Dormidos

19 julio 2012

dormidos


Desatado

17 julio 2012

Lo único que saben mis manos atadas es que construían futuros. Luego hicieron que se equivocaran: promulgaron leyes contra la inteligencia y les gritaron que sus actividades estaban prohibidas. El castigo era estar atadas. Sin ellas el corazón dejo de pensar, la cabeza ya no latía y la vida era presente, ahora, asustadas de mañana por si no llega o llega, si tienen hambre, lloran y ríen. Se quedaron en nada por que demasiados cabezas cuadradas defendieron las normas de uno o dos puños intransigentes.

Los pies, también aterrados, se pusieron a correr. Huían sin jamás haber hecho daño alguno. Se alejaban en cualquier dirección, tropezaban, caían y se levantaban sin que ningún cuerpo les siguiese. Estaban solos caminando y, de repente, se formaron las sendas de otros días, distintas elecciones que podían libertar a sus amigas si escogían bien sus pasos. Así fue como las piernas pidieron motor a las entrañas, la nariz olio cambios inminentes y los ojos lloraron alegría por que no había parte hecha prisionera o huyendo que no estuviese empujando en una misma dirección, la libertad.

 

LaRataGris


Infinitos

10 julio 2012

La carrera espacial había sido un fracaso. No podíamos ir más allá de nuestra vida y cuando moría el tripulante su nave quedaba flotando a la deriva. El más longevo había llegado a cincuenta años de soledad sin encontrar nada, mientras se acababan las opciones de toparnos con un mundo nuevo para la humanidad. Los barcos se habían alejado en círculos concéntricos buscándolo pero necesitábamos alguna ciencia-ficción que nos permitiese llegar un poquito más allá, hasta algún planeta que duplicase nuestras condiciones para poder seguir reproduciendonos. El conocimiento se limitaba a soñar lo que los visionarios describían en sus cuentos desde hacía siglos; dormir lo físico hasta el destino o superar la velocidad de las estrellas. Todo fue una decepción tras otra.

Finalmente, la solución, llego por aparente casualidad; un matrimonio de astronautas se ofrecieron para criar su futuro hijo en la siguiente misión. Sus descendientes serían el mañana, les sobrevivirían extendiéndose más allá de los límites conocidos. Los científicos, aplaudieron su dedicación. Les confirmaron la misión y descorcharon una enorme botella de sucedáneo para brindar, después cada uno se despidió de sus respectivos amantes para siempre. A partir de ese instante decidieron elegir tripulantes de dos en dos, que pudieran copular durante el viaje para garantizar el retorno, que la vida jamas abandonase las embarcaciones. Nadie quiso pensar que forzaban bodas para conseguir un billete a las estrellas. No había casualidad en ninguna solución.

Eva ya subió embarazada. Tuvo a su pequeño ocho meses después de haber partido y Adán, aunque no era suyo, lo crió como parte del trato. Le enseñaron todo lo que sabían sobre aeronáutica, le prepararon para sus muertes, para que pudiese pilotar el regreso con todos los datos recogidos pero, cuando se quedo solo, el quería ser peluquero. Olvido todo lo aprendido y se dedico a cortarle el pelo a los cadáveres de sus padres hasta que, finalmente, el también murió viviendo su vida. De nada sirvieron los elaborados planes para burlarse de la muerte.

Seguían esperando a que volviera cuando alguien analizó la situación, el tiempo y comprendió que con aquella otra vida se podía haber llegado más lejos pero necesitaban dos más para regresar.- Enviaremos a varias familia, una comunidad…- no importaba, nunca volvía nadie a explicar que la humanidad no son más que individuos queriendo ser felices, no son hormigas sacrificándose por un hormiguero sin sentido.

 

LaRataGris


El héroe invicto

3 julio 2012

Andres se había esculpido la resignación del que triunfara. Ahogaba sus días en una vida aburrida, a la espera de la próxima aventura que le rodearía hasta hacerlo crecer. Tenía una habitación vaciá para todos los recortes de periódicos que hablarían de sus hazañas. Un cómodo sillón sería su descanso de tanta lucha y ajetreo, cada día comprobaba que no se deteriorase, se sentaba a envejecer solo y cansado. Los tiempos mejores estaban por llegar.

Rara vez sonaba el teléfono. Le gustaba escuchar su timbre antiguo, estridente, monocorde. Imaginaba su oportunidad, soñaba que no la desaprovechaba mientras dejaba que el molesto ruido se fuese apagando en la sala a oscuras. Nunca salía por miedo a que ese fuese el momento en el que la vida le iba a sonreír y, si alguna vez se veía obligado a dejar la casa, siempre regresaba mirando el número de mensajes del contestador; con uno solo sonreía y se sentía tan feliz antes de borrarlo sin escucharlo. Su móvil recogía polvo sobre la mesa, rompía las cartas nada mas recogerlas, borraba los e-mails pensando que el que destruía era el definitivo, sin perder la ilusión de saber que ese era su momento pero el no había fracasado al intentarlo.

