Distancias

19 septiembre 2011

De aquí al sol. Calculo las distancias, la velocidad e imagino el mejor camino para llegar a pie antes de desfallecer. Escalo montañas al cielo, me pongo de puntillas en la cumbre y me engancho de una nube que vuela baja y distraída. Salto sobre la primera estrella que me encuentro y de aquí voy dando un brinco por todas las demás. Una a una son peldaños de mi escalera a la luna, donde descanso siete noches hasta el amanecer.

En la octava noche abandono mi escondite nocturno. Me deslizo sobre luna nueva, busco la trayectoria de algún rayo de sol y, de puntillas sobre el, hago equilibrios en la dirección contraria a la luz. Me dejo atrapar por el día y suplico por que no me queme un fulgor cada vez más intenso.

Envejezco a cada paso, como si fuese el último que voy a dar. Deshidratándome, con la cara empapada en un sudor dispuesto a apagar mi cuerda floja con cada gota que cae… Calculé mal las distancias, la velocidad o equivoque el camino. Tal vez el sol este demasiado lejos como para llegar a el caminando, puede que yo no este preparado pero, intentarlo, fue suficiente para empezar.

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El hombre cuadricular

18 septiembre 2011

El hombre cuadriculado, perfecto y constante, a abierto una lata de mejillones con la mirada. Pensó que quería hacerlo, que necesitaba lograrlo y se concentró en no tener que levantarse, ir hasta la cocina y coger el abrelatas del segundo cajón, enterrado entre los tenedores.

Por no moverse se imaginó el proceso calculando la intensidad con que mirar, la constancia de los parpadeos y la cadencia necesaria en su respiración para ver como la idea le atravesaba los ojos hasta volverse cierta.

Animado por el éxito decide obrar otros milagros. Salva gatitos indefensos de fieros árboles, pinta el cielo, cocina con palabras y vuela de aquí a la luna para recoger las estrellas del camino. La gente admira la perseverancia que le lleva a conseguir, una tras otra, cualquier gesta- Es una cuestión de repetirse hasta que te sale bien- comenta entre sonrisas a propios y extraños. Los periodistas, habidos de titulares impactantes, le proponen hacer y deshacer proezas imposibles. Le espolean entre vítores y chanzas mientras el ser cuadriculado se esfuerza ante todos los retos, superando cada adversidad, sin darse cuenta de que nada de lo que realiza le llena, por mucho que lo intente no encuentra felicidad en construir mundos pequeños para que vivan hormigas payaso.

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Era silenciarte

17 septiembre 2011

Era una de esas muertes de cada mañana en las que el mundo se hace tan grande que empieza a pesar demasiado sobre los hombros. Era un dolor al que se obliga la gente para poder seguir el ritmo, para destacar entre los iguales que también se infligen daño para poder seguir el ritmo, para destacar en las cadenas de montaje donde todos, iguales, se van destrozando para ir a la misma velocidad y ser los más rápidos de entre todos los clones que se pinchan para continuar y sobresalir en algo que se repite con ligeras variaciones, insustanciales y absurdas.

Era dejarse caer sobre los pies, acompañarlos en su arrastrarse y colaborar en todos los trabajos que ayudan a autoconstruir prisiones con el beneplácito de la mayoría suicidada. Era no criticar, aceptar, callar y bajar la cabeza de forma sumisa mientras nos matan, asesinan, degollan… asumir la vida como la mierda que es y vivirla por que siempre ha sido así y no se puede ni intentar cambiar. Y ahora que lo sabes hazte el loco.

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Un plan perfecto

16 septiembre 2011

Irene trazó un plan perfecto para quedarse con su hija toda una vida. Pintaron un cuento de hadas y escaparon hacía dentro por cualquier camino alejado, zigzagueando a través de bosques y montañas, cruzando ríos y tres océanos hasta llegar a un rincón secreto y resguardado donde ser felices.

El planeta notó que desaparecían, que le quedaba un hueco en su estomago y las tripas le gruñeron de hambre. El rugido del vientre sirvió para adiestrar a sus cachorros en el odio. Olisquearon el viento y se lanzaron al infinito en busca de carne fresca.

Aullaron insultos y amenazas a las presas huidas. Crujieron los dientes y arañaron suelo y cielo con sus fuertes garras. Los gritos de la jauría oscurecieron las nubes hasta conseguir que llovieran salvajes sobre toda la tierra. Volaron por huecos insignificantes, pequeñas rendijas por las que nunca hubiese podido pasar un corpulento animal.

En la casita de Irene el techo se derrumbo bajo el peso de las gotas-palabras, los cristales se quebraron por el miedo y ella empezó a pensar que su plan, quizá, no era tan perfecto.

Cuando escapó no pudo llevarse demasiadas cosas. Algunas herramientas que le cabían en la mano y muchísimas ideas. Por encima de cualquier material recogió todas sus reflexiones, conocimientos e imaginación, lo guardo en su cajita con forma de cabeza y empezó a utilizarlo en cuanto vio los destrozos. Juntas construyeron un tejado de paraguas, sustituyeron los vidrios por burbujas de jabón y cerraron la grietas, por donde habían entrado las nubes de tormenta, con palabras de lucha y libertad.

