Olvida

10 noviembre 2011

Olvida


Mi país

6 noviembre 2011

Mi país me necesita, con la boca grande y el orgullo patriótico. Mi país que se justifica y mira para otro lado cuando yo lo necesito a el. Mi país… Debes querer la tierra sobre la que la suerte te nace, debes sacrificarte por ella, sentir una especie de color en el corazón, un himno en el alma y mi estomago pasando hambre tiene que callarse.

No soy de aquí, ni pertenezco a sus calles. Recorro espacios y mis amigos son viento, volátiles que siempre regresan y por los que suicido ideales si se están muriendo. No soy de aquí ni de sus leyes. Me guía el corazón y la razón, cosas que no pertenecen a un pueblo. De la patria son las cárceles del estado, los que la exprimen y ordenan al resto, la cultura oficial que prefiere dinero, estatus, poder, tranquilidad… la gente se duele y les prohíben sanidad, la gente se queja y borran las clases, los maestros, las palabras que los puedan enardecer. Todo esta mal, tu país te necesita, quieren volver a ser la mierda que era. Piden complicidad para que no busquemos relaciones entre personas independientes. Somos lo que quieren y nos dejamos hacer para no tener que construir nuestras realidades y mantenerlas con el calor de la ilusión… somos como ellos mientras no hagamos nada.

LaRataGris


Existo post-fesional

3 noviembre 2011

Existo post-fesional


El hombre sin principio

1 noviembre 2011

No recuerda. Camina por que es lo único que ha hecho siempre y si empezó mejor o peor no tiene importancia. El hombre sin principio intentó buscarse en su cabeza, gritó por si alguien sabía quien era y encontró la historia de personas importantes, de leyendas y habladurías. El sólo es un don nadie del que nadie dejó constancia.

Libre de memorias que lo arrastren decide cometer los mismos errores una y otra vez. Sin suponer un resultado se queda en un ahora de olvido, sin futuro ni previsión de tenerlo. Vive cómo si no le afectase la realidad.

La gente pasa de largo con las mismas derrotas, idénticas lagunas. No se hablan perdidos en la fugacidad y los contactos son rápidos y poco duraderos.

– Soy la una y cinco de uno de noviembre de dos mil once y me extiendo durante media hora- le responde la chica del bar. El la mira perplejo de que no le de un nombre, de que no quiera sexo pasajero y le explique una historia de treinta minutos.- Fue ahí cuando se decidió que no queríamos ser tan poca cosa, que queríamos ser parte de la historia y si no la reescribían para nosotros… nosotros mismos hablaríamos de ella. Yo explico lo de ese intervalo y por eso he adoptado el nombre más descriptivo posible. Si quieres puedes ser uno de nuestra memoria colectiva, escoge tus principios para que no sigamos tropezando con las mismas piedras.

En ese instante, el hombre sin principio, recordó algo importante y escogió un buen momento para ser una pieza de algo muy grande.

LaRataGris


Celebrando otoño

29 octubre 2011

En otoño veías aparecer a mi padre cargado con dos enormes sacos de hojas secas, intentando no hacer demasiado ruido para que mi madre no le echase el sermón antes de tiempo y así poder alfombrar el suelo de casa con toda aquella hojarasca. En cuanto lo veíamos aparecer con su cara de sospechoso mi hermano y yo cubríamos todos sus pasos y la casa cogía olor a bosque, las habitaciones se llenaban de ocres y mama empezaba a gritar cosas sobre madurar y ensuciarlo todo. La escena acababa con un beso, con la promesa de recoger cuando el reloj de cenicienta anunciase el final y nuestros ojillos suplicando que permitiera la locura. Siempre nos dejaba perdernos entre los arboles pero le gustaba que pensásemos que sin su permiso nada de aquello tenía lugar.

Cuando ella daba su si cogíamos nuestros anoraks y la verdadera magia empezaba a brotar. Nos íbamos de picnic al balcón, junto a un pequeño río y allí celebrábamos que la mejor estación del año es en la que te sientes feliz.

Un día, cuando mi padre estaba tan mayor como para no traer hojas secas, cuando yo ya era lo suficientemente aburrido como para no seguir con el juego, le pregunte por que hacía todo aquello. El se limito a señalar la ciudad que se extendía tras la ventana y a susurrar como si fuese el viento- yo ya estoy viejo- me dijo después- pero pase lo que pase fuera yo traigo el viento de mi casa.

