Historia de mis hombres lobo

7 julio 2015

Hay muchas historias, casi todas hablan de la luna, los instintos, la caza: son simplistas. Ser un hombre lobo es que se te hallan metido en el cuerpo quinientas veintitrés voces que no se callan jamas, te vuelven loco. Vives deprisa, intentando que la inercia te evite el tener que tomar una decisión de entre todas las opiniones que gruñen en tu cerebro. Caes hacia arriba, subes, flotas hasta estar tan alto que sólo te queda regresar. El suelo se acerca más rápido, más duro, más real…entonces todo se detiene menos las palabras y estas muerto, escuchando demasiados ruidos.

-Ya era hora de que te despertaras- no hay afecto en la mujer sin alma, hace tiempo que dejo de sentir- la policía me dijo que mi teléfono era el único que encontraron tatuado entre tus cosas, no esperaba ese honor.- Cierro los ojos intentando contener el resto de voces- pensaba que tu jamas te parabas.

-¿Tienes algo? Mi cabeza sigue igual de revolucionada tras la caída. No ha desaparecido ni una sola de las voces. Necesito algo que aplaque la realidad.

– No tengo nada. Tendrás que estar sobrio, al menos mientras estés en el hospital.

……

Para muchos salí siendo el mismo- ¡Hombre lobo!- me gritaban- salvaje hombre lobo- Yo era para ellos el instinto perdido, una pulsión de cadencias al caminar- Rock’n’roll hombre lobo. ¡ Rock’n’roll!-Pero yo había salido sin las voces.

Nunca les había hecho demasiado caso. Siempre he sido de seguir mi camino sin lazos, sin cadenas, sin pensar demasiado. Un salto al vacío cargado con una mochila y estimulantes: sonrisas histriónicas, de dientes apretados y aullidos de sexo sin amor. Exudaba placer vacío en el uso de cada una de mis relaciones. Jamas me arrepentí de irme sin pagar. Siempre les prometía la eternidad y otro día los cambiaba-¡ Rock’n’roll- volvían a gritarme y yo ya era otro hombre lobo, siempre en el filo pero aún por caer y necesitaba reencontrar a mi mujer sin alma para no volver a perderme.

……

– Sólo fuiste un día. Me sentía tan sólo en aquel hospital.

– Me llamó la policía pero en realidad yo ya no era parte de tu vida.

– y sin embargo sigo teniendo unicamente tu teléfono. Puedes arrancarme mi alma si quieres, igual que arranque yo la tuya. He estado limpio- Noto como aún le duele respirar.- Estoy fuera y aún no me he metido nada.

– Recuerdas cuando hombre lobo ya era demasiado salvaje- desliza suavemente las palabras, más para ella que para mi. Me habla en tercera persona como si yo ya no estuviese, pero tenía que convencerse de no darme una última oportunidad, ya habíamos pasado por demasiadas.- No le importaba si no abría los ojos, los apretaba dejando una pequeña rendija, como si quisiese ver lo que pisaba cuando en realidad era su inercia la que le llevaba a los garitos de siempre. – de repente vuelve a mirarme y se dirige a mi para recriminarme como la trataba-te acuerdas hombre lobo. No puedes ni imaginarte las noches en vela, llorándote.

– Yo…por aquella época, yo estaba

-¿Colgado? Hombre lobo siempre estaba de viaje. Sus amigos, los camellos, buscaban crédito entre sus bolsillos. Si encontraban algo le encendían hasta que eras tu el que amanecías muerto en un sueño.¡ Para mi estabas totalmente muerto!

– Ya nadie me quería pero mis despojos seguían pensando que si, eso era suficiente: soy cojonudo. y el espejo conspiraba para mantener la mentira.

-Un día tu reflejo me dijo que estaba esperando a que te relajases. Que eso te haría desaparecer y el podría ocupar tu lugar, el lugar de hombre lobo. Sera mejor que no vuelvas a perseguirte en los espejos o no sabrás si eres un vampiro que ha perdido su mundo izquierdo o es que ya no eres tu mismo.

– He cambiado, ya no soy Hombre lobo.

– Tu jamas fuiste Hombre lobo. Eras un perro jugando a ser, eras un medio hombre patético y deprimente, pero yo te quería y me hiciste daño.

