Fluyen épocas

31 agosto 2020

-Buenos días- así empezaban todas las reuniones.

Alberto entraba el último por la puerta, incapaz de comprometerse con una hora. Saludaba siempre con su sonrisa canalla y el grupo le devolvía su bueno días levantando una segunda cerveza, todos menos Irene que se removía intranquila en su cuarto café.

Eran reuniones rápidas, más como una excusa de verse una vez al mes, no tanto para concretar la línea editorial.

Se conocían de hacia tanto tiempo que sabían de que pie cojeaban, su amistad era suficiente para repartir los artículos a la intuición de cada cual.

-Ya no podré venir más -Anna rompió la dinámica -tengo trabajo nuevo y el horario…

Sabían que en algún momento les iba a tocar crecer y este instante parecía el adecuado.

-Busquemos otro día- nadie quería perderse en el mundo después de que la noticia cayese como un jarro de agua fría. El periódico los había atado emocionalmente pero no daba para comer.

-¿El lunes?- quien podía el lunes le era imposible el martes y el jueves Germán tenía rehabilitación. Saray repartía los fines de semana, Teresa quería pero su padre…su hermano solo podía quedárselo los viernes.

Quedaron en llamarse, en concretar otro momento y se fueron despidiendo como si ya no se fuesen a ver jamás.

Alberto siempre apuraba hasta el último segundo, nadie lo esperaba ni lo esperaría. Miró la mesa llena de botellas vacías, de papeles garabateados con sueños, se acababa una época.

LaRataGris


El cuento del profeta

18 agosto 2020

En mil setecientos veinte el autor francés, de ascendencia austriaca, Lukas Maximiliano Lehner, publicó la novela “Non-retour”. Esta, aunque a día de hoy se puede considerar como una obra visionaria, paso sin pena ni gloria, siendo incluso tildada en su momento mera fantasía, poco creíble y llena de ensoñaciones imposibles. Es más tarde cuando se recupera, fascinados por la increíble precisión con la que retrata rasgos de nuestras sociedades modernas, de una forma desmesuradamente costumbrista.

Unicamente al alcance de otros grandes autores de ciencia ficción como Asimov, Bradbury, K. Dick, Ursula K. Le Guin,… su obra parece no envejecer, más bien al contrario. Con un grado de descripción tan aterradoramente acertado que parece estar describiendo situaciones actuales sobre las que, evidentemente, el señor Lehner no tenía ningún tipo de conocimiento, llegando hasta el punto de hacernos aceptar como plausible la idea de un viajero del tiempo.

Lukas escoge el año dos mil veinte para desarrollar su historia, sin miedo a la futuras comparaciones que esto pueda generar.

Vislumbramos ahora, a toro pasado, todas las advertencias que el autor vertió en dicha obra.

Antes de adentrarnos, por eso, en una valoración más detallada del contenido detengámonos en ciertos paralelismos que no debemos dejar pasar por alto. Tanto mil setecientos veinte como dos mil veinte son años bisiestos, hecho que seguramente el autor determino con un sencillo calculo para, de está forma, poder reflejar su tiempo en el nuestro. Además en mil setecientos veinte una epidemia de peste negra asolo Francia, si bien no tuvo un carácter tan desbastador como la más recordada de mil trescientos cuarenta y ocho, es evidente que fue el detonante para comenzar a fascinarnos con su gran novela.

Entrando de lleno en la obra diremos que la trama oscila entre lo tópico y lo absurdo, permitiendo al estudioso que no se distraiga con hechos triviales. Lukas consigue así que el lector se centre en la verdadera fuerza de su escrito, en su anticipación de sucesos venideros.

