Canibalismo empresarial

21 marzo 2013

Canibalismo empresarial


Disponibilidad para viajar

6 marzo 2013

Disponibilidad para viajar


Crear dinero

11 febrero 2013

La pequeña empresaria, pero de ideas grandes, pensó que –la verdad, para lo que vendo, para lo poco que gano- que apenas le llegaba para las casas, los coches, las fiestas y el resto de plurales- quizá es mejor dejarlo todo, puede que buscar otra cuota de mercado.

Ya tenía los pisos, la infraestructura y- los profesionales tendrán que reeducarse.- Solo le fallaban los compradores que se habían venido abajo por no saberse adaptar al nuevo mercado. Ella encontraría la forma de encauzar sus limosnas. – Tal vez pueda ganar un poco, menos de lo que conseguía, pero ganar al fin y al cabo.

Invirtió en anuncios, paseo por las calles voceros y prometió, por muy poco, el recuerdo de los antiguos lujos: No creas que por vivir en la calle no puedes gozar los privilegios perdidos. Solo te costara un euro revivir el pasado, un euro y medio la visita guiada. Ven a nuestros pisos-museo y respira la opulencia que te quitaron.

En apenas media hora repartiría apariencia de felicidad a precios de risa.- A los emprendedores jamas nos faltara nada-. Acarició la idea y abrió su negocio al hambre ajena.

LaRataGris


Mansas ovejitas

15 enero 2013

mansas ovejitas


Reflexión navideña

25 diciembre 2012

Después de dos semanas trabajando, sin tan siquiera un día de descanso, llega el lunes y no lo reconozco. Es como un domingo laborable. No discuto que pueda ser un lunes, incluso un martes, tal vez miércoles o jueves no estoy seguro del nombre, tanto da si es viernes o sábado, que importa como lo llame si es más de lo mismo.

Ayer compró mucha gente, se hicieron números en época de crisis, cuadraban las cuentas del empresario: felices fiestas y una sonrisa. Luego se extrañan de que no quiera formar parte del circo: consume, compra, vende, compra… es por los críos, angelitos, no sabes la ilusión que les hace. Somos incapaces de atrapar su felicidad con una magia mas benigna. Este es el cáncer de los tiempos que corren, asume la enfermedad o suicídate. No hay mas solución y aun así quiero cambiarlo, no me importa perder el tiempo por una buena causa. Se que no aceptar la visión oficial me convierte en un mal niño: el tió me cagara mierda, papa Noel no traerá nada y los reyes solo carbón junto al resto de sucursales autonómicas… no deberías engañar así a tus hijos, todos los pequeños deben recibir sus regalos o acaso los de padres pobres son peores niños, si eres rico ya se tu respuesta, no me importa. Los adultos que manejan el cotarro son los despreciables, a esos habría que regalarles una hoguera, al resto una sonrisa, sonría, y si quieres feliz mierdidad.

LaRataGris


El hombre afortunado capítulo 2: Prisionero

11 diciembre 2012

-resumen del capítulo anterior –

En el mundo sólo ha quedado un trabajador,

el hombre afortunado.

Ha resistido crisis y recortes

a cambio de cobrar un poco menos,

de hacer las tareas de todos los demás.

Prisionero

 

Ya clareaba el día cuando Javier quiso apagar el televisor con un proyectil directo desde su cama. Su casa era un cuartucho de apenas cuatro metros cuadrados en el que se las habían ingeniado para meter un ridículo camastro en el que encogía las piernas al chocar con una de las paredes, un sucio orinal y, eso si, una enorme pantalla ocupando el muro en el que tendría que haber habido una ventana al mundo real. La tele suplía en ese momento el pequeño respiradero y, por eso, se encendía sola cada mañana, invariablemente, con un mensaje directo para su único y posible espectador- Buenos días Javier-. Educadamente molesta le ofrecía el parte meteorológico. Le aconsejaba sobre que ropa llevar durante las olas de calor, comprar un paraguas para las lluvias constantes o cualquier otro objeto que la pantalla pensase que podría necesitar. El hombre afortunado se había acostumbrado a todas aquellas predicciones acertadas. Sin preocuparse demasiado adquiría una bufanda, una taza para te helado o bombones de ñu por que el televisor conocía todas sus necesidades o por que las palabras hacían florecer el deseo positivo de una forma sutil e imperceptible, en realidad nunca se lo había planteado.

Toda la programación estaba dirigida para el y ese día salió vestido con un precioso gorro de explorador verde, camisa de manga corta hawaiana, guantes de piel de tortuga, pantalones strawberry, calzoncillos olor a frambuesa y chanclas a juego- aunque se podría haber vestido de cualquier otra manera.- Fuera los guardabots hacían un pasillo entre el tumulto de parados que habían venido a suplicar comida. Tenía que pasar como una exhalación, asustado de que los mendigos le quisieran robar su insignificante fortuna. Por eso jamas vivía: iba del trabajo a casa, de casa al trabajo y si necesitaba comprar lo hacía por la pantalla… el hombre afortunado era prisionero de su propia suerte y nada presagiaba que esta pudiese cambiar.