– Soy otro. No volveré….- se va antes de que pueda acabar la frase así que marco un número de teléfono- soy hombre lobo, fucking rock ´n´roll hombre lobo. Las voces están de regreso.

LaRataGris


El rincón del poeta

30 junio 2015

El poeta vivía un sueño de palabras delicadas, con las que construía frágiles fortalezas de resistencia. Pintaba la realidad con plastidecores y tinta china pero, siempre el hambre, acababa guiando sus pasos por los caminos de la condena. Tenía un trabajo prisión en el que debía producir grises.

Cada día, el amo, contaba los excedentes que tenía que destruir-¡Tiene que sobrar más- gritaba cuando se sentía un pobre que no derrochaba, que malgastaba menos que su competidor- ¡Tenéis que ir más deprisa vamos, vagos, producid!

– Uno más- se decía el rapsoda- sólo uno más para poder comer.

Si nadie miraba escribía un verso apresurado, apenas un haiku, al que robarle el olor durante el resto de la jornada. Una esperanza.

-¡Señor Eme!- Su dueño estaba formado por los peores clichés de un tirano. Transmutado en cerdo sudoroso, de sonrisa parca y palabras ofensas- existe un rasgar de lápiz inapropiado en esta oficina, como si alguien escribiese versos para no estar trabajando ¿Sabe usted algo?

-Fue,- la hoja arrugada de palabras se pierde en el bolsillo- fue sólo un instante.

– Ha de producir, esclavo. No le pago para holgazanear. Que no se repita.

Una cámara comenzó a seguir sus pasos de poeta, alguien contaba las veces que respiraba, si perdía algún segundo en un movimiento innecesario.

Me duele el hambre. Yo que sólo necesito un punto pequeñito donde caerme muerto, beber el aire de forma suave y pausada. Me obligan a la inmediatez, a lo mundano.

Me duele el hambre, amigo mio, de una forma que sólo puede ser sentida, me es imposible explicarte como me esta pudriendo por dentro esta sin razón que es el trabajo.

Me duele y se me corta el aliento con lo que quieren que haga y hago. Me sienta tan sucio este traje de obligaciones que me desnudaría para no necesitar sus telas infectadas. Quedaría a la vista, igual que en esta carta que te mando, comería vientos si no me doliese tanto este hambre que me destroza.

-¡Señor Eme!- siempre otro grito- salga del lavabo, ya lleva demasiados segundos sin hacerme ganar más dinero- pero Eme se había marchado.

LaRataGris


Calla ruido

22 junio 2015

Si esta noche me pierdo, si el laberinto es demasiado oscuro y frio, lleno de callejones sin salida, calla ruido, que los vigilantes no crean escuchar pasos.

Escribir, dibujar, es buscar caminos nuevos donde antes sólo había un muro. Difícilmente invocaremos una salida mágica, nuestro destino es vivir paseando una y otra vez por calles ya vividas, por eso el arte ha de ser un trazador de nuevas vías que intentan incidir lo máximo posible en la realidad.

Nuestra ineptitud, nuestra inexperiencia, nuestra gorda soberbia nos vacuna contra la inteligencia, nos inmuniza para que no protestemos, ese es nuestro camino guía. Es muy difícil que una sola persona alcance el Nirvana intelectual. Necesitamos tejer redes de personas que inviten al pensamiento crítico y seguir avanzando en la construcción de nuestro laberinto.

En el intento de amordazarnos se evidencia lo estrecho que son sus caminos, la dirección única y sin ramificaciones que quieren imponernos. A los laterales de su linea recta existen prisiones para todos los constructores que sean minimamente transversales al sistema. Es allí donde viviremos una gran mayoría, sabiendo que es legal la ilegalidad, que las hojas son laberintos de libertad sobre las que perdernos, aunque les duela la verdad a los mentirosos.

LaRataGris


El furor de la batalla

15 junio 2015

-No tengáis miedo- el estadista de altura, en realidad, en la realidad, el hombre pequeño al que la vida le excede, él, se sentó sobre su trono de estiércol e intento calmar a su horda de no vivos- la existencia volverá a sonreírnos. Únicamente hemos de esperar el próximo ciclo.

Muchos de los suyos, de cortas entendederas, le aplaudieron. El resto de zombis, temerosos de perder sus privilegios, también palmearon sus palabras a la par que murmuraban a sus espaldas preocupados-¿ y si no se soluciona por arte de magia?

