«Intergrados…»

12 noviembre 2011

Hasta ahora la ciudad triste nos apagaba en matices de negro y gris. Cada edificio era el tono de una misma escala cromática, homogeneizando un abrazo sombrío y desalentador. La roca y el cemento se habían convertido en prisiones para nuestros espíritus libres. Sólo eramos bichos muertos sobre el arcén. Nos movíamos pero eran estertores, reflejos de una vida consumida. Me asfixiaba aquel sobrevivir de la manada. – ¿Te gustaría salir corriendo?- y siempre era la misma pregunta a la que me aterraba contestar. Agachaba la cabeza y hacía como si no escuchase las voces en mi interior- ¿Te gustaría?.-

Todo aquello formaba parte de una fórmula que yo desconocía. Una ecuación que alguien había calculado para saber cuanto tenía que aplastarnos para que siguiésemos trabajando sin que el descontento nos levantase. No eramos felices pero tampoco sabíamos que hacer para cambiarlo, aquella era la única existencia que habíamos conocido. Pintábamos el interior de nuestras casas de colores pero la realidad que nos construían en el exterior seguía enquistándose sin remedio.

Un día cualquiera mi amigo un millón doscientos veintisiete mil cuarenta y tres se dibujó un corazón verde sobre la piel del pecho. Salió a la calle siendo el mismo número de siempre, con la plomiza camisa tapando la rebeldía, se le intuía distinto. Era una forma de caminar, una media sonrisa ocultando algo… parecía uno de esos niños a los que la escuela aún no ha podido enseñar a no divertirse. No podíamos dejar de mirarlo y no sabíamos por que. Antes de llevárselo preso me confeso su pecado y sentí miedo al saberlo, que no se me notase la rareza, que no empezase a comportarme como si no hubiese perdido la esperanza…

Borré mis huellas de todos los colores felices de casa. Pinté las habitaciones de tristeza, quemé mis ideas y empecé a pensar igual que me comportaba, todo fue inútil. Los perros siguieron su rastro hasta dar conmigo.- señor tres billones setecientos seis mil, se le acusa de intentar ser diferente.- y acabé atrapado en una prisión más pequeña. Yo no había hecho nada pero era tarde para defenderme.

Le pusieron precio a mi libertad; cada idea revolucionaria que entregase, cada cachito de inteligencia que les diera equivaldría a diez minutos menos de condena. Cumplí siete de los ocho años y pude salir a un mundo muy distinto al que abandoné. Nos habíamos sacrificado y la ciudad parecía haberse contagiado de nuestro esfuerzo. Todo se había llenado de color y ya no era la tumba que abandoné. Helicópteros de limpieza lanzaban cubas de pintura allí donde empezaba a deslucir. Ríos de colorante impregnaban cada calle, arrastrando a los transeúntes que también quedaban teñidos en la operación. Los responsables de la ciudad la habían pintado de optimismo y los perros velaban por que nadie manchase las paredes de verdad. Nuestro incidente les sirvió para darse cuenta de que la ilusión de libertad nos tendría mejor controlados que el desánimo, el sistema nos había integrado a su manera, habían transformado la ecuación para un mismo resultado.

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Mi país

6 noviembre 2011

Mi país me necesita, con la boca grande y el orgullo patriótico. Mi país que se justifica y mira para otro lado cuando yo lo necesito a el. Mi país… Debes querer la tierra sobre la que la suerte te nace, debes sacrificarte por ella, sentir una especie de color en el corazón, un himno en el alma y mi estomago pasando hambre tiene que callarse.

No soy de aquí, ni pertenezco a sus calles. Recorro espacios y mis amigos son viento, volátiles que siempre regresan y por los que suicido ideales si se están muriendo. No soy de aquí ni de sus leyes. Me guía el corazón y la razón, cosas que no pertenecen a un pueblo. De la patria son las cárceles del estado, los que la exprimen y ordenan al resto, la cultura oficial que prefiere dinero, estatus, poder, tranquilidad… la gente se duele y les prohíben sanidad, la gente se queja y borran las clases, los maestros, las palabras que los puedan enardecer. Todo esta mal, tu país te necesita, quieren volver a ser la mierda que era. Piden complicidad para que no busquemos relaciones entre personas independientes. Somos lo que quieren y nos dejamos hacer para no tener que construir nuestras realidades y mantenerlas con el calor de la ilusión… somos como ellos mientras no hagamos nada.

