Enamorados

12 octubre 2015

Hay almas tristes amándote. Están enamoradas por que tu se lo has pedido. No eres nada sin ellas y eres exceso utilizando lo mucho que te quieren.

Nuestra historia de amor es como la de tantos. Tu estas ahí y yo he nacido para estar sobre tu piel. Siempre me dices: yo soy asín, quiéreme Y más vale hacerte caso que la policía del pensamiento finge mirar hacía otro lado cuando me vigila.

Soy prisionero de tus sentimientos, del no sentirte valorado. Eres tu o convertirme apátrida del corazón.

Tus amigotes te vitorean, quieren mansos borregos, limpios y calladitos para todo menos para proclamar a los cuatro vientos su amor. Aisch, como te quiero cuando me pones una pistola en la nuca, como me hacen amarte las amenazas.

LaRataGris


Los falsos finales:

5 octubre 2015

Lagartija Loser

-¿Cómo me describirías?- Respira hondo y pone su mejor pose fotográfica: El cuerpo tan rígido como puede, la cabeza altiva pero ladeada hacía la izquierda, los ojos entornados y la boca del pato más serio de la bandada.

Man la mira exhalando algo de desgana- Estas gorda- y lejos de detenerse suelta como una metralleta que no necesita respirar- Evidentemente no lo sabes, por eso te pones esa ropita de niña de quince años anoréxica con la que te es imposible contener toda tu masa corporal. Claro esta, no tienes quince abriles a tus espaldas y se nota. Además te has puesto ese nick absurdo que promete cosas que no cumples, Lagartija Loser, ¿qué clase de nombre es ese?

– Vale,- intenta recuperarse del varapalo- reconozco que no me esperaba esa respuesta, mamón, y no puedo decirte que es la mejor cita a ciegas que he tenido así que- se levanta haciendo que todo se tambalee con el ímpetu- espero que no te atragantes con el resto de comida o, bueno, ¿por qué no?

– Espera.- es una petición seca, casi no se mueve al pronunciarla- Me excitan las gordas. He estado cachondo durante toda la cena y eso no pretendía ser un insulto.

-¿De verdad?- ríe escéptica sin volver a sentarse- ¿He de suponer que era un piropo?

-Claro que no.-Le señala un asiento que ella rechaza- Me has pedido una descripción, que podría haber suavizado, pero es lo que eres y me siento atraído.- hace una pausa y sonríe intentando parecer simpático- Eso si, tu nombre me parece una mierda. Tendrías que llamarte Big Mama o algo parecido, un nombre de guerra que describa lo poderosa y bonita que eres.

– ¿De verdad esto te funciona?- Lagartija se apoya frente a el, sus pechos se mueven como gelatina que no puede dejar de mirar.

– No mucho. Hace quince años que no salía.

– Y yo acabo de llegar ahora que tu mujer te acaba de mandar a freír espárragos. Mucho te ha tenido que aguantar.

-No, bueno- duda sin dudarlo para conseguir un efecto dramático- soy escritor.

– Se nota por lo bien que escoges las palabras.- modula su voz para que sea un cuchillo afilado.

– ¿Puedes darme otra oportunidad?- es su primera súplica

– ¿Qué mierda escribiste?¿algo que pueda conocer sin vivir en tu rellano?-apuñala sin compasión.

– «Pasión y cinco historias de los exquisitos»- sin fanfarrias ni pomporrutas imperiales, unicamente una carcajada rompe el silencio.

– joder, si me lo leí por pena, bueno yo y tu madre supongo. Me dio por buscar el peor libro de la historia y allí estaba el tuyo, encabezando la lista.

– En algo tenía que ser el primero- sonríe por compromiso

-No, en serio- Vuelve a sentarse para olvidar la discusión anterior- Cómo es posible que salga un libro con vocación de bestseller, que la editorial lo promociona a saco y no le interesa a absolutamente a nadie.

– Tampoco creo que fuese tan desastroso- intenta defenderse.

– Vamos,- asfixiada no deja de reír.- ¿Cuantos te dejaron escribir después de ese?

– Diez

– Vale,¿y publicados?

– La buena literatura no siempre es la que te publican

– En tu caso esta claro- sentencia de forma tajante.

….

