El soñador y los soñadores

5 mayo 2014

El soñador no pertenecía a ese patrón de triunfadores que han cultivado y acumulado un enorme éxito, traducido en el dinero y la fama que mandan los arquetipos actuales. No había ser vivo bajo su yugo, tampoco ninguno que le hiciese sombra. Se limitaba a hablar de sus sueños, a escuchar las esperanzas ajenas y acercarse a otros soñadores que le permitían continuar soñando. De todos lo que encontró quedaban excluidos los amos, que por su condición no sabían formular utopías.

Sus palabras, sencillas y directas, eran de una agradable musicalidad- ojala todo lo que dices fuese el mundo- eran pocos los que le escuchaban pero menos los que después de oírle no volvía para hablar, discutir y llegar a un entendimiento conjunto o alejado. Por eso, por su valor como orador, quien le conocía le pidió que se presentase a las elecciones. Le arroparían con todos sus votos y conseguirían que fuese presidente, o diputado, algo representativo del sistema que tenían que desmantelar para que todo fuese un poquito mejor, con su ayuda lo conseguirían.- No puedo, – contestó- yo contra el resto de políticos. No cambiaría nada. Vosotros, nosotros, si tenemos la fuerza necesaria.

Decepcionados se miraron- ¿entonces qué?- murmuraban- más de lo mismo.- cada uno no era otra cosa que eso, solo uno, una sola persona…insuficiente. Se abrazaron desencantados, intentando animarse y, entonces, notaron que las palabras, cada argumento, tenía voces diferentes detrás. Eran dos, tres, cuatro y muchísimos más, una legión de soñadores que allí empezarían su revolución. No votaron a nadie, estaban ocupados construyendo una ciudad alrededor del soñador, extendiéndose como una honda en el agua sin que, por ello, perdiese fuerza al alejarse. Por que en el centro no había un jefe, era uno más peleando con la misma intensidad con la que peleaban en el extrarradio los distintos soñadores.

LaRataGris


Despertar un día

30 abril 2014

Despertar un día

No vale dormir todo un año y pensar que luchas un día


La silla en como sentarse

21 abril 2014

Siempre que se organizaba algún evento importante en el que sentarse; a ver una peli, escuchar un recital, oír algún discurso, comer o simplemente estar allí, sentado, Lady estaba invitada. Sin ella era como si no hubiese pasado nada.

Era la famosa inventora de una revolucionaria forma de sentarse. En una época en la que las novedades eran escasas y todo parecía dicho su revolución calo hondo. Giraba sus pies a izquierda y derecha, emitía un gruñido parecido al graznido de un cuervo y con un pequeño bamboleo de su culo de pollo deshuesado podía sentarse en cualquier silla. Hasta aquel instante todo el mundo lo hacía de la misma manera. Existían pocas variaciones y casi siempre motivadas por el físico o las condiciones físicas de los lugares, jamas hubiesen imaginado variarlo en función del estilo o locura personal. Sin importar la vestimenta, la condición social, tus capacidades intelectuales,… Todos copiaban sus pasos, ella los patento, los versioneaban, buscaban su propio ritual para pre-sentarse, todos querían ser originales transgrediendo de la misma manera, con idéntico esfuerzo. Tan motivados estaban que un humilde albañil le arrebato los focos al hacer como ella pero unicamente sobre sillas de respaldo granate. Se había especializado y perfeccionado hasta tal extremo que Lady fue borrada de la historia y Pedro introducido en la fugacidad adecuada.

LaRataGris


La verdad revolucionaria

17 abril 2014

el secreto revolucionario


El candidato perfeccionado

10 febrero 2014

Me llama la atención como sucedió todo. Fluyó de tal manera que parecía escrito y, muy posiblemente, así fuera. Los amos llevaban demasiados gobiernos a sus espaldas y no es fácil dominar a quien no quiere ser esclavo. Habían pasado tantos años en los que cada cual asumía su papel sin rechistar que las bases empezaban a estar resentidas.

Podrían haber pagado un miniejercito que devolviera todo a su cauce, amilanar a los pobres que no pudieran contratar una defensa, matar a algún cabecilla, incluso. Pero ahora preferían ser más sutiles, más democráticos. Los dividían en mayorías, las enfrentaban entre ellas para que el enemigo común, ellos mismos, pudiese vivir tranquilo. Y, por si acaso no funcionaba la cosa, les decían todo lo que perderían; la libertad, el trabajo, la chabola,…Todo era perfecto en el paraíso hasta que, simplemente, siguió pasando el tiempo y se multiplicaron las penas.

Como si desde arriba ya no quisieran repartir caramelos, la gente vivía miserias y los medios de información comenzaron a espolearlo. Resultaba curioso ver como mordían la mano que les daba de comer. No importaba la tendencia política, los votos obtenidos, si formabas parte del partido, cualquiera, eras un corrupto. El pueblo se iba encendiendo con cada titular que leía, salía a la calle y el gobierno endureció las leyes contra las manifestaciones, cada persona era tratada como un potencial terrorista.

De entre todos los que se manifestaron hubo dos que estaban en todas las convocatorias. Tenían la palabra fácil y la acción llamativa. Gritaban muchísimo y la masa enseguida los llamó héroes. De entre todos a estos dos jamas les rozó una pelota, no les cayeron porras, sobrevivían a la guerra y tras alguna corta estancia en prisión anunciaron los cambios inminentes.- entraremos en la bestia- tuitearon– y la rajaremos.

