El hechizo de Nella

12 abril 2012
a contrapelo

ilustración de Maria Jose Daffunchio.

A Nella le gustaba escuchar los hechizos amables que habitan en los cuentos de hadas. Perderse en el leve crepitar de las palabras felices y soñar que son sus manos las que tejen conjuros de aire y sonido. Cuando cogían un libro nuevo papa siempre jugaba a que era la llave a una realidad distinta.- Tus ojos- le decía mientras se los cerraba con una pequeña caricia- son la puerta a todos tus mundos. Por ellos- continuaba en un susurro- entran los caminos de palabras entrelazadas, se abren paso si apagas tu mirada impuesta y dibujas sobre los parpados unos ojos distintos, más pequeños y penetrantes.- Después, con un beso en la frente, dejaba caer algo de magia sobre la piel de la niña y, mientras esta inundaba cada poro, una ciudad se construía en su cabeza. Habitada por todas sus fantasías. Nella llegaba acompañada de la voz suave de su padre, pisando por una senda de letras en la que se leía- Erase una vez, en un lugar muy lejano… una niña creció.

Se había hecho tan mayor que ya no tenía tiempo para la imaginación. Deconstruyo los edificios, borró todos y cada una de los caminos y cerró las puertas para abrir los ojos a un mundo que quería describir sin que los hechizos nublasen su visión. Empezó a perderse en ciencias más ordenadas y lo definía todo en lenguas muertas mientras buscaba la aprobación de sus iguales; gente normal siguiendo carreteras normales en una realidad extremadamente normal. Al mismo tiempo su padre hacía un hueco en una cajita de olvidos para todos los cuentos que ya no iban a leer. – No sueñes,- le quería decir- mantente pegada al suelo para que no quieran derribarte.- Pero cada vez se le atragantaban más ideas en la garganta, haciéndole un nudo que no le dejaba respirar.

El día en el que se le pudrieron las entrañas el doctor fue franco- Tendremos que seguir un rutinario protocolo para dejarlo morir en una fría habitación de hospital- Así que lo dieron por muerto antes de tiempo y se sentaron a esperar su entierro a los pies de la cama. Se iban turnando las visitas hasta el momento en que ya no pudieron y, solo Nella, lo venía a ver algún atardecer. Le gustaba estudiar las lenguas universitarias en aquel silencio tranquilizador.

Una noche, cansada de todo el día, tumbó su cabeza sobre la respiración entrecortada de su padre y se quedo dormida en el olor de sus recuerdos. El bumbum del corazón era una deliciosa nana pero, había un ronroneo diferente, el ruido sordo de algo desacompasado. De repente despertó en aquel murmullo prácticamente inaudible y, sin saber por que, le hundió la mano en le pecho de donde saco su cajita de olvidos, llena de libros infantiles. Escritos en un idioma que jamás había aprendido, cada cuento incomprensible le venía a la memoria con el aroma de los sueños prometidos y, Nella, recordó que los había olvidado.- Papa- dijó como si la pudiese escuchar- he encontrado las llaves pero no las entiendo.- Revisó cada jeroglífico intentando adivinar las palabras sin suerte. Le habían enseñado a leer lo que todos dejando de entender lo esencial. No podía recitarle los conjuros como el había hecho y, derrotada, cerró sus ojos de gata-luna para sin saberlo abrir otros más pequeños. La habitación fue una tiniebla en la que comenzó a girar sin rumbo, arqueo su cuerpo hasta la vertical y, sobre los relatos sin sentido, creció su pelo hasta deslizarse sobre cada uno de los signos que conformaban las palabras. El tacto de las puntas sobre las páginas fue transmitiéndole a sus labios las frases amables, acompañadas de hechizos que abren puertas y dibujan caminos a mundos secretos en la mente de Nella. Allí construye una casita para ella y papa. Lo visita cada noche y le lee historias que no describen el mundo pero lo modifican, por muy mayor que seas, aunque te quiera vencer lo imposible.

