Insectos comunes

20 abril 2015

La habitación era como un hormiguero; pequeña y oscura, llena de pusilánimes incapaces de levantar la vista del suelo. No parecían saber qué hacían allí; erraban entre las cuatro paredes, intentando no chocar los unos con los otros ni con las sillas dispuestas en el centro de aquel espacio tan reducido.

De repente, todos se giraron igual que polillas, al haz de luz que dejó entrar la única puerta de la sala. La figura de un hombre, ligeramente mejor arreglado que el resto, se recortaba como una sombra gorda y redonda; con la camisa arrugada, manchada de café, unos granos de arroz pegados, resecos desde hacía dos días, en el pantalón azul marino y la corbata a medio desanudar. Los altavoces de un viejo radiocasete en desuso comenzaron a distorsionar el Fortuna Imperatrix Mundi y todos se sentaron rápidamente mientras él se plantaba frente a aquellos insectos. Con desgana apretó el nudo de su corbata y empezó a pasar lista a los sesenta y siete hombres y dos mujeres que la justicia había puesto a su disposición.

Cuando la música comenzó a sonar demasiado metálica y cacofónica como para poder ser considerada como lo que realmente era, apartó la mirada de su lista y agradeció la asistencia de todos- Me alegra que halláis decidido venir. ¿Quién quiere comenzar?- preguntó mientras buscaba entre los asistentes alguna cabeza para poder señalarla antes de que se escondiese del todo en su madriguera.

….

– ¿Sabes lo que me jode de estas reuniones de mierda?- Alberto era como una cigarra en medio de un verano asfixiante. Podías morir en mitad de un desierto que siempre escucharías su vocecita aguda e insultante venir de algún lugar indeterminado, como un cricri largo y penetrante. – Lo que me jode,- explotaba tras haberse obligado al silencio durante una hora de su vida- me enerva de tal manera,- el incesante zumbido de un mosquito- me fastidia,- zumba en una cálida noche sin poder dormir- me tiene más que harto, que te den las gracias por venir. Malditos hijos de su putísima madre. Como si pudiésemos hacer otra cosa. ¿sabes lo que quiero decir?- Y Sabino no contestaba. Se limitaba a ir en el asiento de copiloto, con la mirada perdida en la carretera. Seguramente, de no estar él allí, Alberto seguiría explicando como si alguien escuchase, igual que ahora. Sabino escondido en su capullo de seda y él parloteando sin cesar.- Si yo decidiese no venir, un agente aparecería inmediatamente en mi casa y nadie sabría nada más de mí. Desaparecería como una de tantas cucarachas que morirá esta noche aplastada bajo la suela de mi zapato, una cucaracha matando otra cucaracha.

Sabino sólo reaccionaba al llegar a su calle mientras Alberto seguía con su cháchara- Por eso su tela de araña es tan efectiva. Porque cuando intentas escapar, ésta se te pega más fuerte, te envuelve hasta que te quedas sin fuerzas…

– Esta es mi casa- le cortaba con sus fuertes mandíbulas

– Oooh, sí ¿quieres que quedemos mañana?

– No

……

-¿Cómo ha ido hoy?- si Rosa fuese un coleóptero de color rojo, moteado por puntito negros, sería el más bonito del mundo. De movimientos suaves y risa contagiosa. Pero Rosa era Rosa y como humana nadie podía quererla por ser guapa, ni por su inteligencia, ni por su simpatía, ni…Rosa era bastante deficiente siendo ella misma. Si no estaba sola era por que se sabía enganchar como una garrapata. Te abraza, te pregunta, te quiere aunque le estés pegando. Era un buen punching ball, ideal para cualquiera de los insectos violentos.

Cuando recogió a Sabino le ofreció su cama y sus costillas, pero él aún no la había destrozado, no la quería pero tampoco la molía a palos como había hecho el anterior. A pesar de los gruñidos Sabino era el mejor hombre que conocía. Siempre entraba, le respondía su gutural :como siempre y la ignoraba sin más.

– ¿Quién quiere explicarnos por qué está mal pegar a su pareja?- preguntó el hombre de la misma y arrugada camisa, con alguna mancha de café nueva y las ya antiguas-¿Quién quiere comenzar? ¿Quién…?- para Sabino aquello era absurdo. Él ya no estaba con Marga, la enterraron en Diciembre. Sus hijos, ya entonces, no le dejaron acercarse al nicho: le escupían, lo despreciaban aunque él jurase que había sido un error. Solo quería aleccionarla y se le fue la mano.

