De mis encuentros pequeños con gente que no quiero, de mis palabras calladas y mis excusas sinceras por irme, alejarme y liberarme. De todo lo indeseable, de mi diccionario de exabruptos, de mis ganas de no repetir el comportamiento tóxico de escuchar venenos y envenenarme, de las pesadillas, los fantasmas enemigos, las garrapatas insidiosas y los vampiros poco elegantes vestidos de marca y dinero. Del que quiera entender, de mi ser hipócrita, de lo peor que me carcome para hacerme claro sabiendo que tejen mentiras suaves arañas de terciopelo. De mis tumbas cavadas y mis muertes anunciadas. De la absoluta mitad de vida que no me gusta y no lucha.
Individuo. Uno solo rodeado de tantos, ahogado por insignificante. Individuo es responsable de sus actos, propios e intransferibles, es castigado por sus errores, reprimido hasta que no vuelva a cometerlos y amonestado por la mala colectividad.
Individuo tiene sus obligaciones y, si la masa sufre, su deber es con el todos. Cuando individuo no quiere estar con todos es malo. Si el grupo falla la culpa es única y ha de atormentar, por que individuo no se esforzó lo suficiente.
Individuo ha querido irse muy lejos pero todos dicen que eso no puede ser. Algún otro individuo hay que se equivoca, que lo apoya. Pero -ni dos ni tres son todos,- dice la mayoría- que son pocos- muy pocos individuos equivocando su camino. A individuo no le gusta el no sentirse único individuo. Lo señalan, lo definen ególatra e insolidario y el se cansa de tanta tontería… Por eso individuo; con nombre y apellido, esta urdiendo un plan con el que escapar y poder ser nombre donde no puedan tocarle los otros si no es con un tanque esperando en la puerta de casa. Individuo caminara con cualquier individuo que lo quiera acompañar.
A las doce, Antonio, notó como un viento de locos ululaba, lo agitaba todo y no le dejaba caminar allí donde quería. Lo arrastraba en dirección contraria.
Se agarró a una farola que vibraba como si alguien tratara de arrancarla. Gritó buscando ayuda y nadie estaba tan cerca como para escucharle; su terrible enemigo, el viento, deshacía sus palabras antes de que pudiesen llegar a algún puerto habitado, lo sumía en un silencio en el que unicamente permanecía el tañido incesante del mal aire, marcando los caminos de viento.
– No puedes luchar contra esto- respiró de su desanimo.-Tal vez- se dijo- debería dejarme llevar.- se vio arrastrado hasta algún lejano paraíso. También podía quedar aplastado si caía desde una gran altura, acabar en mitad del mar o volar hasta la luna.- ¿Hasta la luna?- se regaño- ya empiezo a estar loco. Si yo jamas he querido ir hasta ella, me conformo con que me acaricie su velo-. Sin esperanza trato de ir otra vez hacia la izquierda que quería, donde prefería morir aunque fuese de fracaso a sobrevivir en los paraísos que no creía.
Hoy no quiero perderme en palabras. Las arengas, los discursitos, te descargan sin solucionarte.
Hoy quiero encender revoluciones. Prenderle fuego a lo retrogrado y, si es necesario, quedarme solo sobre la faz de la tierra, como ahora pero por algo decente.
Hoy que tengo mi jaula, mis grilletes y, a duras penas, mi forma de pensar y moverme en la prisión del mundo, hoy grito pero no para que me escuches. Hoy me jaleo, me insuflo fuerzas e intento no mirar hacia atrás sin perder el pasado de vista. Hoy me estoy forjando, futuro desde las raíces, las entrañas hoy, hoy y hoy no quiero que solo sean palabras…
– Viva nuestro presidente- gritó el obrero anarquista y a su izquierda lo miraron como si se hubiese vuelto loco.
– Has perdido la cabeza- parecían gritarle con la mirada turbia- ¿como puedes jalear a la ultraderecha más reaccionaria? ha desmantelado los logros conseguidos por miles de compañeros caídos a lo largo de la historia, nos trata poco mas que como a mierda, apoyándose en el amiguismo y la corrupción ¿como se te ocurre decir algo así?
– Viva nuestro presidente- volvió a repetir ebrio de atención- viva el y todos los suyos que, desde sus filas, han hecho mas por la revolución que cualquier revolucionario. Nos lo han quitado todo para que no sintamos ese miedo a poder perder algo. No existía una paz social, era una apariencia. Nos habían dicho que habíamos conseguido mucho para que no siguiésemos pidiendo y, ahora, nos demuestran que no teníamos nada, somos pobres sin derecho a decidir a menos que nos levantemos juntos, haciendo de nuestra pequeñez grandeza.- Paró para tomar aire y lo lanzó con mucha mas fuerza- Viva nuestro presidente que azuza la revuelta que lo hará caer y mucha mierda a los míos por seguir sentados, criticando sin formar realidades. Nos da ostias para ver si despertamos y nosotros ignoramos.
– Viva nuestro presidente- le acompañaron, tímidamente avergonzados, los demás para luego salir crecidos a las calles, gritando- Que les recorten la cabeza. Fóllanos presidente, haznos salir de nuestro letargo. Invitanos a la violencia, desobedece tus leyes de no provocar rebeliones. Mmm, sigue, vamos,….no pares, estamos calentitos.