Cuando los lobos notaron donde no podían seguir bramando se agolparon ante las fisuras tapiadas. Golpeaban sin piedad, intentando abrirse hueco hasta las dos mujeres que, asustadas, seguían con su vida normal para no perder antes de tiempo. Irene enseño pensar a su niña, a elegir, calcular y montar revoluciones perdidas que acabarían ganando. A cambio ella le dio felicidad, seguridad y amor.

Su mundo acabo precipitándose. Los perros del sistema intentaron separarlas, chillando que era mejor para que no sufrieran…Pero Irene y su hija habían trazado un plan perfecto durante el tiempo en que tuvieron para estudiar. Habían vuelto a escapar por un camino pequeño, habían regresado a su cárcel mientras los lobos se ensañaban con muñecos vestidos de ellas. Le sonrieron al mundo, le dijeron que ya las podía utilizar y, mientras eran perdonadas, tejieron una red invisible entre otros desheredados.

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Prisiones de felicidad

15 septiembre 2011

A los presos felices se les ha olvidado caminar. Se sientan en el patio, en la celda, a la hora de comer y poquito a poco aprenden que es cansado levantarse y perseguir un sueño. Viven en un simulacro de vida donde les explican que es la realidad, como descubrirla y aceptarla, como ser uno más para poder salir y acomodarse en un sillón más grande y bonito.

Pensar empieza a ser una utopía irrealizable y les mascan conceptos para que no tengan opción a equivocar las respuestas. Les preguntan de tanto en tanto, esperando encontrar tópicos aburridos sobre la existencia, los motivos y alegrías de seguir. Les ayudan a construir jaulas de cristal, que la libertad no les espante con tanto camino abierto.

Pobres presos pequeños que disminuyen hasta desaparecer ahogados en la masa o se pudren en su tamaño por no saber mentir en el momento adecuado. Que gran sistema que siempre funciona para los que aceptan y los que no…

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Crecer a deshoras

13 septiembre 2011

No se ha hecho grande. Crece cada día sin que nadie se de cuenta. La miran de reojo calculan su altura, el peso y deciden si esta preparada para aprender lo que ellos quieren.- ¿Cuantos años tiene?- y se la llevan para enseñarle a marchitarse entre cuatro paredes. La maduran a golpe de tiempo.

Debe aceptar sus normas, sus mundos grises y deteriorados… que sonría para la foto y- sonríe, sonríe, sonríe…- Tendrá que abandonar las ideas geniales, la libertad, el sentir según necesite. La vida es mucho más compleja, jamás debe saber lo que le conviene y desde pequeña tiene que convertirse en un robot que no se cuestione lo que le pasa.

Yo tendría que colaborar, sin advertirle, sin explicarle la realidad. Que se sienta integrada, no hacerla pensar hipotecando su vida… me quieren hacer cómplice, me siento culpable, si educo por marginarla, si la dejo educar por engañarla… tienen un sistema perfecto en el que fagocitan la experiencia a base de normalidad. Lo normal se repite y lo justo pasa a un segundo plano.

Pero aún no han borrado sus cuentos, sigue dibujando secretos que sólo a mi me explica. Los guardo en una cajita para que no se los roben y les digo a todos que sigue siendo una niña para poder seguir jugando con ella, para no dejar de crecer juntos.

Si algún día olvida lo que fue abriremos el cofre de sus tesoros y recordaremos todo lo desaprendido.

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La ciudad hipotecada

10 septiembre 2011

Esta escrito en la historia de los objetos, en las piezas con corazón que llenan mi ciudad. Hay mucha gente que no sabe leer entre las líneas de lo que le rodea y le pasan desapercibidas las cosas pequeñitas e insignificantes. Saben escuchar muy bien los ruidos fuertes, las palabras agitadas y las mentiras que quieren ocultar la realidad.

El poder contrata asesores que les traduzcan los relatos y sean capaces de reescribir finales a callejones sin salida, plazas sin bancos y fuentes sin agua…

Esta narración es real, sucede en mi barrio ahora pero comenzó con la crisis. Justo en el instante en que unos ricos decidieron que necesitaban más, que jamás sería suficiente y, mis vecinos, empezaron a no tener para pagarles. Se vieron obligados a coleccionar facturas, recibos impagados y esquivar el hambre y la sed con ingenio o, más bien, con lo poco que no les habían quitado aún.

Pero esto no sucedió, no lo vio nadie o no lo quisieron ver. La pobreza se quedaba de puertas para dentro y en la calle tenías que leer para enterarte de lo que le estaba pasando a gente que te había rodeado desde que eras pequeño. Los políticos lo hicieron lo mejor que sabían, que no era demasiado. Únicamente descifrando el cariño de la fuente se entendía la tristeza en los rostros de los desheredados.

