La historia de mis derrotas

30 agosto 2011

Jugábamos a revoluciones de guitarras, bombo y cajas. A palabras duras y silencios en controles de alcoholemia. Nos corríamos las juergas del vandalismo desmesurado y sinsentido, fingíamos lucha de clases por beber y divertirnos.

El día en que vencieron a mis amigos se buscaron un buen trabajo y una mujer que no hiciese demasiadas preguntas, que llegase de otras guerras perdidas y no les apeteciese hablar de demasiados pasados. Yo lamí mis heridas y acepté la derrota pero no la rendición. Busque comida bajo las piedras y me junte con lunas rebeldes que se levantaban una y otra vez de sus tumbas. Fui un paria perdido y sin norte, un hombre acabado y feliz.

Aprendí a gritar de mis lunas, a ser salvaje con causa, aullar a la ciudad y pintar los muertos para que jamas se tuvieran que callar. Asumí que nunca podría cambiar el mundo para poder sobrevivir, para seguir soñando sin miedo a un nuevo fracaso. La represión de la realidad dejo de afectarme. Ya no podía caer más bajo así que transforme todo lo que estaba a mi alcance y me invente nuevos amigos imaginarios que no estaban dispuestos a dejarme solo… Cambiamos el mundo.

LaRataGris


Nuevos dioses

29 agosto 2011

Murió un sueño y la gente quedo aterrorizada por si seguían cayendo el resto. Se perdió la esperanza y las fuerzas dejaron de servirnos, se hacía imposible seguir arrastrando el mundo. Levantaron altares al miedo, a la estupidez y al autoengaño. Los oráculos agitaban sus báculos de poder mientras creaban catástrofes para que los dioses actuales y sus héroes de plástico pudiesen salvarnos.

El nuevo orden encogía nuestros pasos, borraba antiguas huellas y dibujaba caminos, hasta ahora inexistentes, para que todos pudiésemos llegar a los templos de culto oficial.

La vida se había encerrado en jaulas de silencio y estábamos aterrados por lo que los salvadores, creados para nuestra tranquilidad, pudiesen hacernos. Estábamos solos en una ficción malvendida a oportunistas de la cobardía.

Sustituimos una religión por otra, una cruz de madera por una linterna con pilas, un televisor, balón de fútbol o cualquier objeto que nos diga que todo sigue girando en la misma dirección… preferimos ese pavor controlado a tener que explorarnos y descubrirnos luchando por ser nuestros propios dioses.

LaRataGris


Sin corazón

28 julio 2011

El hombre demasiado triste pensaba que su corazón se encogía en exceso, palpitaba muy lento y quedaba a la deriva del pecho, chocando con las paredes de la caja torácica. Dolía tanto la vida, ver como la gente aceptaba las injusticias como algo cotidiano y sin solución, que pensó que si lo tiraba su existencia sería un poco más llevadera.

Se lo arrancó de un golpe, sin sentir nada. Ya no notaba el dolor, las penas, las tragedias le parecían insustanciales… igual que la alegría y la esperanza. Era un ser pasmado, un autómata perfecto y brillante.

Pero el hueco que había dejado, el pequeño agujero, del tamaño exacto al corazón, era demasiado grande, pesado e insoportable. Empezó a buscar algún objeto liviano que taponase la entrada de aire. Recorrió el mundo entero sin echar la vista atrás, sin tan siquiera girarse para ver como de la semilla que había lanzado germinaba un árbol de un millón de flores que endulzaban el viento.

Recorrió siete veces el planeta antes de volver al mismo punto del que había partido y sentarse a descansar a la sombra de su árbol. Era enorme y llenaba de felicidad a todos los que paseaban a su lado. Unos niños jugaban entre sus ramas, los amantes se abrazaban en los claroscuros y los ancianos tomaban una bocanada de aire antes de continuar caminando hacía ningún lugar. Era un sitio mágico como no había encontrado en ninguno de sus viajes. Aquella noche durmió tranquilo y por la mañana probo la fruta del árbol. Era un tanto amarga, dulce y picante. Un extraño sabor de mezclas contrarias y complementarias. Poco a poco su hueco se fue llenando del jugo de las frutas. El pecho empezó a palpitar lento, a la deriva de un encogerse normal ante las injusticias… Ya no quería volver a sentir frío, prefería abrir los ojos y aprender a cambiar el mundo antes que tener que transformarse en gente que pasea solitaria, buscando lo que ellos mismos lanzaron. Quería ser valiente y enfrentarse a las tristezas.

