Mundo a pedales

15 abril 2013

Su mundo, su ir y venir al trabajo, empezaba a ser insuficiente. Se le antojaba pequeño y decidió ampliarlo con las sobras de lo que ganaba. Junto los restos de cuatro salarios con la paga extra de navidad y se compró una bicicleta para el fin de semana.

Al principio pedaleaba, luego volaba de un lado a otro, sin rumbo fijo, dejando atrás el tedio semanal con la rutina del fin de semana: levantarse temprano, apurar hasta que el cielo se cerraba y volver a casa sabiendo que aún tenia cosas por ver.

Un domingo se dio cuenta de que empezaba a repetir las zonas. Nunca podía ir mas allá de según que punto sin tener que volver corriendo por que llegaba tarde a trabajar. Se compró un coche, engancho la bicicleta a un remolque del cual ya no la bajo e hizo todos los kilómetros que le permitió la nueva libertad. Siempre a más distancia pasaba como una exhalación para regresar mas deprisa, más rápido, más y más por que siempre se le faltaba aliento por vivir. Conocía las carreteras por las que viajaba de una forma monótona y maquinal, se perdió en ellas hasta que el espacio se le volvió a antojar imposible y necesito cambiar de nuevo. A saltos de avión se escapó por todo el mundo, de aeropuerto en aeropuerto y regresar. Abarcaba la realidad sin llegar donde necesitaba.


La puta y la derrota moral

1 abril 2013

A veces se disfrazaba de puta barata, cuando le faltaba carnaval, cuando quería airear el coño de la forma menos sutil y mas placentera. Le encantaba hacerse ver, se contoneaba como una furcia de baja estopa y gritaba para que todos se acercasen a comerse los caracolillos de su sexo.- Vamos perros, hoy gratis y salvaje. Al que no le guste la libertad que se joda el solito.- Pero siempre era ella la que acababa bien jodida y en la cárcel por exhibición, escándalo publico, incitación a la prostitución y cualquier locura por la que pedir perdón. Al final decidieron que era demasiado reincidente, que ya no podía vivir en sociedad. Le recetaron pastillas, una camisa de fuerza para esconder su cuerpo, sus palabras, sus dolores… la derrotaron para que no fuese un estorbo, para que todos los vicios pudiesen seguir siendo oscuros y secretos.

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Pequeña hada

25 marzo 2013

Llegó como era ella, igual que una brisa ligera que apenas se nota, como el silencio de respirar justo antes de que rompa una carcajada. Mas tarde me contó que había revoloteado por toda la habitación, buscando una salida inexistente, mientras yo escribía sin imaginar que un hada se había colado por entre las grietas de la pared.

 la fada de sucre

Nerea era demasiado pequeña, incluso para sus hermanas. Cualquier hada de azúcar no es mucho más alta que un terrón de azúcar y, ella, medía lo mismo que un grano de azúcar moreno. Imagínate lo minúscula que se veía al lado de cualquier cosa.

Casi se podía decir que era invisible, una molécula de glucosa que se sentía sola en su casita de átomos. La visitaba algún insecto que había aprendido a intuirla con el tacto de sus antenas. Que feliz que se sentía cuando llegaban las hormigas en una fila infinita y ella les cocinaba todo tipo de dulces y chucherías para que ellas se las llevasen a la colonia, también arañas peludas querían que les desenredase la melena, les hiciera trenzas y cucas coletas o cuando las chinches se reían con prácticamente cualquier juego tonto. Era una vida tranquila y sin exigencias hasta que, al cumplir la mayoría de edad, un hada que hacia cuatro mil veces ella llamó a su puerta- usted- le recitó los papeles al ver la hoja abierta- como hada de azúcar siete millones doscientos veintiseis mil trescientos cuatro, habiendo llegado a la mayoría de edad y, siendo lo que es, deberá dejar todas sus ocupaciones actuales de lado y dedicarse a lo que se dedican todas las hadas de azúcar, sin excepción o demora alguna.- Dicho lo cual cerró su carpeta y se marchó sin esperar respuesta.

Perpleja, y sin ganas de no ser lo que no sentía, se preguntó como zafarse de la nueva obligación, aunque sabia que la ley era estricta en estas cuestiones. Toda alegación debía ser entregada debidamente cumplimentada y sellada en » el ministerio de asuntos obligacionales de hadas y elfos de tierra seis», donde sería legalmente rechazada. Por eso, finalmente, hizo lo único que podía: preparo una mochila con todos sus indispensables y salió disparada hacia algún lugar indeterminado.