LaRataGris


La huelga autónoma

26 marzo 2012

Marcos es uno de los traicionados, de los primeros en caerse del mundo cuando crisis era una palabra por venir. No le lloraron ni izquierdas ni derechas. Se tenia que alimentar del mismo hambre que acababa con el, de restos y desechos a los que ni las ratas parecían poder sacarle provecho. No hubo convocatorias para el y ahora no siente que las nuevas luchas le representen solo por que viene de la mano de los que le dieron de lado.

Como cualquier otro día elige estar solo aunque eso no le impide tomar la calle. No queda con nadie pero camina acompañado de otros desheredados a los que no define un gobierno que les muerde, no son parte de los que se han apropiado de los primeros pasos, son representantes de ellos mismos gritando lo mucho que duele la esclavitud a su dinero.

-No me manifiesto.- rasga el aire su pancarta- Me han convertido en un objeto del mercado y las cosas no tenemos derecho a protestar.- Luego se sienta en una calle cualquiera, harto de caminar se transforma en una pequeña piedra sin voluntad pero con ideas muy claras. Pocos son los que leen sus palabras, la marcha sigue el itinerario previsto mientras que, algunos de esos pocos se van sentando a su lado, volviéndose silenciosos guijarros, molestando mas que la convocatoria oficial. Cada vez son mas rocas en menos espacio, cada vez son mas llamativos con menos acciones.

-Por favor, sus ideas son ilegales.- Braman los ladrafonos de los violentos- cíñanse a la rebeldía oficial, no modifiquen las directrices-. Pero callados, los escollos, provocan con su paz y, de repente, cuando el daño les puede, descubren que no están luchando por ninguna cúpula de alienígenas, aquello afecta a sus vidas y por ellas están pensando y actuando, Marcos y todos los demás.

 

No he hablado con ningún trabajador que este a favor de la reforma pero si con algunos que no apoyaran la huelga. El 29 de marzo ni por los unos ni por los otros, toma las calles por ti mismo.

LaRataGris


La revolución capitalista

7 febrero 2012

Yo viví los cambios y no fueron revoluciones ni dignidad lo que nos movió. Nos sentíamos insignificantes, incapaces de transformar nuestro mundo en algo mejor. No eramos perfectos y siempre había alguien encargado de recordarnoslo. Necesitábamos disfrazarnos, pintarnos de una idea tan sublime que no teníamos tiempo de arreglar aquello que realmente importaba. De ser por nosotros la vida seguiría su curso sin que nadie llorase su insignificancia. Fue el mismo capitalismo, sus teorías del consumir desmesurado, del producir sin medida y siempre encontrar compradores. Nos hicieron desearlo todo, nuevas creaciones sustituían la misma pieza aún sin envejecer. Ansiosos buscábamos poder poseer cualquiera de sus promesas sin importar el como, la manera fue coger lo que no podíamos pagar.

En realidad no era nada nuevo, siempre nos lo habíamos prestado todo. Éramos pequeños grupos en los que uno traía la comida, otro despejaba su casa, se ponía música, leíamos libros y construíamos con las sobras del privilegio la totalidad que nos ponía los dientes largos. Eramos amigos y la única diferencia fue globalizarlo. Empezamos a formar redes entre todas las reuniones y dejó de ser importante a quien le prestabas tus tesoro. A lo largo del país corrían fotocopias, cintas mil veces grabadas y pusimos al alcance de cualquiera todo. Sin darnos cuenta las ideas revoloteaban el planeta, eramos los amigos de lo ajeno y sólo ajeno se quejaba de no cobrar dos veces un mismo trabajo. La mayoría era culpable de difundir y la pudiente minoría compro leyes para detener la revolución.

Pero cuando se dieron cuenta que todo el pueblo estaba intercambiándose bienes no pudieron aplicar las medidas adecuadas. Tendríamos que ir a la cárcel, dejándoles sin esclavos especializados. Por eso calmaron a la masa, la cosa no iba con la muchedumbre, no eran los contenidos, ni el querer tenerlo todo, eso era una actitud normal y ejemplificadora, el querer mejorar, pero no a costa de la propiedad privada. Aquella actitud tenía que cambiar o la falta de dinero circulando acabaría con el mundo.

