cada día recorre kilómetros y kilómetros por la caza de unas pocas monedas y cada noche regresa a la vergonzosa ciudad dormitorio en la que se esconden los sueños.
Colecho en la cama vacía que siempre está ocupada. Dormito sobre el recuerdo de con quien no puedo coincidir más que en un: Buenas noches, buenos días; antes de desaparecer en el frío del trabajo o en la ausencia de las sabanas.
Soy habitante de la nada, ni de aquí, ni de allá. Apátrida de coraza blindado y de cuerpo en venta. Uno de los que ganan sudor con el esfuerzo de su pobreza.
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24 agosto 2015
El jugador Uno: amo y señor de las fichas, el tablero y los dados; tiene derecho a imponer sus reglas del juego.- Según observemos la evolución de la partida: los marcadores macroeconómicos, la economía sumergida a pequeña escala, la deriva y el devenir de las divisas internacionales, nos mostraran las instrucciones a modificar y las inamovibles, inapelables, internas, intrínsecas a nuestra naturaleza humana.
El resto de jugadores: amigos, conocidos o amigotes de Uno, le apoyaran, lo felicitaran el día de su cumpleaños y esperaran que las normas sean benévolas con ellos- jugador Uno sabrá ser agradecido-les alarga la vida con sus palabras.
El verdadero resto de los jugadores: Los desechos, dueños de la inútil suerte, obedecerán, acataran, agacharan la cabeza o…-Prefiero jugar a piedra, papel, tijera, lagarto, Spock- grita un cualquiera- Para eso sólo necesito la libertad de mis manos.
– Nueva regla- espeta Uno- les cortaremos las manos a las fichas estúpidas, disidentes.
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17 agosto 2015
No era necesario el amanecer diario para saber que pasaban las horas. Bailábamos el tictac de un reloj imaginario, mientras que el sol venía con el canto del gallo. Se desperezaba la vida y en un bostezo aparecía la bella durmiente a deshoras, arrastrando vida.
Todo sucedía sin más; aunque el ser humano hubiese encerrado los días en semanas, las semanas eran meses y los años discurrían fugaces desde hacía un siglo o veinte lustros. No importaban las casillas en las que intentásemos contenerlo. Fue sentenciado incluso para los días oscuros en que negras nubes acercaban la noche. Quedo estipulado un sistema rígido en el que sólo se cambiaba el ritmo si lo necesitaba el superhombre del dinero. Se retrasaban y adelantaban las manecillas mientras, en realidad todo seguía igual, incluso para los que no sabían que no era necesario que amaneciese y se despertaban para estar juntos con las primeras luces del día.
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13 agosto 2015
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11 agosto 2015
Ay la gata Pepa que lleva un vestido rosa por que mama dice que es el color de las princesas. Cada noche besa su frente y le susurra- Eres la princesa de la casa.
Y la gata Pepa gira para que vuele su vestido rosa.
Mira la gata Pepa con un parche en el ojo, gruñendo, por que papa le ha explicado que son piratas surcando los siete cielos y van a buscar un tesoro para comérselo a escondidas.
Y la gata Pepa guiña el ojo que le tapa el parche de pirata mientras gira su vestido rosa de princesa.
Cuidado con la gata Pepa que se ha puesto plumas en la cabeza para jugar con el gran jefe de la tribu, hermano pequeñito.
Y la gata Pepa agita las plumas invocando lluvia, guiña el ojo que le tapa el parche mientras gira su vestido rosa de princesa.
La gata Pepa se ha pegado unas alas de papel en los talones de sus zapatitos rojos, porque la tita pepita Pulgarcita dice que tiene que dejar volar su imaginación.
Y la gata Pepa taconea con sus zapatos de hada, mientras agita las plumas invocando lluvia, guiña un ojo y gira su vestido rosa.
La gata Pepa va en patinete para hacer competiciones con su vecino, el loco Max. Van más rápido, más deprisa, más Max y la gata furiosa del largo pasillo.
Y la gata Pepa derrapa con el patinete, taconea con sus zapatos de hada, agita las plumas, guiña el ojo pocho tras el choque con Max y gira su vestido.
Mientras mama le curaba le ha preguntado por que va como una loca, vestida con mil disfraces sin sentido- Porque es lo que todos habéis querido- le contesta.
– Tu tienes que ser lo que quieras, no lo que nosotros decidamos. ¿verdad papa?
– Claro- le confirma papa mientras esconde un barco de cartón- tienes que ser feliz.
– Entonces seré doctora- y se desnuda, dejando unicamente su parche de bucanera- pero mientras consigo mi bata de médico seré la pirata más feroz de la casa.
Con el tiempo, y sin parar de estudiar, la doctora gata Pepa se sacó el título y fue la mejor profesional con y sin bata, pues la gata Pepa es revolucionaria con cualquier trapito, que lo que cuentan son tus actos y no sus disfraces.
LaRataGris
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