El tesoro medio
8 octubre 2019Era su primer día en el negocio familiar. Sería un igual a su padre, idéntico a su abuelo.
-Tengo tanta suerte-
Se sentía afortunado de ser hijo de un hombre tan importante. Tenía muchos amigos, los había visto caer, se pudrían de hambre y ganas.
Él se sabía especial- Soy clase media y lo voy a aprovechar – su papá estaría orgulloso.
Recibió el gancho que su abuelo entregó a su padre el primer día, le prestaron un carro hasta que pudiese conseguir el suyo propio y salió con una sonrisa a revisar todos los contenedores de la ciudad.
Eran como cofres del tesoro a los que a los que los pobres no tenían acceso, por no tener la llave que les otorgaban a los emprendedores. Él, en cambio, era de una clase privilegiada, no un vago sin remedio, tenía el futuro resuelto, igual que también lo tendría su hijo.
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El teléfono infeliz
19 septiembre 2019El niño quiere un teléfono. No quiere hablar, ni llamar, ni que le llamen, lo necesita para jugar con sus amiguitos en los nuevos parques virtuales.
Se promete explorar mundos lejanos desde la comodidad de casa, aprender y divertirse. Pero el pobre es demasiado pequeño.
En su dulce hogar son muy estrictos con este tema.
-No- le dice su padre- cuando seas mayor.
-No- le dice su madre- Ya tendrás tiempo.
Mientras tanto puede ver como papa chatea con los colegas del curro, como mama se ríe con el nuevo video viral, a su hermana subiendo un video en el que hace malabares con cuchillos,…
El niño obedece y espera, aprende a hacer un uso responsable de las redes con buenos ejemplos.
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ABeCe
12 septiembre 2019-Compadre-dijo C-¿Cómo coño conseguiste currar con Carmen?
-Seleccionaba siete señores – contesto S- simplemente solicite servirle.
-Pero para pasar- entró evidentemente P– ¿preparaste pruebas? ¿Perfeccionaste…?
-¡Calla! ¡contesta!- Señalo a cada uno en momentos parecidos
-Soy suertudo, supongo. Simulé ser superior.
-¿Cómo?
– Solo salió
-Muy Modesto, mamón. Me matas mientras mientes. Maldito mentecato.
-¡Silencio! ¡suenas soez! Si sigue salpicare sus sesos sobre su sillón.
– Mierdosa memez.
-Calma, camaradas.
-Pasa, permíteles pelear. Puñetazos, pellizcos,… patearos, putos pendencieros.
-Como contrincantes caeremos, como compañeros creceremos.
-Pero prefiero perder peso para permanecer. Partid permanentemente, pereced por preservar puestos.
-iSientate! ¡Silenciate! soliviantador, seamos sensatos.
-Claro.
-Solo somos… ¿sumamos?
-¿Veintitrés?
-¿Treinta y dos?
-Si
-No
-¿Quien quiere queso?
-Letras locas
-¡Abecedarios, armaos!
-Posteriormente paz, primero pelearemos.
-Guerra.
-unidad.
-Padecéis prisiones parecidas pero predicáis prohibiros, pensad papanatas. ¿Preferís perder? ¡Pelead!¡Pelead!
-¿Irónico?
-Mezcla.
– Disolución.
-Sumad siglas.
pero ni en la aparente unidad del abecedario lograron encontrar las palabras adecuadas, cada letra pensaba unicamente en su parcela del diccionario.
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«Nevo» hogar
21 agosto 2019-Nadie sabe si los sueños hibernados se pueden cumplir, no reconocen su sabor ni sus posibles intolerancias. Fue un sueño largo, de varios parsécs.
Se había marchado a más de veinte años luz, lejos del mundo; su mundo y su realidad. Aún mareado respiró profundamente para empaparse de la textura de su nueva vida. Nadie le esperaba tras la exclusa.
-¿Es aquí? ¿encontrare aquí mis sueños?-
El muelle olía a metales pesados y óxido mientras la ciudad se extendía a sus pies, vibrante y desesperada. Cada hormiga con la que se cruzaba parecía saber que función cumplir.