LaRataGris


Calculando hielo

3 diciembre 2012

Si lo piensas fríamente, si te olvidas de las personas que trabajan para sobrevivir. Si no miras las familias que dependen de su sueldo; si calculas simple y llanamente lo que factura la empresa, lo que invierte, lo que deja de ganar y los coches que algunos no deberían comprarse este año, ni el próximo seguramente y ya veremos de aquí a tres. si planteas la vida en términos macroeconómicos, dinero y mas dinero: sin amor, amistad o alegrías; asumiendo que organizarnos es una utopía, que hay que bajarse los pantalones a todo por que así lo manda la razón de los números. Cumples los requisitos, sigues las directrices, eres un tempano de hielo y tendrías que admitir que sobran robots; no son de carne y hueso, la empresa esta mejor sin ellos, mas solvente, mejor preparada para ganar con sudor, y tu esfuerzo, a esta crisis en la que tienes que agradecer la patada si es más flojita de lo que esperabas.

LaRataGris


El contraejemplo

29 noviembre 2012


El hombre afortunado

27 noviembre 2012

La empresa, esa entidad ficticia que se comporta como un ser vivo, tosía malas cifras postrada en su lecho. Miraba entre las nieblas de su fiebre a todas las manos que eran sus empleados y se preguntaba quien estaba fallando.

Ella era poderosa, respetada… llevaba experiencias a su espalda que la hacían irrepetible. Recordaba, como en un flash antes de morir, los mejores tiempos, los inmediatamente peores y volvía a preguntarse- ¿ quien esta fallando para que yo no levante cabeza?

Los esclavos que dormitaban bajo la cúpula de su caja torácica escuchaban como se retorcía inquieta, igual que un mastodonte a punto de caer, e intentaban pasar desapercibidos para no ser arrastrados por los primeros vientos. Mientras, ella, buscaba tiritas y revisaba una a una todas sus manos, escudriñaba entre los asustadizos peones para encontrar los que le eran más inútiles. Excretó años y dedicación de miles de sus asalariados, se quedo con diez hormiguitas primero, nueve, ocho, siete… y el hombre afortunado se encargo de todo el trabajo. El tenía que correr por una planta vacía, pulsando los botones adecuados, montando, apilando, empaquetando genero que después repartiría por diversos puntos de venta mientras desfallecía y la empresa respiraba un poco más tranquila.

La ciudad, viendo el buen funcionamiento, felicito a la única empresa que no cerraba y le pidió consejo- Despide a todos tus empleados- le contestó- que mi hombre barra las calles, coloque adoquines, pinte paredes, transporte, construya, reparta correo,… reduce gastos para que no te chupen la sangre.

LaRataGris


viviendo entre momentos

15 octubre 2012

Desayuno en el metro. Café para llevar y un cruasán de cuernos desaparecidos y masa precocida. Los viajeros habituales, la otra familia con las manías de siempre. Sin saludarnos pero sabiéndonos sentados, de pie, con un libro que no parece acabarse nunca, los escritores de realidad, pintores de bolígrafo mordido y soñadores que los han arrancado demasiado temprano del sueño para viajar adormecidos por la vida…. grupos de uno, desordenados que no saben que decirse.

Seis, cinco, siete… marco y salta : deje el mensaje después de oír la señal. – ya te has levantado? Todo bien? Te he dejado un beso sobre la mesita. Volveré esta noche cuando halla pasado media vida.- Y con la métrica calculada mi tren llega a su destino, sin que sea el mio pero me bajo por que lo contrario da mucho miedo.

-Buenos días- Saludo al portero, a la otra familia, la del trabajo. Los chicos de la oficina golpeando el teclado en notas demasiado largas, memorandos, historias, cuentos sin sentido que justifican sueldos desproporcionadamente bajos por morir un rato largo. De tanto en tanto un paseo al lavabo para sexo solitario, encuentros por pasillos, la hora del cigarro, de la conversación absurda y el bocata, la comida la cena en un reloj lento y doloroso. Fingimos amistad rellenando como se puede una vida que no tenemos, nada encaja a la perfección en los huecos pero vamos picoteando y al final el conjunto parece real, apetecible tal vez.- Sabes- me besa Ramon previo al suicidio- con suerte puedes imaginar que has tenido una existencia aceptable un minuto antes de morir.

La policía siempre hace demasiadas preguntas cuando llega tarde y, para cuando regreso con la verdadera familia, mi amor, mi amiga, mi luz se ha quedado dormida esperando en el sofá. Los niños en la cama de respiración profunda e infinita- Si me duermo- la nota de siempre- te sigo echando de menos.- Y yo a ti me susurro al oído como si me acariciaran sus labios antes de caer rendido. Hoy necesitaba respirarte.

LaRataGris