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El hombre sin principio

1 noviembre 2011

No recuerda. Camina por que es lo único que ha hecho siempre y si empezó mejor o peor no tiene importancia. El hombre sin principio intentó buscarse en su cabeza, gritó por si alguien sabía quien era y encontró la historia de personas importantes, de leyendas y habladurías. El sólo es un don nadie del que nadie dejó constancia.

Libre de memorias que lo arrastren decide cometer los mismos errores una y otra vez. Sin suponer un resultado se queda en un ahora de olvido, sin futuro ni previsión de tenerlo. Vive cómo si no le afectase la realidad.

La gente pasa de largo con las mismas derrotas, idénticas lagunas. No se hablan perdidos en la fugacidad y los contactos son rápidos y poco duraderos.

– Soy la una y cinco de uno de noviembre de dos mil once y me extiendo durante media hora- le responde la chica del bar. El la mira perplejo de que no le de un nombre, de que no quiera sexo pasajero y le explique una historia de treinta minutos.- Fue ahí cuando se decidió que no queríamos ser tan poca cosa, que queríamos ser parte de la historia y si no la reescribían para nosotros… nosotros mismos hablaríamos de ella. Yo explico lo de ese intervalo y por eso he adoptado el nombre más descriptivo posible. Si quieres puedes ser uno de nuestra memoria colectiva, escoge tus principios para que no sigamos tropezando con las mismas piedras.

En ese instante, el hombre sin principio, recordó algo importante y escogió un buen momento para ser una pieza de algo muy grande.

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Celebrando otoño

29 octubre 2011

En otoño veías aparecer a mi padre cargado con dos enormes sacos de hojas secas, intentando no hacer demasiado ruido para que mi madre no le echase el sermón antes de tiempo y así poder alfombrar el suelo de casa con toda aquella hojarasca. En cuanto lo veíamos aparecer con su cara de sospechoso mi hermano y yo cubríamos todos sus pasos y la casa cogía olor a bosque, las habitaciones se llenaban de ocres y mama empezaba a gritar cosas sobre madurar y ensuciarlo todo. La escena acababa con un beso, con la promesa de recoger cuando el reloj de cenicienta anunciase el final y nuestros ojillos suplicando que permitiera la locura. Siempre nos dejaba perdernos entre los arboles pero le gustaba que pensásemos que sin su permiso nada de aquello tenía lugar.

Cuando ella daba su si cogíamos nuestros anoraks y la verdadera magia empezaba a brotar. Nos íbamos de picnic al balcón, junto a un pequeño río y allí celebrábamos que la mejor estación del año es en la que te sientes feliz.

Un día, cuando mi padre estaba tan mayor como para no traer hojas secas, cuando yo ya era lo suficientemente aburrido como para no seguir con el juego, le pregunte por que hacía todo aquello. El se limito a señalar la ciudad que se extendía tras la ventana y a susurrar como si fuese el viento- yo ya estoy viejo- me dijo después- pero pase lo que pase fuera yo traigo el viento de mi casa.

LaRataGris


Que hablen

26 octubre 2011

Ahora que por fin he muerto dicen que no hice todo lo que pude, que mis palabras sumaron más que mis pasos y que llegando a la mitad de mi camino seguía viviendo su mundo decadente. Es cierto que primero me lloraron, que cumplieron con todos los rituales de venerarme y alabar hasta la más insignificante de mis pequeñeces pero, la vida continua y los estáticos tienen que aprovechar a los muertos recientes para poder comer algo de carne fresca. Yo, poco a poco, me voy desvinculando de todo lo que fue, dejo que llenen sus polémicas y mientras tanto me dedico a seguir con lo mio, escapar con rumbo y sin esperanza.

Hace frío en el infierno y nadie ha venido a decirme que programación siguen los autómatas autóctonos. No es que me importe, en mi nueva no-vida quería continuar con los errores de siempre, los que hasta ahora me han hecho feliz a pesar de las críticas y alabanzas. Como única herencia cuatro lineas desgastadas de tanto haberlas dicho- seguid quedándoos donde os guíen vuestros pasos, llegar a ninguna parte es mejor que asumir sus prisiones y, lo que en realidad son, sus revoluciones para justificarse.

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Soy libertad

23 octubre 2011

En todo momento fue un hombre vulgar. Producía suficiente como para no levantar sospechas y se le permitía tener las ideas de tantos, las versiones oficiales,… las palabras del régimen. Opinaba como cualquiera y hacía propio el autoengaño para poder sentirse libre sin que la pena de no poder hablar sinceramente hiciese mella en el. Pero tenía un secreto.