LaRataGris


Caminos y direcciones equivocadas

27 octubre 2011

Caminos y direcciones equivocadas

 


Que hablen

26 octubre 2011

Ahora que por fin he muerto dicen que no hice todo lo que pude, que mis palabras sumaron más que mis pasos y que llegando a la mitad de mi camino seguía viviendo su mundo decadente. Es cierto que primero me lloraron, que cumplieron con todos los rituales de venerarme y alabar hasta la más insignificante de mis pequeñeces pero, la vida continua y los estáticos tienen que aprovechar a los muertos recientes para poder comer algo de carne fresca. Yo, poco a poco, me voy desvinculando de todo lo que fue, dejo que llenen sus polémicas y mientras tanto me dedico a seguir con lo mio, escapar con rumbo y sin esperanza.

Hace frío en el infierno y nadie ha venido a decirme que programación siguen los autómatas autóctonos. No es que me importe, en mi nueva no-vida quería continuar con los errores de siempre, los que hasta ahora me han hecho feliz a pesar de las críticas y alabanzas. Como única herencia cuatro lineas desgastadas de tanto haberlas dicho- seguid quedándoos donde os guíen vuestros pasos, llegar a ninguna parte es mejor que asumir sus prisiones y, lo que en realidad son, sus revoluciones para justificarse.

LaRataGris


Soy libertad

23 octubre 2011

En todo momento fue un hombre vulgar. Producía suficiente como para no levantar sospechas y se le permitía tener las ideas de tantos, las versiones oficiales,… las palabras del régimen. Opinaba como cualquiera y hacía propio el autoengaño para poder sentirse libre sin que la pena de no poder hablar sinceramente hiciese mella en el. Pero tenía un secreto.

De noche dejaba durmiendo a su yo libre, transformaba su casa en prisión y modulaba la voz a un susurro suave y silencioso. Moría el hombre sensato y ocupaba su lugar una pequeña y asustadiza versión de el mismo, alguien que no podría sobrevivir a plena luz del día aquejado de curiosidad por lo que realmente sucede a su alrededor. Sería injusto decir que era la misma persona, de conocer su lado oscuro el señor Jekill se hubiese denunciado a las autoridades competentes. Por eso insisto en que era un ser de lo más corriente, el extraordinario, la revolución, pertenecían a su alter ego.

Su otro yo se había dedicado a desmontar todas las supersticiones y prejuicios. Argumentaba palabras prohibidas y en su celda de papel sentía como se aflojaban las cadenas de la libertad. Al principio se conformaba con hablarse. Era un loco debatiéndose entre el colectivo y lo individual, entre lo real y lo correcto. Más tarde no fue suficiente. Necesitaba expresarse en voz alta, gritar los fallos que no parecían querer arreglar. Urdió un plan absurdo, un dejarse atrapar por nada, pero su cuerpo necesitaba ser libre más allá de las apariencias de su mundo. Apagó el despertador, roció de cloroformo la cama donde dormía su parte más conservadora y se lanzó a la realidad voceando que no se sentían sometidos por que los carceleros pintaban los techos de azul cada mañana. El sol era falso, las nubes una patraña y cuando llovía desviaban la atención de las calles.

De repente diluvió. Todo el que podía escucharle corrió a un lugar seguro y se quedo el rodeado de agentes de paisano, de sordos entrenados. Los golpes lo despertaron del cloroformo, lo hicieron recapacitar. Quería volver a su tranquila libertad.

LaRataGris


El turista selenita

21 octubre 2011

Un día el señor que vive en la cara oculta de la luna, que controla las mareas y come porciones del satélite para luego volver a pintarlo, dijo que estaba un poco cansado, que la naturaleza era muy pesada y necesitaba sentarse a no hacer nada. Pidió las vacaciones acumuladas de todos estos años de no poder parar, de seguir todos los ciclos y le dijeron que el mundo tendría que hacer un alto con el. La actual crisis no permitía un sustituto y, si insistía, la luna no funcionaría correctamente esos meses, tendrían que detenerla antes de permitir que fuese a la deriva y causase algún daño.

Sus vacaciones se convirtieron en un día muy largo en el que siempre brillaba el sol. La gente paseaba cansada sin saber cuando irse a dormir y al final, el selenita, tuvo que volver antes de que se pusiera el astro para que la vida continuase su curso. Con los ojos aún muertos, destrozado y sin fuerzas empezó de nuevo su rutina de subir, bajar e iluminar la noche.

Su inmediato superior comunicó el sacrificio a una cadena de jefes que siguió transmitiendo hasta llegar al más alto mando. Este escuchó emocionado como el operario lunar renunciaba a sus vacaciones por el bien común. Por unanimidad decidieron recompensar sus esfuerzos y, ese año, por cesta de navidad recibiría diez fotografías con los lugares más hermosos de la tierra, que cuando se sintiese desfallecer pudiese mirarlas e imaginar que estaba descansando en ellos.

LaRataGris


Adornar la mentira

19 octubre 2011

adornar la mentira