El bosque salvaje

13 junio 2011

clorofila

Ilustración deMaria Jose Daffunchio y LaRataGris

Los bosques salvajes habían sido domesticados y sus rebaños vegetaban tranquilos en parques controlados. Apenas podían bañarse en sol, los rayos que llegaban tímidos quedaban atrapados en las sombras de los edificios y, las escasas caricias de luz, hacían que todos se peleasen por conquistar su roce. La vida se degradaba en aquel suelo sin sustrato.

Sólo algunas semillas se escapaban buscando un fin del mundo más feliz. La chica planta siempre las despedía mientras soñaba un infinito diferente. Le dolían las raíces de pensar en selvas vírgenes, libres y poderosas. Por eso se arranco de raíz.

Al salir se le quebraron los brotes tiernos y el tronco intentó flexionarse para imitar un caminar al que estaba desacostumbrada. Se alejo tambaleándose de la paz de la prisión. Sin despedirse del jardín lloró pasos de barro sobre la ciudad dormida. No había rincones de vida en ella, todo era cemento vistiendo, encorsetando al mundo. La belleza natural se había sustituido por un traje de calles y avenidas a ninguna parte, no parecía haber salida para aquel laberinto gris. Cada giro la llevaba al mismo escenario, matizaba algún contraste, otro edificio, una tienda diferente, las farolas con más o menos intensidad pero siempre idéntica desorientación. Cansada de perderse se tumbó en un portal donde sus raíces no pudieron conseguir agua o alimento.

Se empeñaban en limpiar la ciudad de pequeñeces. Hordas de basureros amanecían barriendo lo que inmediatamente después ensuciarían sus propios pies. La gente rodeaba las parcelas que iban desinfectando y las volvían a infectar en apenas unos segundos. El saberse inútiles desganaban sus acciones que, como en todos los trabajos, se convertían en aparentar una actividad intensa disimulando lo estéril del resultado. Por eso nadie recogió las hojas secas de aquella mala hierva acurrucada en penumbras. Sólo cuando comenzó a moverse, y creyeron que podía ser un mendigo protegiéndose del frío, les preocupó que la pobreza pudiese ser contagiosa. -Señora, por favor, le habla un funcionario- de educación forzada. Un por favor cargado que a la menor distracción; si la respuesta no es rápida, adecuada, sumisa,…- igualese o regrese a su ghetto.- La gente le hizo un pasillo de insultos. Los gritos y el calor, alejada de la tierra, zigzagueo sin saber donde buscar esa normalidad que le pedían.

La furia nacía de cada esquina y la chica planta sintió que para poder seguir buscando la libertad tendría que atraparse de otra manera, vivir este otoño que se había eternizado. Pasar desapercibida mutilándose las ramas hasta que llegue la nueva primavera. Empezó a deshojarse y un manto marrón tiñó de bosque el asfalto. La piel dura se deshizo y sus ojos de luna lloraron miel y sabia en una improvisado y pequeño riachuelo.

Ella se volvía más normal, mientras su promesa de mundo palidecía. Las esporas que desprendían su cuerpo buscaban tierra para sobrevivir. Tristes de asfalto se agarraron donde pudieron. Se enredaban en el pelo, quedaban atrapadas en las grietas de la piel, invadían mucosas y órganos vitales…germinaban azaleas y jazmín bajo la ropa sintética, se teñían de fragancia y frescor mientras ella se volvía más chica que quimera.

La nueva humana caminaba entre los cuerpos florecidos de quienes podrían haber sido sus iguales. Ahogados por la explosión de primavera, se retorcían como sinuosos troncos caídos y todos los perfumes de la vida danzaban poseídos por una repentina alegría. Se paró para acariciar un rebaño de dientes de león, cogió un poco de agua entre sus manos y dio de beber a las malas hierbas. Los jardines aún cercados, ajenos a la revolución externa, seguían peleando por un puntito de sol. Ella sonrió acompañada de la soledad de las plantas y bailo con los colores extraños. La ciudad se había disfrazado de lo que fue y poco a poco se abriría un nuevo suelo para este bosque salvaje.