– Simplemente fue eso- le explicó a la clase- se me fue la mano.

– Sí, muy bien, Sabino. ¿Quién quiere ser el siguiente? ¿O vuelvo a escoger yo?- en realidad, nadie escuchaba demasiado. Hablaba el que le tocaba y después elegían a otro a dedo. De vez en cuando el hombre de la camisa manchada les sermoneaba con las palabras que tenía escritas en su manual de buenas prácticas y Sabino pensaba que estaba allí, atrapado en una planta carnívora por culpa de Marga. Cuando él ya no podía ser más bueno con aquella babosa. Pero iba cada jueves por la noche para que nadie decidiese que estaba mejor en la cárcel.

-¿A ti por qué te trincaron?- No importaba que acabase de explicarlo en la reunión porque Alberto no estaba interesado en la respuesta. Sin hacer una pausa- El secreto morirá contigo ¿verdad?- la respuesta una perorata sobre él mismo- Puede que hayas oído hablar de mí: el fabuloso hombre insecto me llamaron, el loco hombre insecto ¿a que sabes quien te digo?- Y sin soltar el volante adoptó la cara de pobre triunfador.- Yo era el tipo que quería montárselo con uno de ellos. Ya sabes, follarme a una hormiga o una abeja. Incluso me lo haría con una mantis; me dejaría cortar la cabeza por una buena cópula. Mmmm, oh yeah.

Pero dijeron que yo era peligroso: la humanidad morirá por su culpa, morirá, las palabras aún resuenan en mi cabeza. Fueron muy crueles conmigo. – Se ralentiza, respira y continúa- ¿Sabes? Tengo una máquina para hacerlo, es algo que yo mismo monté…pero decían, siempre están hablando los muy malnacidos, ojalá se mueran todas esas cucarachas, los odio…dicen que el uranio es peligroso, moscas come mierdas.

– Esta es mi casa

– Y? Oh, ¿quieres que quedemos mañana?

– No

(morirá)

-¿Qué?

– No he dicho nada

….

-¿Cómo te ha ido hoy?- Cuando Rosa se quedaba sola caminaba como si no quisiera pisar su sombra. Igual que una bailarina de ballet asustada, saltando sobre la punta de sus dedos.

-¿Qué tal hoy, señora cucaracha?- le pregunta a todos y cada uno de los insectos que se encuentra.

-¿Cómo le ha ido hoy señor araña?- Y cada uno le responde con su suave y silenciosa estridulación, abren y cierran sus quelíceros, haciendo fluctuar el aire en microscópicas ondas que le explican una historia. Los piojos huyen por no morderle, se condenan al suicidio de no alimentarse, las hormigas acarician su piel con las cosquillas de sus antenas y, cuando llega Sabino, se produce una desbandada general. Cada insecto se esconde en su pequeño agujero mientras, una vez más, le advierten que tenga cuidado con aquel hombre osco. Sólo queda la mosquita muerta preguntando -¿Cómo te ha ido hoy?¿ Qué tal hoy? Sí, hoy.¿Cómo va hoy? Hoy– se apresura a saludarlo, aturullada, sabiendo que su única respuesta será un ronco y profundo gruñido que, una vez más, sólo parece querer decir: como siempre.

….

-¿Quién…? Tanto da, ya leo yo: lentamente desabrochó su blusa de vaporosa seda. Ella quiso apartarse pero lo único que consiguió fue girar la cara para no ver lo que él quería e iba a hacerle. Con algunos botones arrancados recorrió con su fina mano el torso tatuado. Apretó su cintura hasta hacerla enrojecer mientras jugueteaba, restregándole el pene por la fría piel. Ella arrancó a llorar mientras él lamía sus pezones con violencia. De repente, se detuvo sobre el pecho izquierdo que empezó a morder arrancando piel y grasa. Ayudado con el puño, con golpes rápidos y certeros, atravesó la caja torácica hasta llegar al corazón, el cual estrujó hasta notar cómo dejaba de palpitar. El hombre de la camisa arrugada intento disimular la nueva mancha que se le iba formando en la entrepierna. La erección había desaparecido tan rápida como había venido y, por fin, podía concentrarse en el cursillo. Miró los rostros angulosos y delgados como gusanos.

– ¿Quién puede decirme qué ha notado al leer este párrafo?¿Quién me lo cuenta?- Los rostros se escondieron como cucarachas a la luz, corrieron al amparo de las sombras, de la nada.-¿Quién será el afortunado? ¿Quién? ¿Julián?, ¿Sabino?…¿Quién? Alberto,dígame ¿por qué no debería masturbarse con este texto?

