Antisistema

27 marzo 2013

antisistema


Pequeña hada

25 marzo 2013

Llegó como era ella, igual que una brisa ligera que apenas se nota, como el silencio de respirar justo antes de que rompa una carcajada. Mas tarde me contó que había revoloteado por toda la habitación, buscando una salida inexistente, mientras yo escribía sin imaginar que un hada se había colado por entre las grietas de la pared.

 la fada de sucre

Nerea era demasiado pequeña, incluso para sus hermanas. Cualquier hada de azúcar no es mucho más alta que un terrón de azúcar y, ella, medía lo mismo que un grano de azúcar moreno. Imagínate lo minúscula que se veía al lado de cualquier cosa.

Casi se podía decir que era invisible, una molécula de glucosa que se sentía sola en su casita de átomos. La visitaba algún insecto que había aprendido a intuirla con el tacto de sus antenas. Que feliz que se sentía cuando llegaban las hormigas en una fila infinita y ella les cocinaba todo tipo de dulces y chucherías para que ellas se las llevasen a la colonia, también arañas peludas querían que les desenredase la melena, les hiciera trenzas y cucas coletas o cuando las chinches se reían con prácticamente cualquier juego tonto. Era una vida tranquila y sin exigencias hasta que, al cumplir la mayoría de edad, un hada que hacia cuatro mil veces ella llamó a su puerta- usted- le recitó los papeles al ver la hoja abierta- como hada de azúcar siete millones doscientos veintiseis mil trescientos cuatro, habiendo llegado a la mayoría de edad y, siendo lo que es, deberá dejar todas sus ocupaciones actuales de lado y dedicarse a lo que se dedican todas las hadas de azúcar, sin excepción o demora alguna.- Dicho lo cual cerró su carpeta y se marchó sin esperar respuesta.

Perpleja, y sin ganas de no ser lo que no sentía, se preguntó como zafarse de la nueva obligación, aunque sabia que la ley era estricta en estas cuestiones. Toda alegación debía ser entregada debidamente cumplimentada y sellada en » el ministerio de asuntos obligacionales de hadas y elfos de tierra seis», donde sería legalmente rechazada. Por eso, finalmente, hizo lo único que podía: preparo una mochila con todos sus indispensables y salió disparada hacia algún lugar indeterminado.

No era difícil esconderse, su tamaño era una ventaja, pero no quería quedarse sola hasta que pudiera jubilarse. Se deslizó bajo tierra hasta llegar a sus amigas, las hormigas. Estas le desearon toda la suerte del mundo antes de echarla por miedo a las represalias de sus hermanas. Tampoco la quiso la araña, le habló de la fragilidad de su tela, que prefería estar despeinada y que, a fin de cuentas, no quería que una proscrita fastidiase su placentera tranquilidad. Ni los chinches, de naturaleza rebelde y, por supuesto, chinchosa, quisieron darle cobijo. Así fue como, la pobre, se fue alejando de moscas y mosquitos, olvido a los escarabajos, caballitos del diablo, mantis y cualquier insecto cobarde. Estaba tan sola como no había querido cuando, el azar, la colo por las grietas de mi celda.

Yo vivía con ella sin saberlo mientras Nerea buscaba una salida distinta a atravesar los barrotes, quería una puerta a otro mundo mejor, algo que no existía en prisión. Un día en su deambular se engancho entre las palabras de un cuento corto que ocupaba las horas muertas de mi celda. Una a una fue describiendo las letras que conformaban su historia, yo solo tuve que escribirlas para conocerla. Asomada a los renglones torcidos por fin pude imaginarla, amarla de tal manera que nació un mundo nuevo donde ella podría esconderse y yo le contaría cuentos con personajes tan pequeños como ella, para que siempre estuviese acompañada.

LaRataGris


Lujos cotidianos

13 marzo 2013

Lujos cotidianos


Disponibilidad para viajar

6 marzo 2013

Disponibilidad para viajar


«Descritores» de ajenos

4 marzo 2013

A nadie le importaba mucho, pero ya sabes como son estas cosas, los que estaban fuera necesitaban darnos un nombre. De esa forma, todos aquellos a los que no le gustábamos, fingían conocernos para poder demonizarnos o, los que querían estar dentro, nos llamaban y podían notarse formando parte del movimiento.

Generaron dos comisiones de estudio: los Pro y los Contra. Se reunían dos jueves alternos de cada mes y los viernes de numeración impar de cada semana. Ponían en común todas sus disputas mientras, nosotros, sin identidad pública ni acciones corporativas, seguíamos avanzando por donde nos daba la gana.

Somos conscientes que la historia la escribiran las formas legales que ellos han inventado, las que modifican constantemente para que la vida gire en la dirección correcta. Enderezaran nuestras bellas sinuosidades para que cuadre con la definición que quieren darnos mientras, nosotros, sin pensarnos demasiado, dejaremos nuestros recuerdos en el camino más largo que podamos trazar. No serán sus grandilocuencias si no nuestras pequeñas acciones las que cambiaran la forma de entender otra realidad, ellos nos describirán cuando nosotros escribamos las sendas con la suela de nuestros pies desnudos.

LaRataGris


Cuentos por escribir

7 febrero 2013

-¿ Qué haces? – y Jo lo despierta del sueño de describir sin papel.

– Nada,- vuelve a respirar hondo la realidad- estaba a años luz, justificando la obra.- y la respuesta es un tramite para estar conectados un momento, igual que lo fue la pregunta primero. Empiezan a divagar sobre cualquier otra cosa antes de que él vuelva a dormirse sobre la hoja blanca y ella regrese a su mundo de pinceles manchados de miedos y esperanzas.