LaRataGris.


Entropía antropomórfica

11 junio 2011

El mundo iba tan deprisa como siempre. Giraba sobre su eje, alrededor del sol, marcando las estaciones a las que el ser humano les había dado nombre para poder poseerlas. Pero, la tierra, era ajena a los compradores de tiempo. Su vaivén describía las órbitas sin pensar en junio, marzo, agosto… su calendario se hacía de ondas espaciales, las caricias del cosmos y su propia libertad la hacían vibrar a un ritmo distinto.

Para los hombres y mujeres eso era una afrenta terrible. Grupos enteros se habían dedicado a estudiar su comportamiento. Formulaban leyes y teorías, las transformaban en dogmas irrefutables y, aquella desfachatez del planeta volviéndose loco…cambiando frío por calor sin una solicitud previa, era un declaración de guerra encubierta.

Se estableció una comisión científica con los militares más cualificados. Se les dio carta blanca para perder su tiempo en buscar soluciones rápidas, que afectasen lo menos posible al desarrollo de la economía. Las conclusiones las redacto un gabinete político de emergencia y una guapa presentadora leyó el batiburrillo incomprensible por televisión.

Sin carácter retroactivo el día pasaría a tener veintitrés horas. Se acabaría a las once y poco a poco el verano volvería ser caluroso, el otoño melancólico, un invierno terrible y la primavera explotaría de colores. Recuperaríamos la normalidad previa al cambio climático y el planeta estaría listo para seguir explotándolo sin escrúpulos. Sólo tendría que acelerar su órbita un milisegundo cada cuatro horas pero, el mundo iba tan deprisa como siempre…

LaRataGris


Renacer físico

9 junio 2011

Cuando llegó a mayor, a una edad cansada y rígida, no supo continuar. Todo lo que había hecho pesaba demasiado en su espalda, lo aplastaba contra el suelo y le impedía jugar.

Intentaba tener un mismo ritmo y se quedaba sin respiración. Necesitaba renacer en un cuerpo más joven, poder saltar de nuevo hasta la luna como había hecho hasta hacía bien poquito.

Buscó en todos los libros una cura milagrosa para la vejez. Consultó a brujos, magos y hombres de ciencia… cualquiera que pudiese darle una solución. Pero se olvido de los niños. Ellos sabían como no crecer, como brincar y divertirse… eran lo que el quería ser y no se le ocurrió preguntarles.

Hasta el más pequeño sabía que eran pocos los que llegaban a la luna de un salto; que algunos subían por una escalera o montaban torres con sus bloques de construcción, lanzaban sus muñecos para que luego les explicasen lo que habían visto o simplemente la dibujaban del color de la noche…cualquier niño, por pequeño que sea, sabe que hay mil caminos diferentes, que si no haces algo es por que prefieres vivir una excusa.

LaRataGris.


El barrio de los mancos

5 junio 2011

De seis a ocho, de cuando no tenía derechos ni aparentaban dárselos, mi padre giraba planchas de plástico sobre la prensadora. Por eso le habían galardonado con el título nobiliario de oficial de primera, una forma de decirle que ya llevaba más de cuarenta años salvando todos sus dedos, que había tenido más suerte que sus compañeros que se iban jubilando trocito a trozo, hasta que la mano les quedaba inútil y podían volver a casa con sus familias.

Don Genaro, el rey de los mancos, siempre le preguntaba cuanto más iba a durar.- Ya estas muy viejecito para seguir este ritmo, dentro de poco la máquina te reclamara como a todos-. Mi padre respiraba hondo y hacía odios sordos. A veces lo llamaba al despacho, le enseñaba varios gráficos, los números de las cuentas y le pedía que fuese más rápido, que doblase su faena- Es importante para todos que la empresa sea un poquito más competitiva y si has sobrevivido hasta ahora seguro que resistes la nueva velocidad.-

Y aguantaba. Mi padre era un buen esclavo, hacía su faena mientras su cuerpo se rompía en silencio. Cada semana un aprendiz nuevo dejaba la fábrica de muñones mientras el mantenía la producción.

