Emigrantes de segunda
29 mayo 2014La casa de Gato Viejo
19 mayo 2014-¿ Gato Viejo?- me paso el día atenta a sus sigilos, siento como sus patitas flotan sobre mi suelo frío y suspiro si me hace cosquillas al respirar. A veces pasa como un rayo para acurrucarse sobre un ronroneo, seguro de que yo le protegeré.
Jamas me habla de sus saltos y caídas, tengo que leerlos en sus heridas. Cuento sus huesos rotos y los días que tarda en levantarse para imaginar su vida.
Cuando viene con la tripita caliente y el pelo lustroso, siempre a mediados de enero, se que ha estado en otra casa que lo ha mimado y querido tanto como yo. Ese día se que su sonrisa me es infiel y no lo puedo soportar- Gato Viejo es mio- Le quito su otro olor y le borro la risa dibujandole una aún más feliz.
De repente deja de venir y lo quiero matar, lo necesito abrazar y encarcelar entre mis cuatro paredes.-Gato Viejo- pero es como si alguien lo hubiese matado ya. Sin costillas por numerar, sin días por venir. ¿ en que tumba soñara esta noche?
LaRataGris
El hombre del momento
12 mayo 2014Hacía tanto ruido, se hacía notar de tal manera que todos acababan mirando para ver como gritaba- ¡ Soy el más mejor!- El todopoderoso rey del mundo empezaba a creerse la leyenda que, unicamente el, se había inventado. Según contaba podía dominar los vientos y sus súbditos habían de agradecerle desde la leve brisa hasta el huracán más despiadado.- tales son las exigencias de vuestro monarca. Su majestad I del multiverso. No, no soy vuestro rey, soy un dios, el dios.
Su deidad se había construido una torre de oro macizo, o algo similar que pudo pagar, donde recibía a todo aquel que fuera digno de su presencia. Se sentaba en su incomodo trono de zafiros de plástico y esperaba a que alguien solicitase audiencia para decidir si lo recibía o no. Evidentemente no vino nadie.
Murió de frio y hambre, esperando la comida que había ordenado telequineticamente para poder seguir haciendo nada. El hombre del momento, una pequeña nota en sucesos. No un dios, tampoco un rey, ni tan siquiera un ser vivo; un cadáver hallado tras varios días de estar muerto sin que nadie notase su ausencia de no ser por que dejo de hacer ruido para que sólo se escuchase la paz.
LaRataGris
La vida de Gato Viejo
10 marzo 2014Para Gato Viejo la vida empezaba a ser demasiado parecida a un trabajo. Siempre en los mismos excesos, cumpliendo con cada hora, el estricto horario de las aventuras. A las doce salvar el mundo, a las tres encontrar el arca perdida, media hora más tarde fingir ser un gato duro de pelar y expulsar a los malhechores que pretenden envenenar el embalse de Sau, luego no tener descanso. Gato Viejo ya estaba demasiado viejo para tanto trajín, no le apetecía ni ir a casa de Marcel a tomarse su tazón de leche.
El balcón estaba a un salto de donde se encontraba. Miró la puerta abierta sin fuerzas para lanzarse, prefería quedarse tumbado sobre el tejado, con la lluvia calando cada uno de sus huesos maltrechos. Era una madrugada de tener demasiado frío, rodó sobre si mismo hasta chocar con una parabólica y allí se enrosco. Al día siguiente no dejaba de estornudar y todo su esqueleto temblaba, castañeteaba bajo su pelo ralo mojado. No podía ni moverse y no lo hizo.
-¿ qué te ha pasado?- acarició su columna vertebral la muerte- así no puedo mirar para otro lado, tendré que llevarte conmigo.
Gato Viejo maulló algo que sólo ella pudo entender. Lo cogió entre sus descarnados brazos con el cariño de una madre y se lo llevo hacía una aventura que aún no había vivido.
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La muerte de gato viejo
24 febrero 2014A mediados de cada enero Gato Viejo llegaba con sus maullidos de vagamundo. Yo le servia un tazón de leche por cada una de sus historias, si es que no me quedaba maravillado, con los ojos clavados en sus infinitos, mientras el me arrullaba con su lengua áspera de aventuras.
Había regalado sus siete vidas a todo el que las necesito, por eso la muerte lo respetaba y perdonaba sus excesos. Ella fingía no ver las caídas desde el tejado y si alguien le insistía para que mirase siempre respondía lo mismo: ¿ para qué?, si Gato Viejo siempre cae de pie y corriendo hacía otro amanecer.
Aunque esta vez la leche se quedo fría en el balcón. Miraba las cornisas desnudas, sin verlo aparecer. Me quede sin sus cuentos viajeros, sin mi billete a otro mundo. Cuando acabo enero recogí todos los cojines que había dispuesto para que descansara y los guarde con la esperanza que el año pasase rápido.
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Recuerdos de una vida
1 julio 2013
Allí donde cayó muerta de hambre un cartel pide una ayudita. Es su forma de ser recordada, una especie de homenaje, su lapida y también un olvido anterior.
Pasando cada día, viendo su piel pegada a los huesos que ya no respiran, los caminantes entristecidos, le echan la calderilla que les pesa y aligeran monedero y conciencia.- No,- tartamudea su calavera- que ya no puedo ni moverme. Me cuesta una vida pedirte esto pero, tráeme la comida, dame de comer, resucitame o déjame desaparecer.- Y un papel lleno de palabras suplicantes la recuerdan allí donde ya no hay mas que polvo, donde la dejaron desaparecer.
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Respirar de autómatas autónomos
11 marzo 2013Respira hondo y se le cae un brazo en el esfuerzo. Vuelve a respirar. Ahora es un acto consciente, se tiene que forzar, no distraerse ni olvidarse. Si se duerme podría ser fatal, dejaría de hacerlo y moriría. Observa el rítmico subir y bajar del pecho, acompasado, obligado.
– ¿ que pasa?¿ por qué no hablas?- Pero el autómata no responde. Se mantiene en silencio. Puede ver, escucha las preguntas y, aunque podría contestar, prefiere no perder el ritmo, necesita seguir atento.
Cuando por fin se va cierra suavemente los ojos, aliviado. Al minuto se despierta ahogado. Tarda un segundo en darse cuenta de lo que ha pasado, mientras su angustia es infinita. Se obliga a no tener miedo y vuelve a luchar por sobrevivir, tal y como le enseñaron los comunicados oficiales- inspira fuertemente y expira. Deja que los problemas se borren de tu mente y concéntrate en no morir. Es es lo único que importa.- Todo el vuelve a funcionar de una forma autónoma, actuando por inercia en aquello que duele mientras contempla la belleza armónica de ser lo que toca cuando toca.
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Escrito por laratagris 