Habla por ejemplo de una tecnología futurista en la que se pueden reconocer los actuales móviles: » … deslizó la tapa de la bonita caja, donde guardaba un millón de datos entre lo relevante y lo estúpido. ¿Cómo erá posible que cada persona del mundo guardase una entre los pliegues de su traje? ¿Cómo podían esconder en ellas tanta información?». Sus protagonistas, encerrados en colmenas habitáculos para protegerse de la enfermedad, se pasan la mayor parte de la novela atrapados en las imágenes que habitan sus cajas mágicas, no paran de consultarlas y guardar en ellas más recuerdos que no volverán a mirar.

Tras varios intentos por recuperar la normalidad y sus consiguientes rebrotes, la población va diezmando hasta que, finalmente, se convencen de la gravedad y abandonan el uso de mascarillas estéticas, decantándose por aquellas que pueden dar mas protección.

Claro que no coinciden los nombres y los carruajes subterráneos son una suerte de metro masificado, en el que mensajes contradictorios se mezclan con lo que se debe hacer y lo que se puede: “No use el transporte para evitar aglomeraciones pero no deje de usarlo para ir a trabajar”

Habla de héroes de no hacer nada, de aplauso fácil para luego esconder la cabeza bajo el suelo.

Las copias que se pueden consultar a día de hoy son escasos y en mal estado. Son ejemplares que han pasado de generación en generación como una reliquia que cada nuevo vástago ha ido cuidando y atesorando con menos intensidad.

Algunas de las copias que he podido ojear pueden resultar curiosas a nuestros coetáneos. Las que han podido salvarse de la quema del olvido cuentan con preciosos grabados que parecen dibujar, con la misma precisión que sus palabras, los tiempos que nos ha tocado vivir.

Tres encierros nos quedan, si hacemos caso de sus palabras, tres encierros antes de tomar conciencia e intentar solucionarlo. Con el tercero, el libro, describe un punto de no retorno en el que las clases populares serán el primer sacrificio al Dios vengativo del dinero. Tras el martirio volveremos a respirar no sin antes provocar un verdadero cisma en la sociedad.

¿Lo conseguiremos? un final abierto y algo vago nos impide anticipar la interesante conclusión.

-Tendrás que vivirlo.- parece querer decirnos Lukas, como si ya hubiese hecho demasiado avisándonos y la salvación solo estuviese en nuestros manos.

LaRataGris


La pequeña mentir@

4 agosto 2020

-¿Por qué?- le preguntó la gran mentira-¿Por qué no me amas igual que la amas a ella? ¿Por qué sino es más que otra mentira pequeña e irritante? ¿Por qué si yo te prometo grandeza, respirar lujo y tranquilidad? ¿Qué te da esa furcia sin promesas?

-No me da. Ni promete ni me exige por ser. Es, si quieres llamarla así, una mentira a la que me siento más cercano. Porque cierro los ojos con la tranquilidad de que esa mentira es mi verdad. Un punto al que me dirijo, sobre el que pivoto, me acerco y me alejo porque ella es libertad. Su frio me atrae como el oso va a la miel. Es cierto que tu me das calor, un calor artificial, sin la esencia de lo que hace el calor placentero. Ella me congela y nos acurrucamos para no desperdiciarnos.

«No le dice a nadie que no le pertenece, ni que le pertenece, no ata ni desata para que todo los que estamos queramos estar porque si.»

«Ella, ese loco caos que pretendes ver, esa mentira, es real, palpable y soñadora. Ilumina sin marcar el camino, algo que tu nunca podrás»

-Puedo fabricarte un nuevo camino, venderte la idea de un retiro diferente, infinito.

-Pero,- le dije- no tengo dinero con el que comprar tus tonterías.- Y en un instante dejé de interesarle, yo y mi revolución, mientras mi pequeñ@ mentir@ seguía estando.

LaRataGris


Virales

14 julio 2020

Ningún adulto se dio cuenta del grito silencioso, solo audible para los pequeños.