-Fíjate bien- Lagartija coge cinco aceitunas- tu quinteto exquisito. ¿De verdad piensas que unas olivas representan la delicadeza, la élite que entraña la palabra exquisito?- Se echa una en la boca y la mordisquea hasta acabar jugando con la lengua y las rugosidades del hueso. Sin carne la vuelve a dejar sobre la mesa- podría ser que tus protagonistas escondiesen algo bajo la piel. ¿Sabías que hay gente que talla figuritas con estos huesos? Yo alucino, aunque evidentemente no es tu caso

– Veo que sigues dolida por lo de llamarte gorda

– Y yo veo que no quieres que olvidemos el tema y acabemos la cita sin que te clave el tenedor en un ojo- durante un segundo eterno lo mira directamente a las pupilas y luego sonríe- tu libro de mierda, ese si sería un título adecuado: los exquisitos deciden probarse trabajando en una fábrica, un pesquero, las cloacas, el metro y el mercado de un barrio marginal. Escuchan pop melódico a escondidas para no perder su fama de tíos duros- se come otra oliva- aquello no tiene ni pies ni cabeza, aburre y carece de sexo explicito, tu público objetivo no entiende las ironías ¿lo sabías?

– Es para que tenga distintas lecturas- interrumpe y se vuelve a encontrar otra mirada clavada en la suya

– La única conclusión que saque del libro es que cinco amigotes se juntan en el bar a contarse batallitas de abuelete y a ver partidos del osasuna- de un bocado acaba con el resto de protagonistas- unicamente salvo el primer capítulo, escrito en estado de gracia, parece de otro libro.

-Lo escribí antes de ser escritor- se arriesga a otra mirada fulminante que no llega- lo presente a una editorial y como gusto tuve que añadir quinientas páginas más de relleno

– En tu defensa diré que me pareces mejor escritor que cita

– Genial- sonríe sin ganas con el último sorbo de café- El camarero empieza a mirarnos mal.

– Sera que estoy demasiado gorda para su fino criterio estético.

– O puede que quiera cerrar- Man mira a su alrededor- somos las únicas personas en el local, cada semana nos pasa lo mismo.

….

El reescritor

Ceferino se enciende un cigarro mientras recoge la última mesa. Tenía prisa por que se marchasen pero ahora él no corre demasiado. Aprovecha cada calada después de una larga noche. Incluso se sienta un poco a darse un masaje en los pies- Vamos Cefe- Manu si que tiene prisa por ver a sus hijos dormidos, darle el beso de buenas noches- No te encantes ahora, tío.

– Es que no puedo con estos, necesito descansar

– ¿Hoy qué eran?- se enciende un cigarro sin dejar de barrer

– Una jodida cita a ciegas. Ella se ofendía por que la llamaba gorda. Joder si es una raspilla.- se vuelve a poner los zapatos y sigue recogiendo sin dejar de parlotear- te acuerdas cuando vinieron disfrazados de astronautas.

-Ostia, ¿cómo lo voy a olvidar?, le hicieron triturar las bravas y los pinchitos a Eusebio para que pasaran por aquel tubo aspirador que traían- se seca el sudor- la gente no dejaba de mirarles.

– Normal. Estos viven en la luna de Valencia.

– Y ¿cómo han acabado el libro hoy?- Se detiene Manu

– Jajaja, tu curiosidad de gato necesita saberlo ¿verdad?- Ceferino, que no necesita una invitación a parar, encuentra una excusa perfecta para detenerse- hoy me ha gustado. Un poco pasado de vueltas: Los cinco exquisitos tocaban cada uno su canción. De repente el camión que conducía Pus O Cara Sueño tropieza con un bicho en la carretera y da tres volteretas en el aire, a cámara lenta. Pero, él, en ningún momento deja de cantar, mientras sujeta el volante: no puede fallarle al resto de compañeros. A pesar de intentar mantener la calma, y estar a miles de kilómetros, los otros notan una alteración y modifican su melodía para vibrar en el mismo plano. Entonces desaparecen; como si el mundo implosionase para tragárselos y escupirlos en una tierra paralela, todos en un mismo punto. Caminan de forma lenta mientras sobre sus cabezas, que nunca sabes si están arriba o abajo, flota una mujer.

– Pero eso,- le corta Manu que hasta ahora escuchaba ensimismado- no tiene nada que ver con el resto del libro.

– Lo se- Ríe Ceferino- Es que ella no paraba de insistirle en que el libro es una mierda y que tenía que cambiarlo. ¿continuo?