De noche dejaba durmiendo a su yo libre, transformaba su casa en prisión y modulaba la voz a un susurro suave y silencioso. Moría el hombre sensato y ocupaba su lugar una pequeña y asustadiza versión de el mismo, alguien que no podría sobrevivir a plena luz del día aquejado de curiosidad por lo que realmente sucede a su alrededor. Sería injusto decir que era la misma persona, de conocer su lado oscuro el señor Jekill se hubiese denunciado a las autoridades competentes. Por eso insisto en que era un ser de lo más corriente, el extraordinario, la revolución, pertenecían a su alter ego.

Su otro yo se había dedicado a desmontar todas las supersticiones y prejuicios. Argumentaba palabras prohibidas y en su celda de papel sentía como se aflojaban las cadenas de la libertad. Al principio se conformaba con hablarse. Era un loco debatiéndose entre el colectivo y lo individual, entre lo real y lo correcto. Más tarde no fue suficiente. Necesitaba expresarse en voz alta, gritar los fallos que no parecían querer arreglar. Urdió un plan absurdo, un dejarse atrapar por nada, pero su cuerpo necesitaba ser libre más allá de las apariencias de su mundo. Apagó el despertador, roció de cloroformo la cama donde dormía su parte más conservadora y se lanzó a la realidad voceando que no se sentían sometidos por que los carceleros pintaban los techos de azul cada mañana. El sol era falso, las nubes una patraña y cuando llovía desviaban la atención de las calles.

De repente diluvió. Todo el que podía escucharle corrió a un lugar seguro y se quedo el rodeado de agentes de paisano, de sordos entrenados. Los golpes lo despertaron del cloroformo, lo hicieron recapacitar. Quería volver a su tranquila libertad.

LaRataGris


Transmutación de los miedos

17 octubre 2011

Nos aterrorizaba el silencio, también el ruido o el color azul, los olores, las fichas de ajedrez, los peces y cualquier cosa. Nos habían enseñado a sentir pánico por lo que no considerasen normal, por las excepciones y las palabras capaces de cambiar la mente. De repente una barra de pan era peligrosa, se había descubierto, habían decidido y todos teníamos que comprar un novedoso producto más fiable y nutritivo, al menos hasta el próximo cambio de mercado. Con el miedo llegaron los vendedores de valor. Lo vendían en cualquier esquina a precios desorbitados, comerciantes autorizados con todos los permisos en regla. En el barrio se consumía rápido, se necesitaba mucho y se agotaba deprisa. Vivíamos para sentirnos seguros.

Medianoche murió de un exceso de valentía. Se derramó mi frasco de coraje y el gato lamió las baldosas hasta sentirse tan poderoso que quiso volar. En seguida me prepare una infusión de alegría pero la felicidad no pudo enmascarar mi nuevo espanto. ¿Cuanta dosis podría aguantar antes de pasarme lo mismo?¿ cómo sobreviviría el resto de mes sin dinero para sustituir el arrojo perdido?

Ansioso me escondí en un rincón mientras cada segundo se me echaba encima para aplastarme. Me dolía el roce del aire y las paredes encogidas.- Jordi- improvise excusas a mi proveedor habitual- sabes que te pagare.- Pero ya nadie se fía, la vida puede ser extremadamente corta después de un instante. Mis amigos tenían las dosis justas, la familia la cantidad exacta y no querían sacrificar ni uno sólo de sus días por mi torpeza. Me obligué a bajar por el cadáver del minino, cociné su cuerpo para recuperar algo de lo perdido y me lo comí sin más. Me empecé a sentir raro, distinto. Le maullé a la luna desde el tejado de casa, saboreé una nueva sensación de tener siete vidas y quise gastar una de ellas antes de volver a sentirme atrapado en mi cuerpo de cobardías.

LaRataGris


Testimonio

14 octubre 2011

Hace ya demasiado tuvimos un éxito. Mucha gente gritó que estaba harta y nadie hizo caso. Aún así se juntaron, gritaron más fuerte y los que tienen el poder miraron para otro lado, esperaron que desaparecieran y dijeron- fijaos como no hacen nada por cambiar el mundo- El sistema tiene medios para que nos creamos esa patraña. La gente que podría arreglar algo no tiene intención de cambiar las cosas, esta cómoda, bien alimentada y puede pagarse todas las ficciones que desee ¿por qué iba a necesitar justicia?