Un día su caderas fallaron, giraron demasiado frágiles y ya no servía para su puesto. Lo prejubilaron con diez dedos y dolor crónico.

Dicen los políticos que tendremos el estado de bienestar que nos podamos pagar. Los médicos que atendieron a mi padre, las enfermeras, todo el personal del hospital le han felicitado por la suerte que ha tenido al operarse ahora, dicen que a partir de ya todo ira a peor. Les han cerrado plantas enteras y los enfermos se mezclan en las que han sobrevivido. Dentro de poco tendrás que llegar con un corte hecho en casa y las suturas se harán pegando trocitos de celo. Parece ser que necesitamos mutuas para curarnos los resfriados, necesitamos desembolsar un dinero que no nos pagan para que nuestra vida pueda seguir su curso. Si no puedes aprieta los dientes, aguanta como mi padre hasta quebrarte… eso o en lugar de tocar la sanidad tocamos a los políticos, a los banqueros y a todos esos pajarracos que viven de cadáveres ajenos.

LaRataGris.


Musas de viaje

4 junio 2011

En el papel sólo se lee un título provisional. No es más que una mancha a modo de recordatorio para el escritor.- Musas de viaje- habían susurrado sus hadas favoritas y le pareció una forma deliciosa de empezar su nueva historia. Evocar el camino, un ser de magia capaz de construir y destruir mundos con una sola de sus palabras. Pero había pasado un mes y las musas de las que hacía gala de una forma tan evidente no habían echo acto de presencia- quizá estén realmente de viaje- pensó sintiéndose un poco abandonado…

Las musas siempre están de viaje. Su hogar es el viento y si alguna vez se visten de otoño pintan su corazón de primavera para nunca estar tristes. Se alimentan de las pasiones ajenas, de la luz de la luna descrita, del calor de las estrellas atrapadas en un dibujo…Por eso nunca las veras encerradas. Se mueren de pena entre cuatro paredes, dejan de sentir el olor de la libertad y se marchitan hasta volverse arena, polvo que Morfeo recoge para bañar los ojos de los soñadores.

Los celos del artista intentan aprisionarlas. Tantas han desaparecido enganchadas en los colores de un cuadro, atrapadas en cárceles de renglones o en hipnóticas melodías inacabadas. Sus dueños no soportaban sus idas y venidas, quisieron hacerlas vivir eternamente a su lado sin comprender que siempre han de estar vagando. Que cuando se aburren de un poeta se buscan a otro, le sugieren y dejan que el nuevo aprendiz las deleite con sus nombres, con sus travesuras, con sus hechizos y fórmulas secretas. Pocas son las que se cansan de contemplarse en el reflejo de una mirada y buscan algún camino sin transitar.

Helena siempre se perdía en sus pensamientos. Se olvidaba llegar hasta sus escritores favoritos y, cuando lo hacía, sus ideas no eran vagas descripciones que otro pudiese transformar. Su verbo trazaba arcos en el cielo y se pintaban iridiscentes. Era tan divertido dejarse llevar que nunca estaba donde debía. Vivía en su mágico mundo, acariciando sus propias palabras, escuchando su voz y atrayendo las miradas de las suyas que, veían con malos ojos su forma de ser, por eso la expulsaron, ya no podría seguir inspirando a nadie más.

La habitación era ridícula, claustrofóbica para quien no había conocido prisión de paredes. Como una miniatura de la realidad, una parodia si alguien intentaba vivir en ella,… una tumba para la pobre Helena. En cada movimiento se chocaba con algún muro, se sentía atada, rea en su nuevo hogar como mortal. La nada se le antojaba un peso insoportable, a cada minuto tenía que abrir la puerta intentando oxigenarlo todo. Respiraba con todas sus fuerzas, como si fuese su última oportunidad de coger otra bocanada de aire, la inspiración marcaba la duración de su vida. Y a cada segundo que sobrevivía se volvía a hacer la misma pregunta- ¿a quien pretendo engañar?- Nunca fue una gran musa. Tan sólo tocó el alma de algún poeta mediocre y ni tan siquiera le susurro las palabras adecuadas ya que tenía toda una historia por delante, la de ahora. Había roto con todo lo que le rodeaba, había renunciado a su condición para ser ella la que explique el cuento de antes de ir a dormir. Descendió al mundo real y descubrió que, en el, todo cuarto es un cuchitril a punto de caersele encima, era peor persona que numen.