– Claro, no me dejes en ascuas.

– Ella es pasión. La loca le ha dicho que es la única forma de ver una mujer en su obra de supermacho misógino…

– Y tiene razón

– No jodas- se sobresalta el camarero-¿al final te la has leído?

– Tras un año escuchando cada semana un final alternativo no pude resistirme. Me lo descargue el otro día

– ¿Y que tal?- se enciende otro cigarrito

– A la altura del codigo Da Vinci

– ¿Tanto?- Ríe antes de continuar- Pues ellos, esta vez, acaban en una especie de orgía mágica entre la chica y los cinco. Pero ella es como una directora, no participa del sexo. Dibuja los signos en el aire, trazando un portal místico. Lo hace coincidir con el clímax de los exquisitos. Yo creo que es otro falso final, como ahora hacen estas cosas en trilogía

– ¿¡Vosotros!?- La voz sale de la cocina rígida y penetrante- menos cháchara y más limpiar. Que me juntáis la cena con la comida.

– A sus ordenes don Eusebio- obedecen inmediatamente.

-Sabes- disimula Manu- creo que escribiré un final distinto.

– Tu alma de poeta necesita reescribir todo eso. No puedes soportar que el mundo sea un lugar tan feo.

– Si, pero mi final sera uno tan abierto que acabara igual que empieza. Con la Lagartija diciendo: -¿Cómo me describirías?-

-Vale, pero pon muchas mujeres.

– Joder, acabas de cargarte la magia.

LaRataGris

Y este falso final requiere una pequeña explicación:

Hace unos días, con el grupo literario Insectos Comunes, decidimos escribir el primer capítulo de un bestseller. Al hacerlo nos encontramos varios principios sin final. Por eso nos propusimos una doble cita a ciegas. Por orden de llegada cada autor cogió un principio ajeno para darle una conclusión, pero no tendría que ser su voz si no la de un fan que habiendo quedado con el autor le recriminaría el final de su obra y le propondría uno alternativo.

Yo tuve el privilegio de mancillar el principio de Manu: Pasión y cinco historias de los exquisitos, espero que me disculpe.

Otros finales que puedes disfrutar son los de:

Cita a ciegas con un escritor de Esther Magar, acabando un texto de Chukes Rivers

Cita a Ciegas con LaRataGris de Luis Ernesto Molina Carrillo, acabando un texto de LaRataGris

Matando el tiempo de Chukes Rivers, acabando un texto de Daniel Centeno

Basura espacial de Manu LF, acabando un texto de Benjamín Recacha

Y conforme vayan surgiendo os añado el resto


Celebrando el statu quo

28 septiembre 2015

A estas alturas ya se ha escuchado todo lo habitual sobre las elecciones: la ingente cantidad de palabras que justifican la victoria de los unos sobre los otros, los discursos del bando contrario explicando justamente lo opuesto e incluso los perdedores sin paliativos celebrando una victoria pírrica.

Una vez más todos han ganado y se sienten legitimados para comportarse como niños pequeños, discutiendo en el patio del colegio por ver quien se queda con el arenero.

Pues señores, escasas señoras, me complace informarles que los gatos utilizan de retrete su objeto de disputa. Les deseo, de todo corazón, que cojan un buen puñado de tierra y se lo lleven a la boca con sorpresa incluida, igual que hacen esos niños de los que les hablaba.

Mucho me temo que poco ha cambiado bajo el cielo del imperio y, de producirse alguna transformación significativa, sólo servirá para que no cambie nada.

No hay tanques en la meridiana, señal de que todos celebran el statu quo, señal de que el proceso continua donde todos los partidos necesitan.

Con lo divertido que hubiese sido escuchar algo nuevo para y por la gente y lo aburrida que acaba siendo la política siempre.

LaRataGris


Siete ladrones

24 septiembre 2015

Siete ladrones, ¿diez? Comprenderás que sea vago en los detalles, que no de cargos o nombres pues, los siete, digamos el número al azar, tienen recursos suficientes como para que aparezcan pruebas de que no digo la verdad. Y yo no poseo suficiente capital como para defenderme de las mordazas.

