Palabras prohibidas

28 mayo 2012

Había tantos libros en aquel almacén, historias desgastadas de haber sido tan leídas. Aún así no dejaba de entrar gente. Inconformistas, parecían necesitar releer todo aquello para no traicionar sus ideales. No eran como mis perros; actuando por instinto, atentos a mis palabras, un simple gesto para saber que hacer… Caímos sobre los sospechosos sin hacer preguntas, reduciendo a aquellos intelectualoides de tres al cuarto con el salvajismo que se merecían. Eramos pura rabia desfogándose, preparándose para lo peor que estaba por venir.

Ismael seria el encargado de descifrar y archivar todos los libros. Poco a poco se fue descolgando de las misiones y adquirió la soltura suficiente para leer dos o tres ejemplares al día- para cuando acabe habrá pasado media vida- su lamento se volvió ansia y, con el tiempo, empezó a pasarse veinticuatro horas enfrascado en el galimatias de aquellas bombas literarias. Las palabras le consumían en largos silencios de los que no podía salir: no comía, no bebía, ni practicaba ninguna actividad sana, solo desgastarse a la luz de todas aquellas peligrosas frases.

– Pol- y su cuerpo se tenso a la espera- tendrás que ayudar a Ismael. Tu eres el que mejor lee después de el. Evita que desaparezca entre tanto papel.

Aquello fue una bendición para Ismael que empezó a descargar parte de la mierda que estaba leyendo en su nuevo compañero. Se les escuchaba reír a carcajada limpia, ridiculizando todo aquello que tenían que hacer suyo. Aprendían las técnicas del enemigo para poder derrotarlo y, un día, tuvieron una idea- Si destinásemos mas efectivos a aprender podríamos empezar a pensar como ellos y les atraparíamos en mil emboscadas-. Cada soldado lector parecían ir necesitando un segundo y el segundo acababa opinando como el tercero y se les daba un cuarto, un quinto hasta quedarme solo ante un equipo de asalto formado por mi mismo, sintiendo que sus ojos me juzgaban, que imaginaban palabras prohibidas y se transformaban en intelectuales preparando una guerra contra su único enemigo, yo.

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La versión oficial

21 mayo 2012

Piter encendió uno de sus cigarritos prohibidos, mucho mas suave que las píldoras oficiales que de una sola dosis pretendían quitarle el mono de todo un día. Con cada calada se tranquilizaba por no recibir la sobredosis de silencios. Guardo la pastilla que no se había tomado en un sobre electoral, envuelta en uno de los papeles que habían hecho campaña durante aquel mes. Sin marcar ninguna propuesta escribió sobre la linea de puntos para otras ideas- legalizar la vida.- Sabía que a nadie mas le parecería una versión plausible pero aun así fantaseo con que la lotería le diese la razón.

Hacia frío en la calle donde los ciudadanos del partido aprovechaban las Últimas horas antes de poder depositar su voto en las urnas. Gritaban sus eslóganes mas pegadizos mientras enarbolaban pancartas a favor de su ley. Todos tenían la esperanza de prosperar, que el mayor número de personas eligiese su punto de vista para luego tener más posibilidades en el sorteo.

Piter se dejo llevar por la brisa mientras esperaba la misma hora que todos.- Andrea- llamó- vas a votar?- y fue una forma de romper el hielo, los dos sabían que el voto era obligatorio.

– Pondré algún chiste junto a lo de otras propuestas- Piter sonrió cómplice, sabiendo que el

chascarrillo era un confesión de confianza; los dos conocían la ley, nadie debía salirse de la versión oficial ni en la casilla que ofrecían para hacerlo, era una patraña para contentar a los neolib.

– Quieres una pastilla?- pero el no se sentía tan a gusto como ella y le dijo que ya se había tomado la dosis recomendada, nada de cigarros, lo correcto. Caminaron hasta el centro de juego sin decir nada mas, como si ella oliese la desconfianza y prefiriese callar. Pequeños bombos, imitación del gran bombo neutro, recogían las papeletas del planeta para poder celebrar el megasorteo al día siguiente. De entre todos los papeles uno sería la verdadera versión oficial por cuatro años y nadie la contradeciria si no quería acabar en una cárcel inexistente.

epilogo:

Una vez más leyeron la frase- ser dominado por el presidente elegido por el presidente saliente- un año mas volvían a autoproclamarse, ningún sorteo cambiaba las normas pero nadie decía nada por que por un día habían aparentado reclamar libertad y eso tenia que bastar…

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La dueña del sol

14 mayo 2012

Aquella mañana Sofia no se levanto a tiempo, no puso en marcha el engranaje y el sol salió un poco mas tarde. El amanecer tardío acorto las horas del día y algunas voces se quejaron de la escasa luz mientras ella se preparaba un desayuno de medianoche para el picnic en el balcón.