Se cortaron las cabezas más visibles, se hundieron las críticas más feroces y dijeron que lo habían cambiado todo para dejarlo igual que siempre. Los sueños seguirían siéndolo y la élite permitiría acceder a todo con cuentagotas. Yo viví los cambios, sentí como todo era mejor pero no quisieron dejarnos disfrutarlos.

LaRataGris.


En tiempo de sueños

22 julio 2011

Era un hombre pequeño, casi ridículo, desde luego insignificante, de escasa importancia para la vida de sus vecinos e incluso la suya propia. Nada, absolutamente nada, se detendría si el diminuto ser desaparecía sin más.

Era algo que se lo habían remarcado por activa y por pasiva. Desprecios, olvidos y educados insultos diarios le recordaban tal y como era, una mierda que se secaba allí donde estuviera.

El, que siempre sonreía, jamas perdía los nervios y contestaba con voz átona y aburrida- Es tiempo de sueños-.

Allí se escondía. Entre elfos y dragones se construía un personaje, una dulce fantasía contraría al mundo real. Cada día intentaba pasar más tiempo dormido, alejado de todos los que no notaron que dejaba de volver, que sus ofensas pedían un nuevo punching-ball para hacerles la vida más llevadera.

Al final nombraron a otro don nadie, un alguien prescindible para no necesitar sentir pena por su propio existencia.

LaRataGris.


Musas de viaje

4 junio 2011

En el papel sólo se lee un título provisional. No es más que una mancha a modo de recordatorio para el escritor.- Musas de viaje- habían susurrado sus hadas favoritas y le pareció una forma deliciosa de empezar su nueva historia. Evocar el camino, un ser de magia capaz de construir y destruir mundos con una sola de sus palabras. Pero había pasado un mes y las musas de las que hacía gala de una forma tan evidente no habían echo acto de presencia- quizá estén realmente de viaje- pensó sintiéndose un poco abandonado…

Las musas siempre están de viaje. Su hogar es el viento y si alguna vez se visten de otoño pintan su corazón de primavera para nunca estar tristes. Se alimentan de las pasiones ajenas, de la luz de la luna descrita, del calor de las estrellas atrapadas en un dibujo…Por eso nunca las veras encerradas. Se mueren de pena entre cuatro paredes, dejan de sentir el olor de la libertad y se marchitan hasta volverse arena, polvo que Morfeo recoge para bañar los ojos de los soñadores.

Los celos del artista intentan aprisionarlas. Tantas han desaparecido enganchadas en los colores de un cuadro, atrapadas en cárceles de renglones o en hipnóticas melodías inacabadas. Sus dueños no soportaban sus idas y venidas, quisieron hacerlas vivir eternamente a su lado sin comprender que siempre han de estar vagando. Que cuando se aburren de un poeta se buscan a otro, le sugieren y dejan que el nuevo aprendiz las deleite con sus nombres, con sus travesuras, con sus hechizos y fórmulas secretas. Pocas son las que se cansan de contemplarse en el reflejo de una mirada y buscan algún camino sin transitar.

Helena siempre se perdía en sus pensamientos. Se olvidaba llegar hasta sus escritores favoritos y, cuando lo hacía, sus ideas no eran vagas descripciones que otro pudiese transformar. Su verbo trazaba arcos en el cielo y se pintaban iridiscentes. Era tan divertido dejarse llevar que nunca estaba donde debía. Vivía en su mágico mundo, acariciando sus propias palabras, escuchando su voz y atrayendo las miradas de las suyas que, veían con malos ojos su forma de ser, por eso la expulsaron, ya no podría seguir inspirando a nadie más.

La habitación era ridícula, claustrofóbica para quien no había conocido prisión de paredes. Como una miniatura de la realidad, una parodia si alguien intentaba vivir en ella,… una tumba para la pobre Helena. En cada movimiento se chocaba con algún muro, se sentía atada, rea en su nuevo hogar como mortal. La nada se le antojaba un peso insoportable, a cada minuto tenía que abrir la puerta intentando oxigenarlo todo. Respiraba con todas sus fuerzas, como si fuese su última oportunidad de coger otra bocanada de aire, la inspiración marcaba la duración de su vida. Y a cada segundo que sobrevivía se volvía a hacer la misma pregunta- ¿a quien pretendo engañar?- Nunca fue una gran musa. Tan sólo tocó el alma de algún poeta mediocre y ni tan siquiera le susurro las palabras adecuadas ya que tenía toda una historia por delante, la de ahora. Había roto con todo lo que le rodeaba, había renunciado a su condición para ser ella la que explique el cuento de antes de ir a dormir. Descendió al mundo real y descubrió que, en el, todo cuarto es un cuchitril a punto de caersele encima, era peor persona que numen.

