Imitatatar imperfecciones

26 febrero 2013

Un día le dije a mi niña que tenia que ser mucho mejor persona que yo, no exactamente con esas palabras. En realidad lo que hice fue prohibirle odiar, le exigí no pegar, que no insultara, que no dijese palabrotas y le dije que siempre sonriera, que cantase, que desaprendiera llorar, que a estudiar, que si mujer de provecho, eso era fundamental. Superpersona, especial, divertida, inteligente, adecuada en cada momento. Vamos, un primor como yo nunca fui ni pretendí ser. Igual que todas esas personas de mentira que viven entre el papel y el celuloide.

Quería su perfección a pesar de mi. Olvidando que ella es mi reflejo en el espejo mas incisivo. Que aprende de lo que escondo más que de lo que digo, que imita mis imperfecciones para que yo aprenda a ser de tal astilla tal mejor palo.

Yo quiero ser como ella para que ella sea como yo.

LaRataGris


El hombre de dos corazones

18 enero 2013
ilustración de Maria Jose Daffunchio.

ilustración de Maria Jose Daffunchio

Hay una historia, tal vez dos, que hablan de ella. El resto, los enlaces con otros seres vivos, se han ido borrando en el mar de la poca importancia. En su vida se había cruzado con demasiadas personas irrelevantes, casi tan insignificantes como ella misma, y nadie había guardado algún recuerdo de sus encuentros. Así, si alguien se  interesaba, tenía que leer la historia en su viva voz, escuchar todos los laberintos recorridos hasta llegar al momento de su no muerte. Pero, ¿quién sabía de ella? ¿Quien le preguntaría por su no existencia?

Solo él. Tal vez recordase un algo, una anécdota, un beso furtivo que aun no ha malgastado, o caricias que no se confundan con otras caricias. Si es así no lo demuestra; baila sobre el mundo como si nunca hubiese coincidido con aquella sombra. Tiene dos corazones pero que importa quién se lo regalo o si aquellos besos son de otro, le alegra en los días grises y eso es suficiente. El nombre de la que fuera su dueña tanto da si ya no le pertenece, si puede venderlo por otro cualquiera más joven y fresco.

A veces, ella, fingía ser un alguien que no habitaba en su interior. Se daba importancia para que la mirasen y escribía capítulos que podían ser vagamente recordados. Pero no era su historia, era una obra de teatro en la que aparentaba conservar un corazón latiendo la misma pesadumbre, marcando los mismos silencios y amarguras. Esos días era poca la realidad que se le escapaba de entre los labios. Dibujaba un corazón sobre cartón grueso y lo pintaba de fuego antes de colgarlo bien visible en la solapa, que todos pudiesen respirar su personaje y lo quisieran aún sin conocerla. Cuando terminaba la pantomima quemaba su disfraz sobre el viento, para que una de las dos pudiese paladear la libertad, luego se condenaba a media vida de no coger las llamadas, enviar el spam a la papelera y a escribir una y mil veces ” Jamás volveré a salir de mi mundo”. Cuando vuelven a olvidarla construye otro pequeño poema sobre el cómo hacer llevadero lo insoportable. – Estas loca- por eso se fue. Se marchó llevándose hasta el hueco de su dolor. Llegó tan lejos que, a tanta distancia, solo podía odiarle- No me busques.

Las noches de luna llena el hombre lobo era amable- Ven- y ella rechazaba sus, para los tiempos que corren, buenas intenciones.  Solo quería comer un poco pero ella era demasiado complicada. Tenía que esperar la dulce muerte y no tenía tiempo de llorar otros huesos. Siempre que la segadora llamaba a su puerta era buscando a alguien con un corazón prendido a la solapa.- Los fantasmas- solía explicarle- no me pertenecéis.- De nada servía que insistiera en ser la misma chica, la muerte se iba sola, sin encontrar a la difunta adecuada.

Alguna vez estuvo tentada de no borrar el disfraz, dejarse atrapar por el frío toque. Pero no soportaba la idea de que alguien reconociese el cadáver de quien no era o, más bien, que no supiese el hombre de dos corazones a quien pertenecía. Aun esperaba que entrasen sus dos latidos para poder fundirse, jamás regresaba. – Sabes- un día la muerte tuvo un ratito- Llevo siglos viniendo a por tus extraños compañeros de piso. Nacen y desaparecen por arte de magia. Nunca puedo matarlos y tu quieres que te coja a ti por ellos, eres muy rara. No creo que vuelva nunca más por aquí a perder el tiempo.- También se fue el hombre lobo enamorado de la libertad. No le Prohibió seguirle pero ella tenía la cabeza perdida y no se dio cuenta. Tampoco le prometió no regresar. Se llevo la mano al pecho agujereado y sintió el recuerdo de una palpitación que pugnaba por volver a llenarla. Cogió tijeras, cartón, pintura y un imperdible. Escondió su vacio tras la manualidad y miro a su alrededor, no había nadie. En la calle la gente parecía ignorarla- son ciegos- le dijo el viento.

