Mierdocracia

9 agosto 2012

Mierdocracia


Desatado

17 julio 2012

Lo único que saben mis manos atadas es que construían futuros. Luego hicieron que se equivocaran: promulgaron leyes contra la inteligencia y les gritaron que sus actividades estaban prohibidas. El castigo era estar atadas. Sin ellas el corazón dejo de pensar, la cabeza ya no latía y la vida era presente, ahora, asustadas de mañana por si no llega o llega, si tienen hambre, lloran y ríen. Se quedaron en nada por que demasiados cabezas cuadradas defendieron las normas de uno o dos puños intransigentes.

Los pies, también aterrados, se pusieron a correr. Huían sin jamás haber hecho daño alguno. Se alejaban en cualquier dirección, tropezaban, caían y se levantaban sin que ningún cuerpo les siguiese. Estaban solos caminando y, de repente, se formaron las sendas de otros días, distintas elecciones que podían libertar a sus amigas si escogían bien sus pasos. Así fue como las piernas pidieron motor a las entrañas, la nariz olio cambios inminentes y los ojos lloraron alegría por que no había parte hecha prisionera o huyendo que no estuviese empujando en una misma dirección, la libertad.

 

LaRataGris


Palabras prohibidas

28 mayo 2012

Había tantos libros en aquel almacén, historias desgastadas de haber sido tan leídas. Aún así no dejaba de entrar gente. Inconformistas, parecían necesitar releer todo aquello para no traicionar sus ideales. No eran como mis perros; actuando por instinto, atentos a mis palabras, un simple gesto para saber que hacer… Caímos sobre los sospechosos sin hacer preguntas, reduciendo a aquellos intelectualoides de tres al cuarto con el salvajismo que se merecían. Eramos pura rabia desfogándose, preparándose para lo peor que estaba por venir.

Ismael seria el encargado de descifrar y archivar todos los libros. Poco a poco se fue descolgando de las misiones y adquirió la soltura suficiente para leer dos o tres ejemplares al día- para cuando acabe habrá pasado media vida- su lamento se volvió ansia y, con el tiempo, empezó a pasarse veinticuatro horas enfrascado en el galimatias de aquellas bombas literarias. Las palabras le consumían en largos silencios de los que no podía salir: no comía, no bebía, ni practicaba ninguna actividad sana, solo desgastarse a la luz de todas aquellas peligrosas frases.

– Pol- y su cuerpo se tenso a la espera- tendrás que ayudar a Ismael. Tu eres el que mejor lee después de el. Evita que desaparezca entre tanto papel.

Aquello fue una bendición para Ismael que empezó a descargar parte de la mierda que estaba leyendo en su nuevo compañero. Se les escuchaba reír a carcajada limpia, ridiculizando todo aquello que tenían que hacer suyo. Aprendían las técnicas del enemigo para poder derrotarlo y, un día, tuvieron una idea- Si destinásemos mas efectivos a aprender podríamos empezar a pensar como ellos y les atraparíamos en mil emboscadas-. Cada soldado lector parecían ir necesitando un segundo y el segundo acababa opinando como el tercero y se les daba un cuarto, un quinto hasta quedarme solo ante un equipo de asalto formado por mi mismo, sintiendo que sus ojos me juzgaban, que imaginaban palabras prohibidas y se transformaban en intelectuales preparando una guerra contra su único enemigo, yo.

LaRataGris


Libres

23 mayo 2012

libres


La versión oficial

21 mayo 2012

Piter encendió uno de sus cigarritos prohibidos, mucho mas suave que las píldoras oficiales que de una sola dosis pretendían quitarle el mono de todo un día. Con cada calada se tranquilizaba por no recibir la sobredosis de silencios. Guardo la pastilla que no se había tomado en un sobre electoral, envuelta en uno de los papeles que habían hecho campaña durante aquel mes. Sin marcar ninguna propuesta escribió sobre la linea de puntos para otras ideas- legalizar la vida.- Sabía que a nadie mas le parecería una versión plausible pero aun así fantaseo con que la lotería le diese la razón.

