La vida mezclada

9 agosto 2011

Vivía en una habitación pequeña, parte de una almacén dividido con paredes de papel, un sitio en el que resguardar el cuerpo de la realidad.

La respiración de todos los que habitábamos el edificio era una sola y acompasada. Inhalábamos los mismos sueños con insignificantes matices. Habíamos asimilado como propias las enseñanzas de los medios, la escuela y finalmente la misma sociedad que, con el cerebro bien reordenado, nos empujaba a querer dinero y estatus con el que poder alejarnos de las calles que nos habían visto crecer.

Por eso mismo surgieron las fronteras de la habitación. Nadie debía espiar nuestro futuro, copiar los planes y llegar antes al gran final prometido. Pero las finas paredes no eran capaces de retener los llantos y ansiedad de aquella carrera. Era raro no notar como se movían los vecinos, como se revolvían inquietos en los duermevelas. Girábamos sobre nosotros hasta que finalmente era inevitable que algunos se golpearan contra los frágiles muros de color que fueron cayendo.

Invitados por la casualidad, al vernos liberados de la soledad, empezábamos a romper las paredes de la celda. Siempre encontrábamos la misma mirada de otros presos, nuestros iguales con idéntica hambre y pena. Fue tan fácil darnos cuenta que no queríamos robarnos las miserias, que sólo necesitábamos sobrevivir para empezar a vivir de otra manera… fue tan sencillo que quisimos ayudarnos. El que no podía levantarse se apoyaba en los más fuertes y, poco a poco, mi pequeña habitación se transformo en un mundo sin límites.

LaRataGris


Filósofos del ruido

8 agosto 2011

Nos sentaremos a esperar iluminación, que la vida se revele y todo tenga sentido. Nos quedaremos quietos, gritando que es un suplicio, que quema la piel y nos ahoga el aire. Seremos mártires de la causa, visionarios, profetas que saben del futuro más que del presente.

Atentos a nuestro cuadrado de poder, marcador de directrices, movimientos, filosofadores del ruido y el atropello. Nos dormiremos en los brazos blandos de la tranquilidad, soñaremos revoluciones y pintaremos soluciones mientras criticamos a quienes construyen vida en las calles. Jugaremos a rebeldía de andar por casa, enemigos del sistema en llantos y amigos por inactividad y miedo.

Ya no es miedo, es la derrota que precede a la batalla.

LaRataGris


Festejo familiar

7 agosto 2011

En mi familia hay unos tiempos muy marcados para toda celebración. Llegar a la iglesia, saludar y entrar recitando un conjuro y amen. Yo me quedo en la puerta, buscando por donde arder mejor mientras hago campaña de ateísmo junto a los que me convierten en fumador pasivo.

En el convite algunos se alimentan en la barra libre. Felices lloran todos los que debían, tal vez los que bebían alegría en copas. Mientras, los abstemios, guardamos la ropa y dignidad del que necesita ser recogido. Muchas conversaciones de recuerdos, de años de no buscarse, de quererse, de amarse, de idolatrarse con locura entre perfectos desconocidos que se duplican y te desdoblan. Que vivan los novios, los niños bautizados, confirmados y siempre ole cuando acaban con una saeta que Lola recita con el mal disimulado orgullo de ser la borrachuza que mejor atina en una o ninguna de las notas de la melodía-Va por el homenajeado.

Todo es un caos que se ordena en tópicos, en el esquema de cualquier boda, bautizo y comunión de los míos. Un baile de apariencias y hermandad del que soy considerado oveja negra por no atribuirme el populismo adecuado.

LaRataGris


«Teato» de dinero

3 agosto 2011

Primer acto. Velatorio.

Cortes, el dueño, presenta el pésame a la viuda. Besa su mano, le hace una reverencia, se inclina, se inclina, se inclina y se inclina hasta que el lumbago le obliga mirar hacía arriba con una sonrisa forzada.- A sus pies, señora- y cae literalmente empujado por el dolor.- Siento tanta pena por su marido. Que muriese así… de esa manera.

