Caminar: acción de moverse. Desplazarse de un punto a otro, mediante el uso de piernas o patas, a una velocidad media. El desplazamiento también se da a velocidades altas: entonces es conocido como correr. A saltitos, en coche, moto, tren, bicicleta,… Hay diversas formas de desplazamiento, haciendo uso de distintos medios de transporte, que no son caminar.
La ley marca un camino recto por el que discurrir con tranquilidad, las leyes nos previenen del mal caminar, errático o direccionado. Si lo deseas puedes caminar en círculos en algún circuito oval, correctamente acondicionado: circula hasta el infinito. La gente advertida procura que sus pasos sean de un perfecto discurrir, no infringen ley alguna y hablan por el camino, piensan y discuten.
La nueva ley del caminar incidirá sobre las palabras, temerosa de que estas puedan afectar al futuro caminar.- hay que evitar- dice- las sendas oscuras. Atajar los nuevos caminos antes de que sean conocidos.- y es que la gente no ha de conocer nuevos lugares, ni las formas de llegar; la gente ha de caminar allí donde se le ha marcado.
Compró una máquina del color de la miel. A simple vista se veían partes de sus engranajes, silbando unos contra otros al rozar los dientes de sus ruedas. La puso en el recibidor donde, siempre que venía alguien, se quedaba como hipnotizado observando sus giros sin final, embriagado por el frío olor a falso metal viejo.
A las dos semanas de tenerlo algunas de sus piezas comenzaron a oxidarse. El movimiento de la perfecta máquina color miel empezaba a ser lento y farragoso, carente de cualquier belleza observable.
El dependiente del bazar sólo tenía una solución; le ofreció comprar una nueva.- para mi también es un engorro- camelaba su razón mientras la embolsaba- cada catorce días, un mes máximo, tengo que desechar las que no he vendido por lo mismo. Pero claro, usted entenderá, es un producto tan apetecible. Si unicamente no fuese tan bella, si no se vendiese.- Realmente era una máquina exquisita, de delicados silbidos y precisos contraejes, no podía no poseerla.
Compró una máquina color miel para sustituir la que había perdido y una segunda para el dormitorio, donde se iría durmiendo mientras respiraba el estatus de su compra. Tenía dos máquinas color miel y no descartaba una tercera para la cocina.
Una hoja en blanco junto a otra idéntica. Tan iguales, tan perfectas en su vacío: busca las siete diferencias, unicamente siete. El hombre inmejorable analiza cada pequeña imperfección, el gramaje, que si una se ha doblado más que la otra al sacarla del paquete, en cual se ha detenido una mota más de polvo, las impurezas, el…toquetea, resopla y vuelve a empezar. Lupa en mano, enciende una luz, se despeja y justo en su lecho de muerte ríe al descubrir las siete diferencias de golpe: no vivir, no sentir, no pensar, no comer, obsesionarse, perderse, no encontrarse e, incluso, morir antes de tiempo, la octava por la tardanza, como compensación.
– Lo principal- se tranquiliza a si mismo- es no perder la calma.- La habitación en penumbras tras el nuevo apagón y, si es como siempre, serán mínimo tres días con sus tres noches. Ha empezado a ser tan habitual que la nevera guarda poco que se estropee y en la mesa, siempre, crepita una vela a punto de apagarse.
– ¿Estas…ahí?- Juno suele llegar arrullada por las sombras, demasiado tímida para cualquier lugar bien iluminado. Apoya la cabeza en la pared del rellano, la balancea dándose pequeños golpecitos contra ella. No son los golpes lo que atraen a Oliver, sabía que ella bajaría, siempre lo hace. Se acerca hasta la puerta y sin abrirla apoya la oreja para escuchar- No funciona la tele- nunca se da cuenta de lo que le rodea, la tele funciona o no funciona, el mundo no necesita nada más.
– Tranquila- intenta calmarla- tenemos que estar tranquilos.
Oliver jamas le abre la puerta, atraviesan la pared con palabras de consuelo, con los gestos invisibles. Tiene demasiado miedo a que ella entre y ella calla por que le asusta que el quiera invitarla a vivir.- Tengo una vela- le dice- quieres que te lea la guía de la tele mientras se apaga la llama, puedo intentar poner las voces.- y ella asiente por que sabe, que aunque no la vea, el se la acabara leyendo, convirtiendo el teatro del contacto en algo real.
Juno cierra los ojos y respira hondo- te quiero
– ¿Qué?- pero ella ya ha atrapado su osadía en jaulas de silencio. Al rato el hace por olvidar y comienza a leer.