LaRataGris


En tiempo de sueños

22 julio 2011

Era un hombre pequeño, casi ridículo, desde luego insignificante, de escasa importancia para la vida de sus vecinos e incluso la suya propia. Nada, absolutamente nada, se detendría si el diminuto ser desaparecía sin más.

Era algo que se lo habían remarcado por activa y por pasiva. Desprecios, olvidos y educados insultos diarios le recordaban tal y como era, una mierda que se secaba allí donde estuviera.

El, que siempre sonreía, jamas perdía los nervios y contestaba con voz átona y aburrida- Es tiempo de sueños-.

Allí se escondía. Entre elfos y dragones se construía un personaje, una dulce fantasía contraría al mundo real. Cada día intentaba pasar más tiempo dormido, alejado de todos los que no notaron que dejaba de volver, que sus ofensas pedían un nuevo punching-ball para hacerles la vida más llevadera.

Al final nombraron a otro don nadie, un alguien prescindible para no necesitar sentir pena por su propio existencia.

LaRataGris.


El hombre gastado

12 julio 2011

El hombre gastado.

Autocensura

Ilustración de LaRataGris

Sin encontrar las palabras, el señor equis, dibuja las lágrimas de sus ojos. Traduce la ansiedad del mundo y la borra inmediatamente para que nadie tenga que llorar sus penas. Es un hombre gastado, apenas una sombra de lo que fue. Atrapado en el miedo de saber demasiado.

Antes de marcharse, Laura, siempre le preguntaba por su rostro blanco e impenetrable. El respondía nada encogiendo el cuerpo tras la careta de una sonrisa.

No quería que se fuera pero le mintió. Le dijo que ya no la quería, que se había enamorado de otra…que estaban mejor solos. En cuanto cerró la puerta comenzó a sentirse pequeño.

Cada noche se retuerce. Contrae todos y cada uno de sus músculos hasta que el dolor se vuelve insoportable. Entonces abandona su cuerpo a la deriva, libera las ataduras de la mente y se deja llevar sonámbulo, buscando la inercia de la realidad.

El lápiz describe las derrotas del silencio y rompe palabras contra la pared mientras su corazón empieza a palpitar un poco más deprisa.

Cada trazo es un doloroso trozo de vida. Cuando despierta desnudo y manchado de pintura se asusta de todo lo que ha vomitado. Entre los dibujos se cuelan referencias políticas, datos, cifras,… escándalos que acabarían con más de un fantasma del poder.

Nervioso deshace su camino sin dejar de vigilar todos los rincones, preocupado por si las cucarachas le están observando. Esconde la realidad, que nadie venga a acallarle. Después se arranca la piel para que ninguna manchita de pintura indiscreta delate sus revoluciones nocturnas. Su vida ha de ser tan normal y aburrida como pueda. Trabajo y casa sin levantar demasiadas sospechas. Que sus antiguos amigos no quieran venir a visitarle.

El hombre nuevo

libre

Ilustración de JKal

El señor equis que vive en el espejo no deja de copiar los movimientos del hombre gastado. Se abandona al instinto para moverse igual y nunca intenta anticiparse. La realidad conoce gestos que el no podría ni imaginar, historias de la vida de los muertos que le ponen los pelos de punta. Como un mimo obediente transforma su casita a imagen del mundo real, cada objeto en el lugar exacto. Como un dibujo con siete diferencias en el que todo parece idéntico, ningún detalle se ha dejado al azar pero… bajo el sofá, ocultas entre las pelusas, a empezado a guardar todo lo que su yo verdadero ha ido borrando.

Participó en las orgías nocturnas de conocimiento mientras se rebelaba por las mañanas. Cuando tendría que haberse desecho de las pruebas, el, prefirió esconderlas de ojos que se las quisieran robar. Así, mientras todo quedaba en silencio, se convertía en un hombre nuevo, libre y solitario. Gracias a lo que aprendía había empezado a ser autónomo. Llegaba a las mismas conclusiones, sentía el mismo miedo pero, si tenía que morir por lo que ahora sabía, quería irse con su amada. Poder liberarla de su falso paraíso.

Urdió un plan sencillo; dejó de imitarse. Seguía atento a todas las revelaciones aunque ahora tenía en mente otras ideas. Cómo si el fuese el auténtico empezó a forzar los movimientos del sonámbulo. No fue difícil hacerse con el control de su cuerpo ausente. Dormido, sin fuerzas, con sólo unos días de práctica consiguió que dejase el móvil frente al espejo, que se quedase su imagen para así poder cogerlo tras el cristal. Espero a que el no estuviera y marcó los mismos números que tantas veces había utilizado.- ¿Laura?- y Laura salió corriendo al oír su voz.