Hacia frío en la calle donde los ciudadanos del partido aprovechaban las Últimas horas antes de poder depositar su voto en las urnas. Gritaban sus eslóganes mas pegadizos mientras enarbolaban pancartas a favor de su ley. Todos tenían la esperanza de prosperar, que el mayor número de personas eligiese su punto de vista para luego tener más posibilidades en el sorteo.

Piter se dejo llevar por la brisa mientras esperaba la misma hora que todos.- Andrea- llamó- vas a votar?- y fue una forma de romper el hielo, los dos sabían que el voto era obligatorio.

– Pondré algún chiste junto a lo de otras propuestas- Piter sonrió cómplice, sabiendo que el

chascarrillo era un confesión de confianza; los dos conocían la ley, nadie debía salirse de la versión oficial ni en la casilla que ofrecían para hacerlo, era una patraña para contentar a los neolib.

– Quieres una pastilla?- pero el no se sentía tan a gusto como ella y le dijo que ya se había tomado la dosis recomendada, nada de cigarros, lo correcto. Caminaron hasta el centro de juego sin decir nada mas, como si ella oliese la desconfianza y prefiriese callar. Pequeños bombos, imitación del gran bombo neutro, recogían las papeletas del planeta para poder celebrar el megasorteo al día siguiente. De entre todos los papeles uno sería la verdadera versión oficial por cuatro años y nadie la contradeciria si no quería acabar en una cárcel inexistente.

epilogo:

Una vez más leyeron la frase- ser dominado por el presidente elegido por el presidente saliente- un año mas volvían a autoproclamarse, ningún sorteo cambiaba las normas pero nadie decía nada por que por un día habían aparentado reclamar libertad y eso tenia que bastar…

LaRataGris


La dueña del sol

14 mayo 2012

Aquella mañana Sofia no se levanto a tiempo, no puso en marcha el engranaje y el sol salió un poco mas tarde. El amanecer tardío acorto las horas del día y algunas voces se quejaron de la escasa luz mientras ella se preparaba un desayuno de medianoche para el picnic en el balcón.

Le gustaba bailar con la brisa; dejar que sus pies danzaran en el suave crepitar de las estrellas mientras la comida se llenaba con las fragancias de la noche y su sabor se hacia un sueño indescifrable.

Solía despertarse en ese mismo balcón; con el manto de noche retirado y el cielo esperando a que alguien girase las manivelas del nuevo color. Llevaba mas de un año amaneciendo a deshoras y Julian se había cansado de encubrirla. Había alargado todo lo que podía la noche y, contra mas duraba esta, mas quería quedarse Sofia a admirarla. Se dormía tarde y cansada, incapaz de seguir el horario. El firmamento era un lienzo en blanco que ningún artista se atrevía a profanar así que la vida se desperezaba sentada en la cama, esperando que la trabajadora pusiese la maquinaria a funcionar.

Finalmente un burofax la invito a visitar las oficinas centrales, eso si, fuera de horas de trabajo para que afectase lo menos posible a su rendimiento- Estimado señor,- contesto por correo ordinario- lamento informarle que mi tiempo libre lo gasto en dejarme llevar por el olor de las estrellas. Es por eso mismo, y no por otra causa menor, que no podre acudir a una cita tan importante como la que usted me propone. Quedo a su entera disposición para encontrar un momento en el que podamos coincidir sin que eso perjudique los intereses del otro- y firmo atentamente con un fuerte abrazo y sus mejores deseos- Sofia.

La misma noche en que leyó la carta el excelentísimo señor encargado le pidió a su secretaria que anulase todas sus compromisos, exigió que un tatuador le dibujase una cara de pocos amigos y en cuestión de segundos estaba llamando a la puerta de Sofia con la misiva arrugada apretada en un puño.