-No guardó ningún ticket- le responde ella con seriedad- Siempre le decía que me los diera, por si se intoxicaba, que yo pudiese reclamar con la factura en la mano. Que si se moría yo tuviese derecho a pedir una buena indemnización por la mala digestión pero… no hay pruebas.

Se levanta como puede y respira aliviado.- Le dejo una tarjeta por si alguna vez quiere volver a mi restaurante. Desde el incidente hemos mejorado el servicio.

-Adiós.

Fin del primer acto.

Cada uno elige un camino distinto. La Viuda llora el dinero que ha dejado de ganar. Mientras, el dueño, se siente bien por que ningún comprobante le obliga a pagar el funeral. El difunto se pregunta si debería resucitar en esas condiciones y el público no sabe por donde van los tiros.

Segundo acto. Cementerio

Aparece una ardilla en escena. Se queda en medio del escenario y no pasa nada. Palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras… cientos de ellas rellenando nada.

Fin del segundo acto.

La ardilla… el público.

Tercer acto. Fin.

Fin del tercer acto.

El escenario vacío. En la platea se escuchan murmullos de intranquilidad. Alguien reclama su dinero, gritan, rompen sillas…no sale nadie a calmarlos.

Apagan las luces del teatro y la violencia no para. Pasa una hora, dos,… mil años y, de repente, el biznieto de la ardilla original viene a dar una explicación.-Es la irrealidad que nos rodea.

Un iluminado recoge el testigo y se forma una mesa redonda. Pseudointelectuales cifran las repercusiones y el debate relaja a las fieras.-En este mundo, si vendes algo, te preocupa que si muere te pueda denunciar, no el simple acto de morir.

Fin.

Acaba con la ilusión de que les ha servido de algo, han aprendido y los mil años de lucha parecen justificados.

LaRataGris


Restos en descomposición

31 julio 2011

El hombre muerto de la esquina murió de hambre o frío, tal vez de las dos cosas. Hace seis meses, su cuerpo espera que alguien lo reclame.

La familia no aparece y los vecinos se han quejado al ayuntamiento. Quieren que lo recojan por que con el calor no se puede, se descompone, huele e infecta de insectos la calle primero, barrio, ciudad y un mundo que no tiene presupuesto para salvar a la gente. No se lo pueden llevar, no hay fondos para las recogidas desde hace un año, tendremos que convivir con los cadáveres que aparezcan.

Un don nadie, cansado del hedor, lo mete en bolsas de basura. Aún lo esta troceando cuando la policía le pregunta por lo que esta haciendo con el difunto. Le explican que es un delito deleznable, horrible y motivo de una cuantiosa multa que saneara ligeramente las cloacas del estado. Si es rápido, una transferencia desde cualquier banco, le aplicaran un descuento, le felicitaran y no lo ficharan como a un terrible criminal. El hombre sonríe con su tarjeta de crédito en una mano y el carnet en la otra, se siente bien por qué esta ayudando a la recuperación de su país. Con su contribución y la de muchos desheredados seguiremos oliendo a mierda por los mismos rincones del gueto.

Recuerda, esto es una historia, es ficción. En la vida real si dejan morir a alguien recogen sus restos

LaRataGris


Sin corazón

28 julio 2011

El hombre demasiado triste pensaba que su corazón se encogía en exceso, palpitaba muy lento y quedaba a la deriva del pecho, chocando con las paredes de la caja torácica. Dolía tanto la vida, ver como la gente aceptaba las injusticias como algo cotidiano y sin solución, que pensó que si lo tiraba su existencia sería un poco más llevadera.

Se lo arrancó de un golpe, sin sentir nada. Ya no notaba el dolor, las penas, las tragedias le parecían insustanciales… igual que la alegría y la esperanza. Era un ser pasmado, un autómata perfecto y brillante.