LaRataGris


El señor bebe

25 junio 2012

No hay viento en la nave estelar. Las bombas renuevan el aire de una forma suave y silenciosa mientras educadora nos cuida. Mañana llegaremos a la tierra. Miramos por las ventanas esperando ver algo diferente a lo que nos hemos encontrado durante todo el viaje pero solo hay estrellas sobre fondo negro, tampoco sabemos que buscar. Nuestro mundo es únicamente una referencia en los monitores, la descripción de algo que deberíamos amar pero no hemos vivido. Somos los privilegiados a los que nos pudieron pagar una buena guardería.

Educadora anuncia con su voz metálica la reentrada. Comprobamos que todo este listo y nos sentamos a esperar en unos pupitres que se nos ha quedado pequeños. El ordenador recita uno a uno el nombre de los supervivientes y nos ponemos en pie para recibir los diplomas. Siempre con sus frases amables le sonreímos a la pantalla con todos nuestros logros.- Jack, ven aquí pequeñín.- Acaricio sus teclas y dejo que me arrulle por última vez mientras se imprime el título. Quince flamantes bebes preparados para el futuro. Empieza a hacer calor y sabemos que ya estamos cayendo.

No reconocemos a nuestros padres. Los rostros que nos esperan envejecidos podrían ser los de cualquiera. Educadora nos indica a quienes abrazar, también indica los muertos de uno y otro lado durante la espera. Algunos se han quedado sin familia yo, en cambio, puedo querer a Amanda que me recibe con lagrimas en los ojos, papá no existe. Es un encuentro breve, un saludo ligero antes de empezar el colegio. Le entrego el diploma para que se pueda sentir orgullosa y lo enmarque, le doy un beso en la mejilla y me despido agradeciéndole mi educación. El único jardín de infancia con viaje final de curso a Orion, experiencias que nadie más me podía dar… que más da que sea un señor bebe de cuarenta y tres años a punto de aprender a leer y escribir.

LaRataGris


Sin problema

11 junio 2012

Sin problemas


El hombre eléctrico

24 abril 2012

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para el hombre eléctrico. Cualquier otro día hubiese hecho saltar la misma alarma. Se habría puesto en pie y con un delicado beso biomecánico le hubiera susurrado a su compañera- despierta, cariño. Es un referencia de casualidad precioso.

Esther se hace la remolona, deja correr el tiempo exacto para las caricias programadas en su amante y, justo después, se despereza mientras el prepara un nutritivo desayuno a base de naranjas, café y tostadas de mantequilla y mermelada de fresa.

Martes. Se repite.

Miércoles. El hombre eléctrico la despide desde la ventana. Sonríe y lanza un amor soplando sobre la palma de su mano.- Contaré cada segundo- y Esther desaparece mientras el se desconecta en el armario de la entrada, quiere estar perfecto para cuando ella regrese. Su mente de placas cerebrales flota inexpresiva entre tiempos cronometrados para saber cuando tiene que volver a la vida. Un calendario de experiencias le insinuá con que actitud reaccionar a su llegada: Hoy vendrá hundida por alguna payasada de su jefe. Recopila algunas baladas y su mente ordena al fuego que se encienda en la chimenea.

Jueves. Cada paso medido.

Viernes. Se despierta antes de tiempo. La casa parece un mausoleo, solo su vida sobrevive aunque no sea real. Busca el fallo del sistema que le ha hecho levantarse tan pronto pero, cuando lo encuentra, decide no repararse. Su carcasa se ha llenado de aire. Sin ordenes archivadas se limita a estar allí, mirando las paredes con la única intención de esperar a Esther. Cuando llega realiza todos los movimientos adecuados sin decir una sola palabra de su problema de conexión. Todo sigue igual.

Sábado. Ella se va y el sale del armario en cuanto escucha cerrarse la puerta.

Domingo. -Y si todos somos hombres eléctricos, incluso las mujeres- Busca conspiraciones en las horas muertas- solo la mitad son reales o puede que la humanidad se halla extinguido y nosotros repetimos sus acciones sin saber que le debemos obediencia a un fantasma.- En ese instante decide vigilar a su ama con frialdad calculada. Ella también se repite en cada referencia de casualidad, como el. Nunca intenta reprogramar algo fuera de lo común. Se Podría decir que sus dudas y pensamientos son algo mas humano que la misma existencia de Esther.

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para la mujer eléctrica.

Martes. Se repite. Nada le hace sospechar del dulce autómata. Tan caballero como siempre, un calco de la promesa publicitaria- Venza su soledad por unas cuotas insignificantes- Se había llegado a sentir tan fea antes de conocerlo. Su mejor compra y, si algo había cambiado, era para mejor. Lo sentía mas lleno de vida, atento a todo lo que ella hacia, entonces ¿por qué no podía disfrutarlo?