Coincidió entonces que se retiraron los partidos tradicionales, seguían sin hacer ruido. Acabo la represión y las elecciones se les regalo al partido de los adalides. Lo cambiaron todo para que todo siguiese igual, incluso mi convicción de que todo, absolutamente todo, fue escrito, hasta los candidatos perfeccionados para el gusto global.

LaRataGris


Imaginando cielos – Revoluciones

8 enero 2014

imaginando cielos (sin texto)

Mira mi rostro, y dime en qué piensas. Sé que no me ves a mí, que no piensas en mí.

Tan sólo piensas en el terror que aguardo en mi interior.

Me ves y no piensas en mí, me ves y sólo rezas por ti, ¡para que no te pase!

Soy un muerto en vida, un pobre e indefenso diablo.

No eres capaz de fijarte en mis ojos, nunca lo has hecho. Pero en ellos, si te fijas, aún reflejan vida, no la tuya, sino la mía, porque hay fulgor en ellos, y el poco centelleo que en ellos hay, evidencian lo que llevo dentro pero, aún hay más, si te fijas, revelan algo que en ti falta y en muchos más.

Respiro, y soy consciente de ello. Porque esos ojos que no ves, ahora están más atentos que nunca.

Me pierdo cuando miro la extraña rama de un viejo árbol, y busco y encuentro rostros en él, como si almas guardara en su interior.

Ahora una simple gota de lluvia la siento en todo mi cuerpo. Mi cuerpo…

Hasta el poco tiempo que tengo lo pierdo a veces en mover los dedos de los pies, y al sentir que están ahí, me río, por majadero, por idiota, y por sentirme de esa forma aún vivo.

Sigo soñando, no creas que he dejado de hacerlo. Que aún me gusta soñar despierto e imaginarme entre sus brazos y en aquél lugar. Sueños que nunca se llegarán a cumplir. Quizás por eso sean los mejores…

Ahora la vida llega a mí como las olas a una apartada orilla. Nunca valoré tanto como ahora el canto de un pájaro, la sonrisa de un niño o sentir el calor del sol sobre mi cara pálida.

La muerte me busca jugando al esconder, y yo riendo la espero.

Álvaro Rojas

Ilustración: LaRataGris

Poema: Álvaro Rojas

Voz: Aurora Rodríguez

La poesía no muerde


Tinta negra

19 septiembre 2013

cabecera para tinta negra x LaRataGris


Hoy revolucionado

15 julio 2013

Hoy no quiero perderme en palabras. Las arengas, los discursitos, te descargan sin solucionarte.

Hoy quiero encender revoluciones. Prenderle fuego a lo retrogrado y, si es necesario, quedarme solo sobre la faz de la tierra, como ahora pero por algo decente.

Hoy que tengo mi jaula, mis grilletes y, a duras penas, mi forma de pensar y moverme en la prisión del mundo, hoy grito pero no para que me escuches. Hoy me jaleo, me insuflo fuerzas e intento no mirar hacia atrás sin perder el pasado de vista. Hoy me estoy forjando, futuro desde las raíces, las entrañas hoy, hoy y hoy no quiero que solo sean palabras…

LaRataGris


Violent-ando

6 mayo 2013

¿ Quieres saber la verdad? Allí había mucha gente que no esperaba cambiar el mundo. Estaban frustrados, atrapados en una situación incontrolable que los consumía hasta que solo les quedaba gritar, y necesitaban hacerlo. Aquel era un buen lugar para romperse la voz.

Las manifestaciones eran una especie de válvula de escape, cada vez acudía mas gente y, aunque supusieran su inutilidad, daba mala imagen del amo. Por eso empezó a acorralarlos. La mala prensa los volvió terroristas para poder aumentar las medidas represoras sin demasiadas quejas. Más antidisturbios, más penas, más malos, más y más para que cada vez acudieran menos. Lo consiguieron, desconvocaron todas las manifestaciones. Ya no hubo más huelgas, se transformaron en sabotajes, luchas encarnizadas, ….violencia. Y, ¿sabes? no es que unos cuantos se revolucionasen, es que la mayoría silenciosa, esa que nunca hace nada, lo aprobaba y empezaba a tener ganas de bailar con la más fea, la revolución inminente estaba a punto de llegar.

LaRataGris


«Descritores» de ajenos

4 marzo 2013

A nadie le importaba mucho, pero ya sabes como son estas cosas, los que estaban fuera necesitaban darnos un nombre. De esa forma, todos aquellos a los que no le gustábamos, fingían conocernos para poder demonizarnos o, los que querían estar dentro, nos llamaban y podían notarse formando parte del movimiento.

Generaron dos comisiones de estudio: los Pro y los Contra. Se reunían dos jueves alternos de cada mes y los viernes de numeración impar de cada semana. Ponían en común todas sus disputas mientras, nosotros, sin identidad pública ni acciones corporativas, seguíamos avanzando por donde nos daba la gana.

Somos conscientes que la historia la escribiran las formas legales que ellos han inventado, las que modifican constantemente para que la vida gire en la dirección correcta. Enderezaran nuestras bellas sinuosidades para que cuadre con la definición que quieren darnos mientras, nosotros, sin pensarnos demasiado, dejaremos nuestros recuerdos en el camino más largo que podamos trazar. No serán sus grandilocuencias si no nuestras pequeñas acciones las que cambiaran la forma de entender otra realidad, ellos nos describirán cuando nosotros escribamos las sendas con la suela de nuestros pies desnudos.

LaRataGris