Pero el hueco que había dejado, el pequeño agujero, del tamaño exacto al corazón, era demasiado grande, pesado e insoportable. Empezó a buscar algún objeto liviano que taponase la entrada de aire. Recorrió el mundo entero sin echar la vista atrás, sin tan siquiera girarse para ver como de la semilla que había lanzado germinaba un árbol de un millón de flores que endulzaban el viento.

Recorrió siete veces el planeta antes de volver al mismo punto del que había partido y sentarse a descansar a la sombra de su árbol. Era enorme y llenaba de felicidad a todos los que paseaban a su lado. Unos niños jugaban entre sus ramas, los amantes se abrazaban en los claroscuros y los ancianos tomaban una bocanada de aire antes de continuar caminando hacía ningún lugar. Era un sitio mágico como no había encontrado en ninguno de sus viajes. Aquella noche durmió tranquilo y por la mañana probo la fruta del árbol. Era un tanto amarga, dulce y picante. Un extraño sabor de mezclas contrarias y complementarias. Poco a poco su hueco se fue llenando del jugo de las frutas. El pecho empezó a palpitar lento, a la deriva de un encogerse normal ante las injusticias… Ya no quería volver a sentir frío, prefería abrir los ojos y aprender a cambiar el mundo antes que tener que transformarse en gente que pasea solitaria, buscando lo que ellos mismos lanzaron. Quería ser valiente y enfrentarse a las tristezas.

LaRataGris


Aire

28 julio 2011

Supongo que el anuncio llegó en el mejor momento. El aire en la ciudad estaba cada vez más viciado, era espeso y respirarlo te dejaba un poco muerto. Seguías caminando pero sin saber muy bien donde ir o que hacer.

Todas las emisoras parecían querer dejar patente que así era imposible vivir. A cualquier hora hablaban de la polución, la suciedad, los gérmenes y enfermedades que llegaban con el viento.

-Taratatata- sonaba constantemente la melodía- compra aire puro- repetían los altavoces de infinitas esquinas. El nombre de la empresa se quedaba flotando en la cabeza durante unos segundos antes de desaparecer, lo suficiente como para que pudiésemos salir corriendo hacía las tiendas con las ideas claras, las palabras grabadas. – Por favor, deme aire puro de Siluro S.A.-

En dos días se agotó las reservas de oxigeno prefabricado y, los que habíamos probado su pureza, temblábamos por una pequeña dosis para poder acabar con aquel mono insufrible. La fábrica lanzaba malos humos que lo empeoraban todo. La maquinaria producía más rápido de lo que podía, los ejecutivos se frotaban las manos pensando en como toda esa contaminación se transformaría en dinero. Los consumidores hacíamos cola a las puertas de la industria, seguíamos los camiones de reparto, agotabamos cada remesa más rápido que la anterior, como si el aire fuese algo vital que no podíamos conseguir de otra manera.Comprando aire

Cada vez mayor demanda, mayor producción… peores humos. Como el cadáver de un pez arrastrado por la corriente, nos dejamos llevar…

A nadie le extraño que nos intentasen vender el aire, siempre ha habido caraduras, pero que todos se lo comprásemos…

LaRataGris


En tiempo de sueños

22 julio 2011

Era un hombre pequeño, casi ridículo, desde luego insignificante, de escasa importancia para la vida de sus vecinos e incluso la suya propia. Nada, absolutamente nada, se detendría si el diminuto ser desaparecía sin más.

Era algo que se lo habían remarcado por activa y por pasiva. Desprecios, olvidos y educados insultos diarios le recordaban tal y como era, una mierda que se secaba allí donde estuviera.

El, que siempre sonreía, jamas perdía los nervios y contestaba con voz átona y aburrida- Es tiempo de sueños-.