-Nuestros enemigos-gritaron los titiriteros- no están preparados para la ardua tarea.

Descalificaban, tergiversaban y se agarraban a cualquier trapo sucio, por pequeño que fuese. Los patinazos contrarios eran la droga que deseaban como un yonki anhela su falso paraíso.

Mientras tanto, en otra realidad que comparte espacio, los que llaman huestes del averno no se apostaban para el asedio, no preparaban la guerra como estipulaba el código de las buenas prácticas para que todo aparente cambiar sin cambiar. El ejercito de los perdedores atacaba sin más, sin gritar, sin orden ni jefes. Envolvieron los desiertos de una niebla de vida espesa, de esperanza, que es lo poco que les quedaba.

– A veces; cuando decís que no estamos preparados para hacer las cosas, significa que no las haremos como vosotros habéis hecho hasta ahora. Y eso es bueno por que no queremos ser vosotros, ganadores.

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Los misterios de los monumentos ridículos

9 junio 2015

Capítulo 1.

Barrio de la talus. Año uno después de la cuarta crisis.
-Cuando Ramon Seisdedos Marquez, vecino del popular barrio del Talus, murió su único pariente vivo conocido, un chihuahua al que quería como a un hijo, heredó todas las facturas y compromisos del amo.
– Guau
-Intuyendo la imposibilidad de recuperar su dinero los diversos acreedores han interpuesto una demanda colectiva con la intención de que, en palabras del abogado principal de la acusación, Ese maldito chucho del diablo sienta todo el peso de la ley.
-Guau, guau.

– Te has fijado- señala el televisor- el perro le esta meando la pantorrilla.
– Apaga eso antes de que te quedes…
– Más idiota de lo que ya eres, aunque sea imposible- pronuncia cada palabra con la desgana de haberla escuchado mil veces- deberías empezar a buscar comentarios más originales si no quieres que te los roben antes de tiempo, empiezas a repetirte
Ignorándolo coloca el último palillo de una torre eiffel  levantada a base de mondadientes planos- listo, otro monumento para la colección.
– Sabes, por esta vez te haré caso- apaga la caja tonta enmudeciendo el aire. Lleno de vacío se ve en la necesidad de romper el silencio- total ahora van  a hablar del tipo ese que no deja de insultar a la ONU
– ¿Hank?
– Como se llame, el de: ¡Os voy a meter una bomba por el culo a todos los representantes de las Naciones Unidas! Puto pirado. La tele necesita dejar espacio para la poesía- se levanta impulsado por un resorte imaginario y con las manos clamando al cielo recita

– El cielo susurra tu nombre
y se que eres mi hombre.
Aunque me robases el coche
te amaría toda la noche.

– Cállate ya- se apresura a detenerle- eres un pésimo poeta, aunque existiese ese delicado espacio tu no estarías invitado a el.
Antes de que pueda mandarlo a la mierda el tintineo de la vieja campanilla de la puerta llama su atención.
– Buenas tardes- Un hombre alto, de rostro impenetrable, entra cojeando a la oficina. Viste de una forma demasiado elegante para esa zona de la ciudad.
– Buenas tardes- contestan al unísono mientras Harold comienza a fingir que escribe palabras en el portátil apagado
Lloyd se levanta tendiéndole la mano al recién llegado.- Señor Hank, por la tele parece usted muchisimo más enfadado.
– No han de preocuparse- contesta el extraño- si no son de la O.N.U. no tengo nada contra ustedes. Además, preciso de su ayuda.
– Usted dirá -Lloyd se recoloca en la silla mientras le señala otra a Hank.
– Mi socio acaba de morir y quiero que encuentren algo que me intento esconder toda su vida.