La banda de los siete no tiene carácter organizativo. Son personas escondidas tras el paraguas de unas siglas, pero tanto les da pactar con este o aquel si eso aumenta sus ingresos. Viven el necesitarse sin quererse, el apoyarse sin comprometerse y a la vez están comprometidos. Juntos han saqueado lo que es de todos, se han ocupado de garantizarse un buen retiro de sus cargos políticos y a los siete se les ha de tratar de ilustrísimos, y es que así lo manda la ley que ellos mismos redactaron, la que me impide ir más allá de un número. Siete ladrones, ¿diez?

LaRataGris


El buscador de palabras

14 septiembre 2015

Todos conocían a Ismael. Se había convertido en toda una celebridad, a la que esquivar encantados, por su lengua larga, kilométrica. Para él no existía respuesta corta. Era un locuaz interlocutor que no parecía respirar entre palabra y palabra. Cogía carrerilla y hablaba, vaya si hablaba.

Aunque no siempre fue así. De pequeño se escondía en su mundo de magia y superheroes. Si alguien le preguntaba, si no podía evitarlo, respondía con un inaudible gruñido que hacía las veces de: si, no o tal vez. Dependiendo de lo estúpida que fuese la pregunta.

Su madre llegó a pensar que era mudo. Visitaba a médicos y logopedas sin demasiada fortuna. Consultó a todos los profesionales que pudo, incluso a los alquimistas que trabajan para las farmacéuticas y los vendedores de aire con títulos chamanísticos, hasta perder la esperanza. A punto de perder las fuerzas con las que continuar dio, por casualidad, con el buscador de palabras.

El buscador se sentaba frente al niño, callados los dos. Ismael lo observaba, miraba la habitación, los cuadros de perros peleando por un trozo de carne podrida, las figuras pasadas de moda sobre la estantería, los bolígrafos que había traído, al hombre de nuevo, el suelo sucio, el techo amarilleado, el buscador, un libro abierto sobre la mesa, las uñas mordidas, él, el reloj, la ropa,…y tres días así fueron suficientes- ¿por qué no dices…?-antes de que Ismael acabase la frase el buscador se abalanzó sobre ellas como si viese una cuerda salir de entre sus labios. Tiró de ella con todas sus fuerzas y tras las primeras salieron enganchadas en torrente- oye, ¿qué haces?, para, me estas vaciando, no, para, no quiero…mis palabras, mis preciosas palabras- dos semanas después, siendo un saco de piel y huesos no podía parar de hablar, para desdicha de sus conocidos.

– No podrías pararlo un poco- dijo su madre

– No es mi trabajo.- contestó el buscador- Ademas usted tiene lo que quería, aunque el siga sin decir nada.

LaRataGris


Jugar con la Luna

7 septiembre 2015

Tu escalera de estrellas

Se hacía tarde y la Luna quería jugar un poquito más. Dibujar un sueño, salir a bailar y cantar tan alto que no pudiesen dormir las estrellas o el Sol.

la ronda de los lobos mi mundo mi luna

Pero papá la cogió en su regazo y le explicó que ya salían los lobos de ronda, que si la veían le aullarían y perseguirían su destello hasta que volviese a amanecer.-¿Me morderán los lobos?- preguntó la Luna- ¿ no me protegerás?

Bailando con la luna

Tarareó una nana, danzó con ella toda la noche y pintaron alegrías con las sonrisas de sus caras.

Manto de luna

-Jamás dejaré de protegerte- le susurró mientras se dormía un segundo antes de salir el Sol.

LaRataGris

Y en el libro había un epílogo


Habitante

1 septiembre 2015

Habito las tierras yermas del extrarradio, dos veces excluidas por ser limítrofes a la gran ciudad que la ignora y periféricas a la vida de su propio núcleo. Pertenezco a una tribu mixta, mitad nómada mitad sedentaria: que cada día recorre kilómetros y kilómetros por la caza de unas pocas monedas y cada noche regresa a la vergonzosa ciudad dormitorio en la que se esconden los sueños.

Colecho en la cama vacía que siempre está ocupada. Dormito sobre el recuerdo de con quien no puedo coincidir más que en un: Buenas noches, buenos días; antes de desaparecer en el frío del trabajo o en la ausencia de las sabanas.

Soy habitante de la nada, ni de aquí, ni de allá. Apátrida de coraza blindado y de cuerpo en venta. Uno de los que ganan sudor con el esfuerzo de su pobreza.