Los adolescentes se habían lanzado a la calle con la excusa de la rebeldía, buscaban su prueba de madurez con intensa inconsciencia. Algunos tenían más fortuna que otros, encontraban el tesoro, traficaban con el. Se escribían leyendas en formato digital y se dibujaban los mapas de ciudades enteras, indicando el lugar exacto donde encontrarlo con facilidad.

El Nuevo reto viral:

1. Encuentra una jeringuilla usada en la calle.

2. clávatela en la lengua.

Pronto encontraron los barrios adecuados, se pasaban la aguja para reconocer al más loco, el primer muerto gana.

Cuando los adultos se dieron cuenta, demasiado tarde, también quisieron apuntarse al carro, sentirse más jóvenes por solo una porción de su cerebro.

Solo unos pocos alzaron la voz, un grito agudo y penetrante que nadie quería escuchar. La razón no molaba.

LaRataGris


Vivir

22 junio 2020

Se llena de magia; crece y crece la alegría.

Vuela, baila, canta, berrea; imagina dragones dorados y se defiende de ellos cuando es necesario; se hace su amiga, juegan juntas. Princesa y guerrera, Walkiria, rayo de luna, corazón y rabia. Sabe rescatarse.

Sus deseos multiplicados por mil, un infinito inexplorado del que aprendo y con el que puedo vivir.

LaRataGris


Cosecha

8 junio 2020

La cosecha de ojos no había sido demasiado buena aquella primavera. Habían florecido demasiado temprano y las cuencas oculares quedaron expuestas a una climatología inadecuada. Seguramente se marchitarían antes de salir del almacén.

Joan ajusto la temperatura para compensar la externa y así adaptarla a los brotes tardíos, con suerte podría salvar la temporada con aquellos rezagados.

Una llamada del Sant Mary’s parpadeaba constante en el videófono. Ya les había retrasado tres veces el pedido con la consecuente cancelación de operaciones que provocaba, dinero.

Mucha gente bonita no podría lucir el color de moda aquel verano, se tendrían que conformar con una actualización ya pasada de moda, con conseguir una nariz adecuada o intentar agenciarse unos ojos del mercado negro, esperando que no se les cayera el color a mitad de temporada…

El universo quería colapsarse y no sabía cómo.

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El camino del escarabajo

10 marzo 2020

Cada mañana el escarabajo se preguntaba si aquel sería el día. Es cierto que no esperaba grandes cosas, había pasado mucho desde que se le rompió el último sueño. Ahora se lo repetía sin esperanza, casi como una rutina: Desayunar, lavarme los dientes, vestirme, zapatillas, deportivas y fingir que aun pienso en el futuro.

Era un robot de supervivencia mecánica.

De vez en cuando la polilla le llamaba para pasar un buen rato. Hacían cosas prohibidas, de forma salvaje, como si el porvenir fuese nada, al fin y al cabo es lo que era.

-Me voy – le dijo la polilla.

Se quedo solo, contando las veces que se movía el segundero del reloj.

¿Cuantas horas pasarían hasta estar oficialmente muerto?

LaRataGris


Así lo manda el rey

25 febrero 2020

Siempre habrá un grupo de rebeldes dispuestos a saltarse las reglas.

Claro que mucha gente las defenderá con vehemencia, se han de cumplir sin rechistar, así te lo dirán.

Tanto da si provienen de la bondad más absoluta o de un déspota sanguinario. Salvajes, sin sentido ni razón, las normas son sagradas.

Lo sabían al aprobar una ley tan injusta como la que habían redactado, cargando contra todo un pueblo, simplemente les dio igual.

Contaban con los borregos que siempre obedecían. Estaban incluso los que nunca dicen nada, los que no se ven afectados y corazón que no siente. Estaban hasta los hijos de puta a los que les va bien, parecían más bien corderos pero eran lobos.

Tenían todo un estudio para saber que no pasaría nada si aquella, o cualquier otra ley, se aprobaba.

Eran malnacidos, el poder no se iba a desestabilizar por si solo.