Trabajar para sobrevivir mientras que se preocupaba de que cada pequeña cosa funcionase no era lo suyo. Acostumbrada a las mieles contemplativas se relajaba mientras hacía solo aquello que le apetecía. Escribía sin parar todo lo que asaltaba su mente, lo visto y vivido, cielos e infiernos, sueños y cuentos pretendían saciar su hambre, su cansancio,…ocupaban espacios inimaginables mientras su pequeña y real habitación se llenaba de la suciedad terrible, el apetito canino hacía mella en su cuerpo que ya no podía mantenerse de ilusiones.

Poco a poco sus aventuras fueron desdibujándose. Del tintero de su corazón surgieron nuevas palabras que intentaban reflejar su nueva existencia. Paupérrima, desolada, sin atisbo de esperanza. Aires desesperados se asentaron en sus nuevos relatos que se habían vuelto los de la gente que vivía triste. Ya no era una musa ni permitía que otras le susurrasen de que hablar. Era alguien como tu, contando su historia, la tuya empezando una y otra vez desde cero, siempre en lo más bajo.

Su cuerpo había empezado a ser una pesada carga. Débil por el hambre y las dudas de un futuro que se le antojaba complicado, cuando nunca se había preocupado por ir más allá del presente. Su anterior vida había pasado rápida y loca, sin restricciones. Pero ahora, atrapada en aquella caja de cerillas, en aquel mundo que parecía tan real y no una pesadilla de la que despertar, todo se le venía encima. ¿por qué renuncio a su vida en los cielos? Lo tenía todo resuelto, era admirada, regalaban flores a su belleza y flotaba en mundos reescritos totalmente para ella…pero se traiciono, ella misma se empujo al pozo del olvido por un chiflado sueño que no le había explicado a nadie con la esperanza de luego poder volar más alto de su mano, cuando en realidad no hacía más que hundirse.

-La vida me es infiel- escribió convencida de su verdad. Nadie miraba sus cabriolas. Sus vanos intentos por destacar eran gritos desesperados que todos desoían. Nadie, absolutamente nadie, quería saber nada de aquella loca. Las madrugadas atrapaban sus sueños sobre un montón de folios garabateados y como un zombie arrastraba los pies y el alma hasta su nuevo trabajo alimenticio. Antes comía estrellas y ahora pedía limosna en un fast food, haciendo hamburguesas para prototipos de personas. Esto le inspiraba no pocas tristezas que muchas veces hubiesen podido empezar con un vomito y un dolor…

El día de su muerte pocos fueron los que la visitaron. En sus pupilas se leía todo un universo por reinventar, murmuraba luces y sombras escapando de sus labios entrecerrados. Un sueño de sensaciones y todo estalla sobre su cuerpo desnudo. Los miedos y frustraciones se hacen palpables pero también una alegría desmesurada- ¿por qué sera más fácil la tristeza?- se lamenta un poema junto a un vaso vacío.

Hay un arrepentimiento por todo lo que fue, sus viejas compañeras lo insinúan en tristes réquiems cantados. Lloran lo que renuncio con la esperanza de no ser un sueño ajeno. Era luz nocturna, abrigo de juntaletras, refugio del frío. Y, ahora, con su nueva piel se congela en pleno agosto, bañada en una tormenta de ansiedades y desesperación. Pesadillas le rondan ya muerta y con los ojos cerrados recuerda una sin razón tonta- ¿quien soy?- le pregunta a su reflejo en del río de los muertos- ¿ quien?- no recibe respuesta. El peso de la vida se reescribe en profundos renglones, arrugada y cansada su imagen de fantasma se va despidiendo una a una de las que fueron sus musas amigas. Les regala un beso, un abrazo y un extraño consejo de quien ya esta marchita- No te empeñes en seguir siendo inspiración, es mejor ser libre de gritar lo que quieras. Dejar de ser una quimera, formar parte de la vida, escribir sobre ella, morir por estar respirando cada aliento multicolor…

LaRataGris.