-Señorita Social,- empezó a gritarle antes de que la puerta estuviese totalmente abierta- acaso no se imagina usted el daño que le esta ocasionando a la compañía.

– Claro tralali, claro tralala- y se lo llevo al balcón donde ya estaba listo su desayuno de medianoche. Allí lo dejo hablar largo y tendido mientras ella no escuchaba, tenía que dejarse abrazar por los aromas a jazmín y menta. Cuando intuyo que seguía sin decir nada lo interrumpió para que el tampoco la oyera.- No ha sido una noche deliciosa,- le respiro mas que hablarle- algo por lo que no importaría perder un trabajo o por la que, tal vez, alguien podría decidir vivir mas despacio.

Rojo de ignorancia, el excelentísimo señor encargado, bramo de tal manera que las ultimas estrellas que quedaban colgadas del cielo se quebraron. El jamás había tenido tiempo para todas aquellas delicadezas y había determinado que Sofia tampoco. Con lenguaje extremadamente formal redacto un ultimátum que entrego en mano antes de marcharse refunfuñando. Ella, que se había quedado leyéndolo, volvió a retrasar el amanecer mientras se daba por despedida. No podía hacer que el sol renaciera dos veces en un mismo instante para recuperar el tiempo perdido, no quería darle mas horas a las empresas, no necesitaba volver a ignorar a su superior para saber que, así, no se sentía feliz. Con la tranquilidad de saber que ya no estaba allí programo el temporizador y salio por la puerta para no volver jamás. Aquella noche brillo el sol para todos los soñadores y Sofia lo disfruto mientras saboreaba el mejor desayuno del mundo.

LaRataGris


El hombre eléctrico

24 abril 2012

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para el hombre eléctrico. Cualquier otro día hubiese hecho saltar la misma alarma. Se habría puesto en pie y con un delicado beso biomecánico le hubiera susurrado a su compañera- despierta, cariño. Es un referencia de casualidad precioso.

Esther se hace la remolona, deja correr el tiempo exacto para las caricias programadas en su amante y, justo después, se despereza mientras el prepara un nutritivo desayuno a base de naranjas, café y tostadas de mantequilla y mermelada de fresa.

Martes. Se repite.

Miércoles. El hombre eléctrico la despide desde la ventana. Sonríe y lanza un amor soplando sobre la palma de su mano.- Contaré cada segundo- y Esther desaparece mientras el se desconecta en el armario de la entrada, quiere estar perfecto para cuando ella regrese. Su mente de placas cerebrales flota inexpresiva entre tiempos cronometrados para saber cuando tiene que volver a la vida. Un calendario de experiencias le insinuá con que actitud reaccionar a su llegada: Hoy vendrá hundida por alguna payasada de su jefe. Recopila algunas baladas y su mente ordena al fuego que se encienda en la chimenea.

Jueves. Cada paso medido.

Viernes. Se despierta antes de tiempo. La casa parece un mausoleo, solo su vida sobrevive aunque no sea real. Busca el fallo del sistema que le ha hecho levantarse tan pronto pero, cuando lo encuentra, decide no repararse. Su carcasa se ha llenado de aire. Sin ordenes archivadas se limita a estar allí, mirando las paredes con la única intención de esperar a Esther. Cuando llega realiza todos los movimientos adecuados sin decir una sola palabra de su problema de conexión. Todo sigue igual.

Sábado. Ella se va y el sale del armario en cuanto escucha cerrarse la puerta.

Domingo. -Y si todos somos hombres eléctricos, incluso las mujeres- Busca conspiraciones en las horas muertas- solo la mitad son reales o puede que la humanidad se halla extinguido y nosotros repetimos sus acciones sin saber que le debemos obediencia a un fantasma.- En ese instante decide vigilar a su ama con frialdad calculada. Ella también se repite en cada referencia de casualidad, como el. Nunca intenta reprogramar algo fuera de lo común. Se Podría decir que sus dudas y pensamientos son algo mas humano que la misma existencia de Esther.