Sede secreta, no oficial, de la organización de las naciones unidas:
El operario quince mil uno juguetea con un post-it rosa fluorescente, lleno de manchas de tinta y palabras parecidas a los surcos de un riachuelo.
– Se requiere cierta habilidad- explica el agente especial cero cero setenta y siete- para que tu escritura suene como una línea sin sentido. Es una clave complicada de descifrar- mira orgulloso de su habilidad, hinchando la papada como un sapo rechoncho.
– Y, ¿Qué pone?- Quince mil uno se humedece los labios mientras observa el galimatías allí escrito, sin demasiada esperanza de poder entenderlo a menos que setenta y siete empiece a colaborar.
– Es sobre el contacto de Hank con la agencia de detectives.
-¿ Si?- le apremia quince mil uno mientras teclea en una vieja máquina taquigráfica-¿De qué hablaron?
– Hank les ha estado hablando del chihuahua y de los monumentos ridículos. La lengua le daba zarpazos a ese malnacido. Parecía como si no pudiese parar de largar
– ¿Crees que pueda haber comprometido nuestros intereses?
– No, dependerá de lo que encuentren. De momento sólo han aceptado el caso para poder cobrar. Pero ya nos ocuparemos de que no halla nada al final del camino que les haga albergar alguna duda sobre nuestras buenas intenciones.
– ¿Qué nuevo curso ha de tomar la acción?
– Continuar la persecución camuflada del individuo, intentar desviar la atención de los investigadores sobre otras construcciones mínimas que les impida desentrañar los misterios de los monumentos ridículos. Eliminar al chihuahua antes de que consigan el collar ultrasónico.
– ¿Coste total?
– Siete hombres y seis días.
– Excelente- con un gesto despacha al agente mientras revisa la hoja para comprobar que todo este anotado. Una vez satisfecho busca un hueco entre los archivos clasificados sobre Hank. Demasiado papeleo, piensa a la par que anota en una esquina: referencia cuatro cientos ventiseis. Contacto agencia- tocapelotas: ver papelera. Y lanza una bola de papel arrugado, con todo lo que acababa de escribir, a la basura. Se queda unicamente el post-it, que pega sobre la portada para que no se pierda.

LaRataGris

Fin capitulo uno.

Bestseller para Insectos comunes, principios sin final.
Acabas de leer la nueva aventura de Insectos comunes. Se trataba de escribir el primer capítulo de un bestseller. El título estaba escogido según las iniciales del nombre de cada uno de los componentes y una tabla elaborada por el Cerdo Venusiano. Existían varias normas al respecto que espero haber cumplido.
A mis compañeros y compañera les toco otros titulos, a cual más loco, disfrutalos:
Poe y los castigos rojos por Esther Magar

Los ejércitos de los robots tecnológicos por Jean Rush

30 años de relojes binarios por Daniel Centeno

Las torres de los orgasmos secretos por Toni Cifuentes

5 historias de castigos binarios por Luis Ernesto Molina Carrillo

Pasión y 5 historias de los exquisitos por Manu LF

Los crueles postes rojos por Benjamín Recacha

Y si quieres saber como acaba este bestseller Luis Ernest Molina Carrillo lo acabo en nuestra Cita a ciegas


Operarios

1 junio 2015

Justo antes de amanecer, tenemos que darnos prisa, colocamos las piedrecitas del camino. Le damos una nueva capa de pintura al cielo y sonreímos por que estamos trabajando.

La jefa indica la disposición de las cosas. Estudia el mapa de distribución y con una mano señala- allí, árbol. Aquí, casa. Acullá, un coche…

Poca gente nos molesta a esas horas. Tres o cuatro que esperan que les pongamos las calles que necesitan recorrer- ¡Vamos!- gritan porque los que madrugan siempre tienen prisa.

De allende el horizonte llega un operario asustado, aspaventando con las manos- Ahí, ¡Ay!, ahí hay alguien en la nada.- un sonámbulo que se salto todas las medidas de seguridad y se quedo a dormir. A veces pasa.

– ¿A ver quien entra ahora a por él?- todos sabemos que nunca es fácil regresar, por eso cobrábamos un plus de peligrosidad que los recortes se han llevado por delante. Aún así lo echamos a suertes y Manel empieza a ajustarse la escafandra, válvulas sin obstruir y cada indicador al máximo. El tiempo es vital para que no se nos acumulen las bellas durmientes, con más observadores más riesgo de un error.

-¿Preparado?-levanta el pulgar y sonríe. En un segundo desaparecen, se convierten en haces de luz, le hablan pero ya no entiende el pito largo y monótono.