Es muy posible que una manifestación a nivel mundial se quede en agua de borrajas, que siga todo su curso por que es lo que esta decidido y la desilusión haga que mucha gente se baje del carro. Aún así es necesario que se diga- de acuerdo, jamás me haréis caso pero eso no significa que deje de existir. No puedo hacer nada pero al menos mirame, no sigas jodiendo pensando que no nos damos cuenta…

Ya se ha dicho una vez lo habéis convertido en moda de paso para cubrir vuestras espaldas y aún así no habéis convencido. Seguimos estando en vuestra crisis aunque no queráis escuchar… dejadnos vivir de una vez.

LaRataGris


Integrando a Lorena

11 octubre 2011

Lorena se levantó despacio, dejando que toda su estructura molecular bailase con el universo. Abrió los ojos y una cara poco amigable le gritó- más deprisa, corre, empieza a funcionar.

Empujada caminó demasiado rápido, se convirtió en carrera olvidando todas sus moléculas más resistentes.- Revolución- le suplicó cada poro de la piel- busca felicidad, ella te ayudara- pero Lorena sintió miedo. Ya había perdido media vida en ráfagas de velocidad y, ahora, no quería que su vigilante le robase otra media por pensar libertad. Le pidió clemencia sin haber hecho nada y el reestructuro sus rutinas para que no volviese a imaginar tonterías.

Se levantaría antes, comería menos y la aceleraría un poquito más. Siempre pinchándole, azuzando, sacándole todo el jugo hasta convertirla en una muñequita, una autómata simple, de respuesta ágil y predecible.

Cuando la mente empezó a ser un estorbo, en el mismo instante en el que su cuerpo comenzó a moverse por reflejos adquiridos, Lorena dejó de existir.

Todo lo que realmente era se había disgregado en el infinito. Se había quedado en un algo seguro, sin miedo y sin vida.

LaRataGris


Nuestro viaje a casa

6 octubre 2011
No molesten

Cartel con el que avisamos a los vecinos del inicio de nuestro viaje

Muchas veces las cosas más especiales son de las que no escribo. O de las que escribo más pero menos enseño. Acabo de ser papá de nuevo y esta vez no quería que se quedase en el tintero. Aunque nada de lo que diga o haga se podrá comparar a las sensaciones que he experimentado estos días.

Ya lo sabía, cuando nació Alicia todo mi mundo cambio para mejor y, lo mejor es que con ella siempre hay algo que sera todavía más increíble. Lo único que no quería repetir con Pau era la estancia en el hospital. Sentí miedo, pensé que lo perdía todo por culpa de dioses ansiosos por experimentar con vidas ajenas.

Mucha gente cree que es un acto de valentía que Pau naciera en casa. En realidad era cobardía a ponernos en manos de otro matasanos. Elegimos a Inma, nuestra comadrona, para saber que estaríamos bien atendidos y que las vidas que estaban en juego no sufrirían. Ella nos ha regalado un recuerdo precioso, una de las experiencias más bonitas que he tenido en esta vida y lo mejor, como con Alicia, también esta por llegar.

Ya hace tres años que mi mujer desnuda, frágil y guerrera pintaba tan poco como yo. Con Pau nos hemos vuelto a borrar felices de estar donde queremos, cambiando el mundo para ellos.

Me llamó el viernes para decirme que no sabía si se había meado o había roto aguas. Telefoneo a Inma y le dijo que sin contracciones podía ser cuestión de horas o días, que siguiese con su vida normal, a mediodía pasaría a ver como seguía todo. No llegamos, en una hora yo corría para casa y, casi sin tiempo para llegar, tuvimos salir disparados, esta vez hacía el hospital. Vero había empezado a sangrar y podía ser todo o nada. Por suerte no fue nada, un susto. El ginecólogo puso mala cara cuando supo que no queríamos quedarnos, que si estaba todo bien preferíamos estar en nuestro hogar. Las comadronas, en cambio, nos animaron, todas conocían a Inma y nos dijeron que con ella todo iría muy bien.

-Tona- llamé con el teléfono de Vero- estate preparada, en cualquier momento te necesitamos.- Por si Alicia quería jugar con alguien. Inma nos llevo a casa y dijo que ya no se iba, que se quedaba a comer. Tona apareció desde la otra punta del mundo cuando empezaba a marcar su número de nuevo.

