Operarios

1 junio 2015

Justo antes de amanecer, tenemos que darnos prisa, colocamos las piedrecitas del camino. Le damos una nueva capa de pintura al cielo y sonreímos por que estamos trabajando.

La jefa indica la disposición de las cosas. Estudia el mapa de distribución y con una mano señala- allí, árbol. Aquí, casa. Acullá, un coche…

Poca gente nos molesta a esas horas. Tres o cuatro que esperan que les pongamos las calles que necesitan recorrer- ¡Vamos!- gritan porque los que madrugan siempre tienen prisa.

De allende el horizonte llega un operario asustado, aspaventando con las manos- Ahí, ¡Ay!, ahí hay alguien en la nada.- un sonámbulo que se salto todas las medidas de seguridad y se quedo a dormir. A veces pasa.

– ¿A ver quien entra ahora a por él?- todos sabemos que nunca es fácil regresar, por eso cobrábamos un plus de peligrosidad que los recortes se han llevado por delante. Aún así lo echamos a suertes y Manel empieza a ajustarse la escafandra, válvulas sin obstruir y cada indicador al máximo. El tiempo es vital para que no se nos acumulen las bellas durmientes, con más observadores más riesgo de un error.

-¿Preparado?-levanta el pulgar y sonríe. En un segundo desaparecen, se convierten en haces de luz, le hablan pero ya no entiende el pito largo y monótono.

Un sonido metálico lo une a la grúa que lo transporta hasta el filo de la nada. Esta solo. Las cosas esta donde toca, incluso el peligro. Salir de la zona de seguridad ralentiza los movimientos. Manel tarda una eternidad en coordinarse, hay un intervalo de treinta minutos entre paso y paso mientras, el sonámbulo parece despertar. Aún debe tener seis meses antes de que consiga abrir los ojos. Acelera su paso, consiguiendo que su aliento empañe la visera.

Pasan días y noches en los que los operarios construyen y destruyen la ciudad a su alrededor, calculan los pasos que dará durante esas veinticuatro horas y vallan un pasillo para que nadie se lleve por delante al hombre estatua. Pasan las semanas, los meses se hacen estaciones antes de poder tocar al sonámbulo que en este tiempo se ha despertado totalmente y con el su dragón del sueño.

El grito lo detiene todo, nos paralizamos, sabemos a Manel muerto.-Tendríamos que haber estado más cerca.- nos lamentamos- Quizá se hubiese despertado con el ruido de la grúa pero Manel no hubiese llegado a entrar.

Dejamos un vacío donde a partir de ahora habitara la bestia, suplicando que muera de inanición antes de que escape cualquier noche y se lleve a más operarios.

LaRataGris


Vacíos capitales

28 mayo 2015

Vacíos capitales


Euforia

25 mayo 2015

Alegría, una gran felicidad me inunda por que todos hemos ganado: tanto el ganado como la derecha. Ya sea por votos, incrementos, resistencias a las debacles, hacer historia y pactos. Enhorabuena a todos los ganadores. Desde la victoria pírrica a la verdadera, agridulce, suprema… todos los vencedores sonríen a cámara diciendo- hemos ganau- pocos son los vencidos, pocos y tímidos.

Curioso caso el de los políticos para los que no existe la derrota. Salen victoriosos incluso de las batallas perdidas, disculpen si ahondo en la palabra perdid…prohibida.

Larga vida al sistema que siempre genera triunfadores. Un país de reyes, de hombres y mujeres fuertes y poderosas, un municipio en el que siempre perdemos los que estamos en la cara oculta de sus políticas.

– Esta vez hemos arrasado los perdedores- así me lo ha dicho un pajarito que primero pidió mi voto. Pues yo me esperare para celebrarlo. Primero seguiré caminando. Si en mi senda me los encuentro, ya los felicitare si mientras caminaba han hecho, si es que les han dejado hacer, ese día estaré contento y lo celebrare.

De momento me mantengo expectante, aunque mentiría si no dijese que con cierta ilusión pero no euforia.

LaRataGris


Barrio conflictivo

21 mayo 2015

Barrio conflictivoBarrio conflictivo 2Barrio conflictivo 3Barrio conflictivo 4Barrio conflictivo 5Barrio conflictivo 6


Fusión termodinámica

18 mayo 2015

-Desconexión- Pedro quedaba como aletargado. Con su cabeza revotando entre espacios de cinco milímetros, con movimientos lentos, casi inapreciables.

Los ojos perdidos, buscaban un infinito interior. Su cuerpo, una dócil inercia, espera tranquilo, incrustado en el asiento del transbordador público.

– Próxima estación- por megafonía se van sucediendo los distintos nombres que despiertan a los ocupantes- campo estelar.