Miércoles. La mujer eléctrica despide la sombra de la ventana.

Jueves. Cada paso medido. La referencia de casualidad no es distinta a la anterior. Como un ballet que ha sido ensayado por media vida; los arrumacos justos, las caricias pertinentes mientras vigilan sus espaldas.

El trabajo es un lugar aburrido, el sitio perfecto para que vuele la imaginación. Se sienta tras la mesa imitación a madera, huele el tacto de la misma y una sensación de normalidad la ahoga. Su vida se puede comprar en los mismos almacenes. – Molly- grita por el interfono- necesito la factura del hombre eléctrico. Quiero saber todo lo que compre ese día.

Viernes. Se despiertan antes de tiempo.

Sábado. El se queda y ella se esconde tras el ruido de la puerta del aerocoche. Espera un día entero, como si se hubiese ido a trabajar. Vigila las sombras de las ventanas, observa como el hombre eléctrico no parece hacer nada en concreto mientras olvida cargarse.

A su regreso la espera en el armario, con los ojos cerrados y los músculos distendidos. Se activa con su presencia y ambos se sonríen.

Domingo. Y si todos somos mujeres eléctricas?

Abril. El hombre de la compañía dibuja gráficas en la pantalla, determina el correcto funcionamiento de los humanoides y decide que vidas renovar. Al azar, escoge varias referencias de casualidad, revisa las familias, la programación y elige que nuevas realidades poner a la venta para quien se sienta demasiado vacío. Se encarga de preservar los valores de la sociedad, mantener el sistema gracias a la perfecta sincronizacion de las parodias. A su espalda un refrito de viejas series televisivas ayudan a mantener la moral alta. Selecciona en el catalogo varias ficciones policiales, las retransmitirán en hora de máxima audiencia para que algunos quieran borrar sus recuerdos, que se recreen en otra realidad mas adecuada. Los hombres y mujeres eléctricos necesitan pagar nuevos estímulos, no encasillarse en el mismo papel por toda una vida.

LaRataGris


La educación del señor Ramón

31 enero 2012

Ramón jamás había aprendido lo que era la vida. Sus educadores prefirieron enseñársela tal cual la habían diseñado, especial para que nadie tuviese ningún problema, un teatro social.
Segmentaron las horas, dividieron los espacios en algo sencillo que el pudiese entender y le inculcaron los tics necesarios para reaccionar a cualquier situación.
En las zonas comunes, expuesto a todas las miradas, debía ser ejemplar. Producir a destajo, idolatrar a sus superiores y encontrar una mitad con la que encaminar una nueva descendencia por la senda correcta.- INCULCA LOS VALORES- le gritaba la vida moderna.
En la soledad de su casa era libre de actuar a su manera, podía dar rienda suelta a sus antojos privados. Pero nadie le ordenaba como hacerlo, no le habían enseñado y se sentaba a esperar la muerte o algo mejor, lo que llegase primero.
Alguna vez leyó un libro que no supo interpretar. Las palabras amontonaban sus significados sin decirle nada y tuvo que tirarlo corriendo antes de que le hiciera pensar. Esas noches soñaba vidas paralelas, mundos extraños en los que tampoco sabía como actuar, se sentaba a que lo devorasen los monstruos antes del amanecer y luego se juraba que jamás volvería a leer una sola palabra escrita.
En casa de Ramón sonaban muchas alarmas, programaba infinidad de actividades concertadas y, poco a poco, iba aprendiendo a estar ocupado para no seguir imaginando terrores nocturnos, no quería volver a caer en un mundo que nadie le explicaría. Necesitaba su cárcel para saber que lugar de la fila ocupar en todo momento.
Uno de los despertadores lo arrancó de forma imprevista de una pesadilla. Se había dormido a deshoras y, por desgracia, uno de sus habitantes lo había acompañado en el viaje de regreso.
A partir de entonces, a cualquier sitio al que fuese, tenía que ir con aquel ser de otra dimensión. El bicho, al que llamaba señor Uno, empezó a controlar hasta sus sueños y Ramón, viendo que no se lo podía quitar de encima, pensó que sería una buena media naranja con la que compartir la vida que desconocía. Desde aquel instante, cada noche, copulaban sin cesar esperando que Uno se quedase embarazado. Sometían sus cuerpos a toda clase de torturas imaginando que eso les hacía más fértiles. Finalmente fue Ramón el que se quedo en cinta y dio a luz una camada de siete criaturas que eran la envidia de todo el vecindario. Exóticas preciosidades de salvaje brusquedad. Ramón les enseñó todo lo que sabía, lo que le habían inculcado a fuego hasta conseguir que jamás aprendieran lo que era la vida.

LaRataGris


Colores de esclavitud

18 noviembre 2011

Colores de esclavitud


Foto de familia

7 septiembre 2011

Foto de familia