….

– No se morirá, puto cabrón. Él ya sabe mi cosa, mi problema ¿sabes lo que te quiero decir? Siempre parece esperar para saltarte encima y envolverte en su tela de araña. ¿A mí qué mierda me importa el escote de una zorra?. A mí dame una abeja peludita, un gusano, una mariposa- saca una caja de cigarrillos y se los ofrece sin que Sabino responda- su vida- atropella las palabras- me importa una mierda. Yo lo que quiero son insectos: in…sex…tos. No le deseaba ningún daño a esa putita pero él, él morirá.– Aspira una calada larga e intensa mientras cierra los ojos, con la suerte de que nadie se cruza en el camino de su coche.- Siempre buscándonos ¿ quién, quién, quiénpero morirá con su quién,… morirá.

-Esta es mi casa

– Mañana

– No

-¿No?

-¿Cómo?

-¿Quién?

-¿Qué?

Morirá, sabes?

-Mi casa

Quien

-Que

– Sabes quién morirá hoy, ¿quién morirá hoy?

….

-¿Cariño?

– Suena tan dulce- le susurra Rosa a sus arañas- nunca me había llamado cariño.

– No te fíes

– Cariño, ¿quieres saber cómo me ha ido hoy? Hoy

– No te fíes- dicen las chinches

-¿Cariño? ¿quién….hoy?

– Aquí

-¿Quien morirá hoy?- Mirándolos parece una pregunta retórica. Ella es una frágil hormiga, de piernas flacas y quebradizas. Él, de ojos rojos y cuerpo crispado, se mueve como un escorpión a punto de clavar su aguijón.

– ¿Sabes qué pasaría si desaparecieses hoy?- sonríe Rosa.- Con tu historial mirarían si yo estoy viva. Estarían tan preocupados por si has vuelto a ser violento. En cambio, de mí, si tú murieses no sospecharía nadie- y los insectos se lanzaron sobre el futuro cadáver de Sabino.

….

-¿Quién sabe por qué no ha venido Sabino a terapia?

…..

-Morirá toda mi retahíla sin nadie que me escuche

….

Hoy estáis muy guapos- Rosa acaricia las larvas saliendo del pecho abierto de Sabino- Hacía tiempo que no teníamos un jardín para nosotras.

-Viene alguien- avisa la araña que habita junto a la ventana- el del coche. Tendremos que cerrar esta habitación y abrir otra.

-Quizá este sea el adecuado- soñó sin cerrar los ojos. Danzó hasta que el sonido del timbre le devolvió a la tierra- Voy,- gritó con un susurro- puede que a esta cucaracha no le importe que yo sea una mantis, tal vez quiera formar una familia conmigo .

-Date prisa- la apremiaron los mosquitos- que no se vaya- Y abrió la puerta con la misma convicción con la que lo hizo un día atrás para la policía. Explicaría la misma historia; que Sabino ya no estaba, que se sentía sola como una polilla, pero, esta vez, dejaría que el humano entrase en su trampa para insectos comunes.

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Acabas de leer el último reto de los Insectos comunes. En este caso no había limitación. Unicamente que se titulase igual que el grupo para que cada autor se encontrase libre de mostrarse y, a la vez, esas dos palabras nos definiesen como colectivo. Al dejarnos rienda suelta me he dejado llevar, pero no he sido el único. Pasen y lean a mis otros compañeros de viaje

Insectos comunes por Daniel centeno

Insectos comunes por Luis Ernesto Molina Carrillo

Insectos comunes por Esther Magar

Insectos comunes por Toni Cifuentes

Insectos comunes por Manu LF

Insectos comunes por Jean Rush

Insectos comunes por Benjamín Recacha


Las cosas por su nombre

13 abril 2015

Cada oveja con su pareja, en mi cabeza Gloria Fuertes. Las cosas, los objetos inertes, animados, extraños, danzando como flores en vientos lejanos; todo por su nombre. El chup chup bonito, con sus cuatro letras repetidas: shup shup.

Los cantares, los pesares, los caminos rectos, curvos de intrincados laberintos, pasiones y odios….todo, sin eufemismos. Mi honki tonk, los parpados abiertos, cerrados, puertas, el submarino, aquellos mundos lejanos, alejados, alas, Perséfone, mitos, logos y sin rodeos. Como aquellos que aparentan mientras pecan de lo que contrapredican, como yo, tal vez, a veces. Intentos vacíos de naderías, si fueran, deseo, llenos a rebosar: absurdities, chup chup, honky tonk y realidad versus lux.