Trabajar para sobrevivir mientras que se preocupaba de que cada pequeña cosa funcionase no era lo suyo. Acostumbrada a las mieles contemplativas se relajaba mientras hacía solo aquello que le apetecía. Escribía sin parar todo lo que asaltaba su mente, lo visto y vivido, cielos e infiernos, sueños y cuentos pretendían saciar su hambre, su cansancio,…ocupaban espacios inimaginables mientras su pequeña y real habitación se llenaba de la suciedad terrible, el apetito canino hacía mella en su cuerpo que ya no podía mantenerse de ilusiones.

Poco a poco sus aventuras fueron desdibujándose. Del tintero de su corazón surgieron nuevas palabras que intentaban reflejar su nueva existencia. Paupérrima, desolada, sin atisbo de esperanza. Aires desesperados se asentaron en sus nuevos relatos que se habían vuelto los de la gente que vivía triste. Ya no era una musa ni permitía que otras le susurrasen de que hablar. Era alguien como tu, contando su historia, la tuya empezando una y otra vez desde cero, siempre en lo más bajo.

Su cuerpo había empezado a ser una pesada carga. Débil por el hambre y las dudas de un futuro que se le antojaba complicado, cuando nunca se había preocupado por ir más allá del presente. Su anterior vida había pasado rápida y loca, sin restricciones. Pero ahora, atrapada en aquella caja de cerillas, en aquel mundo que parecía tan real y no una pesadilla de la que despertar, todo se le venía encima. ¿por qué renuncio a su vida en los cielos? Lo tenía todo resuelto, era admirada, regalaban flores a su belleza y flotaba en mundos reescritos totalmente para ella…pero se traiciono, ella misma se empujo al pozo del olvido por un chiflado sueño que no le había explicado a nadie con la esperanza de luego poder volar más alto de su mano, cuando en realidad no hacía más que hundirse.

-La vida me es infiel- escribió convencida de su verdad. Nadie miraba sus cabriolas. Sus vanos intentos por destacar eran gritos desesperados que todos desoían. Nadie, absolutamente nadie, quería saber nada de aquella loca. Las madrugadas atrapaban sus sueños sobre un montón de folios garabateados y como un zombie arrastraba los pies y el alma hasta su nuevo trabajo alimenticio. Antes comía estrellas y ahora pedía limosna en un fast food, haciendo hamburguesas para prototipos de personas. Esto le inspiraba no pocas tristezas que muchas veces hubiesen podido empezar con un vomito y un dolor…

El día de su muerte pocos fueron los que la visitaron. En sus pupilas se leía todo un universo por reinventar, murmuraba luces y sombras escapando de sus labios entrecerrados. Un sueño de sensaciones y todo estalla sobre su cuerpo desnudo. Los miedos y frustraciones se hacen palpables pero también una alegría desmesurada- ¿por qué sera más fácil la tristeza?- se lamenta un poema junto a un vaso vacío.

Hay un arrepentimiento por todo lo que fue, sus viejas compañeras lo insinúan en tristes réquiems cantados. Lloran lo que renuncio con la esperanza de no ser un sueño ajeno. Era luz nocturna, abrigo de juntaletras, refugio del frío. Y, ahora, con su nueva piel se congela en pleno agosto, bañada en una tormenta de ansiedades y desesperación. Pesadillas le rondan ya muerta y con los ojos cerrados recuerda una sin razón tonta- ¿quien soy?- le pregunta a su reflejo en del río de los muertos- ¿ quien?- no recibe respuesta. El peso de la vida se reescribe en profundos renglones, arrugada y cansada su imagen de fantasma se va despidiendo una a una de las que fueron sus musas amigas. Les regala un beso, un abrazo y un extraño consejo de quien ya esta marchita- No te empeñes en seguir siendo inspiración, es mejor ser libre de gritar lo que quieras. Dejar de ser una quimera, formar parte de la vida, escribir sobre ella, morir por estar respirando cada aliento multicolor…

LaRataGris.