– Entonces, tu- pero se marcho deprisa por que no quería cuentas con ella. Había visto demasiadas veces como se había dejado amar con un capricho y luego había desaparecido, todos los ciegos lo habían visto. Nadie se le acerco y aquella noche durmió sola. Lo intento un par de veces más antes de escribir su nombre con cuchillas por todo el cuerpo. Pero ella cumplió su palabra, no apareció.- Llamas a la muerte equivocada- le dijo la puerta cerrada- ella no vendrá. Ni ella ni al que deseas- luego perdió un poco más la cabeza y se sentó a no esperar nada.

Cuando volvió el hombre lobo solo fue una pequeña visita por los viejos tiempos.- sigh, niña mía, que hambre me vas a hacer pasar, que bonito corazón de papel se te pudre a los pies. ¿Me lo dejaras comer esta vez?- con una risita juguetona le dijo que no- Bueno,- se conformo el animal- tampoco sería suficiente para saciarme, es pequeño como el de verdad. Busque a tu amigo para ver si él me dejaba arrancárselo.- De repente ella comprendió el horror y escribió el pánico de lo que pensaba en su rostro- oh, no te preocupes. Fui a matarle pero ya estaba muerto cuando llegue, ha pasado demasiado tiempo para únicamente dos corazones. Yo quería liberarte de su carga pero tú ya eras libre, no te hacía falta.

De repente ella había contado todas sus arrugas, había sumado los años, la espera y, todo, pareció demasiado para este final.- ¿está muerto?- susurro. Pero eso ya no iba a cambiar nada.

LaRataGris


El hombre eléctrico

24 abril 2012

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para el hombre eléctrico. Cualquier otro día hubiese hecho saltar la misma alarma. Se habría puesto en pie y con un delicado beso biomecánico le hubiera susurrado a su compañera- despierta, cariño. Es un referencia de casualidad precioso.

Esther se hace la remolona, deja correr el tiempo exacto para las caricias programadas en su amante y, justo después, se despereza mientras el prepara un nutritivo desayuno a base de naranjas, café y tostadas de mantequilla y mermelada de fresa.

Martes. Se repite.

Miércoles. El hombre eléctrico la despide desde la ventana. Sonríe y lanza un amor soplando sobre la palma de su mano.- Contaré cada segundo- y Esther desaparece mientras el se desconecta en el armario de la entrada, quiere estar perfecto para cuando ella regrese. Su mente de placas cerebrales flota inexpresiva entre tiempos cronometrados para saber cuando tiene que volver a la vida. Un calendario de experiencias le insinuá con que actitud reaccionar a su llegada: Hoy vendrá hundida por alguna payasada de su jefe. Recopila algunas baladas y su mente ordena al fuego que se encienda en la chimenea.

Jueves. Cada paso medido.

Viernes. Se despierta antes de tiempo. La casa parece un mausoleo, solo su vida sobrevive aunque no sea real. Busca el fallo del sistema que le ha hecho levantarse tan pronto pero, cuando lo encuentra, decide no repararse. Su carcasa se ha llenado de aire. Sin ordenes archivadas se limita a estar allí, mirando las paredes con la única intención de esperar a Esther. Cuando llega realiza todos los movimientos adecuados sin decir una sola palabra de su problema de conexión. Todo sigue igual.

Sábado. Ella se va y el sale del armario en cuanto escucha cerrarse la puerta.

Domingo. -Y si todos somos hombres eléctricos, incluso las mujeres- Busca conspiraciones en las horas muertas- solo la mitad son reales o puede que la humanidad se halla extinguido y nosotros repetimos sus acciones sin saber que le debemos obediencia a un fantasma.- En ese instante decide vigilar a su ama con frialdad calculada. Ella también se repite en cada referencia de casualidad, como el. Nunca intenta reprogramar algo fuera de lo común. Se Podría decir que sus dudas y pensamientos son algo mas humano que la misma existencia de Esther.

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para la mujer eléctrica.

Martes. Se repite. Nada le hace sospechar del dulce autómata. Tan caballero como siempre, un calco de la promesa publicitaria- Venza su soledad por unas cuotas insignificantes- Se había llegado a sentir tan fea antes de conocerlo. Su mejor compra y, si algo había cambiado, era para mejor. Lo sentía mas lleno de vida, atento a todo lo que ella hacia, entonces ¿por qué no podía disfrutarlo?