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Extraños pingüinos

6 abril 2015

-Pingüinos Tomagucci es otra genialidad de Juguetes Emporio- se hizo un fundido en negro mientras, en las retinas de todos los niños y niñas del multiverso, se seguía dibujando la figura del pájaro, como en los negativos de una fotografía.

– Yo- dijo Juan Luis, aunque podría haber escogido a cualquier otro niño que estuviese delante del televisor- lo.qui.e.ro.

Los Pingüinos Tomagucci, al contrario que los Osos Senkai, tenían un diseño perfecto, un interfaz amigable y muchísimos anuncios a todas horas. La locura fue tal que los adultos empezaron a desearlos, necesitaban sus artículos originales, la ropa, el sensor de movimiento y el botón transformador. Bien conectado, dicho botón, convertía al inocente pingüino en un juguete para niños ya crecidos. Te podían acompañar en todas las etapas de tu vida. Te lo regalaban recién nacido y con ligerisimas modificaciones podías disfrutarlo para siempre.

Al principio podía parecer caro; veinte con cincuenta era más de lo que cualquier familia normal podría pagar por un juguetito, pero era insignificante si pensabas en toda una eternidad a su lado o, al menos, hasta la siguiente novedad, un mes…- el Cántaro Chopengaüer es una genialidad de juguetes Lofhgans.- solo habían pasado veintiséis días desde la irrupción de los pingüinos Tomagucci y su competidor ya tenía algo mejor, los pingüinos se habían convertido en una rareza, en un extraño de tiernos corazones.

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Promesas

30 marzo 2015

El peso de su realidad: hambre. Crisis, hambre, paro, hambre, día, hambre, noche, hambre, hambre, hambre, hambre. – Trabajo garantizado, paraíso, alegría- lee las promesas del tiempo de prometer demasiado y es de un precio imposible. No puede pagar el cursillo que después le dará de comer y, que demonios, el tiene hambre. Hambre ahora y durante y tras el curso. Tampoco sera por trabajar, o por dejar de hacerlo, es que el quiere comer y se come las uñas nervioso, pero no le alimenta.- ¿dónde se prostituye uno?- pero en cualquier lado ya no tiene el cuerpo para tantos bailes. Unicamente le queda releer el panfleto en el que busca como llegar a ese paro cero, sin tener que pagar por ello, sin no tener que morir en el intento.

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Morir de madrugada

16 marzo 2015

Murió en carretera, igual que había malvivido el último año. Con el sueño de un lugar que se acerque a las estrellas, ¿De qué sirve soñar ahora? Caminó por las ciudades perdidas, donde cada edificio ocupa su lugar para que todo sea un caos controlado. Durmió junto a los parias, al lado de los mejores y los mucho mejor, que hasta el enemigo da calor en un invierno de calle.

Adiós amigos, escribió sobre sus labios fríos y, su compañero de cama de aquella noche, le robo un beso de palabras antes que vinieran a recogerlo: para los días de congelarnos, le abrazó, chao bohemio, buen viaje. Dejó sobre sus parpados entornados, escrito suavemente con las ásperas yemas de los dedos: Es de los que vagaban en vida, uno de los nuestros, permítele pasar, para que así el barquero supiese que si iba sin paga era por que se la habían robado para comer, nada más.

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Ignorarte

2 marzo 2015

-¿Recuerdas? Salíamos a la misma hora, tu me decías: ¿has cogido el móvil?, cuando yo te preguntaba por tu libro electrónico. Si hacía frio caminábamos de prisa, sin hablarnos, con calor bufábamos y para el entretiempo llevábamos el cuerpo tan girado que era imposible pararnos.

En el metro procurábamos sentarnos uno al lado del otro, para poder sentirnos solos en compañía: tu jugabas a romper caramelos yo leía, sin apartar los ojos del e-book hasta que en paradas distintas nos separábamos con un beso instantáneo: m bajo 8*,

Hasta esta tarde ;* respondías en la siguiente estación, con un pitido del mensaje.

Regresábamos separados y nos dormíamos viendo la tele desde el sofá: tu en el chaise-longue, yo en la otra punta, hasta el día siguiente, en el que volvías a preguntarme por mis cosas y yo por lo tuyo. Todo estaba tan perfectamente milimetrado que es ahora, que no estas, cuando me siento perdido y te hablo por que no consigo ignorarte.