– Me permite- escucho como si un despertador lo atrajese a la gravedad del planeta. Comenzó a caminar por la rampa, aligerando el tapón que él mismo había provocado.
…
-¿Dónde, amigo?
El taxista tenia un acento Jamaicano extraño, el de alguien que llevaba demasiado tiempo fuera de casa.
-Calle nevo hogar, por favor
-¿Usted es de los que lleva poco tiempo por aquí?- Algo tan obvio como acabar de bajar de una lanzadera.
-Si, -quiso ser tajante- si no le importa aun estoy cansado de la hibernación
-Esto no le va a gustar- le contesto sin notar el frío – esto no le gusta a nadie.
Con pasmosa indiferencia. Habló durante todo el recorrido, sin esperar respuesta.
…
Pagó con sus últimos créditos y se bajó en el trece, nevo hogar. La casa no era demasiado grande, ni ostentosa. Parecían los restos de algún naufragio, mal amontonados y frágiles.
Un timbre sordo resonó seguido de unos pasos ligeros. La puerta se abrió dejando ver una chica joven, con cara de pocos amigos.
-¿Quien es usted?
-Soy Rubén- Tartamudeo intimidado por el ímpetu de ella- Tom me dijo que podía visitarlo cuando quisiera.
Ella lo miró perpleja.
-Aquí no vive ningún Tom.
– No puede ser, Tom, Tom Mcauto. Él me dijo que viniera, que me ayudaría con mis sueños.
-¿McAuto?
-Si. Me dijo que aquí podía pasar de todo.
-Eso fue hace demasiado, aquí ya no pasa ni el tiempo. Mi bisabuelo murió y seguramente los sueños que te prometió ya no son los del mundo.
Empezaba a ver una colonia sin futuro. A muchos, como a él, les pilló en dormidos, ya no era la tierra prometida. No era más que un gueto del mañana al que se le han acabado los recursos que vinieron a explotar.
– Sera mejor que consigas un billete de vuelta, que sueñes un nuevo destino que no este muerto cuando llegues.
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Dum dum dum
5 agosto 2019Muy a su pesar, con las cuatro cuerdas afinadas y un aspecto inmejorable, el bajo se sumó a la banda.
Él sabía que tenía un sabor diferente, que sus notas se entremezclaban en el paladar haciéndole respirar distinto. Pero su bajista tenía que comer, alimentarse de cosas que él no podía darle.
Por eso se sometía a los finales felices que otro quería cantar. Luego lloraba al quedarse solo, un llanto triste y contagioso.
No eran lágrimas especialmente originales, ni tan siquiera de un virtuosismo excelso, sonaban como un dumdum rítmico y penetrante. Es allí donde podría morir sin que nadie se diese cuenta, con su sabor personal saciando las papilas gustativas.
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Olor a salvajismo
3 agosto 2019Hay, en mitad de un azul intenso e infinito, una gota de sangre roja, pequeña e insignificante. Debería pasar inadvertida en aquella inmensidad y, sin embargo, su color intenso atrae con su olor a varios tiburones. La huelen a kilómetros, la quieren hacer suya.
Atraviesan un océano en apenas un segundo: Dentellean, insultan, muerden la diferencia para sentirse fuertes. Sacan pecho, se vanaglorian de su salvajismo .
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Este verano en la playa, en la piscina, trabajando…donde tú quieras, disfruta en tus horas muertas de algunas historias que te sorprenderan.
El velo visible
29 julio 2019Todo el mundo conocía la existencia del velo, no era invisible pero como si lo fuera. Preferían ignorarlo. No se tocaba ni se miraban los miserias que vivían tras la tela semitransparente.
No se fijaron ni cuando cayo soplado por una ráfaga de viento, como una voz en mitad de la nada. Se deslizó con suavidad, como si no estuviese sucediendo.
La elipsis alrededor del sol, el pan de la mañana que nunca será como el de antes, la amistad, la pena, la alegría …
El teatro continuaba con o sin verdad, evitando los peligros de saber, de sentir,… la necesidad de transformarse.
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Escrito por laratagris 






