Olor a salvajismo

3 agosto 2019

Hay, en mitad de un azul intenso e infinito, una gota de sangre roja, pequeña e insignificante. Debería pasar inadvertida en aquella inmensidad y, sin embargo, su color intenso atrae con su olor a varios tiburones. La huelen a kilómetros, la quieren hacer suya.

Atraviesan un océano en apenas un segundo: Dentellean, insultan, muerden la diferencia para sentirse fuertes. Sacan pecho, se vanaglorian de su salvajismo .

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Este verano en la playa, en la piscina, trabajando…donde tú quieras, disfruta en tus horas muertas de algunas historias que te sorprenderan.


El velo visible

29 julio 2019

Todo el mundo conocía la existencia del velo, no era invisible pero como si lo fuera. Preferían ignorarlo. No se tocaba ni se miraban los miserias que vivían tras la tela semitransparente.

No se fijaron ni cuando cayo soplado por una ráfaga de viento, como una voz en mitad de la nada. Se deslizó con suavidad, como si no estuviese sucediendo.

La elipsis alrededor del sol, el pan de la mañana que nunca será como el de antes, la amistad, la pena, la alegría …

El teatro continuaba con o sin verdad, evitando los peligros de saber, de sentir,… la necesidad de transformarse.

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Marineros de fuego

23 julio 2019

¿Cómo empezó todo?

No creo que nadie se lo plantease, tenían problemas más urgentes que resolver. Desde la ventana de la oficina se veía las calles encendidas, lenguas de fuego lamiendo toda la ciudad.

-Si nos quedamos aquí finalmente entrara, calcinándolo todo- dijo Gabriel- también a nosotros.

Con materiales no inflamables construyeron una barca con la que navegar aquel río del infierno, solo después de veintitrés prototipos consiguieron a Bella Luisa. Hicieron un silencio por la capitana muerta en el primer intento

-Recibe tu nombre, Bella Luisa, en honor a esa mujer indomable.- En una ceremonia corta se prepararon para no volver a abrir la lucha por el nombre.

Un grito de esperanza se extendió entre los que quedaron atrás, mientras veían como se alejaban en busca de ayuda, impulsados por la presión de los extintores.

No vieron ya cuando necesitaron impulsarse con un motor de vapor, sustituyendo la presión perdida.

Navegaron varios días sin que el fuego tuviese visos de disminuir. Cada vez hacía más calor. Navegaron sin descanso hasta llegar a un mar de agua. Columnas de humo se formaban en la desembocadura. Impulsaron la barca hacia el cielo para luego dejarla caer estrepitosamente en el inmenso azul, donde el peso de los materiales impidió que siguieran navegando. Poco a poco se iba hundiendo, condenándolos a una muerte segura.

-¡Giremos el bote!- gritó Judith- la presión del agua contra el aire formara una capa de oxigeno que nos permitirá respirar bajo el agua.

A alguien poco cultivado le podía sonar tan fantástico como un río de fuego, algo tan irreal que era imposible que no funcionase.

Voltearon su medio de transporte y como si fuese un submarino caminaron por el lecho marino. Así viajaron por los siete mares, aprendiendo los secretos de los océanos y las costumbres de los peces. Se hicieron amigos de un pez araña, un pez globo y un pulpo. Con sus nuevos compañeros indicándoles el camino, salieron a ver las montañas del himalaya donde cogieron nieve que derretir sobre su fuego.

Los animales marinos los llevaron en su lomo y, en menos de lo que canta un gallo llegaron al principio de su viaje.

Lanzaron las nieves eternas sobre la ciudad y el fuego desapareció.

la gente que no había sabido hacer una barca les aplaudió, los encumbró como a dioses, aunque también hubo quien criticó que no viniesen antes con el agua mar en lugar de irse tan lejos.

-Ni lo uno ni lo otro- se defendieron- ese fue nuestro destino, nuestra forma de caminar para no quemarnos. Pero esa ya es otra historia que pretendería justificar algo que no tiene ni pies ni cabeza, solo alas.

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vv


Estructuras: si estas aquí

8 julio 2019

Si estás aquí, -dijo la sabiduría- si estas aquí y es viernes, da igual de que semana; si estas aquí cualquier año, si estas aquí como una serie que se repite.

Si estas aquí: si estas con sol, lluvia o nieve. Si estas aquí y es viernes, ¿Qué importa la semana, el año?

Con tu uniforme y la sonrisa perpetua, igual que una serie repetida. Jugaras conmigo, me llevaras a las correas y la sonrisa perpetua, igual que una serie repetida. Jugaras conmigo, me llevaras a las correas, me aplicaras corrientes. Como una serie que se repite, si estas aquí, se repite, con tu uniforme y la sonrisa, aplicaras corrientes. Como una serie que se repite, si estas aquí, se repite, con tu uniforme y la sonrisa perpetua- dijo pequeño sabio – si estas aquí y es viernes. Juegos, da igual, correas. Si estas aquí, persiguiendo- pequeño sabio- si estas aquí y es viernes. Juegos, da igual, correas si estas aquí, persiguiendo estructuras, desmontando castillos donde quiero vivir.

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Arte caníbal

2 julio 2019

Había construido su mundo con retazos de otros mundos, un collage de robos y pintura. Allí se escondía de los otros planetas, se hacia fuerte, ante la inminente colisión.

No era el rey de su mundo, eso iría en contra de todo lo que creía, no podía ordenar ni disponer. Él caminaba como uno más y, si le protegían, era porque entre ellos eran una piña .

