La importancia de nada

6 mayo 2025

Aunque mi nombre es de sobras conocido no está de más que me presente: Soy el amo del tiempo; creador de incertidumbres, viajero sin hogar viviendo en un rincón cualquiera del multiverso.

Aparezco y se extiende el rumor, desaparezco y el murmullo se eleva.

Gritan mi nombre a modo de invocación, me hacen presente y se maravillan.

Soy la palabra, soy luz, viento, mar, me extiendo como la plaga. Rico en sabores, agrio para quien no me paladea.

Soy el todo y, en amplitud, nada de importancia. Recto, soberano, populacho y león y hormiga, indiscutible, insignificante soy.

– ¿Quien? – le preguntó. Había pasado el tiempo y nadie reconocía su importancia. Solo era un texto en un libro olvidado. Ismael cerró las páginas, pensó: Que rápido que se pasa todo.

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¿Qué Andrés?

24 septiembre 2024

Ya nadie recordaba a Andrés. No como si hubiese desaparecido, más bien como si nunca hubiese existido.

Teníamos amigos en común con los que crecimos, con los que nos dolimos, que siempre preguntaban: ¿Andrés? ¿Qué Andrés?

Tampoco nadie recordaba ni una sola de sus actuaciones como mago. Andrés el grande, nunca fue el mejor prestidigitador. No destacaba ni por arriba ni por abajo. Llegaba hacia volar una carta a la que se le veían los hilos y lo solucionaba con alguna gracieta. Pero es que se habían borrado los videos de sus actuaciones, se esfumaron todas sus fotografías, desaparecieron los recuerdos

Ni siquiera sus padres parecían saber quien había sido. Para ellos solo estaba Iván, su hermano pequeño, que tampoco pensaba en el mas que como un amigo invisible al que había llamado Andrés.

Unicamente yo parecía haberlo conocido. Como un esquizofrénico que inventa voces, volviendo una y otra vez a nuestra última conversación.

-El consejo – me hablaba del consejo secreto de magos y brujas – me ha convocado para una misión de la que no creo poder volver.

Luego me entregó el medallón de Lera y nos despedimos con un abrazo.

Esa misma noche el medallón brillo antes de que todo el mundo se olvidara de él.

LaRataGris

El enlace de arriba te lleva a la primera parte de esta historia. Este, en cambio, te lleva a algo que no tiene nada que ver.


Recordad a Alberto

9 julio 2024

Por si algún día se olvidaba se había grabado su propio nombre en la piel. Alberto, rodeado de hojas y violetas, en el antebrazo derecho.

El resultado, hortera incluso para él, merecía la pena. Todos le recordarían sin remedio.

Se había sentido un poeta mientras le indicaba al tatuador como acentuar las puntas de la A, mostrándole como cerrar la O y cuantas gotas de rocío dibujar sobre los pétalos.

-Quiero- Le dijo – que la gente lo lea y lo admire, que piensen: que bello.

Pasaba el tiempo, atenuaba el color. Su cuerpo entró en la decadencia de de la edad y la melancolía. Aunque nunca había parecido un hombre tatuado, con el único dibujo de su nombre, sus flores; ahora era aún peor. Con la piel triste empezó a vestirse como una persona que ha olvidado algo.

-¿Alberto?-se leía el mismo y se preguntaba- ¿Quién será ese Alberto?

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Olvidos intencionados

13 octubre 2023

ñaña


Paseo de palabras

16 abril 2019

Paseo tranquilo entre palabras secas y crujientes. Recuerdos del pasado reciente, frases que van más allá de su significado, son serpientes dibujando collares estrechos. Cadenas y martillos para liberarse.

Movimientos pausados, baile desgarbado, sincopado, como espasmos de vida diluyéndose, suave y abrupto a la vez

Diversión, alegría a tope, se acaba un suspiro y los recuerdos desaparecen como se va la estación. Momento de olvido, de paseo por palabras secas y crujientes.

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El mausoleo electrónico

24 julio 2017

La última foto en el perfil de sus diversas redes sociales fue una gatita calicó, intentando esconder las marcas que había dejado la larga enfermedad en el resto de instantáneas. El animal jugaba con un ratón sonajero, delante un texto rezaba: «marramiau». Después estuvo varios meses sin actualizarse. Cuando murió…su hermana escribió cuatro lineas para avisar a sus contactos que ya no había emoticonos felices en sus estados anímicos- Nadia, no está.

Las fotos quedaron como un recuerdo imborrable de lo mejor de su vida. La gente, incluso los que menos habían interactuado, dejaron sus condolencias grabadas en dos punto cero, con el pulgar en alto.

El mausoleo quedó abierto, para el paseo de los curiosos y los olvidadizos, que aún tardarían en darse cuenta de su partida.

Siguieron llegando algunas solicitudes de amistad que no fueron respondidas, se le etiquetó en algunas instantáneas en las que, evidentemente, nunca había estado. La vida, fuera, siguió su ritmo mientras que dentro el tiempo se congelaba en los últimos lamentos felinos.