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Los últimos instantes de Pandora

23 febrero 2015

Cuenta la mitología que Pandora dejó escapar todos los males sobre la tierra, todos menos uno. El más terrible, el peor, lo consiguió encerrar en una pequeña cajita que, desde entonces, protege con su vida. Si alguna vez escapa sera el final de la humanidad.

Leonor levantó la pesada tapa forrada de terciopelo y miró por la rendija que se había formado. – aquí no hay nada- le dijo al cuerpo desmayado de Pandora- ¿¡para nada he tenido que drogarte!?- evidentemente no obtuvo respuesta.

De repente, sin que se diese cuenta, un grano de arena se escapó del arca, también una gota de agua que colmo el vaso.

Pasado un instante una marejada inundaba la habitación. Golpeada por las frías aguas, Pandora, se fue desperezando- ¿¡qué has hecho!?- gritó a Leonor. Esta, nerviosa, jugaba con barquitos de papel que se hundían irremediablemente. Con los ojos idos y el corazón excitado, le respondió con una risa penetrante.

– Nada.- consiguió articular- Lo solucionare- pero en realidad no sabía como arreglar todo lo que había desencadenado.

Pandora, asustada, intento beberse toda el agua, comerse toda la arena. Tragó hasta que no pudo soportarlo más, se quebró y se volvió tan loca como su amiga. – lo solucionare- canturreaba Leonor- lirulilo solucionare, rado.

– Rado, laro- siguió Pandora la tonada mientras el líquido las cubría por completo, llenando la habitación, pudriendo sus paredes hasta lograr romperlas e ilurilu, larala por el mundo loco la.

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El falso ídolo

16 febrero 2015

– mi gobierno- el discurso, hablase de lo que hablase, era un calco del anterior. Podían cambiar las palabras, los hechos, pero no la intención, las conclusiones del yo bueno el resto caca cacota. Tanto daba si alguien pasaba hambre, enfermaba o, incluso, moría. Ellos tenían claro que eran semidioses- todo ha salido bien.

– De no ser por nosotros…- la culpa era evidentemente ajena, heredada. Cuando algo así no funcionaba se explicaban con un- y tu más, chincha rabiña cara de piña-, eso debía ser suficiente.

– …no podemos permitirlo- unos minutos antes lo quisieron linchar pero ahora toda la asamblea se levantaba para vitorearle. Incluso se escuchó alguna voz jaleando al presidente: » viva, bravo». Marcelo, disfrazado de nuestro presidente, totalmente en su papel les hizo callar con un gesto de las manos.- igual que a vosotros al principio, todos creerán que soy él, todos hablaran de nuestro mensaje.- y un nuevo aplauso acabo con cualquier tentativa de seguir hablando.

– ¿Preparado?- el cámara mostró cinco dedos de su mano derecha y comenzó una silenciosa cuenta atrás. Cuatro, tres, dos, uno y, cuando sólo quedó el puño cerrado en alto, Marcelo empezó el discurso que habían preparado. Habló de corrupción, de recortes, de sanidad,… el hombre del plasma dijo todo lo que un día antes les intentó ocultar.

La gente, que no sabía nada del pinchazo al plasma presidencial, no se imaginaban que el gobernante había sido suplantado y lo escucharon como nunca habían hecho antes, aplaudiendo cada autoinculpación, cada palabra era bien recibida.

Tres días después lo detuvieron por hacerse pasar por quien no era, por difamación y terrorista. Al dar la noticia nadie la creyó pues el falso ídolo era más real que el original

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Caos y pastas

9 febrero 2015

Silencioso, sin moverse, el caos espera: «todo cuerpo», intenta recordar la frase exacta,»tiende al máximo desorden con el mínimo consumo de energía». En realidad no esta seguro de que sea así pero, desde luego, están gastando enormes cantidades de energía en ordenarse. Mientras, el caos, sólo tiene que esperar a que se cansen.

Sobre la superficie del planeta la vida se multiplica como si no supiese que tiene los días contados.- ¿ Alexis?- en un instante abandona la ensoñación-¿ Alexis?- se despierta rodeado de un caos eléctrico: montañas de cables conectados unos con otros, retorcidos sobre aparatos que guardan el polvo de otra época. Miles de leds disparan ráfagas de colores rojos y verdes. – vamos cariño, antes de que se enfríe.

Se acerca hasta la mesa, un oasis ordenado entre todo aquel desorden-¿ qué quieres mama?

– Es la hora del te, cariño. Nuestra defensa, nuestra lucha contra el caos, ha de ser fuerte- y toman te con pastas mientras el les espera.

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