No era difícil esconderse, su tamaño era una ventaja, pero no quería quedarse sola hasta que pudiera jubilarse. Se deslizó bajo tierra hasta llegar a sus amigas, las hormigas. Estas le desearon toda la suerte del mundo antes de echarla por miedo a las represalias de sus hermanas. Tampoco la quiso la araña, le habló de la fragilidad de su tela, que prefería estar despeinada y que, a fin de cuentas, no quería que una proscrita fastidiase su placentera tranquilidad. Ni los chinches, de naturaleza rebelde y, por supuesto, chinchosa, quisieron darle cobijo. Así fue como, la pobre, se fue alejando de moscas y mosquitos, olvido a los escarabajos, caballitos del diablo, mantis y cualquier insecto cobarde. Estaba tan sola como no había querido cuando, el azar, la colo por las grietas de mi celda.

Yo vivía con ella sin saberlo mientras Nerea buscaba una salida distinta a atravesar los barrotes, quería una puerta a otro mundo mejor, algo que no existía en prisión. Un día en su deambular se engancho entre las palabras de un cuento corto que ocupaba las horas muertas de mi celda. Una a una fue describiendo las letras que conformaban su historia, yo solo tuve que escribirlas para conocerla. Asomada a los renglones torcidos por fin pude imaginarla, amarla de tal manera que nació un mundo nuevo donde ella podría esconderse y yo le contaría cuentos con personajes tan pequeños como ella, para que siempre estuviese acompañada.

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Los días felices

18 marzo 2013

Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.

Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.

Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.

que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.

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Respirar de autómatas autónomos

11 marzo 2013

Respira hondo y se le cae un brazo en el esfuerzo. Vuelve a respirar. Ahora es un acto consciente, se tiene que forzar, no distraerse ni olvidarse. Si se duerme podría ser fatal, dejaría de hacerlo y moriría. Observa el rítmico subir y bajar del pecho, acompasado, obligado.

– ¿ que pasa?¿ por qué no hablas?- Pero el autómata no responde. Se mantiene en silencio. Puede ver, escucha las preguntas y, aunque podría contestar, prefiere no perder el ritmo, necesita seguir atento.

Cuando por fin se va cierra suavemente los ojos, aliviado. Al minuto se despierta ahogado. Tarda un segundo en darse cuenta de lo que ha pasado, mientras su angustia es infinita. Se obliga a no tener miedo y vuelve a luchar por sobrevivir, tal y como le enseñaron los comunicados oficiales- inspira fuertemente y expira. Deja que los problemas se borren de tu mente y concéntrate en no morir. Es es lo único que importa.- Todo el vuelve a funcionar de una forma autónoma, actuando por inercia en aquello que duele mientras contempla la belleza armónica de ser lo que toca cuando toca.

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«Descritores» de ajenos

4 marzo 2013

A nadie le importaba mucho, pero ya sabes como son estas cosas, los que estaban fuera necesitaban darnos un nombre. De esa forma, todos aquellos a los que no le gustábamos, fingían conocernos para poder demonizarnos o, los que querían estar dentro, nos llamaban y podían notarse formando parte del movimiento.

Generaron dos comisiones de estudio: los Pro y los Contra. Se reunían dos jueves alternos de cada mes y los viernes de numeración impar de cada semana. Ponían en común todas sus disputas mientras, nosotros, sin identidad pública ni acciones corporativas, seguíamos avanzando por donde nos daba la gana.

Somos conscientes que la historia la escribiran las formas legales que ellos han inventado, las que modifican constantemente para que la vida gire en la dirección correcta. Enderezaran nuestras bellas sinuosidades para que cuadre con la definición que quieren darnos mientras, nosotros, sin pensarnos demasiado, dejaremos nuestros recuerdos en el camino más largo que podamos trazar. No serán sus grandilocuencias si no nuestras pequeñas acciones las que cambiaran la forma de entender otra realidad, ellos nos describirán cuando nosotros escribamos las sendas con la suela de nuestros pies desnudos.

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Imitatatar imperfecciones

26 febrero 2013

Un día le dije a mi niña que tenia que ser mucho mejor persona que yo, no exactamente con esas palabras. En realidad lo que hice fue prohibirle odiar, le exigí no pegar, que no insultara, que no dijese palabrotas y le dije que siempre sonriera, que cantase, que desaprendiera llorar, que a estudiar, que si mujer de provecho, eso era fundamental. Superpersona, especial, divertida, inteligente, adecuada en cada momento. Vamos, un primor como yo nunca fui ni pretendí ser. Igual que todas esas personas de mentira que viven entre el papel y el celuloide.