Amaban sus ojos, querían devorarle el corazón para poder llevarlo dentro.

Le dieron unos días de margen, unas horas de ventaja, unos minutos de reflexión. En un segundo decidió quedarse en su mundo, atento al canibalismo, a las colisiones, a la vida que había escogido.

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No te olvides levantarte


Al levantarse

18 junio 2019

Flyer al levantarse

Tras unos meses de duro trabajo te quiero presentar mi nuevo cómic. Totalmente pensada para digital, un cambio de registro a lo que estas acostumbrado a verme, pero manteniendo la esencia. Una historia sin textos de apoyo que te llevara donde tu quieras ir.

Te lo he subido en Payhip y a Lektu para que lo disfrutes.

Salud

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portada al levantarse


Animales solitarios

11 junio 2019

A pesar de que no tenía perro, cada semana, desde hacía diez años, se acercaba hasta la tienda de mascotas y compraba una bolsa de pienso para cachorros. Aunque no tenía corazón cada día hacia más grande su laberinto de muros, evitando que alguien pudiese encontrar el hueco donde tendría que estar. Era suficiente con el amor de su chucho.

Se lo imaginaba cariñoso, moviendo la cola al llegar a casa, soltando algún ladrido esporádico mientras el lo chistaba para no molestar a los vecinos.

Un día, tal vez un lunes, sonó un timbre que no supo reconocer, volvió a escucharlo mientras el perro ladraba como si alguien llamase a la puerta.

Un niño, frágil como el rocío, le esperaba en la entrada.

-Buenos días-dijo el niño intentado que la mirada penetrante del adulto no le rompiese.

-¿Pero?-miró las calles tortuosos que había construido durante décadas-¿cómo has atravesado mi laberinto? ¿los lobos? ¿las trampas? ¿por qué llegas ileso?

-Señor, mi cometa, se ha colado en su balcón, ¿podría devolvérmela?

-Por supuesto que no-se mostró tajante- mi animal se la habrá comido.

Sin esperar réplica cerró la puerta con vehemencia mientras se decía que debía tener cuidado con estos mequetrefes. Estaba seguro que de permitirle recoger su artilugio le chuparía la sangre como el vampiro emocional que se le intuía- Los niños- sentenció-no son de fiar.

Tapió la puerta Y corrió los cortinas para que nadie le viese desde la calle, aunque la curiosidad le supero Y se asomó por una rendija mientras el niño observaba desde abajo.

– Señor- le gritó desde la seguridad de la calle- está ahí, intacta.

Vencido recogió la cometa y se la lanzó al mocoso, no sin antes fingir que apartaba al can.

De forma impecable planeo hasta sus manos mientras el perro se enroscaba a sus pies.

Había solucionado de una forma inteligente el problema, antes de que se le acercasen a robarle la vida. El ya tenía más que suficiente con el cariño de su chucho.

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Me reconozco en mis muros, en mis laberintos, en mi soledad…


Real

4 junio 2019

Pálida como la luna llena, caminaba reflejando la luz del cielo, Como si fuese normal ser un cuerpo celeste caído.

Bailaba para nadie y todos la miraban porque bailaba y bailaba. Fue entonces cuando le arrancaron una promesa a dentelladas, por danzar respirando.

La tiraron contra el suelo para que dejase de reflejar las estrellas y, sin apartar la mirada, ningún ojo quiso ayudar a levantarse.

Quedo su cuerpo estelar tirado contra el frío cemento, formando un rio de rojo amargo.

Al amanecer la vida se había consumido, como peces muertos al final de un película que termina.

Sin admitirlo, aquello había sido un mal sueño, pues nadie quiere que sea real

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La habitación pequeña

21 mayo 2019

Ismael vivía en una habitación pequeña, llena de cómics, películas y libros. con todos sus tesoros construía castillos en los que esconderse.

En su mundo siempre sonaba algo de música, se podía tumbar mirando el cielo del techo, rodeado por sus amigos imaginarios.

Mas allá de la puerta, el resto de piso, era un lugar frio en el que convivir. Zonas comunes en las que tenías que desordenarlo todo de un forma exacta, para que nadie tropezase con nada.

El día en que cumplió cuarenta años, como si la vida se transformase, llegaron un montón de desconocidos a despedirse, cada uno con un regalo absurdo, algo que ya no cabía en su madriguera.

Tendría que desprenderse de algunos de sus tesoros para hacerle un sitio a un pisapapeles horrible, tarjetas y camisetas en las que se leía “demasiado viejo para la vida.”

Buscó algún rincón en desuso, quiso colonizar espacios comunes y al final tomo la decisión más acertada. Se deshizo de todo lo que le habían regalado, agradeciendo que fueran cosas tan inútiles que no le supusiera ningún problema el no quererlas.

-Ojala siempre me regaléis estas mierdas- les dijo antes de que la última persona, que llevaba veinte años sin ver, saliera para siempre de su vida.

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La playa

13 mayo 2019

Acabaron la carretera y dejaron un grano de arena junto al mar. Era algo simbólico que recordase que justo allí, por donde ahora pasaban demasiados coches a demasiada velocidad, había existido una playa en la que perder el tiempo.

No lo protegieron del viento, no señalizaron el lugar. Por eso desapareció el insignificante grano. El recuerdo fue una fotografia en color sepia, que es el filtro melancolía con el que tiñen el pasado. Un albúm, en la red social de moda, recopila imagenes para que los mayores puedan demostrar que antes todo esto era playa, y, en ella, eramos más felices

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