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castración emocional

16 agosto 2016

la castración emocional es una novedosa técnica, muy valorada por las empresas de este siglo. Aunque, en realidad, es tan antigua como el ser humano. Lo verdaderamente revolucionario es que actualmente se sirve de diferentes productos químicos que la hacen más efectiva.

¿Ha sentido alguna vez que odia su trabajo? ¿Qué estaría mejor en casa, con sus familiares y amigos? ¿Con su gato? ¿con su perro? o tal vez ¿en soledad? ¿siente que está perdiendo su tiempo en un trabajo repetitivo y sin sentido?

La castración emocional soluciona estos y otros problemas. Deje de sentirse una mota de polvo en el universo, sea esa mota y alégrese por ello. Sentir amor, odio, indiferencia,…olvídese de las necesidades y podrá avanzar en una profesión que, sin ser estimulante, no le invitara al suicidio. Viva como marcan los tiempos que corren. Sea un vegetal automatizado y crea que el futuro es multicolor. Castre sus emociones.

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volar sin rumbo

12 septiembre 2013

Volar sin rumbo


Olvido

5 agosto 2013

Rosa se pasaba la vida sentada junto al mar. Sobretodo si llovía, mejor si diluviaba y nadie se atrevía a salir de casa. Le encantaba mojarse en esa soledad y notar que se purificaba respirando el aire limpio de la lluvia. Las pastillas para el miedo eran cada vez más caras y prefería autoconvencerse de que el ritual de sentarse a ver las gotas golpeando el mar le servía de algo, le relajaba.

Apenas es un segundo, con suerte dos, y después su estomago rugía, se daba cuenta que estaba en mitad de la nada, empapada y sin dinero, añorando una pequeña dosis de verdadera paz. Pero sus temores ya no pasaban por la seguridad social. Entonces respiraba hondo bajo el agua, suplicando que por una vez funcionase la renovación, necesitaba olvidar y esa era la única forma que se podía permitir.

Ana no quiso notar la pendiente. El mundo era su mundo, el mismo de siempre. Es verdad que las cosas eran algo más caras, que su sueldo en cambio parecía disminuir y seguía teniendo hambre a las horas habituales, con la misma intensidad y voracidad. Le gustaba seguir comiendo, poder encender la tele, enfrascarse en sus programas chorras y olvidar que había empezado a tocar sus ahorrillos. No era mucho: un viaje que habría querido hacer, para el que aún no le llegaba y cada vez menos, un plasma un poco más grande…un goteo que le iba a permitir tener electricidad, comida y agua potable para un vasito esporádico. De vez en cuando se encontraba suplicando- que no surjan imprevistos- pero siempre había algo y, por eso, al final decidió quitarse de lo menos importante, su alimentación era insignificante comparada a todo lo que le daba el olvido.

Uri no era más que un reflejo pesado y sin fuerza. Parecía estar pero sólo era un objeto mientras su mente buscaba otro plano astral, un espacio más feliz. Ademas su cuerpo, su única ancla a la realidad, empezaba a marchitarse, se pudría no por la edad si no por la desesperación de tener que vivir en concentrados de tristeza. Cada vez que regresaba y su intelecto se llenaba de la carne fofa y flácida, cuando intentaba que una orden empezase a mover su carcasa se daba cuenta de que no le quedaba demasiado tiempo.

– Acaso,- pensaba- no inicie mi huida por eso mismo, por que no me quedaba nada, ni tan siquiera vida.- Aún sabiéndolo le resultaba desalentador. No quería dejar taras los buenos recuerdos pero, como tantos otros, necesitaba olvido. No era el único en el pabellón pero si el que llevaba más tiempo y su cama era un bien demasiado preciado, desde fuera esperaban para poder abonar lo que no valía ni un céntimo. Pronto tendría que regresar a casa o cumplir su promesa de desahuciado por el que ya no merecía la pena pagar nada, de cualquier forma el desenlace sería idéntico, necesitaba otra realidad.

Lorenzo abrió la ventana que daba al interior de su corazón y miró. Había tanta gente en el, incluso algunos que no reconocía, pero la vida fuera estaba demasiado complicada como para echarlos. Entró por allí mismo, como un ladrón al que no le pertenece su propia musculatura por que la tiene regalada.

A el lo reconocían todos, cada uno de ellos quería acercarsele para saludarlo. Si lo notaban algo perdido volvían a presentarse- Rafael, Amanda, Ursula, Laura, …- demasiados nombres que se hubiesen podido resumir en uno único, el nombre de los desheredados, a los que ya no les queda nada más que olvidar.

Allí eran felices y todos comentaban lo bonito y grande que Lorenzo tenía el corazón, aunque empezaba a ser difícil moverse en el, comenzaban a ser demasiados. Lorenzo intentaba ampliar sus cavidades, bombeaba más fuerte para que las paredes se extendiesen y apunto de la taquicardia siempre se decía que el no podía olvidar, demasiados muertos dependían ya de el.

LaRataGris


Vidas en blanco

22 mayo 2013

Vidas en blanco