Un sonido metálico lo une a la grúa que lo transporta hasta el filo de la nada. Esta solo. Las cosas esta donde toca, incluso el peligro. Salir de la zona de seguridad ralentiza los movimientos. Manel tarda una eternidad en coordinarse, hay un intervalo de treinta minutos entre paso y paso mientras, el sonámbulo parece despertar. Aún debe tener seis meses antes de que consiga abrir los ojos. Acelera su paso, consiguiendo que su aliento empañe la visera.

Pasan días y noches en los que los operarios construyen y destruyen la ciudad a su alrededor, calculan los pasos que dará durante esas veinticuatro horas y vallan un pasillo para que nadie se lleve por delante al hombre estatua. Pasan las semanas, los meses se hacen estaciones antes de poder tocar al sonámbulo que en este tiempo se ha despertado totalmente y con el su dragón del sueño.

El grito lo detiene todo, nos paralizamos, sabemos a Manel muerto.-Tendríamos que haber estado más cerca.- nos lamentamos- Quizá se hubiese despertado con el ruido de la grúa pero Manel no hubiese llegado a entrar.

Dejamos un vacío donde a partir de ahora habitara la bestia, suplicando que muera de inanición antes de que escape cualquier noche y se lleve a más operarios.

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Euforia

25 mayo 2015

Alegría, una gran felicidad me inunda por que todos hemos ganado: tanto el ganado como la derecha. Ya sea por votos, incrementos, resistencias a las debacles, hacer historia y pactos. Enhorabuena a todos los ganadores. Desde la victoria pírrica a la verdadera, agridulce, suprema… todos los vencedores sonríen a cámara diciendo- hemos ganau- pocos son los vencidos, pocos y tímidos.

Curioso caso el de los políticos para los que no existe la derrota. Salen victoriosos incluso de las batallas perdidas, disculpen si ahondo en la palabra perdid…prohibida.

Larga vida al sistema que siempre genera triunfadores. Un país de reyes, de hombres y mujeres fuertes y poderosas, un municipio en el que siempre perdemos los que estamos en la cara oculta de sus políticas.

– Esta vez hemos arrasado los perdedores- así me lo ha dicho un pajarito que primero pidió mi voto. Pues yo me esperare para celebrarlo. Primero seguiré caminando. Si en mi senda me los encuentro, ya los felicitare si mientras caminaba han hecho, si es que les han dejado hacer, ese día estaré contento y lo celebrare.

De momento me mantengo expectante, aunque mentiría si no dijese que con cierta ilusión pero no euforia.

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Fusión termodinámica

18 mayo 2015

-Desconexión- Pedro quedaba como aletargado. Con su cabeza revotando entre espacios de cinco milímetros, con movimientos lentos, casi inapreciables.

Los ojos perdidos, buscaban un infinito interior. Su cuerpo, una dócil inercia, espera tranquilo, incrustado en el asiento del transbordador público.

– Próxima estación- por megafonía se van sucediendo los distintos nombres que despiertan a los ocupantes- campo estelar.

Al oír la palabra inductora su organismo responde de forma instantánea. – conexión- sus ojos focalizan y el corazón comienza a latir impulsado por una fusión termodinámica. Total para nada, para ir a trabajar sin más. Recorre el camino entre el transbordador y su despacho despierto. Mira cada esquina, saluda a los compañeros con una sonrisa, abre la puerta y- desconexión- como un autómata empieza a trabajar hasta la hora de regresar a casa, donde se arrepiente de encender toda la maquinaria para tonterías.

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El edificio de cielo

11 mayo 2015

Era tan delicado en las formas que su arquitectura parecía diseñada para lo efímero, el consumo rápido del ver y ovacionar, del mirar sin tocar. Creció de la noche a la mañana, para que el barrio marginal pareciese un algo más atractivo, adecentado e integrado para las inminentes elecciones. Habría tiempo de mancharlo, ya lo estropearían si era necesario que se adecuara a la zona.

Nadie esperaba que esto fuese a durar demasiado. Estaría lo justo y necesario como para que, ni un sólo centímetro cuadrado de la ciudad, pareciese extraño a la evolución humana. Gracias a la edificación el mundo podría observar la transparencia de votar, la perfecta distribución.

-Los simios- decía su excelencia el ilustrísimo señor alcalde- tendrán tiempo de seguir reproduciéndose otro día.