Allí se escondía. Entre elfos y dragones se construía un personaje, una dulce fantasía contraría al mundo real. Cada día intentaba pasar más tiempo dormido, alejado de todos los que no notaron que dejaba de volver, que sus ofensas pedían un nuevo punching-ball para hacerles la vida más llevadera.

Al final nombraron a otro don nadie, un alguien prescindible para no necesitar sentir pena por su propio existencia.

LaRataGris.


El día en que jamas conocí a Picasso (*)

14 julio 2011

Cuando yo nací Picasso ya estaba muerto. Se había inventado y reinventado cientos de veces hasta ser un cadáver tan interesante como reservado. No era nada accesible, no concedía entrevistas y apenas se le veía fuera de la tumba.

Conseguí su teléfono de un amigo cubista en común y tras diez tonos la centralita insinuó con su voz de máquina pregrabada- Pablo Ruiz Picasso se encuentra dormido o fuera de cobertura. Por favor, inténtelo un poquito más tarde. – Jamas me cogió el teléfono o me devolvió la llamada.

Perdía mi tiempo en la lectura de sus cuadros. Buscaba discretos mensajes encriptados y me desesperaba por no poder conocerlo. Un día especialmente caluroso decidí olvidarlo. Quemé todas sus pinturas y me arranque los recuerdos de aquellos años perdidos. Pero mucha gente me seguía preguntando sobre el, querían saber si seguía obsesionado, si me había vuelto loco ya o lo haría la semana que viene. Era difícil romper el fuerte vinculo que había adquirido con aquel completo desconocido.

Hastiado fui al parque del castillo en el que reposa su cuerpo y con toda la fuerza de la que pude proveerme le grite- Pablo, hoy sera el día en el que jamas te conoceré. Ahora ya puedo seguir mi camino.- Y Pablo respondió en el ulular de una lechuza.

LaRataGris

(* Nda. Juego de palabras imposible de traducir al francés)


El hombre gastado

12 julio 2011

El hombre gastado.

Autocensura

Ilustración de LaRataGris

Sin encontrar las palabras, el señor equis, dibuja las lágrimas de sus ojos. Traduce la ansiedad del mundo y la borra inmediatamente para que nadie tenga que llorar sus penas. Es un hombre gastado, apenas una sombra de lo que fue. Atrapado en el miedo de saber demasiado.

Antes de marcharse, Laura, siempre le preguntaba por su rostro blanco e impenetrable. El respondía nada encogiendo el cuerpo tras la careta de una sonrisa.

No quería que se fuera pero le mintió. Le dijo que ya no la quería, que se había enamorado de otra…que estaban mejor solos. En cuanto cerró la puerta comenzó a sentirse pequeño.

Cada noche se retuerce. Contrae todos y cada uno de sus músculos hasta que el dolor se vuelve insoportable. Entonces abandona su cuerpo a la deriva, libera las ataduras de la mente y se deja llevar sonámbulo, buscando la inercia de la realidad.

El lápiz describe las derrotas del silencio y rompe palabras contra la pared mientras su corazón empieza a palpitar un poco más deprisa.

Cada trazo es un doloroso trozo de vida. Cuando despierta desnudo y manchado de pintura se asusta de todo lo que ha vomitado. Entre los dibujos se cuelan referencias políticas, datos, cifras,… escándalos que acabarían con más de un fantasma del poder.

Nervioso deshace su camino sin dejar de vigilar todos los rincones, preocupado por si las cucarachas le están observando. Esconde la realidad, que nadie venga a acallarle. Después se arranca la piel para que ninguna manchita de pintura indiscreta delate sus revoluciones nocturnas. Su vida ha de ser tan normal y aburrida como pueda. Trabajo y casa sin levantar demasiadas sospechas. Que sus antiguos amigos no quieran venir a visitarle.

