– mi gobierno- el discurso, hablase de lo que hablase, era un calco del anterior. Podían cambiar las palabras, los hechos, pero no la intención, las conclusiones del yo bueno el resto caca cacota. Tanto daba si alguien pasaba hambre, enfermaba o, incluso, moría. Ellos tenían claro que eran semidioses- todo ha salido bien.
– De no ser por nosotros…- la culpa era evidentemente ajena, heredada. Cuando algo así no funcionaba se explicaban con un- y tu más, chincha rabiña cara de piña-, eso debía ser suficiente.
– …no podemos permitirlo- unos minutos antes lo quisieron linchar pero ahora toda la asamblea se levantaba para vitorearle. Incluso se escuchó alguna voz jaleando al presidente: » viva, bravo». Marcelo, disfrazado de nuestro presidente, totalmente en su papel les hizo callar con un gesto de las manos.- igual que a vosotros al principio, todos creerán que soy él, todos hablaran de nuestro mensaje.- y un nuevo aplauso acabo con cualquier tentativa de seguir hablando.
– ¿Preparado?- el cámara mostró cinco dedos de su mano derecha y comenzó una silenciosa cuenta atrás. Cuatro, tres, dos, uno y, cuando sólo quedó el puño cerrado en alto, Marcelo empezó el discurso que habían preparado. Habló de corrupción, de recortes, de sanidad,… el hombre del plasma dijo todo lo que un día antes les intentó ocultar.
La gente, que no sabía nada del pinchazo al plasma presidencial, no se imaginaban que el gobernante había sido suplantado y lo escucharon como nunca habían hecho antes, aplaudiendo cada autoinculpación, cada palabra era bien recibida.
Tres días después lo detuvieron por hacerse pasar por quien no era, por difamación y terrorista. Al dar la noticia nadie la creyó pues el falso ídolo era más real que el original
Silencioso, sin moverse, el caos espera: «todo cuerpo», intenta recordar la frase exacta,»tiende al máximo desorden con el mínimo consumo de energía». En realidad no esta seguro de que sea así pero, desde luego, están gastando enormes cantidades de energía en ordenarse. Mientras, el caos, sólo tiene que esperar a que se cansen.
Sobre la superficie del planeta la vida se multiplica como si no supiese que tiene los días contados.- ¿ Alexis?- en un instante abandona la ensoñación-¿ Alexis?- se despierta rodeado de un caos eléctrico: montañas de cables conectados unos con otros, retorcidos sobre aparatos que guardan el polvo de otra época. Miles de leds disparan ráfagas de colores rojos y verdes. – vamos cariño, antes de que se enfríe.
Se acerca hasta la mesa, un oasis ordenado entre todo aquel desorden-¿ qué quieres mama?
– Es la hora del te, cariño. Nuestra defensa, nuestra lucha contra el caos, ha de ser fuerte- y toman te con pastas mientras el les espera.
-¿Cuantos como yo habrán existido?- se preguntó número uno- No los uno que cuenta la historia, ni los que son honrados con estatuas. Ya se de los importantes pero, en total, ¿cuantos son realmente los que han existido? Contando incluso a los más fugaces, los que, para que se les acabase rápido su mandato, fuero envenenados nada más jurar el cargo. ¿cuantos?- según sus elucubraciones: contando los años transcurridos en civilización, la duración de los famosos, la hipotética resistencia al cuchillo en la espalda…pudiera ser que fuesen más de mil números uno.
Su salamandra, de un color rosado y diamantes incrustados, se revolvía en su regazo con cada una de las dudas del amo- que absurdo- soñaba las palabras- preocuparse por tales menudencias mientras ostenta un cargo tan excelso. A quien le importa cuantos fueron los número uno si sólo eres un pelele en un puesto creado para fingir que todo funciona bien, igual que siempre. A quien le importa quien fuera la salamandra primigenia si soy yo su sustituta, si soy yo la que esta aquí.