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Quimeras en habitáculos ojos

18 febrero 2020

Habitantes de sus ojos: Un loco, la bruja, libertarias, dragones,… Habían construido ciudades enteras que funcionaban, ¿ingenuos?, con trabajo duro, solidaridad, compromiso.

Pero, ¡ay, desgracia!: el ser humano destruye, encarcela, se autolesiona fingiendo bienestar. Le pidieron, le exigieron, que se normalizara. Que no dejase vivir a las quimeras.

-Arrancaré mis ojos- les prometió -. Seré un ciego sociabilizado, creeré la mentira.

Y, sin embargo, la verdad ha arraigado. Se revolucionan sus fantasías que no quieren morir. Sus ojos tienen un brillo especial, un algo que no podrá esconder. Contagian optimismo que tildan de pueril, pero por el que vale la pena luchar, educar en un mundo nuevo y no en la derrota de una ruina.

LaRataGris


Llégame pronto, final

11 febrero 2020

Algo más deprisa, llevame final sin que las comas me retengan. ¡Que empiece la carrera!

-¿Preparados? ¿listos?… – Suena un disparo de fogueo y los Competidores se lanzan a la lectura.

Lectores de todas las nacionalidades toman aire y se sumergen en un mar de letras escogido por la organización. Casi sincronizados giran la primera ola y, de repente, alguno empieza a alejarse del grupo en la segunda página.

Los más veteranos se queden retrasados, reservan fuerzas para el clímax final, prefieren ir surfeando en el tocho sin sentido.

En cabeza, sin reducir la velocidad, los favoritos derrapan sobre unos puntos suspensivos.

-Un accidente en la mesa cuatro.

La jueza señala la infracción, retiran el libro al que, con demasiado ímpetu en el giro, le ha arrancado una página esencial para la trama. El nadador se la intentaba comer cuando le pillaron. Señalado por los restos flotando sobre el libro, lo expulsan de la biblioteca, con una sanción para las próxima competiciones.

Parece que once tiene algún problema. Dobla la punta de la página por la que va y se levante dirección a boxes.

Su entrenadora, hermosa mujer escandinava, se acerca preocupada. Podrían ser las almorranas, que ya le hicieron la vida imposible durante las pruebas clasificatorios.

Atención: nos comunican un cambio sustancial en la mesa nueve. Su lector, un gran espécimen, coge velocidad y, como si solo hiciese una lectura en diagonal empieza a avanzar en lo que parece un sprint final.

Mesa tres parece despertar del letargo y decide no pararse en las comas, se los come mientras lo lee todo con signos de exclamación, monosilábicamente, pero llega tarde. Nueve le saca al menos cincuenta páginas, esto parece que sea un paseo para el murciano para el que no existen los vocales.

Ya se veía con el diccionario de oro. se lo entregaría la ene minúscula, venida desde el cuartel general de la R. A. E. para hacer los honores.

Algunos se dejen caer perdidos, se duermen sobre el libro sabedores de que la derrota es evidente cuando, de repente, cinco, de forma inesperada, vuelve a estar en la competición. llega buceando, sin que nadie lo vea hasta que es demasiado tarde y pone punto y final a la lectura, dejado a nueve saboreando un triunfo que no llega.

-¿Qué método ha usado?¿cómo lo ha conseguido cuando ya nadie dudaba del ganador? – Los periodistas se agolpan a su alrededor, lo avasallan deseando que la foto lo coja leyendo su periódico.

-Estaba perdido, con la edad que tengo es mi ultima oportunidad de rozar el oro, por eso me salte unos cien páginas para poder coger velocidad. No todo el mundo puede ir a la ultima página y finalizar sin más. Se necesita un entrenamiento especial, una técnica muy depurada, años de lucha.

-Ya lo han escuchado- Narró el reportero.- El campeón del mundo en lectura sincronizada, un ejemplo a seguir.

La velocidad nos da unas alas que somos incapaces de entender.

LaRataGris