Al oír la palabra inductora su organismo responde de forma instantánea. – conexión- sus ojos focalizan y el corazón comienza a latir impulsado por una fusión termodinámica. Total para nada, para ir a trabajar sin más. Recorre el camino entre el transbordador y su despacho despierto. Mira cada esquina, saluda a los compañeros con una sonrisa, abre la puerta y- desconexión- como un autómata empieza a trabajar hasta la hora de regresar a casa, donde se arrepiente de encender toda la maquinaria para tonterías.

LaRataGris


Doble y nada

14 mayo 2015

Doble y nadaDoble y nada 2


El edificio de cielo

11 mayo 2015

Era tan delicado en las formas que su arquitectura parecía diseñada para lo efímero, el consumo rápido del ver y ovacionar, del mirar sin tocar. Creció de la noche a la mañana, para que el barrio marginal pareciese un algo más atractivo, adecentado e integrado para las inminentes elecciones. Habría tiempo de mancharlo, ya lo estropearían si era necesario que se adecuara a la zona.

Nadie esperaba que esto fuese a durar demasiado. Estaría lo justo y necesario como para que, ni un sólo centímetro cuadrado de la ciudad, pareciese extraño a la evolución humana. Gracias a la edificación el mundo podría observar la transparencia de votar, la perfecta distribución.

-Los simios- decía su excelencia el ilustrísimo señor alcalde- tendrán tiempo de seguir reproduciéndose otro día.

LaRataGris


Las condiciones de la libertad

7 mayo 2015

Las condiciones de la libertad


Muerto

4 mayo 2015

En este ejercicio, para Insectos comunes, se trata de unir la última página de Mujercitas con la primera de Farenheit 451, de la forma más orgánica posible, en un texto de 569 palabras. Ninguno de los dos libros podrá ser considerado como un libro dentro de otro libro y el narrador sera Kurt Cobain, que podrá ser protagonista o no según decida cada autor. Evidentemente yo falle en el número de palabras pero al final del texto encontraras enlaces a otros cuentos con la misma premisa pero más ortodoxos. Siga leyendo y juzgue todo lo demás.

….

No se donde estoy. No es ninguna novedad. He estado sin encontrarme casi toda mi vida pero al menos no estaba sobrio para darme cuenta. Lo último que rec…me dispare con una escopeta, estaba tan colocado, tan jodido que, espera, esto no es un hospital- ¡No estoy muerto!- he pensado el grito y no ha salido nada. Jajaja, es irónico, quería estar muerto pero no aquí.

Algún medicucho habrá firmado mi defunción y todos los medios se habrán apresurado a extender la noticia: Kurt Cobain ha muerto. Joder, me han enterrado vivo.

¿Debería tener hambre?¿ Cuanto llevo aquí? No me duele la cara, no siento tristeza, ni alegría, no hay nada. Como si me hubiese metido una raya de coca: el mundo me es ajeno, floto. Soy un puto fantasma y atravieso mi cadáver, no es demasiado bonito, dejo atrás la madera, la tierra, y salgo por la lápida a un cementerio donde demasiada gente me sigue llorando.

Paso a través de ellos casi sin problemas, ignorando sus juegos macabros. Pero mi forma etérea se engancha con el vapor y el humo de sus pipas, noto como se forman espirales en mi estomago mientras me disgrego y camino un poco más lento. Con dificultad, con jirones de mí perdidos en el cementerio, alcanzo la entrada donde dos hombres vestidos de bomberos parecen vigilar

– ¿que celebran?- dice el más alto sin dejar de mirar

– Que hace ciento cincuenta años murió su mesías

Los rincones de Seatle se me hacen cada vez más comunes. Conforme me alejo del cementerio veo las calles que me habían pertenecido, los parques llenos de duendes, las luces y sombras en cada esquina. No parece haber cambiado nada pero mis ojos son distintos y no reconozco los edificios, no existen aceras y todo parece moverse en otro plano. Por alguna razón que desconozco quedo atrapado por una casa apartada del camino, la única construida en madera, como si perteneciese a otro tiempo, igual que yo. Su luz me atrae como el más allá llama a las almas perdidas.

Por la ventana observo a sus ocupantes, vestidos de una forma elegantemente anticuada. Intento escuchar lo que dicen y mi cuerpo traspasa la pared igual que unos minutos antes lo hice con la tierra del sepulcro. Sin que ellos lo sepan empiezo a formar parte de su reunión. Acerco mi cara a cinco centímetros de una tal Meg sin que ella note mi aliento, igual que yo noto la mofeta muerta que habita en su boca. Se va a casar. Intento adivinar que arrugas van formando su felicidad, que surcos van acariciando la árida piel de su amado. Alguien, Jo, quiere impedir la boda por que tiene miedo de perder a su mejor amiga. Jo se siente triste, incluso cuando intentan consolarla, le prometen estar toda una vida y para ella no es suficiente. Pero es una tristeza aparente, se ira con el viento, me gustaría poder abrazarla. Intento decir algo cuando me veo reflejado en el espejo-¿ese soy yo?-

Soy un rostro inexpresivo, lleno de cicatrices cuya presencia empiezan a dolerme. Floto malherido cuando de repente noto otros ojos que se cruzan con los míos y se entretienen en mis pupilas- pueden verme en el reflejo- Empiezan a hacerse señas en el espejo y un grito rompe la tranquilidad que se respiraba.

