Sociedad trivial

29 septiembre 2011

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Perseguidos

28 septiembre 2011

Nos habíamos convertido en bichos raros. Ya lo eramos pero empezaban a señalarnos sin pudor, sin disimular una falsa indiferencia. Nosotros tampoco queríamos aparentar su normalidad. Eramos lo que se veía siendo felices y sin hacerle daño a nadie.

Una carta oficial, correctamente sellada y doblada fue la primera amonestación- somos más- parecían querer decir- depongan su actitud, intégrense, simulen, finjan… no busquen algo distinto aquí- Se habían repartido el mundo. Delimitaron las fronteras de cada continente, país, ciudad o pueblo. Fuimos bajando la escala. Nos olvidamos del barrio, la calle, el piso. Llegamos a buscar un lugar microscópico, un rincón de la casa al que no entrase la luz diurna, una insignificancia en la que escondernos para ser libres. Pero estábamos archivados, un caso al que perseguir por ser diferentes.

No nos amoldábamos a las situaciones predefinidas, necesitábamos una solución, ser números, grises, modélicos y silenciosos. Entonces llegó la amenaza. Iban a estudiar nuestro comportamiento, vigilarían nuestros pasos y cualquier error, por pequeño que fuera; llevar los zapatos desatados, tropezar, caerse, caer… caeríamos en alguna de sus trampas.

Desesperados buscamos tierras sin habitar, lugares vírgenes, sitios donde poder fabricar nuestra propia libertad. Pero no existían en los mapas, no los habían dibujado. El mundo era un padre protector y autoritario gritando que bajo su techo sus normas y, para asegurarse el respeto, había tapiado el cielo, su hogar era el infinito y no podíamos huir más que en círculos sinsentido.

Una segunda inspección sorpresa nos atrapó fabricando un cohete a la luna con cajas de cartón. Nos pilló pintando víveres y sueños. Destrozaron nuestras fantasías por que eran raras y distintas a las de los demás. No habíamos entendido las consignas así que nos construyeron máscaras de metal de sonrisas tatuadas, armaduras pesadas, ataúdes para moldearnos una nueva forma de ser.

LaRataGris


Asumiendo imposibles

27 septiembre 2011

Me cansé de perseguir estrellas fugaces, bañarme en los colores del arco iris, volar a la perdición, directo al octavo sol de la medianoche. Empezaba a necesitar que mi vida fuese más real. Palpar tangibles para soñar que aún era posible imaginar utopías.

Apague todas las luces de mis fantasías y me vestí de hombre normal para llegar hasta el corazón de la bestia. Necesitaba saber de que huía para aprender a seguir. Me mezclé con sus siervos, jugué con ellos y perdí todas mis posesiones; ojos, labios, oídos y pies. Sin poder caminar me arrastraron por sus pasadizos sin final. Hicieron con mis restos cualquier barbaridad y entendí que el mundo real es triste y desalmado.

Ya no soy un ermitaño asceta. Vivo tu mismo dolor pero yo grito en medio de tus apariencias. No escondo la derrota, no la justifico, aprendo de ella y entiendo que es necesario perseguir estrellas fugaces, bañarse en los colores del arco iris y volar directos a la perdición si esto nos hace más libres, si nos ayuda a dibujar nuevos mundos.

LaRataGris


El hombre pequeño

26 septiembre 2011

Cuando el hombre pequeño nació su mamá le susurró al oído que ningún hombre podía ser demasiado grande, demasiado listo o guapo. Y a pesar de lo dicho fue creciendo tan listo y guapo como ella habría querido. Pero ser pequeñito era algo que el tenía bien aprendido. No como el resto de hombres. Todos subían un escaloncito más, pisaban y apaleaban a cualquiera por verse algo más arriba, en la cima aparentando ser enormes para los que se habían quedado abajo.

El hombre pequeño siempre recordaba las palabras de su madre y prefería caminar tranquilo. Sabía que subir no le hacía crecer, que era más inteligente ser feliz y lo de ser bonito era demasiado fugaz como para buscar maquillaje.

Poco a poco muchos hombres pequeños se fueron cruzando, muchas mujeres pequeñas con las que compartían niños diminutos. Lo que no sabía uno lo aprendía el otro. De padres a hijos, entre amantes, amigos y compañeros de viaje. Fueron siendo insignificancias que juntas eran inmensas… Desde arriba los observaban sin saber por que ya nadie quería subir. Sólo veían hormiguitas donde habían habitado hombres de verdad, ese era su respuesta más inteligente, su gruñido más complaciente y básico. Bajar a ver que pasaba era una derrota demasiado dolorosa como para hacerle caso al instinto, prefirieron ahogar a las hormigas.

LaRataGris


Mis castigos

23 septiembre 2011

De pequeño me castigaron por pegarle a un niño. Nadie me explicó que aquello que yo había hecho estaba mal, ni se preocuparon en saber por que lo hice. Simplemente me bajaron un curso durante un día. Me pusieron con los más pequeños y a la hora del pipí la señorita nos ordeno en una fila para abrirnos la bragueta y ponernos a mear. Yo ya sabía hacerlo solo pero estaba castigado por que aquel niño al que le pegue había intentado quitarme el bocadillo, así que me calle. Aún hoy recuerdo que me sentí humillado por que me ayudaron a hacer algo que yo ya sabía. Se que es una tontería pero me preocupaba más eso que el haberme llevado una condena por aquel ladrón.