Perros

28 mayo 2011

27-mayo-2011

Los perros no ladran. Se mantienen erguidos, altivos, esperando la provocación, la sonrisa malintencionada del pacifista. Sólo cumplen la voz del amo.

No tienen nombre, se pierde en los aullidos de la jauría, se borran el rostro y amenazan desde la impunidad. Muerden por un misero sueldo, se vuelcan y no quedan recuerdos de sus pasos. Golpean dentelladas hasta que desaparecen los cuerpos en el peso del miedo. Algunos parecen morir sin marcharse. Caras descubiertas, ciudadanos identificados, grabados, soñadores… pensadores a los que les niegan las palabras. Gritan revolución, piden respeto y les pagan con todas la fuerza de la que disponen.

¿Qué van a hacer ahora los sheriffs? ¿qué bomba lanzaran para gritar que han sido ellos, los otros, los que les molestan por hacer pensar?

Esta vez os han grabado.

LaRataGris.


Señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis

26 mayo 2011

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis estaba muy contento. Había conocido al señor dos mil cinco, un hombre importante en el partido, uno de los cargos más respetados.

Estaba prácticamente seguro de la buena impresión que le había causado.- Con suerte- se dijo emocionado- pronto dejare de ser el señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis para volver a empezar como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco.- Habría subido un peldaño en menos de cinco años. ¿Quién podía decir eso en los tiempos que corrían?

Sin ninguna gran guerra en la que demostrar tu valor por el partido, sin enemigos que abatir,… sin la razón de las armas era prácticamente imposible acceder a las esferas de poder. Nadie mataba a sus lideres y mostrarse sobresaliente era algo complicadísimo utilizando únicamente talento y destreza. Es cierto que existían los juegos, enfrentamientos de uno contra uno. Tediosos, lentos…tenías que matar a tanta gente antes de destacar que se hacía imprescindible conocer a alguien como dos mil cinco, bien situado y amigo de los sobornos.

-Se prepara una bomba- le dijo gesticulando entre copa y copa- eso si que hará subir a las personas. Morirán cientos, miles, millones…- con cada sorbo aumentaban las víctimas y el codiciado premio se hacía más jugoso- el que la lance se colocara en una posición de privilegio, sera un héroe en cuanto lo retransmita la cadena pública.

Número uno fue el último piloto de bombarderos antes de la paz. Bajo sus manos desaparecieron siete países, doce se convirtieron en un erial triste y desolado. Hoy día es imposible llegar hasta el pero quedarse en señor ciento y poco…

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis futuro dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco, apretó el nudo de su corbata reglamentaria y comenzó a redactar un comunicado anunciando su próximo ascenso. Esquemática, concisa…pensó que ese estilo bien podría valerle otra subida de categoría. De repente empezó a fantasear con su nueva posición como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticuatro. Su poder era imparable.

LaRataGris.


Buscando c

23 mayo 2011

buscando c

Yo soy la alternativa ilegalizada, el sueño marginado, la que juega limpio en una partida amañada. Me ridiculizas por pensar en mundos justos, ninguneas mis palabras, las perviertes haciéndolas parecer cuentos infantiles en tierra de lobos.

-Pierde la inocencia, Caperucita- me sonríes tentador- acepta la tristeza, camina vencida y deja atrás las ilusiones que te ciegan, que te llevan de derrota en derrota.