Las horas previas la casa se llena de vida como un preludio de lo que sera. Inma dispone todas nuestras tareas: lavar, fregar, tender… medio adecentar aquel caos que lo invadía todo. Después de cuarenta semanas de preparación en dos días se nos había descontrolado; el estrés del cole, el trabajo, los nervios… había que improvisar.

Comemos por turnos. Primero la peque y la embarazada, que tenga fuerzas, luego, mientras las dos duermen, la partera, los últimos Tona y yo. Estoy fregando los platos cuando Vero sale gritando para que deje de hacer tanto ruido. Paramos de golpe e Inma le advierte que ella tendrá que hacer ruido para montar la piscina de partos, mientras lo hace aprovecho para enjuagar los pocos cubiertos que tenemos.

Apagamos las luces, bajamos las persianas y, a la luz de las velas, Vero empieza a danzar con las contracciones. Cada jadeo es más intenso que el anterior, se repiten en un espacio perfecto, cada dos minutos pura magia moviéndose. Alicia me sigue a todas partes, de vez en cuando se engancha de la teta de su madre y le regala oxitocina para que todo fluya a un ritmo adecuado, es una niña increíble. Pasan las horas y parecen minutos, es delicioso.

Cuando entra en la piscina de partos se relaja, se empiezan a parar las contracciones e Inma le pide que se salga. Tona se lleva a Alicia al parque para que yo pueda abrazar a Vero con la esperanza de que eso lo reactive todo. Vero me aparta, prefiere estar sola y al ratito, sin más ayuda, todo vuelve a su cauce con mucha más fuerza que antes. Intentando no perder esa intensidad Inma le pide a vero que se siente sobre mi a horcajadas para que cada empuje sea más efectivo. El bebe empieza a asomarse pero a Vero le duele tanto que se pone a gritar- INMA BÁJAME, LLEVAME AL HOSPITAL, BÁJAME, BÁJAME- Pero queda demasiado poco como para poder salir corriendo. La bajamos y si antes las horas eran minutos ahora los minutos son horas.

De pie la abrazo en cada contracción, los picos son tremendos pero así no le molesta tanto. Ya no quiere ir al hospital pero dice que no puede más, la voz se le vuelve aguda como nunca se la había escuchado, volvemos a cambiar. Soy el respaldo de su silla de partos e intento darle mi aliento, esta preciosa tan llena de fuerza. Cuando aparece la cabeza de Pau Inma guía mi mano para que note su pelo húmedo y suave. Mientras tanto Alicia ya ha vuelto del parque. Se queda en la cocina con Tona un poco impresionada por los gritos. De tanto en tanto Tona se acerca para hacernos alguna foto y si se queda demasiado me preocupo por mi peque, quiero decirle que vuelva con ella pero no me salen las palabras.

Pau sale recubierto de plumas blancas, de piel pegajosa. Alicia viene para ver a su hermanito y Vero se acerca hasta el sofá a esperar que salga la placenta. Inma se queda con Vero y el ratoncito, Tona se pone a recoger y yo hago un picnic de sandia, con mi luna, en la cocina. Regreso a cortar el cordón, a llevarle un batido a vero, a ver como esta. La casa se había llenado de vida y ahora había estallado de la misma intensidad. Acabamos de recoger cuando Vero se va a la cama con los dos peques. Bajamos los bártulos y antes de irse Inma me dice que acompañe a Vero al baño por si se marea, mientras me lo esta diciendo arriba ella ya se ha levantado sola, ha hecho pipí y se prepara un bocadillo que desaparece antes de que yo pueda verlo, esta hambrienta por el esfuerzo.

Creo que lo he dicho al principio, nada de lo que diga sera comparable, luego me he puesto a escribir como un loco y nada de lo que he dicho ha sido comparable. Son cosas que no se pueden transmitir, que para cada uno es diferente, que si no lo has vivido… casi no recuerdo el final, se que todo fue un suspiro y me sentía bien y tremendamente feliz. Y, lo mejor, como con Alicia, siempre esta por llegar.

Mil gracias Tona por todo lo que hizo, se volcó por darnos momentos muy especiales, haciendo mucho más de lo que podríamos haberle pedido, gracias a Inma por un parto precioso, divertido, intenso, apabullante y, por supuesto, a mi guerrera, mi luna rebelde y mi sol, mis mejores motivos de viaje y mis fuerzas.

LaRataGris