Entró sin llamar, acercándose lentamente al espejo, tal y como le había pedido por teléfono. La habitación estaba en penumbra, pero no tanto como para no ver a su amado. Según el reflejo debería estar a su lado, ella tendría que estar abrazándolo igual que a su imagen. Estaba sola. Tras el cristal su yo inverso lloró mientras el reflejo de nadie le hablaba sin emitir ningún sonido. Se acariciaron, ella suspiró y miró fijamente hacía fuera, rozó los labios en el vidrio y le dio un beso de despedida. Sobre el vaho que se formó escribió en letras giradas- adiós, ya no puedo seguir atrapada.-

La mujer sin reflejo

Censura

Ilustración de MJó Daffunchio

Cuando la imagen de Laura se marchó con la de equis ella se quedo sola. De una forma como jamás había estado. Le habían arrancado las entrañas, le hicieron el vacío y nada ni nadie la podía tocar. Se había quedado absolutamente sola y frágil.

Equis casi no pudo verla escondida tras una mota de polvo, asustada de todo. Estaba algo más viejo y deteriorado, a la vez era un niño desorientado en medio de un desierto sin su mama. No parecía poder articular palabras coherentes. Miró el espejo donde no se veía Laura, en el que tampoco estaba el. De las falsas paredes brotaban todos sus disimulos. Lanzó el puño intentando ocultar su culpa y en cada cachito de cristal se seguía dibujando la verdad.

Sintiéndose atrapado se dejó caer junto a la única persona que había querido en esta vida. Allí esperaría a que las sombras dieran la voz de alarma y la oscuridad cayera sobre ellos hasta destrozarlos.

– Moriremos- le dijo a Laura, que se había quedado dormida- Tu ya pareces una muerta-

-No,- contestó su bella durmiente- estoy soñando la libertad que me negaste-. Entonces se dio cuenta de que ella sólo era una mujer sin reflejo. Una carcasa sin contenido, la botella vacía de algo que derramó hace tiempo.

Cansado entornó lo ojos y se dejó llevar por la deriva del sueño. Atravesó el espejo, llegó hasta la que había sido su imagen y miró con sus labios la piel suave de la Laura huida. Era el sabor de su amante, el aroma a la vida delicada y embriagadora… la oscuridad ya no podía alcanzarlo.

LaRataGris


Los futuros que perdimos

14 mayo 2011

He construido mi vida de pasos pequeños, de sentarme a escuchar el vaivén de la luna en el cielo, de reírme de las cosquillas del viento y soñar siempre despierto. Me he fabricado un yo ideal al que siempre querré por no haberme traicionado nunca, ni siquiera cuando tuvo que venderme. Se acercó hasta mi y me dijo lo que ya sabía- Añorare todos los futuros perdidos, las posibilidades que el miedo borrara- Ese día empecé a correr, desdibuje todas las torres de mi ciudad y deje de tener rincones en los que esconderme de la no-vida. Mis futuros fueron una tenue línea de presente, un sobrevivir al pánico a base de sentirme aterrorizado.

Mi yo ideal se transformo en una sombra discreta, un aparentar insignificancia mientras se pudría mi carcasa. Protegido en la penumbra me susurraba canciones de esperanza cada noche, no me abandonaba.

Decidí que ya no tenía vida en el instante en el que los libros de autoayuda empezaron a tararear la misma canción, pero diferente. Yo quede relegado a algo menos que una nada, me sentía a la deriva, vacio y sin fuerzas. Me arranque la sombra por que el libro me explicó como me mordía, el daño y la tristeza que me inyectaba. Tenía un presente perfecto, nada me preocupaba y había dejado de añorar los futuros perdidos. La ignorancia del silencio ahora me protegía.

LaRataGris.


Borrando vida.

9 mayo 2011

Sin darse cuenta sus dibujos se habían llenado de demasiadas tristezas, de colores apagados, ciudades caníbales y personas que sobrevivían para arrastrarse. No podía ni mirarlos sin encogerse, comenzaba a faltarle el aire y tenía que sentarse, parar y olvidar.

Volvió a coger los pinceles y le pidió a su mano que trazase una sonrisa, que dibujase una estrella…un corazón. Esta tembló provocando una mueca, un cielo oscuro…una línea recta, sin pulso, que se iba apagando. Histérico borró todos los cuadros, apagó las luces con un rodillo de pintura blanca y se prometió felicidad.

Un autorretrato pequeño, sobre servilleta manchada con boli de color rojo, se escondió ayudado por las ráfagas de viento. Cayó debajo del sofá y allí siguió llorando.