Quería su perfección a pesar de mi. Olvidando que ella es mi reflejo en el espejo mas incisivo. Que aprende de lo que escondo más que de lo que digo, que imita mis imperfecciones para que yo aprenda a ser de tal astilla tal mejor palo.

Yo quiero ser como ella para que ella sea como yo.

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Ojo de gato

18 febrero 2013

El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato. Cerró su puerta a la realidad para quedarse unicamente con el otro ojo, el aprendido. Con el lo vio todo como se lo habían descrito en el colegio. Los puntos acababan con cada frase, dando mucha seguridad pero poco arte e improvisación.

Tras el parpado clausurado empezó a palpitar la pus, pudriendo todo su organismo. Se extendía bajo la piel así que comenzó a poner en cuarentena todas las partes de su cuerpo hasta convertirse en una estatua sin vida. Si, seguía caminando, iba a trabajar pero sin su ojo de gato la vida parecía aburrida y carente de sentido. Con su sistema contaminado de aquel ardor los movimientos parecían torpes y espasmódicos hasta que, finalmente, un catorce de febrero murió sin que nadie se diese cuenta.

Quedó tirado en la calle, como un coche abandonado, carne para sin escrúpulos dispuestos a despiezarlo por un buen sueldo.- Mira, Flux- reía mientras se encaramaba a las piernas recién arrancadas- soy un gigante.

– Joder, Poseidon, todo lo que tienes de grande lo tienes de estúpido- le recriminó con una mal disimulada sonrisa- No estropees el material.- La rapidez era vital si tenias la suerte de encontrar un cadáver tan cerca de tu guarida. Pronto llegarían bandas mas numerosas y mejor preparadas.- Ostia,- palpo bajo la inflamación del parpado- nos ha tocado el gordo. Mira que ojo izquierdo mas guapo. Esta algo deteriorado pero nos pagaran una fortuna por el.

Flux no quiso vender aquel ojo de gato. Asesino a Poseidon que no veía más allá del dinero inmediato y se lo colgó como un trofeo al cuello, un reflejo de lo que podía ser, un tipo con recursos. Poco importaba que solo hubiese sido un golpe de suerte, que desde entonces no se hubiese repetido y que no supiese para que servia algo así, se lo había arrancado a un hombre afortunado- Aunque este muerto su vida fue mejor. Mi vida también sera mejor con el ojo.- Pero para Laura era muy diferente.

– Desde que tienes ese ojo no haces nada. Te pasas el día tumbado, soñando lo que no eres- y eso le jodía de mala manera. El era especial, el tenia un ojo de gato. Esos días tenia que marcharse por no hacerle lo mismo que a Poseidon. Solía esconderse en cualquier tugurio en el que aun le fiasen y bebía hasta morir lo suficiente como para no tener fuerzas de arrepentirse al despertar.

Aún le faltaba una copa de más cuando el camarero dejo de apuntarle y tuvo que mal vender su tesoro para poder pagarse un buen coma. Cuando volvió a abrir sus ojos no reconoció al fulano que había vuelto a hundirlo. Unicamente tendría el recuerdo del ojo del comprador, que rodaba por el suelo, después de que se lo arrancase para colocar en la cuenca vacía su gran adquisición.

El desconocido se marcho soñando otra realidad. Siguió la fiesta de garito en garito hasta que, después de seis días sin parar de beber, el fin de semana cayó rendido. Se había emborrachado, había enloquecido y había discutido antes de querer volver a casa. El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato.

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Crear dinero

11 febrero 2013

La pequeña empresaria, pero de ideas grandes, pensó que –la verdad, para lo que vendo, para lo poco que gano- que apenas le llegaba para las casas, los coches, las fiestas y el resto de plurales- quizá es mejor dejarlo todo, puede que buscar otra cuota de mercado.

Ya tenía los pisos, la infraestructura y- los profesionales tendrán que reeducarse.- Solo le fallaban los compradores que se habían venido abajo por no saberse adaptar al nuevo mercado. Ella encontraría la forma de encauzar sus limosnas. – Tal vez pueda ganar un poco, menos de lo que conseguía, pero ganar al fin y al cabo.