Aquella fuente había estado allí desde que yo recuerdo. Pocas personas se paraban a beber de ella pero cada vez más llenaban garrafas y cubos para completar los grifos que no se podían permitir y tener un poco de agua potable en casa. Se formaban colas con todas las razas representadas, inmigrantes y autóctonos podían llegar a formar una cadena de peregrinos en busca del tesoro líquido. El único rasgo común de todos ellos era el de ser pobres sin futuro.

La izquierda, más preocupada por el dinero que no les llegaba para obras sociales, no se dieron cuenta de sus hijos caídos, no pensaron que a veces la mejor obra es la que ya esta hecha. Miraban para otro lado cuando la derecha reinterpretaba el cuento y hablaba de delincuencia juntándose, ladrones que le costaban demasiado al ayuntamiento. Arrancaron la fuente, cerraron las heridas de la tierra el mismo día y les explicaron a todos que el que quisiera agua tenía que contratarla, pagarla de su propio bolsillo e hipotecarse junto a la ciudad que no les pertenecía, vivían del aire prestado hasta que encontrasen el objeto que les permitía tanto.

LaRataGris


Sueños de la gata-luna

8 septiembre 2011

Cuando por fin se durmió soñó que era una gata-luna que me bajaba estrellas del cielo. Yo soñé con ella disfrazada de instante y fue el mejor momento de mi vida. Había empezado a pasar fugaz por que la felicidad acelera las horas. Habían ocurrido tres años y yo seguía rejuveneciendo en sus juegos sin que afectase a mi edad.

La gata-luna me contó las historias que tenía que vivir, yo le presté mis ojos para que pudiese sentirlas y juntos ordenamos las estrellas que había bajado subida a mi espalda. El cielo ya no brillaba y nos convertimos en fugitivos de la realidad por desfigurarla con ilusiones. Cuando nos despertamos quisimos construir el sueño, nos llamaron soñadores y nos gusto.

LaRataGris

Luna de dos

Y esto, en realidad, era un epílogo de esta historia



Sombras de poder

7 septiembre 2011

Nadie conocía aquella habitación en la mansión de los sirvientes. Se escondía entre sombras, tras una puerta cerrada con siete llaves y mil cerrojos. La habitaban seres olvidados que alguna vez habían sido humanos o al menos lo habían intentado. Era un pequeño club que pagaba a todo el personal. En apariencia no daban ordenes, no se relacionaban con sus esclavos y no existían. El viejo caserón era una buena tapadera para cualquier magnate excéntrico que quisiese pasar desapercibido o para una sociedad secreta que prefiriese mantenerse en el anonimato, desviando la atención.

Entre los mayordomos uno siempre tenía que ejercer de señor para levantar el menor número de sospechas posibles. Vivía a cuerpo de rey por tener un comportamiento disoluto y una actitud relajada ante la vida, se dejaba llevar.

Un día, en aquella habitación en la que no se ocultaba ni salia el sol, el cónclave observo a través de las pantallas que vigilaban el mundo, como este caía en un caos terrible. La gente empezaba a pedir libertad, a exigir derechos y ayudas para sobrevivir a la desesperación. Los amos del planeta se reunieron temiendo su final.- Hay demasiados pobres- gemía el semidiós más anciano- debemos suprimirlos- y todos aplaudieron la propuesta siempre que se hiciese de forma discreta y sin poner en peligro al grupo.

Mediante una circular interna ordenaron a sus operarios que iniciaran una campaña de apoyo a la pobreza, que se solidarizasen y preparasen el envío de todas las manzanas envenenadas que hiciesen falta, que las disfrazasen de manjar y la ofrecieran a los más necesitados para que el veneno pudiese arreglar los excesos de la propia guardia.

La operación fue todo un éxito acabaron con todos los que sobraban y, como siempre, nadie se entero.

LaRataGris.


Caminar solos…

5 septiembre 2011

Hace tiempo que mis pies dejaron de pertenecerme. Me acompañan a regañadientes, haciendo ruido y molestando para ver si algún día dejo de atarlos y los abandono a la libertad. Pero los necesito para moverme entre vehículos, por la oficina, chutando balones y luciendo cocodrilos muertos en cenas de gala.

Les he pedido seriedad, que sean racionales que todo lo que hago es por prosperar, sobrevivir y tener dinero para calcetines de seda, sandalias de oro y baños de agua caliente con sal. Pero nada parece interesarles. No quieren recibir ordenes de mi mente, gritan porque escuche a mi corazón. Si giro a la derecha hacen fuerza hacía la izquierda, no sienten placer por ir sobre pasos marcados, prefieren hacer su propio camino y me han dicho que en dos días se irán si no cambio de actitud, rumbo y sin destino.

Al segundo día, tras el ultimátum, los zapatos me bailan tras los muñones, también hay un hueco en el pecho e incluso la razón parece haber desaparecido por que no me importa, me arrastro hasta el coche y enciendo la rutina para que no me descuenten días de vacaciones.

LaRataGris