Miércoles. La mujer eléctrica despide la sombra de la ventana.

Jueves. Cada paso medido. La referencia de casualidad no es distinta a la anterior. Como un ballet que ha sido ensayado por media vida; los arrumacos justos, las caricias pertinentes mientras vigilan sus espaldas.

El trabajo es un lugar aburrido, el sitio perfecto para que vuele la imaginación. Se sienta tras la mesa imitación a madera, huele el tacto de la misma y una sensación de normalidad la ahoga. Su vida se puede comprar en los mismos almacenes. – Molly- grita por el interfono- necesito la factura del hombre eléctrico. Quiero saber todo lo que compre ese día.

Viernes. Se despiertan antes de tiempo.

Sábado. El se queda y ella se esconde tras el ruido de la puerta del aerocoche. Espera un día entero, como si se hubiese ido a trabajar. Vigila las sombras de las ventanas, observa como el hombre eléctrico no parece hacer nada en concreto mientras olvida cargarse.

A su regreso la espera en el armario, con los ojos cerrados y los músculos distendidos. Se activa con su presencia y ambos se sonríen.

Domingo. Y si todos somos mujeres eléctricas?

Abril. El hombre de la compañía dibuja gráficas en la pantalla, determina el correcto funcionamiento de los humanoides y decide que vidas renovar. Al azar, escoge varias referencias de casualidad, revisa las familias, la programación y elige que nuevas realidades poner a la venta para quien se sienta demasiado vacío. Se encarga de preservar los valores de la sociedad, mantener el sistema gracias a la perfecta sincronizacion de las parodias. A su espalda un refrito de viejas series televisivas ayudan a mantener la moral alta. Selecciona en el catalogo varias ficciones policiales, las retransmitirán en hora de máxima audiencia para que algunos quieran borrar sus recuerdos, que se recreen en otra realidad mas adecuada. Los hombres y mujeres eléctricos necesitan pagar nuevos estímulos, no encasillarse en el mismo papel por toda una vida.

LaRataGris


La mujer cosida

26 diciembre 2011

La mujer envejecida empieza a ser una pesada carga para ella misma. Arrastra su cuerpo desgastado mientras el día la va desmontando. Apenas le quedaba carne sobre el esqueleto y su piel es una fina sabana cubriendo huesos desnudos.

Lleva una cesta de mimbre donde recoge las piezas que ya no pueden más; los flácidos brazos de extremos torpes y resbaladizos, la cabeza destrozada, las piernas frágiles.

Cada noche se arrastra hasta su madriguera donde a media luz se vuelve a coser. Lanza puntadas de hilo negro sobre tonos decolorados, añade cicatrices a todos sus suicidios y reconstruye un cuerpo de derrotas con los restos que le quedan de vida. Mientrastanto la televisión del usar y tirar zumba soluciones fáciles a su oreja. Le ofrece piezas nuevas de juventud y costuras invisibles. Plástico suave y reluciente- volverás a ser eterna- le acaba tentando-el doble de pechos si llamas en un instante-. Pero esta demasiado ocupada como para aceptar. Tiene su historia, penas y tristezas… derrotas de las que salir sin esconderse tras una mentira.

LaRataGris


Los hijos de puta no deberian tener amigos

13 noviembre 2010

Los hijos de puta no deberian tener amigos ni vida


Dicotomia hombre mujer

9 mayo 2009

Dicotomia hombre mujer


La pareja disfuncional

14 octubre 2008

A tí te gustan las mujeres y a mi los hombres. Tú eres una niña y yo un crío. Nos damos la mano por la calle, somos extraños.

Lo que te hacía parecer más bonita era que eras un marimacho, hablabas con fuerza y te pintabas barba de dos días. A tí te gustaba verme de gitana, con mi falda plisada, haciendo que volase delante de tu cara. Remarcaba mis labios y enloquecías, tú me llevabas bailando lento y era así como nos queríamos.

Luego llego Tami, que te llenó la cabeza de tonterias. Te queria normal, amando a las chicas de tu mismo sexo y sin apenas resistencia te saco de casa.

Yo me quedé solo, pensando en tí; cómo me gustaban tus calzoncillos cuando te metías calcetinas de paquete y jugabamos en la eternidad.

No es cierto que me gusten los varones, ni las hembras, lo que quería era estar a tu lado, con nuestras rarezas, sin más. Besarte en los labios, dejarte mi marca, que te moleste mi carmín.

No creo que me llegases a amar, solo buscabas reflejos que no eran ciertos, espero que ahora seas feliz, aunque yo sólo me quede con los recuerdos.

No te olvides de que si algún día necesitas un medio hombre, aquí estaré para tí.

LaRataGris.