Le gustaba bailar con la brisa; dejar que sus pies danzaran en el suave crepitar de las estrellas mientras la comida se llenaba con las fragancias de la noche y su sabor se hacia un sueño indescifrable.

Solía despertarse en ese mismo balcón; con el manto de noche retirado y el cielo esperando a que alguien girase las manivelas del nuevo color. Llevaba mas de un año amaneciendo a deshoras y Julian se había cansado de encubrirla. Había alargado todo lo que podía la noche y, contra mas duraba esta, mas quería quedarse Sofia a admirarla. Se dormía tarde y cansada, incapaz de seguir el horario. El firmamento era un lienzo en blanco que ningún artista se atrevía a profanar así que la vida se desperezaba sentada en la cama, esperando que la trabajadora pusiese la maquinaria a funcionar.

Finalmente un burofax la invito a visitar las oficinas centrales, eso si, fuera de horas de trabajo para que afectase lo menos posible a su rendimiento- Estimado señor,- contesto por correo ordinario- lamento informarle que mi tiempo libre lo gasto en dejarme llevar por el olor de las estrellas. Es por eso mismo, y no por otra causa menor, que no podre acudir a una cita tan importante como la que usted me propone. Quedo a su entera disposición para encontrar un momento en el que podamos coincidir sin que eso perjudique los intereses del otro- y firmo atentamente con un fuerte abrazo y sus mejores deseos- Sofia.

La misma noche en que leyó la carta el excelentísimo señor encargado le pidió a su secretaria que anulase todas sus compromisos, exigió que un tatuador le dibujase una cara de pocos amigos y en cuestión de segundos estaba llamando a la puerta de Sofia con la misiva arrugada apretada en un puño.

-Señorita Social,- empezó a gritarle antes de que la puerta estuviese totalmente abierta- acaso no se imagina usted el daño que le esta ocasionando a la compañía.

– Claro tralali, claro tralala- y se lo llevo al balcón donde ya estaba listo su desayuno de medianoche. Allí lo dejo hablar largo y tendido mientras ella no escuchaba, tenía que dejarse abrazar por los aromas a jazmín y menta. Cuando intuyo que seguía sin decir nada lo interrumpió para que el tampoco la oyera.- No ha sido una noche deliciosa,- le respiro mas que hablarle- algo por lo que no importaría perder un trabajo o por la que, tal vez, alguien podría decidir vivir mas despacio.

Rojo de ignorancia, el excelentísimo señor encargado, bramo de tal manera que las ultimas estrellas que quedaban colgadas del cielo se quebraron. El jamás había tenido tiempo para todas aquellas delicadezas y había determinado que Sofia tampoco. Con lenguaje extremadamente formal redacto un ultimátum que entrego en mano antes de marcharse refunfuñando. Ella, que se había quedado leyéndolo, volvió a retrasar el amanecer mientras se daba por despedida. No podía hacer que el sol renaciera dos veces en un mismo instante para recuperar el tiempo perdido, no quería darle mas horas a las empresas, no necesitaba volver a ignorar a su superior para saber que, así, no se sentía feliz. Con la tranquilidad de saber que ya no estaba allí programo el temporizador y salio por la puerta para no volver jamás. Aquella noche brillo el sol para todos los soñadores y Sofia lo disfruto mientras saboreaba el mejor desayuno del mundo.

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Los osos polares toman café

7 mayo 2012

Los días en que hace mucho frío, tanto que a las focas le crecen piernas para que puedan correr y entrar en calor, los osos polares toman café; con dos azucarillos, agitado, no removido porque lo escucharon en una pésima película que marco a toda una generación de animales.

Sus zarpas torpes cogen las tacitas con una inimaginable delicadeza mientras cotillean alrededor de una fogata vestidos de boys scouts y las tormentas pasan de largo. Nadie quiere perderse la conversación ahogada en marea negra así que, cuando llega la noche, no se duerme, ni siestas previas ni largas hibernaciones, se mantienen ojipláticos con ooooos sorpresa y rigurosos turnos para que toda la comunidad de su opinión.

Tienen tanta prisa por vivir algo que preparan planes, mejoran teorías, reescriben una y mil veces las ideas para conseguir un estado zen adecuado… toman café, piensan, mueren y desaparecen con la bandera correcta entre sus manos, siendo utopías venidas a menos, soñadores que no descansan ni se mueven.