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para la mujer eléctrica.

Martes. Se repite. Nada le hace sospechar del dulce autómata. Tan caballero como siempre, un calco de la promesa publicitaria- Venza su soledad por unas cuotas insignificantes- Se había llegado a sentir tan fea antes de conocerlo. Su mejor compra y, si algo había cambiado, era para mejor. Lo sentía mas lleno de vida, atento a todo lo que ella hacia, entonces ¿por qué no podía disfrutarlo?

Miércoles. La mujer eléctrica despide la sombra de la ventana.

Jueves. Cada paso medido. La referencia de casualidad no es distinta a la anterior. Como un ballet que ha sido ensayado por media vida; los arrumacos justos, las caricias pertinentes mientras vigilan sus espaldas.

El trabajo es un lugar aburrido, el sitio perfecto para que vuele la imaginación. Se sienta tras la mesa imitación a madera, huele el tacto de la misma y una sensación de normalidad la ahoga. Su vida se puede comprar en los mismos almacenes. – Molly- grita por el interfono- necesito la factura del hombre eléctrico. Quiero saber todo lo que compre ese día.

Viernes. Se despiertan antes de tiempo.

Sábado. El se queda y ella se esconde tras el ruido de la puerta del aerocoche. Espera un día entero, como si se hubiese ido a trabajar. Vigila las sombras de las ventanas, observa como el hombre eléctrico no parece hacer nada en concreto mientras olvida cargarse.

A su regreso la espera en el armario, con los ojos cerrados y los músculos distendidos. Se activa con su presencia y ambos se sonríen.

Domingo. Y si todos somos mujeres eléctricas?

Abril. El hombre de la compañía dibuja gráficas en la pantalla, determina el correcto funcionamiento de los humanoides y decide que vidas renovar. Al azar, escoge varias referencias de casualidad, revisa las familias, la programación y elige que nuevas realidades poner a la venta para quien se sienta demasiado vacío. Se encarga de preservar los valores de la sociedad, mantener el sistema gracias a la perfecta sincronizacion de las parodias. A su espalda un refrito de viejas series televisivas ayudan a mantener la moral alta. Selecciona en el catalogo varias ficciones policiales, las retransmitirán en hora de máxima audiencia para que algunos quieran borrar sus recuerdos, que se recreen en otra realidad mas adecuada. Los hombres y mujeres eléctricos necesitan pagar nuevos estímulos, no encasillarse en el mismo papel por toda una vida.

LaRataGris


Soy libertad

23 octubre 2011

En todo momento fue un hombre vulgar. Producía suficiente como para no levantar sospechas y se le permitía tener las ideas de tantos, las versiones oficiales,… las palabras del régimen. Opinaba como cualquiera y hacía propio el autoengaño para poder sentirse libre sin que la pena de no poder hablar sinceramente hiciese mella en el. Pero tenía un secreto.

De noche dejaba durmiendo a su yo libre, transformaba su casa en prisión y modulaba la voz a un susurro suave y silencioso. Moría el hombre sensato y ocupaba su lugar una pequeña y asustadiza versión de el mismo, alguien que no podría sobrevivir a plena luz del día aquejado de curiosidad por lo que realmente sucede a su alrededor. Sería injusto decir que era la misma persona, de conocer su lado oscuro el señor Jekill se hubiese denunciado a las autoridades competentes. Por eso insisto en que era un ser de lo más corriente, el extraordinario, la revolución, pertenecían a su alter ego.

Su otro yo se había dedicado a desmontar todas las supersticiones y prejuicios. Argumentaba palabras prohibidas y en su celda de papel sentía como se aflojaban las cadenas de la libertad. Al principio se conformaba con hablarse. Era un loco debatiéndose entre el colectivo y lo individual, entre lo real y lo correcto. Más tarde no fue suficiente. Necesitaba expresarse en voz alta, gritar los fallos que no parecían querer arreglar. Urdió un plan absurdo, un dejarse atrapar por nada, pero su cuerpo necesitaba ser libre más allá de las apariencias de su mundo. Apagó el despertador, roció de cloroformo la cama donde dormía su parte más conservadora y se lanzó a la realidad voceando que no se sentían sometidos por que los carceleros pintaban los techos de azul cada mañana. El sol era falso, las nubes una patraña y cuando llovía desviaban la atención de las calles.

