Poema silvestre

18 noviembre 2013

Desconfíe de los poetas profesionales, de tan voraces apetitos como cualquier obrero, rimando el tintineo de monedas gastadas, sobre hojas de papel que no manchan la realidad. No entregue sus corazas por participar en juegos malabares con vísceras frágiles para el que ofrece. No beba con ellos, no recite al ritmo de ojos turbios y apagados por el alcohol. No baile sus brumas, ni sus caminos de flores. No se haga prisionero de un esclavo.

El poeta silvestre viste camiseta de rayas amarillas, negras. Cambia los colores y el uniforme al latido de corazón, se hace mariposa, luego león, ratón, simplón de lengua ágil que no entiende, erudito al que todos escuchan por que no rebuzna conocimiento. A veces se come sus palabras y otras tantas el sudor de su frente, muerde y en su piel se escriben las caricias que parpadean entre los labios de sus amigos. Viven en la oscuridad paralela, en una vía muerta o en un jardín de huesos y entrañas. Desconfié también, desconfía que son semillas de equívocos, de futuros profesionales.

Llenate de los poetas que murieron en sus versos. Los que te vesan con uves puntiagudas, que rasgan la seda como tallo de rosa. Los que saben que no hay camino y se paran en el laberinto de tus desiertos. Ámalos por que no dan nada pero nada piden a cambio, por que leen en tus heridas y las curan con sus miedos.

LaRataGris


Colorear según el número – Un Mapa de color

14 noviembre 2013

Colorear según el número

Ten un mapa de color

para salir del papel

blanco es mi dolor

laberinto de cordel.

Toma conmigo el camino

que acaba en el horizonte

yo amaré ser tu pollino

tu serás mi Rocinante.

Luis Hernández Blanco

Imagen : LaRataGris

 Poema: Luis Hernández Blanco

Voz: Jesús M. Palomo

La poesía no muerde


El gigante helado

12 noviembre 2013

– Tengo frio- y no era una forma de hablar gratuita, realmente estaba congelado. El viento más helado había traído las bajas temperaturas y se las había hecho tragar al gigante dormido. Penetró en todos sus órganos vitales y los pintó de un color azulado hasta conseguir que dejasen de funcionar tan rápido como deberían.

Ralentizado, el grotesco humano, era igual que una montaña infranqueable. La gente no parecía percibir su caminar pausado, como si siempre estuviese allí, esperando una erosión cualquiera.

Sus estornudos levantaban ventiscas que hacían temblar a los seres humanos más alejados, los cercanos, los animales, las plantas,… perecían mientras maldecían el frio del gigante. No sabían que de no ser así, si la glaciación no se hubiese escondido en su interior, no quedaría nadie para odiarle, involuntariamente había salvado la tierra.

Los creyentes elaboraron una complicada cosmogonía a su alrededor. Idolatraban sus inacciones, adoraban sus soplidos y veneraban los temblores de tierra que provocaban el caminar que no veían, eran los latidos de la montaña sagrada. Cada diciembre, el páramo helado que lo rodeaba, se llenaba de beatos abrigados que cantaban las alabanzas a un ser que imaginaban. Lo creían en una cueva, en el pico más alto, formando los tiempos del clima.

Siempre había alguno que moría desnudo, intentando hacerse parte de sus dios. El resto los enterraban allí mismo y consagraban sus almas para que todos supiesen que habían sido llamadas por su devoción.

Los científicos sabían que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Todas las historias, desde el gigante, del que nadie hablaba, hasta el dios en la cueva, pasando por pequeños trasgos y hadas que no se habían visto… no dejaban de ser supersticiones, cuentos divertidos que podían justificarse en la necesidad de una respuesta a algo que aún no estaban capacitados para explicar.

LaRataGris.


Busquedas y represiones – Soy una parte de mí

6 noviembre 2013

busquedas y represiones

Soy una parte de mí. Incompleto

y mutilado de mí. Tiemblo en

partes, me voy desprendiendo de mi

-de mí, que eres tú, aquí-

olvidándome de estar, perdido.

A pedazos redimido.

He cambiado.

He puesto mi cuerpo

a secar mar de ti, adentro.

He crecido.

He creído en Dios y es cierto.

He vivido.

Siempre al paso siguiente,

al que no he atrevido, siempre

al deseo de estar sin mí,

contigo.

No he de buscarte.

No he de buscarme, sólo,

por bien de nadie, voy a resignarme.