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Monoteístas monocromáticos

30 abril 2012

De repente amaneció un día de un color azul celeste infinito. Los campos y la ciudad, animales racionales e irracionales, insignificantes objetos o, incluso, aquellos de una relevancia tal que se hace difícil imaginarles un cambio… absolutamente todo se había impregnado de esa misma tonalidad, haciendo imposible distinguir los límites de nada. La vida se había vuelto un gran fondo azul en el que se escuchaban ruidos y quejas por no poder ver, por quedar ahogados en el monocromatismo mas absoluto. Aunque eran pocos los que gritaban. La gran mayoría estaba feliz por la moda, preferían la estética y dejaron de lado las criticas y la desobediencia al celeste.

Conformados con la nueva pigmentación se hicieron uno con el orden establecido mientras los locos, se quedaron solos en sus celdas blancas. Algunos ácratas buscaron amarillos en los fondos de sus armarios, verdes y lilas luchaban contra la dictadura monoteística, rechazaban la adoración unilateral y sus trazos pintaban notas discordantes, estridencias en la realidad mas absoluta.

Mayoría se enfrento a minoría en la calma de los ganadores y los resignados hasta que, de repente, amaneció un día de color purpura y las tornas se giraron. Los celestes se dejaron llevar. Su color fue menospreciado, sinónimo de rebeldía. Los antiguos disidentes se volvieron azulados para poder seguir quejándose. Todos cambiaron de chaqueta para salvar las apariencias. Solo los corazones rojos, las entrañas negras… resistieron mas allá del momento sin ser gobierno u oposición, eran vida de la que no cambia ni cuando su color se pone o pasa de moda.

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El hombre eléctrico

24 abril 2012

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para el hombre eléctrico. Cualquier otro día hubiese hecho saltar la misma alarma. Se habría puesto en pie y con un delicado beso biomecánico le hubiera susurrado a su compañera- despierta, cariño. Es un referencia de casualidad precioso.

Esther se hace la remolona, deja correr el tiempo exacto para las caricias programadas en su amante y, justo después, se despereza mientras el prepara un nutritivo desayuno a base de naranjas, café y tostadas de mantequilla y mermelada de fresa.

Martes. Se repite.

Miércoles. El hombre eléctrico la despide desde la ventana. Sonríe y lanza un amor soplando sobre la palma de su mano.- Contaré cada segundo- y Esther desaparece mientras el se desconecta en el armario de la entrada, quiere estar perfecto para cuando ella regrese. Su mente de placas cerebrales flota inexpresiva entre tiempos cronometrados para saber cuando tiene que volver a la vida. Un calendario de experiencias le insinuá con que actitud reaccionar a su llegada: Hoy vendrá hundida por alguna payasada de su jefe. Recopila algunas baladas y su mente ordena al fuego que se encienda en la chimenea.

Jueves. Cada paso medido.

Viernes. Se despierta antes de tiempo. La casa parece un mausoleo, solo su vida sobrevive aunque no sea real. Busca el fallo del sistema que le ha hecho levantarse tan pronto pero, cuando lo encuentra, decide no repararse. Su carcasa se ha llenado de aire. Sin ordenes archivadas se limita a estar allí, mirando las paredes con la única intención de esperar a Esther. Cuando llega realiza todos los movimientos adecuados sin decir una sola palabra de su problema de conexión. Todo sigue igual.

Sábado. Ella se va y el sale del armario en cuanto escucha cerrarse la puerta.

Domingo. -Y si todos somos hombres eléctricos, incluso las mujeres- Busca conspiraciones en las horas muertas- solo la mitad son reales o puede que la humanidad se halla extinguido y nosotros repetimos sus acciones sin saber que le debemos obediencia a un fantasma.- En ese instante decide vigilar a su ama con frialdad calculada. Ella también se repite en cada referencia de casualidad, como el. Nunca intenta reprogramar algo fuera de lo común. Se Podría decir que sus dudas y pensamientos son algo mas humano que la misma existencia de Esther.

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para la mujer eléctrica.

Martes. Se repite. Nada le hace sospechar del dulce autómata. Tan caballero como siempre, un calco de la promesa publicitaria- Venza su soledad por unas cuotas insignificantes- Se había llegado a sentir tan fea antes de conocerlo. Su mejor compra y, si algo había cambiado, era para mejor. Lo sentía mas lleno de vida, atento a todo lo que ella hacia, entonces ¿por qué no podía disfrutarlo?

Miércoles. La mujer eléctrica despide la sombra de la ventana.

Jueves. Cada paso medido. La referencia de casualidad no es distinta a la anterior. Como un ballet que ha sido ensayado por media vida; los arrumacos justos, las caricias pertinentes mientras vigilan sus espaldas.