Siento tus dientes fríos en el miedo de mi cuello, la respiración entrecortada, las orejas atentas, los ojos grandes persiguiendo todos mis movimientos y las garras esperando mi suplica para darme perdón- No puedo vivir en tu realidad. Me ahogas si no soy como tu, me despellejas y dices que tiene que ser así….ya estoy cansada de correr. Ha llegado mi momento.-

Soy una utopía, una quimera a la que das caza para que nadie se contagie de fantasías. Soy la alternativa que enmascaran tus resultados, oculta, despreciada… siempre esperando sin estar quieta.

-Una vez más la alternativa estuvo en la calle-

LaRataGris.


Reflexiones de un día- Babolíticos

21 mayo 2011

Babolíticos

Estamos en periodo de reflexión, así que no puedo dar mi opinión. Es ilegal. Hablar es delito, juntarnos es anticonstitucional, pensar es gravííísimo. Me aparto del mundo, me escondo en una cueva y me quedo en blanco…ya les gustaría. Parecen muy ofendidos, no han hecho bien su trabajo y la culpa es del pueblo. Aún así nos permiten la rabieta, nos dejan jugar a revolucionarios y cuando se cansan nos piden amablemente que desaparezcamos, que nos vayamos con viento fresco que ya controlan ellos la situación… igual que hasta ahora.

Señores políticos, alegres vividores, artistas de la verborrea insustancial… hagan caso de sus propias propuestas y reflexionen, opinen, hablen, piensen y, cuando lleguen a la misma conclusión que su país, lloren por lo mal que se lo están haciendo pasar a mucha gente.

Para que les sea más fácil ponerse en situación vivan de un salario mínimo o mejor desde el paro, jubílense a los sesenta y siete, sobrevivan a una sanidad pública llena de recortes, lleven a sus hijos a colegios públicos para los que no llegaron los presupuestos, vayan a trabajar cada día, sin faltar uno solo, levantándose bien tempranito y acabando la jornada bien tarde y no te quejes que la cosa esta muy mal…

Esto es una reflexión, no pido el voto para nadie, no tengo ningún favorito y por tanto no debería influir sobre lo que votas por qué yo no voto.

LaRataGris.


Victorias

19 mayo 2011

Al principio no creyeron que funcionase. Cuando empezó a caminar le achacaron la falta de objetivos, lo blandita que era, lo heterogéneo de la gente. Quizá esperaban revolucionarios de toda la vida armados con kaláshnikovs y gritando eso de «mucha policía poca diversión». En su lugar aparecieron personas normales, gente que no pensaba en cambiar el sistema o iniciar una revuelta…querían gritar y que su rabia quedase grabada en algún sitio. Que los de siempre no se piensen que no se les ve cuando dormitan sobre colchones de dinero.

La gente que esta protestando no es una empresa que necesite un tanto por ciento de «victoria» que justifique sus acciones ante los inversores. Son personas para las que cualquier «derrota» que pueda llegar a partir de ahora ya es un éxito, han conseguido en poco tiempo lo que ya le hubiese gustado a muchos históricos en estas lides.

Yo no quiero un cambio de sistema, necesito con toda mi alma que desaparezca para que realmente podamos construir a partir de la igualdad, para que todo vaya mejor. Esto ya no se puede volver a zurcir pero, mientras sigan caminando estos blanditos sin rumbo de diversos colores yo iré a su lado. Cuando se tuerzan, si eso pasa, seguiré como siempre, intentándolo.

Es el momento de la euforia, de caminar, de pensar en futuro, más bien en presente, y darlo todo…si se queda en nada ya nos autocriticaremos.

LaRataGris

Querido político:

A veces escuchar es abandonar toda idea, lanzarte desnudo y dejar que nuevos conceptos te hieran. Por desgracia no estas preparado para el sacrificio de entender, prefieres gritar consignas mientras te parapetas tras intransigencia y miedo. Supongo que es muy agradable saber lo que quieres e imponerselo a los demás y que te tengan que hacer caso por tu situación de poder.

Un acto pequeño, como salir a la calle, puede ser un buen momento para querer ser herido, para que te des cuenta de todas las personas que te están pidiendo un cambio ya…ojala te des cuenta cuando sea necesario.

LaRataGris.