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Muerto

4 mayo 2015

En este ejercicio, para Insectos comunes, se trata de unir la última página de Mujercitas con la primera de Farenheit 451, de la forma más orgánica posible, en un texto de 569 palabras. Ninguno de los dos libros podrá ser considerado como un libro dentro de otro libro y el narrador sera Kurt Cobain, que podrá ser protagonista o no según decida cada autor. Evidentemente yo falle en el número de palabras pero al final del texto encontraras enlaces a otros cuentos con la misma premisa pero más ortodoxos. Siga leyendo y juzgue todo lo demás.

….

No se donde estoy. No es ninguna novedad. He estado sin encontrarme casi toda mi vida pero al menos no estaba sobrio para darme cuenta. Lo último que rec…me dispare con una escopeta, estaba tan colocado, tan jodido que, espera, esto no es un hospital- ¡No estoy muerto!- he pensado el grito y no ha salido nada. Jajaja, es irónico, quería estar muerto pero no aquí.

Algún medicucho habrá firmado mi defunción y todos los medios se habrán apresurado a extender la noticia: Kurt Cobain ha muerto. Joder, me han enterrado vivo.

¿Debería tener hambre?¿ Cuanto llevo aquí? No me duele la cara, no siento tristeza, ni alegría, no hay nada. Como si me hubiese metido una raya de coca: el mundo me es ajeno, floto. Soy un puto fantasma y atravieso mi cadáver, no es demasiado bonito, dejo atrás la madera, la tierra, y salgo por la lápida a un cementerio donde demasiada gente me sigue llorando.

Paso a través de ellos casi sin problemas, ignorando sus juegos macabros. Pero mi forma etérea se engancha con el vapor y el humo de sus pipas, noto como se forman espirales en mi estomago mientras me disgrego y camino un poco más lento. Con dificultad, con jirones de mí perdidos en el cementerio, alcanzo la entrada donde dos hombres vestidos de bomberos parecen vigilar

– ¿que celebran?- dice el más alto sin dejar de mirar

– Que hace ciento cincuenta años murió su mesías

Los rincones de Seatle se me hacen cada vez más comunes. Conforme me alejo del cementerio veo las calles que me habían pertenecido, los parques llenos de duendes, las luces y sombras en cada esquina. No parece haber cambiado nada pero mis ojos son distintos y no reconozco los edificios, no existen aceras y todo parece moverse en otro plano. Por alguna razón que desconozco quedo atrapado por una casa apartada del camino, la única construida en madera, como si perteneciese a otro tiempo, igual que yo. Su luz me atrae como el más allá llama a las almas perdidas.

Por la ventana observo a sus ocupantes, vestidos de una forma elegantemente anticuada. Intento escuchar lo que dicen y mi cuerpo traspasa la pared igual que unos minutos antes lo hice con la tierra del sepulcro. Sin que ellos lo sepan empiezo a formar parte de su reunión. Acerco mi cara a cinco centímetros de una tal Meg sin que ella note mi aliento, igual que yo noto la mofeta muerta que habita en su boca. Se va a casar. Intento adivinar que arrugas van formando su felicidad, que surcos van acariciando la árida piel de su amado. Alguien, Jo, quiere impedir la boda por que tiene miedo de perder a su mejor amiga. Jo se siente triste, incluso cuando intentan consolarla, le prometen estar toda una vida y para ella no es suficiente. Pero es una tristeza aparente, se ira con el viento, me gustaría poder abrazarla. Intento decir algo cuando me veo reflejado en el espejo-¿ese soy yo?-

Soy un rostro inexpresivo, lleno de cicatrices cuya presencia empiezan a dolerme. Floto malherido cuando de repente noto otros ojos que se cruzan con los míos y se entretienen en mis pupilas- pueden verme en el reflejo- Empiezan a hacerse señas en el espejo y un grito rompe la tranquilidad que se respiraba.

– ¡Corten!- y un fuerte aplauso llena la sala.- ¿Kurt?¿Kurt?- Frank es un gran director pero quiere tenerlo todo demasiado atado- Kurt, tio- levanta su pulgar intentando parecer legal- oye Kurt, colega, seguro que todo esto pasó así. No se, es como si existiesen algunas incongruencias históricas y tenemos una chica, Mallorg, no es que ella…bueno, me ha dicho que esta escena es muy parecida a uno de esos, no es que ella lo halla leído…una de esas cosas que había antes, un libro, Mujercitas.