El trabajo es un lugar aburrido, el sitio perfecto para que vuele la imaginación. Se sienta tras la mesa imitación a madera, huele el tacto de la misma y una sensación de normalidad la ahoga. Su vida se puede comprar en los mismos almacenes. – Molly- grita por el interfono- necesito la factura del hombre eléctrico. Quiero saber todo lo que compre ese día.

Viernes. Se despiertan antes de tiempo.

Sábado. El se queda y ella se esconde tras el ruido de la puerta del aerocoche. Espera un día entero, como si se hubiese ido a trabajar. Vigila las sombras de las ventanas, observa como el hombre eléctrico no parece hacer nada en concreto mientras olvida cargarse.

A su regreso la espera en el armario, con los ojos cerrados y los músculos distendidos. Se activa con su presencia y ambos se sonríen.

Domingo. Y si todos somos mujeres eléctricas?

Abril. El hombre de la compañía dibuja gráficas en la pantalla, determina el correcto funcionamiento de los humanoides y decide que vidas renovar. Al azar, escoge varias referencias de casualidad, revisa las familias, la programación y elige que nuevas realidades poner a la venta para quien se sienta demasiado vacío. Se encarga de preservar los valores de la sociedad, mantener el sistema gracias a la perfecta sincronizacion de las parodias. A su espalda un refrito de viejas series televisivas ayudan a mantener la moral alta. Selecciona en el catalogo varias ficciones policiales, las retransmitirán en hora de máxima audiencia para que algunos quieran borrar sus recuerdos, que se recreen en otra realidad mas adecuada. Los hombres y mujeres eléctricos necesitan pagar nuevos estímulos, no encasillarse en el mismo papel por toda una vida.

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Del pensar hermético

17 abril 2012

Tuvo que viajar por millones de planetas-palabra antes de darse cuenta que, en realidad, era habitante del recorrido. Vivía en la senda de algún lugar que no llega, entre pequeños descansos y el eterno no parar.

Hermanado con la fugacidad infinita y el volver olvidado, giraba en linea recta hacia la izquierda de la realidad, dónde todos bailaban revoluciones. Llegaba cargado con las rocas-ideas de cada tierra abandonada por su vagabundear, se mezclaban en su mochila-cabeza y conformaban un pensamiento algo hermético para los estáticos. Imposible de transmitir, contradictorio, triste y divertido por lo imposible y soñador.

La noche de los insomnes reducía bagaje, reordenaba y enganchaba con alfileres sobre corcho las especies seleccionadas, brindaba con vasos llenos de metáforas propias y ajenas, bebía de otras nuevas tierras en el horizonte. Parecía volverse más humano y sedentario. Más tarde se mareaba y volvía a volar para no perder la costumbre de construir carreteras y posadas.

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El hechizo de Nella

12 abril 2012
a contrapelo

ilustración de Maria Jose Daffunchio.

A Nella le gustaba escuchar los hechizos amables que habitan en los cuentos de hadas. Perderse en el leve crepitar de las palabras felices y soñar que son sus manos las que tejen conjuros de aire y sonido. Cuando cogían un libro nuevo papa siempre jugaba a que era la llave a una realidad distinta.- Tus ojos- le decía mientras se los cerraba con una pequeña caricia- son la puerta a todos tus mundos. Por ellos- continuaba en un susurro- entran los caminos de palabras entrelazadas, se abren paso si apagas tu mirada impuesta y dibujas sobre los parpados unos ojos distintos, más pequeños y penetrantes.- Después, con un beso en la frente, dejaba caer algo de magia sobre la piel de la niña y, mientras esta inundaba cada poro, una ciudad se construía en su cabeza. Habitada por todas sus fantasías. Nella llegaba acompañada de la voz suave de su padre, pisando por una senda de letras en la que se leía- Erase una vez, en un lugar muy lejano… una niña creció.

Se había hecho tan mayor que ya no tenía tiempo para la imaginación. Deconstruyo los edificios, borró todos y cada una de los caminos y cerró las puertas para abrir los ojos a un mundo que quería describir sin que los hechizos nublasen su visión. Empezó a perderse en ciencias más ordenadas y lo definía todo en lenguas muertas mientras buscaba la aprobación de sus iguales; gente normal siguiendo carreteras normales en una realidad extremadamente normal. Al mismo tiempo su padre hacía un hueco en una cajita de olvidos para todos los cuentos que ya no iban a leer. – No sueñes,- le quería decir- mantente pegada al suelo para que no quieran derribarte.- Pero cada vez se le atragantaban más ideas en la garganta, haciéndole un nudo que no le dejaba respirar.