Pero de nada servía lo que ella pensase; Uno se creía demasiado importante y tenía tanto tiempo para no hacer otra cosa que pensar en chorradas que las preguntas seguían flotando en su cabeza.
Caminar: acción de moverse. Desplazarse de un punto a otro, mediante el uso de piernas o patas, a una velocidad media. El desplazamiento también se da a velocidades altas: entonces es conocido como correr. A saltitos, en coche, moto, tren, bicicleta,… Hay diversas formas de desplazamiento, haciendo uso de distintos medios de transporte, que no son caminar.
La ley marca un camino recto por el que discurrir con tranquilidad, las leyes nos previenen del mal caminar, errático o direccionado. Si lo deseas puedes caminar en círculos en algún circuito oval, correctamente acondicionado: circula hasta el infinito. La gente advertida procura que sus pasos sean de un perfecto discurrir, no infringen ley alguna y hablan por el camino, piensan y discuten.
La nueva ley del caminar incidirá sobre las palabras, temerosa de que estas puedan afectar al futuro caminar.- hay que evitar- dice- las sendas oscuras. Atajar los nuevos caminos antes de que sean conocidos.- y es que la gente no ha de conocer nuevos lugares, ni las formas de llegar; la gente ha de caminar allí donde se le ha marcado.
Compró una máquina del color de la miel. A simple vista se veían partes de sus engranajes, silbando unos contra otros al rozar los dientes de sus ruedas. La puso en el recibidor donde, siempre que venía alguien, se quedaba como hipnotizado observando sus giros sin final, embriagado por el frío olor a falso metal viejo.
A las dos semanas de tenerlo algunas de sus piezas comenzaron a oxidarse. El movimiento de la perfecta máquina color miel empezaba a ser lento y farragoso, carente de cualquier belleza observable.
El dependiente del bazar sólo tenía una solución; le ofreció comprar una nueva.- para mi también es un engorro- camelaba su razón mientras la embolsaba- cada catorce días, un mes máximo, tengo que desechar las que no he vendido por lo mismo. Pero claro, usted entenderá, es un producto tan apetecible. Si unicamente no fuese tan bella, si no se vendiese.- Realmente era una máquina exquisita, de delicados silbidos y precisos contraejes, no podía no poseerla.
Compró una máquina color miel para sustituir la que había perdido y una segunda para el dormitorio, donde se iría durmiendo mientras respiraba el estatus de su compra. Tenía dos máquinas color miel y no descartaba una tercera para la cocina.
Una hoja en blanco junto a otra idéntica. Tan iguales, tan perfectas en su vacío: busca las siete diferencias, unicamente siete. El hombre inmejorable analiza cada pequeña imperfección, el gramaje, que si una se ha doblado más que la otra al sacarla del paquete, en cual se ha detenido una mota más de polvo, las impurezas, el…toquetea, resopla y vuelve a empezar. Lupa en mano, enciende una luz, se despeja y justo en su lecho de muerte ríe al descubrir las siete diferencias de golpe: no vivir, no sentir, no pensar, no comer, obsesionarse, perderse, no encontrarse e, incluso, morir antes de tiempo, la octava por la tardanza, como compensación.
– Lo principal- se tranquiliza a si mismo- es no perder la calma.- La habitación en penumbras tras el nuevo apagón y, si es como siempre, serán mínimo tres días con sus tres noches. Ha empezado a ser tan habitual que la nevera guarda poco que se estropee y en la mesa, siempre, crepita una vela a punto de apagarse.
– ¿Estas…ahí?- Juno suele llegar arrullada por las sombras, demasiado tímida para cualquier lugar bien iluminado. Apoya la cabeza en la pared del rellano, la balancea dándose pequeños golpecitos contra ella. No son los golpes lo que atraen a Oliver, sabía que ella bajaría, siempre lo hace. Se acerca hasta la puerta y sin abrirla apoya la oreja para escuchar- No funciona la tele- nunca se da cuenta de lo que le rodea, la tele funciona o no funciona, el mundo no necesita nada más.