Más tarde, aún siendo niño, había interiorizado el castigo. Domesticado pedí que no llamaran a mis padres cuando otro compañero me acuso de quitarle su juguete, preferí dárselo por que ellos no sabían que yo tenía aquel muñeco y pensé que me regañarían. La señorita, de verdad creyó que yo se lo había intentado quitar y le devolvió mi hombre desmontable.

Con el tiempo me he ido deseducando todo lo que he podido, he alejado de mi los castigos e intento escuchar para que el único recuerdo de mi infancia no sea ese. No he conseguido recuperar nada más de aquel naufragio pero me estoy construyendo una balsa para seguir escapando.

LaRataGris


Privilegiado

23 septiembre 2011

Me alimentaba de esa ansiedad que no se paga ni se cura. Me faltaba solvencia para los sabios curanderos y, sin dinero, cada vez tenía más hambre de correr, de perseguir tranquilidad que dobla y aleja cada uno de mis pasos.

Me estaba cansando de esa paz heredada, de ese aparentar normalidad para evitar sus recetas de felicidad rápida y efectiva. Necesitaba sentir un poco de libertad para evitar seguir deteriorándome sobre los restos de una vida gastada.

Compré un cucurucho de menta y saboreé la cena que acababa de malgastar. El vendedor me trató como a un señor; me agradeció la compra, me deseo buenos días y me invitó a volver. Yo me alejé con la sonrisa y la calma de aguantar una semana más para poder volver a sentir los lujos de quien puede. Contador a cero y de nuevo alimentar la bestia intranquila.- Buenos días señor pequeño- y se que todo el que me saluda es envidia por que soy de la élite, un privilegiado que pueda prescindir de una comida para darse un capricho.

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Dispensador de no tristezas

21 septiembre 2011

dispensador de no tristezas


Billetes rápidos

20 septiembre 2011

Parecía estar en el mundo que le convenía. La vida le apetecía y si algo se rompía tenía dinero suficiente como para poder sustituirlo. Era un privilegiado disponiendo de esclavos a tiempo parcial, al menos hasta caer en la realidad. Lo empujaron sin piedad y lo destrozaron para que no quisiera volver. Los beneficios ya no podían aguantarlo y le sugirieron algo más acorde con sus nuevas posibilidades, tal vez una cuneta o un discreto bar de alterne donde ahogarse.

Sin hacer caso se pasaba el día llorando, contando cuantas existencias podrían haber sobrevivido con los caprichos de la anterior.

Su feng shui se desplomó sin poder pagarse un asesor adecuado. Sus amigos desparecieron con el saldo del móvil, no podía localizarlos y ellos no querían devolverle la llamada. Se quedaba solo mientras su antigua empresa, su hogar, improvisaba un nuevo déspota. Igual de eficaz pero treinta años más barato y maleable. El ya no podía seguir ese ritmo. Su edad no aceptaba cualquier trabajo y los importantes le rechazaban una y otra vez, igual que los que nunca hubiese querido, no le necesitaban.

Se refugió en los recuerdos del frigorífico lleno, los excesos y la rapidez. Con sus últimas monedas se compró un ticket de regreso pero le estafaron con la dosis y el viaje duró demasiado.

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Distancias

19 septiembre 2011

De aquí al sol. Calculo las distancias, la velocidad e imagino el mejor camino para llegar a pie antes de desfallecer. Escalo montañas al cielo, me pongo de puntillas en la cumbre y me engancho de una nube que vuela baja y distraída. Salto sobre la primera estrella que me encuentro y de aquí voy dando un brinco por todas las demás. Una a una son peldaños de mi escalera a la luna, donde descanso siete noches hasta el amanecer.

En la octava noche abandono mi escondite nocturno. Me deslizo sobre luna nueva, busco la trayectoria de algún rayo de sol y, de puntillas sobre el, hago equilibrios en la dirección contraria a la luz. Me dejo atrapar por el día y suplico por que no me queme un fulgor cada vez más intenso.

Envejezco a cada paso, como si fuese el último que voy a dar. Deshidratándome, con la cara empapada en un sudor dispuesto a apagar mi cuerda floja con cada gota que cae… Calculé mal las distancias, la velocidad o equivoque el camino. Tal vez el sol este demasiado lejos como para llegar a el caminando, puede que yo no este preparado pero, intentarlo, fue suficiente para empezar.

LaRataGris


El hombre cuadricular

18 septiembre 2011

El hombre cuadriculado, perfecto y constante, a abierto una lata de mejillones con la mirada. Pensó que quería hacerlo, que necesitaba lograrlo y se concentró en no tener que levantarse, ir hasta la cocina y coger el abrelatas del segundo cajón, enterrado entre los tenedores.

Por no moverse se imaginó el proceso calculando la intensidad con que mirar, la constancia de los parpadeos y la cadencia necesaria en su respiración para ver como la idea le atravesaba los ojos hasta volverse cierta.

Animado por el éxito decide obrar otros milagros. Salva gatitos indefensos de fieros árboles, pinta el cielo, cocina con palabras y vuela de aquí a la luna para recoger las estrellas del camino. La gente admira la perseverancia que le lleva a conseguir, una tras otra, cualquier gesta- Es una cuestión de repetirse hasta que te sale bien- comenta entre sonrisas a propios y extraños. Los periodistas, habidos de titulares impactantes, le proponen hacer y deshacer proezas imposibles. Le espolean entre vítores y chanzas mientras el ser cuadriculado se esfuerza ante todos los retos, superando cada adversidad, sin darse cuenta de que nada de lo que realiza le llena, por mucho que lo intente no encuentra felicidad en construir mundos pequeños para que vivan hormigas payaso.

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