Invirtió en anuncios, paseo por las calles voceros y prometió, por muy poco, el recuerdo de los antiguos lujos: No creas que por vivir en la calle no puedes gozar los privilegios perdidos. Solo te costara un euro revivir el pasado, un euro y medio la visita guiada. Ven a nuestros pisos-museo y respira la opulencia que te quitaron.

En apenas media hora repartiría apariencia de felicidad a precios de risa.- A los emprendedores jamas nos faltara nada-. Acarició la idea y abrió su negocio al hambre ajena.

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Cuentos por escribir

7 febrero 2013

-¿ Qué haces? – y Jo lo despierta del sueño de describir sin papel.

– Nada,- vuelve a respirar hondo la realidad- estaba a años luz, justificando la obra.- y la respuesta es un tramite para estar conectados un momento, igual que lo fue la pregunta primero. Empiezan a divagar sobre cualquier otra cosa antes de que él vuelva a dormirse sobre la hoja blanca y ella regrese a su mundo de pinceles manchados de miedos y esperanzas.

– Erase una vez- en su cabeza resuenan los principios de siempre necesitados de un final propio- un rey, la desgraciada de su mujer y tres hijos estúpidos con tres fortunas por nacer donde nacieron, con nada por demostrar y todo por recoger…

-¿ Como piensas explicar todo eso

– No tengo ni idea muchacho- se separa de la otra realidad.

– Es muy real,- se ríe- te meterás en un problema.

– claro, ja ja ja, son reyes, por eso son reales.- y los dos estallan por jugar con las palabras como niños pequeños.

– Caca, culo, pedo, pis. ¿ Quieres una birra?- y Eugenio abre las dos sabiendo que, el casi abstemio, le dirá que no. Que se las tendrá que tomar solo por no desperdiciarlas- Me encanta ofrecerte por que darte es recibir el doble. Pero no te desvíes,¿ como piensas justificarlo?

– Yo que se,- se despierta con cada acento- la realidad funciona a golpe de imposibles y la gente se alegra, lo ve normal.

– La suerte que llaman- levanta la botella- brindemos por ella.

– Si, pero en literatura no funciona. Si no atas todos los cabos el relato se va a la mierda.

-¿ Jo?- llama entre trago y trago- estas escuchando las milongas de este muermo.

– No, pero traigo ganchitos.

– Pues casi mejor, acércate y tráete unas cervecitas.

– Erre, Eu- Les avisa desde el sofá-¿ Queréis ver los cuentos dormideros? Empiezan ahora.

Eugenio espanta las pulgas del sueño y le echa un vistazo a la tele- Uff, Jo, solo son políticos en campaña.

– Acaso no hay mejor cuento. Explican todo lo importante que no piensan cumplir.

– Y no te olvides que aburren hasta dormirnos- puntualiza el tercero.- Estos si que saben contar cuentos ¿ Como conseguirán que siga picando tanta gente?

– La mayoría ya ni les cree- Se aleja Jo- que se ha cansado al empezar el mitin- Lo tienen montado para que los cambios parezcan imposibles si no juegas con sus reglas y si participas, en realidad, sigue sin transformarse la realidad. Sabéis, mejor me voy a colorear el mundo.

– ¿ Para eso me levantas, Majo?- y Eugenio tampoco se para dispuesto a definir las cosas en la siguiente aventura- la próxima por algo importante, ¿ ok?

Coge el borrador de lo que lleva escrito- Menuda mierda- piensa intentando que ni Jo ni Eugenio le lean la mente. Dibuja un final feliz alternativo, arruga el papel y lo tira al cajón de proyectos inacabados.

-¿ Que pasa, roedor?- se acerca Eugenio.

– si,- deja de manchar el lienzo Jo- Espera a que otro lo destroce.

– No, gracias.- Intenta justificarse- me habían quedado unos personajes muy raros, un final sin sentido. Como cuando entra un dragón por la ventana.

– No te sigo, Rata.

– Si, hombre. Cuando un bicho que no debería estar aparece en escena, y segun el tamaño mas, ¿ que seria lo lógico?

– Salir por patas- dicen los tres a la vez.

– Pues los personajes, en los cuentos, se quedan, quieren saber por qué apareció la bestia. Como si no les importase sobrevivir.

– Sabéis,- se escucha a Jo sobre los grititos de Eugenio- esta genial que habléis de esto por que un enorme hipogrifo viene directo hacia nosotros. Así que ¿ que hacemos? ¿ huimos o ser súbditos de una mala comedia?

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