LaRataGris


La partida

24 agosto 2015

El jugador Uno: amo y señor de las fichas, el tablero y los dados; tiene derecho a imponer sus reglas del juego.- Según observemos la evolución de la partida: los marcadores macroeconómicos, la economía sumergida a pequeña escala, la deriva y el devenir de las divisas internacionales, nos mostraran las instrucciones a modificar y las inamovibles, inapelables, internas, intrínsecas a nuestra naturaleza humana.

El resto de jugadores: amigos, conocidos o amigotes de Uno, le apoyaran, lo felicitaran el día de su cumpleaños y esperaran que las normas sean benévolas con ellos- jugador Uno sabrá ser agradecido-les alarga la vida con sus palabras.

El verdadero resto de los jugadores: Los desechos, dueños de la inútil suerte, obedecerán, acataran, agacharan la cabeza o…-Prefiero jugar a piedra, papel, tijera, lagarto, Spock- grita un cualquiera- Para eso sólo necesito la libertad de mis manos.

– Nueva regla- espeta Uno- les cortaremos las manos a las fichas estúpidas, disidentes.

LaRataGris


No era necesario el amanecer

17 agosto 2015

No era necesario el amanecer diario para saber que pasaban las horas. Bailábamos el tictac de un reloj imaginario, mientras que el sol venía con el canto del gallo. Se desperezaba la vida y en un bostezo aparecía la bella durmiente a deshoras, arrastrando vida.
Todo sucedía sin más; aunque el ser humano hubiese encerrado los días en semanas, las semanas eran meses y los años discurrían fugaces desde hacía un siglo o veinte lustros. No importaban las casillas en las que intentásemos contenerlo. Fue sentenciado incluso para los días oscuros en que negras nubes acercaban la noche. Quedo estipulado un sistema rígido en el que sólo se cambiaba el ritmo si lo necesitaba el superhombre del dinero. Se retrasaban y adelantaban las manecillas mientras, en realidad todo seguía igual, incluso para los que no sabían que no era necesario que amaneciese y se despertaban para estar juntos con las primeras luces del día.

LaRataGris


La gata Pepa

11 agosto 2015

Ay la gata Pepa que lleva un vestido rosa por que mama dice que es el color de las princesas. Cada noche besa su frente y le susurra- Eres la princesa de la casa.

Y la gata Pepa gira para que vuele su vestido rosa.

Mira la gata Pepa con un parche en el ojo, gruñendo, por que papa le ha explicado que son piratas surcando los siete cielos y van a buscar un tesoro para comérselo a escondidas.

Y la gata Pepa guiña el ojo que le tapa el parche de pirata mientras gira su vestido rosa de princesa.

Cuidado con la gata Pepa que se ha puesto plumas en la cabeza para jugar con el gran jefe de la tribu, hermano pequeñito.

Y la gata Pepa agita las plumas invocando lluvia, guiña el ojo que le tapa el parche mientras gira su vestido rosa de princesa.

La gata Pepa se ha pegado unas alas de papel en los talones de sus zapatitos rojos, porque la tita pepita Pulgarcita dice que tiene que dejar volar su imaginación.

Y la gata Pepa taconea con sus zapatos de hada, mientras agita las plumas invocando lluvia, guiña un ojo y gira su vestido rosa.

La gata Pepa va en patinete para hacer competiciones con su vecino, el loco Max. Van más rápido, más deprisa, más Max y la gata furiosa del largo pasillo.

Y la gata Pepa derrapa con el patinete, taconea con sus zapatos de hada, agita las plumas, guiña el ojo pocho tras el choque con Max y gira su vestido.

Mientras mama le curaba le ha preguntado por que va como una loca, vestida con mil disfraces sin sentido- Porque es lo que todos habéis querido- le contesta.

– Tu tienes que ser lo que quieras, no lo que nosotros decidamos. ¿verdad papa?

– Claro- le confirma papa mientras esconde un barco de cartón- tienes que ser feliz.

– Entonces seré doctora- y se desnuda, dejando unicamente su parche de bucanera- pero mientras consigo mi bata de médico seré la pirata más feroz de la casa.

Con el tiempo, y sin parar de estudiar, la doctora gata Pepa se sacó el título y fue la mejor profesional con y sin bata, pues la gata Pepa es revolucionaria con cualquier trapito, que lo que cuentan son tus actos y no sus disfraces.

LaRataGris