– ¡Corten!- y un fuerte aplauso llena la sala.- ¿Kurt?¿Kurt?- Frank es un gran director pero quiere tenerlo todo demasiado atado- Kurt, tio- levanta su pulgar intentando parecer legal- oye Kurt, colega, seguro que todo esto pasó así. No se, es como si existiesen algunas incongruencias históricas y tenemos una chica, Mallorg, no es que ella…bueno, me ha dicho que esta escena es muy parecida a uno de esos, no es que ella lo halla leído…una de esas cosas que había antes, un libro, Mujercitas.

Niego con la cabeza y levanto mi dedo igual que él, intentando expresar: todo esto no es un libro, es real, me pasó de verdad, es mi vida tío, aunque evidentemente no podrá interpretar mi apéndice de la misma manera, así que añado algunas palabras al gesto.

-Mira, no vivimos en el mundo de Mujercitas igual que tampoco es el de Farenheit 451

-¿ Kurt?- lo miro hastiado- también dicen por ahí que te incineraron, que no pudiste regresar de la tumba.

– Se equivocan.

-¿ de verdad?- la voz firme y segura no es de nadie de mi equipo. Un hombre alto, vestido con el uniforme de los bomberos, se acerca hasta nosotros extendiendo su mano-Señor Cobain supongo, le estaba buscando.

Montag es el prototipo de bombero perfecto. Supongo que los escogen con un perfil muy concreto: de los que disfrutan del fuego, los que hacen danzar las llamas mientras tararean una melodía de destrucción. Su trabajo, cómo todo los trabajos, será como un acto mecánico, carente de sentimiento. Jamás dudara de sus acciones, un perrito bien adiestrado. Seguramente se quedara impasible, dejando que las lenguas de fuego laman hasta los cimientos de cualquier casa. Luego regresara tiznado al cuartel de bomberos y el mundo sera otro

– Se lo que piensas de mi- me dijo- al final todos sois iguales.

– yo…

– No importa- me silencia- los dos sabemos que todo sucederá como te imaginas.

– Señor Cobain, pase- un bombero mayor, seguramente inútil para correr tras los libro, me invita a su despacho- Señor Montag su unidad esta a punto de salir, se ha producido un chivatazo en la vieja casa Usher

Es un despacho sencillo, con fotos de los antiguos y nuevos bomberos adornando las paredes. Una mesa blanca, dos sillas blancas y paredes blancas que te invitan a escribir en ellas, aunque no puedes bajo la atenta mirada del perro guardián.

– Señor Cobain,- encendió un cigarrillo con un mechero imitando una manguera- usted y yo sabemos que en su historia hay demasiados cabos sueltos: muerto el cinco de abril de mil novecientos noventa y cinco.

– En el noventa y cuatro- un: no me interrumpa, solo el tono- me da entender que no le interesa saber la verdad, solo que su historia cuadre.

– Incinerado, esparcieron sus cenizas entre el río Wiskah y un templo budista. Pero ahora, ciento cincuenta años después, pretende hacernos creer que, en realidad, ha estado dormido en un ataúd y ha decidido escavar hasta la superficie.

– Bueno- susurro intimidado, aunque no lo suficiente como para callar- toda religión tiene incongruencias. Lo importante es que nadie se las plantee o que sepamos apelar a los actos de fe.

– Silencio- me espeta sin mover un ápice de su cuerpo- señor Kurt Cobain, si es que realmente ese es su nombre, se le acusa de difundir palabras que fueron escritas. Se le atribuye una perversión del sistema actual, intentando suplantarlo por uno más arcaico y peligroso.

– hace tiempo que no escribo nada, estoy limpio.

– Pero recuerda demasiadas cosas. La gente podría empezar a seguirle.

– La gente tiene derecho a elegir la religión que más le guste.

-Bien, ¿ Cómo se declara?

– Yo

-¿¡Cómo se declara?

– Muerto.

– Perfecto. Pues por el poder que me confiere Greyskull yo te declaro marido y mujer del viento. Puedes levantarte…¿Kurt? Despierta, ¿Kurt? Levántate, ¿Kurt?¿Kurt?- Pero es tarde para mi. Un tren subterráneo transporta calaveras al infierno. Toda mi vida, también la futura, ha pasado ante mis ojos.

LaRataGris

Otros Insectos comunes haciendo de las suyas:

Huelo a fuego, mujercita  por Daniel Centeno

Una hoja chamuscada al vuelo por Luis Ernesto Molina

Mujercitas- Farenheit 451 – Kurt Cobain por Manu LF

¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte! por Esther Magar

Letras que arden por Jean Rush

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol por Benjamín Recacha


Sin importar el día

3 mayo 2015

Sin importar el día