Reunida la comisión nacional de mendigos profesionales en asamblea extraordinaria para tratar sobre el enorme número de pedigüeños que pueblan las calles. Tiene la palabra el señor Velazquez:
El problema de base es que hay mucho recién llegado, gente que ha caído en desgracia sin tiempo de asimilar lo que es vivir sin un techo que te proteja. Nos encontramos con amateurs, personas que se sacan un sobresueldo combinándolo con un trabajo precario, mal remunerado.
Tenemos que presentar una queja formal al gobierno.
Señor Nini tiene la palabra el señor Velazquez, todos tendremos tiempo de dar nuestra opinión.
Yo ya he dicho lo que queria.
En ese caso os diré lo que ya sabéis. El mercado esta saturado y pronto la burbuja estallara. Se nos va a llevar por delante, dará lo mismo los años que llevemos en el negocio.
Entonces que más da, por qué echarles a los perros si todo se va a ir a la mierda.
No seas iluso, Paco. No hay pastel para todos y si aguantamos un poco más tal vez lleguemos al final de la pesadilla.
Ya, a costa de quien?
A costa de quien sea.
Se hace un silencio triste y se desconvoca a los participantes.
Tal vez
Aun hay opiniones entre los que se van
Puede que la crisis ya no exista. Si es así recuperaran su poder adquisitivo y pasaran algunos años antes de que vuelva a estallar la próxima, con suerte ya nos habrá matado el frio.
Eres un bruto, Rafael, yo no quiero morir.
Y tu un iluso, todos tenemos que irnos, la diferencia esta en los motivos.
Día uno. Hoy he decidido comenzar a fraccionar mi vida, como vuestros calendarios solo que yo, hoy, empiezo de cero, mi día uno. Anoto los acontecimientos importantes, espero, lo releo… No es una agenda, ni un diario, es una reflexión sobre lo relevante e irrelevante de cualquier suceso.
En cierta manera me doy cuenta de que no puedo desenlazar lo que me pasa, lo que pienso, de la realidad. Mis actos se enredan con ella y grito- viva la república- cuando toca-felicidades- para los cumpleaños ajenos- no es una democracia, te quiero…
Superados los primeros días se van sucediendo, veinte, veintiuno, veintidós,…cuatrocientos dieciséis. Contabilizo más allá de los que tiene un año y, cuando me quiero dar cuenta, estoy calcando los actos descritos trescientos sesenta y cinco días antes. De nuevo- feliz navidad, bienvenido al día internacional de las enfermedades raras, cuanto facha junto….- soy un videojuego de actos reflejos y esquemas en mi forma de ser importante.
Carita de cuarentona, con los labios pintados de pomelo y la mirada ácida y cansada a partes iguales. Camisa de secundaria, con balcón a unas tetitas pequeñas y caídas, pantalón demasiado estrecho, marcando tirachinas, botas de motera con no más de treinta. El pelo ralo de rata rubia de bote y en su mente una pregunta atormentándole-¿ qué más puedo hacer para detener el tiempo?-. No es la lentitud, ni que las cosas sean cada vez más apagadas; sólo su bonito cadáver, el que dirán, que sea siempre bello, el poder ser apabullante por un infinito; como en las fotos del calendario. Ella fue diciembre en todos los talleres del setenta y siete, algunos se negaron a quitarla cuando acabo el año y se quedo como un resistirse al futuro que, al final, a amarilleado todas aquellos papeles. Las mismas revistas que ahora la olvidan se rifaban sus sonrisas y ahora qué puede hacer?
Ahora que solo miran para reírse, cuchichean, la critican por no haber sabido envejecer. Con su cuerpo desbordado, los colgajos gelatinosos y los surcos entre los que se esconde el maquillaje. Se pasa el día llorando, vigilando los retratos de otros otoños, entonces eran primaveras – que no se estropeen mis recuerdos-, allí piensa que puede vencer por que nadie le ha dicho que ya no le quedan victorias en la manga. Y no son sus caderas generosas, ni su piel manchada,… todo lo que ella cambiaría se corresponde a la realidad, esta aceptado. Son las telas que no consiguen ocultarla, su parecer un payaso triste, un esperpento a la moda, un algo que no debería preocupar a nadie, igual que a ella que debería vivir en su siglo sin más. Pero somos un universo de misses frustradas, de cadáveres que aspiran a ser la próxima foto en el calendario.
Entró; la puerta se lo permitió. Se abrió lentamente para dejarle pasar, lo complicado era poder salir. Ya era una puerta vieja y cascarrabias que chirriaba cada vez que la empujaban, estaba Rota y no funcionaba como deben funcionar todas las de su especie.
Al principio intentaron arreglarla, era inaudito una puerta que unicamente sirviese para entrar, ni tan siquiera se respeta a las que tienen un cartel para obligarlas a esa única función que decir de una sin cartel, ni cerrojo o cerradura…quisieron domarla sin que ningún técnico encontrase una solución. Al tercer diagnostico se cansaron de intentarlo y colgaron un prohibido el paso que, como podrás imaginar, nadie respetó.
Los hombres y mujeres allí encerrados empezaron a vivir en su pequeño país, colonizaron las tierras de todo el edificio. Cada nuevo inquilino era recibido con ilusión, avasallándolo con preguntas sobre el exterior. La vida se reproducía.
Como ya he dicho entró. Era un mundo asfixiante, sin horizontes. Se pasaba el día frente a las ventanas, soñando su antigua vida en los coches fugaces de la calle, cada transeúnte parecía el reflejo de alguien que había conocido, cada edificio era otro lugar lejos de aquella prisión- rompamos los cristales-. La idea surgió de la nada, alimentaba sus esperanzas incluso cuando el consejo se lo prohibió. Para ellos las ventanas no eran más que un televisor natural de la vida, no estaban hechas para escapar.
Ella, Libertad, siguió rondando aquella idea, respirando contra los ventanales y trazando planes sobre el vaho. Su melancolía enfermiza comenzó a calar entre los más jóvenes y, los adultos, hicieron lo único que es plausible con la mala hierba.- No tenemos otra opción- se lamentaron…
Bajaron al sótano donde el suelo,aún sin habitar, los recivió amoroso. Sobre sus paredes escribieron su nombre y la frase- lo que es no ha de cambiar. Lo que es sera.
-Viento- susurra calavera- me siento tan sóla sin tus caricias. Rodeada de tierra, junto a cráneos rotos, olvidados y silenciosos… shhhhi, silencio, que no me escuchen los malos con sus ráfagas que hacen mudos de ojos vacíos y cuerpos inertes. Se tu mi mensajero, a ti no te harán nada. Ululale a mi amor lo que yo ya no canto; dile que si no yace a mi lado, si no ha caído en alguna fosa común, rellena de huesos de guerras perdidas, de sueños y esperanzas por detener el fascismo, si aún camina sobre nuestras cabezas seccionadas, que deje de buscarme que la muerte es fría y la vida deliciosa.
-Calavera- se cuela el viento entre las rendijas del mundo- conozco tu historia y la de los que quemaron tu carne por que no podían vencer tus razones. Siempre canto a los desheredados que no tienen muros sólidos que me detengan, siempre mis palabras de viento se hacen eco de tu dolor y el de los tuyos. Pero quien más puede no quiere escuchar y quien quiere no puede cerrar su herida con mis excusas.
Ella mana gritos por encontrarte, nunca detendrá sus batallas. Esa es su vida, vencer donde a ti te silenciaron.