– Tranquila- intenta calmarla- tenemos que estar tranquilos.
Oliver jamas le abre la puerta, atraviesan la pared con palabras de consuelo, con los gestos invisibles. Tiene demasiado miedo a que ella entre y ella calla por que le asusta que el quiera invitarla a vivir.- Tengo una vela- le dice- quieres que te lea la guía de la tele mientras se apaga la llama, puedo intentar poner las voces.- y ella asiente por que sabe, que aunque no la vea, el se la acabara leyendo, convirtiendo el teatro del contacto en algo real.
Juno cierra los ojos y respira hondo- te quiero
– ¿Qué?- pero ella ya ha atrapado su osadía en jaulas de silencio. Al rato el hace por olvidar y comienza a leer.
– programa de las mañanas, líder de audiencia, seguro que hay mucha gente viéndolo con nosotros, creo que la presentadora ha metido la pata hasta el fondo…- y los dos ríen con alguna desproposito.
¿Quien es Nestor Bakyunin? No creo que halla alguien que no conozca al campeón multiversal pero ¿quien es realmente Nestor Bakyunin?
El menor de una familia humilde: su padre obrero cualificado en Pujalte S.L., su madre asesora internacional para la división Manhattan, todos sus hermanos conocidos de sobra.
Creció sin su madre, siempre de viaje, y su padre llegaba tarde y cansado, se dormía intentando jugar con ellos. Su hermano, Henry, era el encargado de que nunca le faltase de nada- tienen demasiados títulos para no ser nada- era algo que Henry decía cada vez que el padre empezaba a roncar.
Estudiaban en un colegio publico, cuando los recortes los habían dejado siendo un reflejo de lo que fueron. Buenos profesores no podían compensar demasiada religión, demasiadas leyes irrefutables. Nunca llegó a comulgar con todo aquello y a punto estuvo de tirar por el retrete sus estudios por no enmascarar sus opiniones sobre el cristo de los térmicos. Finalmente, llegado el día, contestó con la milonga que le habían explicado y aprobó no sin cierto recelo de su profesor.
La universidad fue un escollo insalvable. Habían despedido a su padre por que la empresa no ganaba tanto como preveían y su madre nunca había tenido un sueldo de macho alfa. Sin beca, una vez más por los recortes, solo podía ir de oyente en las clases teóricas. Practicaba en casa donde daba rienda suelta a experimentos que jamas le hubiesen permitido oficialmente. Al contrario que sus padres, sin titulo, era alguien que no podía ser contratado. Unicamente podía optar a trabajos físicos donde fueron reduciendo su inteligencia a base de golpes y palizas. Así fue como adquirió su resistencia y su necesidad de titulación. El camino fácil fue la lucha libre donde escaló puestos hasta convertirse en el campeón multiversal que todos adoramos.
De las memorias del mejor luchador multiversal, Nestor Bakyunin.
El poeta gordo se sienta al amparo de la noche y escribe en su penumbra los sentimientos que no tiene. Finge palabras que no le pertenecen, que son unicamente la definición de un diccionario de términos barrocos y abigarradas florituras.
Sus poemas son como una máquina de metal fundido, con engranajes de cristal hueco donde ruge el hirviente líquido. Hermosa carcasa de lo que el valor debería permitir vivir sin necesidad de tanta parafernalia. Un arrullo, al final, de musas burlonas que le prometen la droga de la complaciencia, le engañan para tenerlo contento.
– Esto es vida- se frota el pene mientras deja escapar la realidad en una sombra. Se siente más gordo que poeta, por que vende barata su carne de soñador.
– ¿ A cuanto va el poeta?
– A tres sesenta y cinco el kilo, pero es un cantamañanas