El hombre nuevo

libre

Ilustración de JKal

El señor equis que vive en el espejo no deja de copiar los movimientos del hombre gastado. Se abandona al instinto para moverse igual y nunca intenta anticiparse. La realidad conoce gestos que el no podría ni imaginar, historias de la vida de los muertos que le ponen los pelos de punta. Como un mimo obediente transforma su casita a imagen del mundo real, cada objeto en el lugar exacto. Como un dibujo con siete diferencias en el que todo parece idéntico, ningún detalle se ha dejado al azar pero… bajo el sofá, ocultas entre las pelusas, a empezado a guardar todo lo que su yo verdadero ha ido borrando.

Participó en las orgías nocturnas de conocimiento mientras se rebelaba por las mañanas. Cuando tendría que haberse desecho de las pruebas, el, prefirió esconderlas de ojos que se las quisieran robar. Así, mientras todo quedaba en silencio, se convertía en un hombre nuevo, libre y solitario. Gracias a lo que aprendía había empezado a ser autónomo. Llegaba a las mismas conclusiones, sentía el mismo miedo pero, si tenía que morir por lo que ahora sabía, quería irse con su amada. Poder liberarla de su falso paraíso.

Urdió un plan sencillo; dejó de imitarse. Seguía atento a todas las revelaciones aunque ahora tenía en mente otras ideas. Cómo si el fuese el auténtico empezó a forzar los movimientos del sonámbulo. No fue difícil hacerse con el control de su cuerpo ausente. Dormido, sin fuerzas, con sólo unos días de práctica consiguió que dejase el móvil frente al espejo, que se quedase su imagen para así poder cogerlo tras el cristal. Espero a que el no estuviera y marcó los mismos números que tantas veces había utilizado.- ¿Laura?- y Laura salió corriendo al oír su voz.

Entró sin llamar, acercándose lentamente al espejo, tal y como le había pedido por teléfono. La habitación estaba en penumbra, pero no tanto como para no ver a su amado. Según el reflejo debería estar a su lado, ella tendría que estar abrazándolo igual que a su imagen. Estaba sola. Tras el cristal su yo inverso lloró mientras el reflejo de nadie le hablaba sin emitir ningún sonido. Se acariciaron, ella suspiró y miró fijamente hacía fuera, rozó los labios en el vidrio y le dio un beso de despedida. Sobre el vaho que se formó escribió en letras giradas- adiós, ya no puedo seguir atrapada.-

La mujer sin reflejo

Censura

Ilustración de MJó Daffunchio

Cuando la imagen de Laura se marchó con la de equis ella se quedo sola. De una forma como jamás había estado. Le habían arrancado las entrañas, le hicieron el vacío y nada ni nadie la podía tocar. Se había quedado absolutamente sola y frágil.

Equis casi no pudo verla escondida tras una mota de polvo, asustada de todo. Estaba algo más viejo y deteriorado, a la vez era un niño desorientado en medio de un desierto sin su mama. No parecía poder articular palabras coherentes. Miró el espejo donde no se veía Laura, en el que tampoco estaba el. De las falsas paredes brotaban todos sus disimulos. Lanzó el puño intentando ocultar su culpa y en cada cachito de cristal se seguía dibujando la verdad.

Sintiéndose atrapado se dejó caer junto a la única persona que había querido en esta vida. Allí esperaría a que las sombras dieran la voz de alarma y la oscuridad cayera sobre ellos hasta destrozarlos.

– Moriremos- le dijo a Laura, que se había quedado dormida- Tu ya pareces una muerta-

-No,- contestó su bella durmiente- estoy soñando la libertad que me negaste-. Entonces se dio cuenta de que ella sólo era una mujer sin reflejo. Una carcasa sin contenido, la botella vacía de algo que derramó hace tiempo.

Cansado entornó lo ojos y se dejó llevar por la deriva del sueño. Atravesó el espejo, llegó hasta la que había sido su imagen y miró con sus labios la piel suave de la Laura huida. Era el sabor de su amante, el aroma a la vida delicada y embriagadora… la oscuridad ya no podía alcanzarlo.

LaRataGris