Daniel García

Poema: Daniel García

Ilustración:  LaRataGris

Voz: Mateo Gandia

La poesía no muerde


Canción de viento

6 noviembre 2013

-Viento- susurra calavera- me siento tan sóla sin tus caricias. Rodeada de tierra, junto a cráneos rotos, olvidados y silenciosos… shhhhi, silencio, que no me escuchen los malos con sus ráfagas que hacen mudos de ojos vacíos y cuerpos inertes. Se tu mi mensajero, a ti no te harán nada. Ululale a mi amor lo que yo ya no canto; dile que si no yace a mi lado, si no ha caído en alguna fosa común, rellena de huesos de guerras perdidas, de sueños y esperanzas por detener el fascismo, si aún camina sobre nuestras cabezas seccionadas, que deje de buscarme que la muerte es fría y la vida deliciosa.juan-lopez-de-ael-1

-Calavera- se cuela el viento entre las rendijas del mundo- conozco tu historia y la de los que quemaron tu carne por que no podían vencer tus razones. Siempre canto a los desheredados que no tienen muros sólidos que me detengan, siempre mis palabras de viento se hacen eco de tu dolor y el de los tuyos. Pero quien más puede no quiere escuchar y quien quiere no puede cerrar su herida con mis excusas.

Ella mana gritos por encontrarte, nunca detendrá sus batallas. Esa es su vida, vencer donde a ti te silenciaron.

LaRataGris

Imagen: Juan López de Ael

Poema: LaRataGris

Voz: Héctor Bermúdez Pérez

La poesía no muerde


¿Y la vida?

4 noviembre 2013

-¿ Qué tal?- cuando viene de visita mi jefe intenta ser cercano, me da la mano, palmea mi espalda y espera que le diga lo contento que estoy en la empresa. Qué querrá que le conteste si fuera no hay trabajo. Como buen esclavo intento que la cabeza no este demasiado baja, no quiero estropearle el día por que la ficción de sumisión sea muy evidente, y respondo- aquí- Al cómo estas, qué tal, como va…. Es un – ya ves, aquí.- y me evito el recordarle que estoy donde el me ha puesto; lejos de casa, a horas infinitas de ser feliz.

Fuera también preguntan -¿ qué tal el trabajo?- un eufemismo para – ¿cuanto crees que aguantara tu empresa?¿ acabara con ella la crisis?¿ Sabes ya cuando te echaran?- y, francamente, me la trae al pairo. Pregúntame si puedo comer cada mes, si sobrevivirán mis cachorros, si me llega para ir tirando… te diré que si de momento, que tener un horario de entrada no me garantiza nada, que no tengo lujos a excepción del ticket de metro para no tener que salir dos días antes de casa e ir caminando al trabajo, por no llegar, aún más, tan tarde de noche, no le pidas más al sueldo de esclavo.- ¿ te has acostumbrado ya a no tener vida?- sólo los muertos pueden responder con un si, una sonrisa y reverencia. Sólo los difuntos y los que están a punto de perecer por conservar el físico y perder la realidad.

LaRataGris


muertos de vida

31 octubre 2013

muertos de vida


Pistolas de ciudad

28 octubre 2013

La ciudad invadida. Se llena de pistolas uniformadas en cada esquina. Paran de forma aleatoria, no sabes si buscan a hombre o mujer, de nacionalidad indeterminada, en algún rango de edad cualquiera…podrías ser tu. Yo veo que todos tienen orejas, no hay mancos entre los que detienen, ni piratas con un solo ojo y pata de palo golpeando el pavimento.

Si les preguntas te dirán que circules, que los sheriffs buscan a los malos. Ninguno de los que entregan papeles parecen llevar el gen del malhechor entre ceja y ceja, o tu no lo sabes ver. Quizá sólo es una excusa y la realidad dice que el alcalde bajara mañana al reino, empieza la campaña. Paseara entre sus súbditos, igual que hacía antes de forma anónima, cuando no era nadie y no tenía que aparentar que alguien lo quería matar por ser demasiado, bueno, bueno.

LaRataGris


Sobran esclavos

24 octubre 2013

sobran esclavos


Ciberdestrucción

21 octubre 2013

Con dinero todo podía ser. Si alguien te vendía una máquina para ponerte los zapatos siempre le preguntabas si podías pagar con tarjeta y si el transporte estaba incluido. Yo tenía robots de cocina, otro que me ensuciaba el suelo para luego poder limpiarlo, uno que le hacia cosquillas a los niños y le rascaba la barriga al ciberchucho… Claro que eso fue hasta unos minutos antes de la destrucción.

Nos aniquilaron las máquinas y las personas ayudaron, no hicieron nada por detenerlas. Ellas simplemente fueron consumiendo su vida útil, se estropearon cuando no había pasta para sustituirlas, tampoco para arreglarlas. Jamas adquirieron conciencia, no se revelaron, no hizo falta por que nosotros habíamos construido una jaula mucho más eficaz.

Los dueños de las máquinas dejaron que, las nuevas generaciones, se llenaran de polvo en los almacenes mientras, la gente que se había acostumbrado a que los bocadillos se hiciesen con un zumbido de fondo, moría de hambre. La situación se volvía insostenible y, previendo una revuelta, los amos quemaron todo el genero para que el saqueo y la cantidad no devaluase los precios. El resto, como se suele decir, es historia que no pudieron archivar en ningún disco duro…desaparecimos con lo que trajimos puesto: carne y hueso que los insectos se encargaran de reducir.

LaRataGris