– programa de las mañanas, líder de audiencia, seguro que hay mucha gente viéndolo con nosotros, creo que la presentadora ha metido la pata hasta el fondo…- y los dos ríen con alguna desproposito.
¿Quien es Nestor Bakyunin? No creo que halla alguien que no conozca al campeón multiversal pero ¿quien es realmente Nestor Bakyunin?
El menor de una familia humilde: su padre obrero cualificado en Pujalte S.L., su madre asesora internacional para la división Manhattan, todos sus hermanos conocidos de sobra.
Creció sin su madre, siempre de viaje, y su padre llegaba tarde y cansado, se dormía intentando jugar con ellos. Su hermano, Henry, era el encargado de que nunca le faltase de nada- tienen demasiados títulos para no ser nada- era algo que Henry decía cada vez que el padre empezaba a roncar.
Estudiaban en un colegio publico, cuando los recortes los habían dejado siendo un reflejo de lo que fueron. Buenos profesores no podían compensar demasiada religión, demasiadas leyes irrefutables. Nunca llegó a comulgar con todo aquello y a punto estuvo de tirar por el retrete sus estudios por no enmascarar sus opiniones sobre el cristo de los térmicos. Finalmente, llegado el día, contestó con la milonga que le habían explicado y aprobó no sin cierto recelo de su profesor.
La universidad fue un escollo insalvable. Habían despedido a su padre por que la empresa no ganaba tanto como preveían y su madre nunca había tenido un sueldo de macho alfa. Sin beca, una vez más por los recortes, solo podía ir de oyente en las clases teóricas. Practicaba en casa donde daba rienda suelta a experimentos que jamas le hubiesen permitido oficialmente. Al contrario que sus padres, sin titulo, era alguien que no podía ser contratado. Unicamente podía optar a trabajos físicos donde fueron reduciendo su inteligencia a base de golpes y palizas. Así fue como adquirió su resistencia y su necesidad de titulación. El camino fácil fue la lucha libre donde escaló puestos hasta convertirse en el campeón multiversal que todos adoramos.
De las memorias del mejor luchador multiversal, Nestor Bakyunin.
El poeta gordo se sienta al amparo de la noche y escribe en su penumbra los sentimientos que no tiene. Finge palabras que no le pertenecen, que son unicamente la definición de un diccionario de términos barrocos y abigarradas florituras.
Sus poemas son como una máquina de metal fundido, con engranajes de cristal hueco donde ruge el hirviente líquido. Hermosa carcasa de lo que el valor debería permitir vivir sin necesidad de tanta parafernalia. Un arrullo, al final, de musas burlonas que le prometen la droga de la complaciencia, le engañan para tenerlo contento.
– Esto es vida- se frota el pene mientras deja escapar la realidad en una sombra. Se siente más gordo que poeta, por que vende barata su carne de soñador.
– ¿ A cuanto va el poeta?
– A tres sesenta y cinco el kilo, pero es un cantamañanas
El cansancio es una virtud, divina virtud, prohibida. No esta permitido parar pero si lo haces que sea para explotar. Tienes que volar, expandirte, aprovechar ese segundo soberbio. Si quieres acumula felicidad por que luego hay que continuar. La vida, en gran medida por culpa del trabajo, de quien manda, es una carrera sin final.
– No pienso participar- le obligaran a ser parte de la maquinaria, una pieza importante hasta que sea sustituida. Con el alma por los suelos. A pesar del dolor tendrá que seguir haciendo girar su rueda hasta que lo cambien por otro más valido.- no quiero participar.-pero necesita el dinero que le da la esclavitud y es todo o nada, sumisión o revolución y, claro, lo segundo esta prohibido por quien no le interesa que estalle lo que no ha de cambiar.
Llevaba una camiseta con un cristo del sagrado corazón, un tío con barba, solía llamarle. Sin dinero hasta los más ateos pueden parecer creyentes, si la ropa que donaron a la parroquia lo propicia o si el sueldo justifica los hábitos.
No le daba el sarpullido que esperaba, pero tenía que dar demasiadas explicaciones en cuanto reconocían al personaje famoso, Jesus. Eso si, siempre era una buena entradilla para predicar su buena nueva, ¡ Dios no existe!, que en realidad no era nada nuevo pero si una buena y vigente, urgente, necesidad el transmitirlo antes de que otro incauto picara, ya había demasiada oveja en el redil.