Oasis

27 abril 2011

Pisando islas desiertas aprendí a convivir con mi soledad. A estar callado y a la vez escuchar el ruido de mi cabeza. Inventé mundos de mis estados, los poblé con euforias, alegrías, calmas y tristezas. Me entendí fuera de la vida, ajeno a la gente. Lo que pensaba sin tener que aplicarlo, en la excusa perfecta de un paraíso construido para mi, a mi imagen. Salía sólo para comer, para mal ganarme la vida y poder mantenerme al margen de todo.

Estar fuera era una pesadilla. Las palabras no tenían ningún valor. Necesitaba traicionarme para que nadie me delatara, para poder seguir volviendo a mi oasis.

De repente necesite ser yo mismo veinticuatro horas al día, dejar de fingir y saber que no me engañaban las sensaciones. Apague la luz de la mentira, cerré las puertas y me prometí que jamás volvería a encerrarme en una jaula de oro demasiado costosa y artificial. Cambiaría la realidad aunque fuese imposible.

LaRataGris


Gooooolpeados

20 abril 2011

Eran dos titanes temibles. De cuerpos desproporcionados, de fuerza descomunal. Uno representaba el bien, la lucha por lo que es justo y correcto. El otro era la maldad personificada, crueldad sin paliativos. No existían los matices en el combate, estabas a favor del bueno o del peor. Mientras tanto la ciudad quedaba arrasada en su enfrentamiento. Los gigantes sobresalían por encima de las nubes, se lanzaban edificios, ya sabes quien lo hacía con inquilinos y el que se preocupaba de salvarlos. Insultos, chanzas, odios viscerales y, en un momento dado, el maligno, sacó un cañón láser de efectos devastadores. Disparó apuntando a la tierra, dispuesto a acabar con todo la vida sobre ella. Su adversario buscó a su alrededor algo que pudiese salvar la existencia y, únicamente encontró una parabólica que arrancó con la esperanza de que el rayo rebotase sobre ella y desestabilizase al otro coloso.

Y a punto estuvo de llegar el impacto, colisionar con la antena y cumplir un cometido inverso al deseado por su desencadenante. Tal vez hubiese sido así pero, en el último instante, salió por una ventana el dueño de la parabólica. Gritando, exigiendo, obligando al Hercúleo superhombre a dejar el trasto en su lugar antes de que acabasen los penaltis….Así fue como el disparo puso un punto y final a la historia cuando el muy imbécil prefirió morir a vivir sin fútbol, necesitaba su droga más que la realidad.

LaRataGris


Números sin sueños

8 abril 2011

Números sin sueños


El administrador de estrellas

1 abril 2011

El administrador de estrellas


El sueño de las palabras

15 noviembre 2010
dibujo maria jose

ilustración de Maria Jose Daffunchio.

Me quede dormida sobre fantasías ajenas, en un duro colchón de palabras e ideas. La realidad se me había antojado un lugar inhóspito, triste y oscuro,…vacío si no lo llenaba con todo el camino memorizado. Así que seguí recorriendo algunos de los más hermosos pasajes, me crucé con mis héroes y villanos favoritos, las ciudades ardiendo, revoluciones perdidas que en mi mente triunfaban por que era lo correcto…respiraba la magia, el olor y silencio de un momento descrito.

Más tarde, cuando desperté de mi pequeña muerte, todo me pertenecía. Yo era la dueña de las palabras y a la vez su libertadora. Los cazadores las habían encerrado en jaulas de papel, donde domesticar y moldear sus antojos. Rabiosas por el cautiverio, las ideas-palabras, mordían cada mente dispuesta a escuchar, se hacían fuertes y gritaban a través de su huésped. Yo, soy parte de ese eco.

LaRataGris.