Egocentrismo
2 agosto 2012El héroe invicto
3 julio 2012Andres se había esculpido la resignación del que triunfara. Ahogaba sus días en una vida aburrida, a la espera de la próxima aventura que le rodearía hasta hacerlo crecer. Tenía una habitación vaciá para todos los recortes de periódicos que hablarían de sus hazañas. Un cómodo sillón sería su descanso de tanta lucha y ajetreo, cada día comprobaba que no se deteriorase, se sentaba a envejecer solo y cansado. Los tiempos mejores estaban por llegar.
Rara vez sonaba el teléfono. Le gustaba escuchar su timbre antiguo, estridente, monocorde. Imaginaba su oportunidad, soñaba que no la desaprovechaba mientras dejaba que el molesto ruido se fuese apagando en la sala a oscuras. Nunca salía por miedo a que ese fuese el momento en el que la vida le iba a sonreír y, si alguna vez se veía obligado a dejar la casa, siempre regresaba mirando el número de mensajes del contestador; con uno solo sonreía y se sentía tan feliz antes de borrarlo sin escucharlo. Su móvil recogía polvo sobre la mesa, rompía las cartas nada mas recogerlas, borraba los e-mails pensando que el que destruía era el definitivo, sin perder la ilusión de saber que ese era su momento pero el no había fracasado al intentarlo.
LaRataGris
Mi vida en deposito
18 junio 2012Eran malos tiempos para respirar, ya ni imagino comer o sonreir ligeramente con chistes sin gracia. Aún así me duermo soñando con sobrevivir, con cosas que cambian sólo por que no es decente que te traten como a un perro desahuciado. Dejo mi vida en deposito en una casa de empeño que me da treinta días para recuperarla y, a pesar de los momentos bajos, me entristece ver lo poco que ofrecen por mis recuerdos y los segundos más felices.
En un mes mal venderán todo lo que no halla podido rescatar y entonces, sin vuelta atrás, desapareceré lenta y dolorosamente. Gasto mis ahorros temporales en ducharme y un traje nuevo para aparentar que no soy un indigente que no puede permitirse un trabajo. Me ofrezco donde no hubiese querido, solo es un bache que pronto dejare para ser el que era, pero nadie llama.
Pasado el plazo me siento a mendigar delante del escaparate donde muestran mis restos. Espero ver salir a alguien con una de mis reliquias, entrar a reclamar mi parte proporcional del trato y pagarme un buen entierro. Ni los que me compran parecen reconocer el despojo en que que me he convertido. Ellos también son fantasmas que no se pueden permitir una vida de marca. Con el mal tiempo revenderán todos los artículos adquiridos y, con cierta congoja, lo poquito de original que quede en su existencia, Cada vez a menor precio, por una fosa común y alguna oración sin sentido.
LaRataGris
Aprender a correr
14 junio 2012Habían prohibido que nuestras piernas fueran mas rápidas que nuestro cerebro. Nos dieron razones extremadamente lógicas para no saltar. Educaban el instinto para que valorásemos sus estructuras por encima de nuestras vidas y el que no obedecía era un terrorífico terrorista que no se lava y tiene la cabeza llena de pajaritos.
Se nos permitía la pobreza, el hambre, las carencias, el vagabundeo y la mendicidad pero no robarle a los ladrones ricos para dárselo a los humildes. Nos convencieron de morir lentamente, sin hacer nada que fuera peligroso. Nosotros mismos eramos nuestros mejores guardianes, condenábamos a cualquier oveja descarriada, la lapidábamos hasta que confesaba su crimen. Nada importaba si le empujaba la supervivencia o la avaricia. No éramos capaces de analizar que los mismos finales tienen distintas causas, habíamos aprendido bien la lección. Acaso no estábamos todos perdiendo la vida de una forma ordenada y pacifica. ¿Quienes se creían ellos para querer sobrevivir? Habían aprendido a correr mas que las normas pero no a saber explicar sus motivos y, nosotros, éramos demasiado estúpidos para comprenderlos, aunque nuestras entrañas rugieran la solución…
LaRataGris

Escrito por laratagris 