Pasaron los años y el pintor había dejado de serlo. Vendía puerta a puerta rollos de papel higiénico. -El más largo, extra suave y con diferentes motivos. Baratísimo-. Se había quedado los cuadros decolorados, las pinturas se habían secado en un rincón del estudio sin que tuviera fuerzas para tirarlas. Poco a poco iba olvidando sus penas, se acostumbraba a no perseguir sueños y a sobrevivir igual que hacía la gente de sus antiguos cuadros. Un día olvido completamente su pasado, recogió todo lo que quedaba de el y lo empezó a meter en bolsas de basura. En una de ellas iba su autorretrato. Un alguien que no conocía, que lloraba por todo lo que veía mientras se le notaba más feliz de lo que Antonio sería jamás.

LaRataGris.


Lavado de conciencia

9 julio 2010

Lavado de conciencia.


Envejecer

13 enero 2010

Me miré al espejo y me ví tal como era, toda una mujer- Quieres decir- susurró con maldad mi reflejo- que se te ha puesto cuerpo de maruja, ¿no?- Por un momento creí intuir una medio sonrisa en aquella imagen, obviamente era imposible porque yo no me estaba riendo. Volví a echarme un ojo y me repetí una y mil veces que no parecía una maruja. Lo que sucedía era que, simplemente, había madurado y ya no era aquella cria alocada- Vamos, que has envejecido.- Me giré lo más rápido posible, intentando que no le diese tiempo a ocultarme nada, pero sólo era yo diciéndome que no estaba envejeciendo, en aquel momento era más consciente de mí misma y no había nada más.-Ya, nada más que dejarte por imposible, aceptando que intentar mejorar es inútil, ¿verdad?- “¡Joder!”, grité encolerizada, “no es eso. Lo que quiero darte a entender es que intento engañar a la vejez aún a pesar de que no quieren dejarme ser feliz. Me crean estúpidas inseguridades para así tenerme atada a cremas y potingues, siempre pensando en las chorradas que me impiden preocuparme de lo que de verdad importa”- Pues lo que yo decía; que lo años pasan para todos pero para tí parece que más- Después tiré el espejo y me compré un cuadro para tapar su hueco con cultura.

LaRataGris.


inútil

16 septiembre 2009

Soy inútil, soy mujer, porque así me hacen sentir. Buena para nada, de ese montón de la normalidad del que no te dejan escapar.

Estudié con la vana promesa de un futuro que, en realidad, es como el de todos, te apliques a los libros o a la cerveza. Más me hubiera valido no perder el tiempo y, quizá, ahora me sentiría mejor. Soy óptica por que me dio miedo suspender bellas artes. La cobardía me empujó y seguí caminando gracias a la inercia- Aquí,- pensé- obtendré un título que me permita comer- después quemaría el mundo con mis ilusiones.

Aquella carrera rezumaba rebotados. Vienen de sitios en los que no pudieron entrar gracias a una baja nota de corte. Se instalaron, como yo, en la rutina y la hacen suya. Tras dos o tres años en su facultad da miedo descubrir cómo la gente se miente para ser feliz, por el bien de su cordura- Esto es lo que siempre quise hacer, desde pequeñita- Eso es lo que cuentan, y, a veces, me creía sus fantasías. De repente, ves a alguien por aquellos pasillos, un compañero que conoces desde que quiso ser médico y que te explica como nunca hubiera soñado otra cosa que no fuese ser óptico. El descalabro es mayor con los que estan trabajando, dependientes con título, con aires de superioridad.

Yo no quise vivir ese autoengaño, me conformé con acabar lo antes posible para dedicarme a algo realmente hermoso. Me apliqué tanto en escapar que no ví lo que pasaba a mi alrededor. Hoy si me viera obligada a repetir, me quedaría en el bar; jugando a cartas, bebiendo, charlando. No volvería a perder mi tiempo de aquella manera. Cuando terminas se acaban las becas. Con una carrera las suponen innecesarias y cualquier otra universidad que tantees te sale al doble de lo que ya has pagado. Te tienes que poner a trabajar en prácticas, por un sueldo risorio, de los que te dan para bien poco pero te quitan todo el tiempo del mundo.

Al final desistes, buscas cualquier sitio con un sueldo decente, un horario que no te trate como una máquina que no necesita descanso. Obviamente no lo encuentras, el paraíso no existe y tras muchas entrevistas te das cuenta de que no estas preparada, eres fea y exiges demasiado, un poco de respeto que nadie te va a conceder. Sólo eres una puta que encima tiene que poner la cama.

LaRataGris.