El día en el que se le pudrieron las entrañas el doctor fue franco- Tendremos que seguir un rutinario protocolo para dejarlo morir en una fría habitación de hospital- Así que lo dieron por muerto antes de tiempo y se sentaron a esperar su entierro a los pies de la cama. Se iban turnando las visitas hasta el momento en que ya no pudieron y, solo Nella, lo venía a ver algún atardecer. Le gustaba estudiar las lenguas universitarias en aquel silencio tranquilizador.

Una noche, cansada de todo el día, tumbó su cabeza sobre la respiración entrecortada de su padre y se quedo dormida en el olor de sus recuerdos. El bumbum del corazón era una deliciosa nana pero, había un ronroneo diferente, el ruido sordo de algo desacompasado. De repente despertó en aquel murmullo prácticamente inaudible y, sin saber por que, le hundió la mano en le pecho de donde saco su cajita de olvidos, llena de libros infantiles. Escritos en un idioma que jamás había aprendido, cada cuento incomprensible le venía a la memoria con el aroma de los sueños prometidos y, Nella, recordó que los había olvidado.- Papa- dijó como si la pudiese escuchar- he encontrado las llaves pero no las entiendo.- Revisó cada jeroglífico intentando adivinar las palabras sin suerte. Le habían enseñado a leer lo que todos dejando de entender lo esencial. No podía recitarle los conjuros como el había hecho y, derrotada, cerró sus ojos de gata-luna para sin saberlo abrir otros más pequeños. La habitación fue una tiniebla en la que comenzó a girar sin rumbo, arqueo su cuerpo hasta la vertical y, sobre los relatos sin sentido, creció su pelo hasta deslizarse sobre cada uno de los signos que conformaban las palabras. El tacto de las puntas sobre las páginas fue transmitiéndole a sus labios las frases amables, acompañadas de hechizos que abren puertas y dibujan caminos a mundos secretos en la mente de Nella. Allí construye una casita para ella y papa. Lo visita cada noche y le lee historias que no describen el mundo pero lo modifican, por muy mayor que seas, aunque te quiera vencer lo imposible.

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Yo el terrorista

9 abril 2012

Equiparar a alguien que destroza una tienda con quien promueve y defiende el asesinato es de una desfachatez tal que, únicamente, sirve para demostrar el anquilosamiento de un sistema dispuesto a perpetuarse en el tiempo a costa de los de siempre. No trabajan para que todos vivamos: existen, se lucran, festejan de nuestro sobrevivir y encima nos llaman violentos si exigimos dignidad. No señor, no soy un salvaje por que usted prefiera mantener sus privilegios haciendo oídos sordos.

Dice escucharnos y que solo gritamos, que no proponemos nada y solo usted puede salvarnos haciéndonos sufrir como pocos. Se que si recibo una ostia sera merecida, si me castiga sera por mi bien y, que todo lo que usted explica, justifica sus locuras… que pena que devalué el lenguaje al nivel de su realidad, que lastima que dentro de poco hasta mis palabras serán consideradas de un terrorista por hablar de lo que siento y me duele.

Recuerde, no es mas vándalo el que destroza objetos si no quien niega vidas en decisiones que meditan sobre el interés pero no sobre las personas. De esto último sabe mucho su casta política

Terrorista yo? no, eso tu, y permítame tutearle, señor.

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Homos común

2 abril 2012

Hombres y más hombres que no son hombres. Hombres que son lo que les piden, lo que la sociedad necesita.

El hombre seguro, por ejemplo, intransigente y desbocado. Se lanza a la vida salvaje que le han vendido y en ella, gana el primer premio, se hincha, se siente feliz, tan especial como debe. Transformado en las que fueron sus peores pesadillas, se sonríe en el espejo sin reconocerse, se pavonea en lo mas alto, sin importar como lo doblegaron o prostituyeron, el es el amo provisional del mundo, señor de una verdad tan absoluta como pasajera.

También un hombre inseguro, lento e ineficaz. Se suele sentar en los margenes de la vida, donde pueda respirarla sin más complicaciones. Obedece, sonríe para cualquiera y se humilla con facilidad por que le han explicado su papel en la obra y lo acepta con tranquila resignación. Si un día se encuentran cada uno aparentara lo que les han pedido, aunque tengan miedo a caer o ganas de levantarse. Si supieran pensar comprenderían que hay una tercera vía que consiste en… bueno, que mas da, si estas controlado y te sonaran a palabras de un soñador. Por que intentarlo, ¿verdad?

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