De repente diluvió. Todo el que podía escucharle corrió a un lugar seguro y se quedo el rodeado de agentes de paisano, de sordos entrenados. Los golpes lo despertaron del cloroformo, lo hicieron recapacitar. Quería volver a su tranquila libertad.

LaRataGris


Perseguidos

28 septiembre 2011

Nos habíamos convertido en bichos raros. Ya lo eramos pero empezaban a señalarnos sin pudor, sin disimular una falsa indiferencia. Nosotros tampoco queríamos aparentar su normalidad. Eramos lo que se veía siendo felices y sin hacerle daño a nadie.

Una carta oficial, correctamente sellada y doblada fue la primera amonestación- somos más- parecían querer decir- depongan su actitud, intégrense, simulen, finjan… no busquen algo distinto aquí- Se habían repartido el mundo. Delimitaron las fronteras de cada continente, país, ciudad o pueblo. Fuimos bajando la escala. Nos olvidamos del barrio, la calle, el piso. Llegamos a buscar un lugar microscópico, un rincón de la casa al que no entrase la luz diurna, una insignificancia en la que escondernos para ser libres. Pero estábamos archivados, un caso al que perseguir por ser diferentes.

No nos amoldábamos a las situaciones predefinidas, necesitábamos una solución, ser números, grises, modélicos y silenciosos. Entonces llegó la amenaza. Iban a estudiar nuestro comportamiento, vigilarían nuestros pasos y cualquier error, por pequeño que fuera; llevar los zapatos desatados, tropezar, caerse, caer… caeríamos en alguna de sus trampas.

Desesperados buscamos tierras sin habitar, lugares vírgenes, sitios donde poder fabricar nuestra propia libertad. Pero no existían en los mapas, no los habían dibujado. El mundo era un padre protector y autoritario gritando que bajo su techo sus normas y, para asegurarse el respeto, había tapiado el cielo, su hogar era el infinito y no podíamos huir más que en círculos sinsentido.

Una segunda inspección sorpresa nos atrapó fabricando un cohete a la luna con cajas de cartón. Nos pilló pintando víveres y sueños. Destrozaron nuestras fantasías por que eran raras y distintas a las de los demás. No habíamos entendido las consignas así que nos construyeron máscaras de metal de sonrisas tatuadas, armaduras pesadas, ataúdes para moldearnos una nueva forma de ser.

LaRataGris


Nacido para ser correctamente salvaje

13 agosto 2011

Tuvimos que borrarnos. Desaparecer para poder seguir existiendo. Si alguien preguntaba eramos don nadie trabajando y hablando de fútbol. Seres integrados en un sistema al que no nos estaba permitido criticar.

La luna nos transformaba en hombres lobo. Corríamos salvajes entre las cuatro paredes de habitaciones herméticas. Las mismas jaulas que nos atrapaban se convertían en un pequeño bosque secreto en el que poder aullarnos los unos a los otros.

Cuando escuchábamos quejarse a la escalera y la puerta crujía de furia sabíamos a por quienes venían. Nos deshacíamos de todas las ideas que llevábamos encima y abríamos con nuestra mejor sonrisa, la más tierna sumisión. Las huellas recientes nos delataban, la mirada viva, el miedo… eramos libres en nuestro diminuto escondite y eso era suficiente para los funcionarios de la harmonia.

Portate bien anarquista, intégrate de una vez, acepta las injusticias o seras cazado por soñar libertad…

LaRataGris

 
La policía de Londres pide colaboración ciudadana para combatir el anarquismo