– Erase una vez- en su cabeza resuenan los principios de siempre necesitados de un final propio- un rey, la desgraciada de su mujer y tres hijos estúpidos con tres fortunas por nacer donde nacieron, con nada por demostrar y todo por recoger…

-¿ Como piensas explicar todo eso

– No tengo ni idea muchacho- se separa de la otra realidad.

– Es muy real,- se ríe- te meterás en un problema.

– claro, ja ja ja, son reyes, por eso son reales.- y los dos estallan por jugar con las palabras como niños pequeños.

– Caca, culo, pedo, pis. ¿ Quieres una birra?- y Eugenio abre las dos sabiendo que, el casi abstemio, le dirá que no. Que se las tendrá que tomar solo por no desperdiciarlas- Me encanta ofrecerte por que darte es recibir el doble. Pero no te desvíes,¿ como piensas justificarlo?

– Yo que se,- se despierta con cada acento- la realidad funciona a golpe de imposibles y la gente se alegra, lo ve normal.

– La suerte que llaman- levanta la botella- brindemos por ella.

– Si, pero en literatura no funciona. Si no atas todos los cabos el relato se va a la mierda.

-¿ Jo?- llama entre trago y trago- estas escuchando las milongas de este muermo.

– No, pero traigo ganchitos.

– Pues casi mejor, acércate y tráete unas cervecitas.

– Erre, Eu- Les avisa desde el sofá-¿ Queréis ver los cuentos dormideros? Empiezan ahora.

Eugenio espanta las pulgas del sueño y le echa un vistazo a la tele- Uff, Jo, solo son políticos en campaña.

– Acaso no hay mejor cuento. Explican todo lo importante que no piensan cumplir.

– Y no te olvides que aburren hasta dormirnos- puntualiza el tercero.- Estos si que saben contar cuentos ¿ Como conseguirán que siga picando tanta gente?

– La mayoría ya ni les cree- Se aleja Jo- que se ha cansado al empezar el mitin- Lo tienen montado para que los cambios parezcan imposibles si no juegas con sus reglas y si participas, en realidad, sigue sin transformarse la realidad. Sabéis, mejor me voy a colorear el mundo.

– ¿ Para eso me levantas, Majo?- y Eugenio tampoco se para dispuesto a definir las cosas en la siguiente aventura- la próxima por algo importante, ¿ ok?

Coge el borrador de lo que lleva escrito- Menuda mierda- piensa intentando que ni Jo ni Eugenio le lean la mente. Dibuja un final feliz alternativo, arruga el papel y lo tira al cajón de proyectos inacabados.

-¿ Que pasa, roedor?- se acerca Eugenio.

– si,- deja de manchar el lienzo Jo- Espera a que otro lo destroce.

– No, gracias.- Intenta justificarse- me habían quedado unos personajes muy raros, un final sin sentido. Como cuando entra un dragón por la ventana.

– No te sigo, Rata.

– Si, hombre. Cuando un bicho que no debería estar aparece en escena, y segun el tamaño mas, ¿ que seria lo lógico?

– Salir por patas- dicen los tres a la vez.

– Pues los personajes, en los cuentos, se quedan, quieren saber por qué apareció la bestia. Como si no les importase sobrevivir.

– Sabéis,- se escucha a Jo sobre los grititos de Eugenio- esta genial que habléis de esto por que un enorme hipogrifo viene directo hacia nosotros. Así que ¿ que hacemos? ¿ huimos o ser súbditos de una mala comedia?

LaRataGris


Imaginando cielos

30 enero 2013

Imaginando cielos


Mansas ovejitas

15 enero 2013

mansas ovejitas


Salvaje rock ‘n’ roll

4 enero 2013

Astro, ¿qué clase de nombre es ese? ¿en qué estaban pensando mis padres mientras vivían en la cresta de todas aquellas olas?

Tenía suerte si un día no recibía alguna colleja por llamarme de una forma tan estúpida. Después, cuando creces, la cosa cambia: los insultos se escuchan en susurros por la espalda y todos nos queremos muchísimo. Tanto daba, ya estaba acostumbrado a esconderme, era un bicho raro al que nadie se acercaba y, la verdad, es que eso ya me iba bien. Mi vida era estar recluido sin conocer el salvaje rock ‘n’ roll. Podía lanzarme desde lo alto de la cama, agitando los brazos al rasgar una guitarra invisible, sujetando un mástil imaginario, lleno de acordes inventados para un público de peluches y muñecos articulados que admiraban mi cara de chico problemático, eso era todo. Tampoco necesitaba mas, me bastaba con mis libros y mis teorías mecánico cuánticas. Pero al Doctor Cifu, papa, y a Mc Luz Solar, mama, no les parecía cuelgue suficiente- menudo bajón, Astro desastroso total- me decían entre colocon y colocon- lo que mola…- y si lograban articular algo coherente me lanzaban la contracharla, me pedían desmadre y rock’n’roll, me pedían verse reflejados aunque luego no se acordasen de la juerga. A veces les repetía algunas de sus aventuras, como si fuese propia, y ellos sonreían por que es lo que querían oír. Ahora, mirándolo desde la distancia, se que fue difícil para ellos verme metido en revoluciones, luchando por libertades, haciéndome mas enemigos de los que su colegueo podía aceptar. Me consuela el pensar que no fueron demasiados minutos los que la cordura les permitió ver que era hijo suyo, era uno mas y me dejaron por imposible igual que yo a ellos, incluso cuando se ahogaron en su propio vomito por una estúpida apuesta, eran sus vidas.

 

LaRataGris


Lecturas libres

15 noviembre 2012

 

Lecturas libres