Niego con la cabeza y levanto mi dedo igual que él, intentando expresar: todo esto no es un libro, es real, me pasó de verdad, es mi vida tío, aunque evidentemente no podrá interpretar mi apéndice de la misma manera, así que añado algunas palabras al gesto.

-Mira, no vivimos en el mundo de Mujercitas igual que tampoco es el de Farenheit 451

-¿ Kurt?- lo miro hastiado- también dicen por ahí que te incineraron, que no pudiste regresar de la tumba.

– Se equivocan.

-¿ de verdad?- la voz firme y segura no es de nadie de mi equipo. Un hombre alto, vestido con el uniforme de los bomberos, se acerca hasta nosotros extendiendo su mano-Señor Cobain supongo, le estaba buscando.

Montag es el prototipo de bombero perfecto. Supongo que los escogen con un perfil muy concreto: de los que disfrutan del fuego, los que hacen danzar las llamas mientras tararean una melodía de destrucción. Su trabajo, cómo todo los trabajos, será como un acto mecánico, carente de sentimiento. Jamás dudara de sus acciones, un perrito bien adiestrado. Seguramente se quedara impasible, dejando que las lenguas de fuego laman hasta los cimientos de cualquier casa. Luego regresara tiznado al cuartel de bomberos y el mundo sera otro

– Se lo que piensas de mi- me dijo- al final todos sois iguales.

– yo…

– No importa- me silencia- los dos sabemos que todo sucederá como te imaginas.

– Señor Cobain, pase- un bombero mayor, seguramente inútil para correr tras los libro, me invita a su despacho- Señor Montag su unidad esta a punto de salir, se ha producido un chivatazo en la vieja casa Usher

Es un despacho sencillo, con fotos de los antiguos y nuevos bomberos adornando las paredes. Una mesa blanca, dos sillas blancas y paredes blancas que te invitan a escribir en ellas, aunque no puedes bajo la atenta mirada del perro guardián.

– Señor Cobain,- encendió un cigarrillo con un mechero imitando una manguera- usted y yo sabemos que en su historia hay demasiados cabos sueltos: muerto el cinco de abril de mil novecientos noventa y cinco.

– En el noventa y cuatro- un: no me interrumpa, solo el tono- me da entender que no le interesa saber la verdad, solo que su historia cuadre.

– Incinerado, esparcieron sus cenizas entre el río Wiskah y un templo budista. Pero ahora, ciento cincuenta años después, pretende hacernos creer que, en realidad, ha estado dormido en un ataúd y ha decidido escavar hasta la superficie.

– Bueno- susurro intimidado, aunque no lo suficiente como para callar- toda religión tiene incongruencias. Lo importante es que nadie se las plantee o que sepamos apelar a los actos de fe.

– Silencio- me espeta sin mover un ápice de su cuerpo- señor Kurt Cobain, si es que realmente ese es su nombre, se le acusa de difundir palabras que fueron escritas. Se le atribuye una perversión del sistema actual, intentando suplantarlo por uno más arcaico y peligroso.

– hace tiempo que no escribo nada, estoy limpio.

– Pero recuerda demasiadas cosas. La gente podría empezar a seguirle.

– La gente tiene derecho a elegir la religión que más le guste.

-Bien, ¿ Cómo se declara?

– Yo

-¿¡Cómo se declara?

– Muerto.

– Perfecto. Pues por el poder que me confiere Greyskull yo te declaro marido y mujer del viento. Puedes levantarte…¿Kurt? Despierta, ¿Kurt? Levántate, ¿Kurt?¿Kurt?- Pero es tarde para mi. Un tren subterráneo transporta calaveras al infierno. Toda mi vida, también la futura, ha pasado ante mis ojos.

LaRataGris

Otros Insectos comunes haciendo de las suyas:

Huelo a fuego, mujercita  por Daniel Centeno

Una hoja chamuscada al vuelo por Luis Ernesto Molina

Mujercitas- Farenheit 451 – Kurt Cobain por Manu LF

¡Muera la inteligencia!¡Viva la muerte! por Esther Magar

Letras que arden por Jean Rush

Jesús no me quiere para ser un rayo de sol por Benjamín Recacha