Vicente había empezado a trabajar sin cobrar en una fábrica muy prometedora, le prometo que si lo hace bien, le decían, si no rechista, si cumple, si se plega, si…llevaba ya tres meses así y empezaba a estar harto. El Cristo de su camiseta se había borrado con el sudor de su frente y, dignificado, esperaba que le lanzasen alguna miseria que pudiese roer. Tengo tanta hambre, rugían sus tripas, que aguantare un poco más para ver si compensan mi dedicación y altruismo. Pero la recompensa no llegaba y murió de inanición.
Lo recibieron en la fosa común, vestido con sus mejores galas, su camiseta desgastada y unos pantalones del uniforme que no había devuelto. Algún día, le decía siempre un fantasma que le había tocado como compañero, nos levantaremos como un sólo muerto y expropiaremos los mausoleos, seguro que la gente de los nichos de clase media nos apoya. Pero Vicente callaba por que ya sabía que o se había hecho en vida o, si no, uno se muere y se lo queda como un recuerdo de lo que pudo sin suceder.
La siguiente actividad parte de un juego-magia popular cuya finalidad es convertir un barco de papel en una camiseta. De pequeño siempre escuché que dicha camiseta era la del capitán, aquí se ha adaptado a un pirata ya que la actividad se realizará para la clase dels pirates. Así mismo, la historia que aquí podrás leer es algo más detallada y larga que la que allí se contó, adáptala a tu público nosotros así lo hicimos.
Las figuras te irán indicando en todo momento como usar los materiales para la actividad. En nuestro caso ya llevábamos cositas hechas de casa para facilitar la labor de nuestros jóvenes artistas pero tu puedes implicarlos desde la construcción del barco hasta la confección de la camiseta.
Materiales:
Una hoja de papel (la nuestra la pintamos con rayas rojas y blancas)
Un dibujo del pirata Mala pata (siempre que no decidas dibujarlo con los artistas)
Una camiseta recortada (siempre que no decidas hacer lo mismo que en el punto anterior)
pegatinas de colores (a ser posible del mismo color que las rayas de la camiseta, aunque también podéis decidir pintar, usar plastilina, papel de colores…)
Una moneda de chocolate
Pegamento o blue-tack
Una historia
La camiseta del pirata Malapata
¿ Conocéis al pirata Malapata? Era el bucanero con peor suerte de los siete mares. Ya le faltaba una pierna de su primer naufragio, tenía un ojo gandul y no había encontrado ni uno sólo de los tesoros que había buscado en las islas desiertas.
– Que horror-solía lamentarse- soy un pésimo pirata.- pero no se desanimaba. El quería recorrer todos los océanos del planeta tierra y por eso se construyó un barquito de papel.
– No lo hagas- insistieron sus amiguitos- se hundirá- le avisó su loro de pirata. Pero él, que sólo pensaba en hacerse a la mar, botó su barquito de papel, permitiendo que el viento lo meciese lejos del puerto.
Las olas le acunaron por tres días antes de encontrarse en medio de una formidable tormenta. Rayos y truenos iluminaban y retumbaban en todo el cielo. De repente, uno de estos rayos, cayo sobre el barco rompiendo la popa
El pirata Malapata no se asustó. Achicó el agua, tapó el agujero y gritó al girarse y ver que un tifón había aparecido de la nada, arrancando la proa del barco.
Entonces si que empezó a preocuparse viendo que no le quedaba barco con el que navegar. Subió por el palo mayor, pensando que si estaba en el punto más alto se salvaría de morir ahogado. Pero el monstruo Jocantaro (sustitúyelo por un tiburón gato si no eres un friki) saltó desde el agua, rasgando la vela de un bocado. El barquito se hundió mientras el pirata Malapata gritaba- que mala pata.
Y ¿sabeís qué es lo único que se veía flotando sobre el agua cuando por fin quedo en calma? La camiseta del pirata Malapata
Y ¿sabéis qué le paso al pirata Malapata? No tenéis que preocuparos por él porque por primera vez en su vida tuvo tanta, pero tanta, tanta, tanta suerte que un delfín que pasaba por allí lo llevó hasta una isla desierta donde encontró un tesoro inmenso de monedas de chocolate. Había tal cantidad que decidió repartirla entre todos los niños del mundo para evitar la tentación de comérselas todas él y que luego le doliese la tripita.
Hoy el pirata Malapata os ha enviado una foto suya para que veáis lo contento que esta y una moneda de chocolate.
Pero, ¿ os habéis fijado que es lo que le falta al pirata Malapata? La camiseta. ¿ Queréis hacerle vosotros la camiseta?
La actividad:
Vero les explicó la historia e inmediatamente después les repartimos los piratas entre ella, Alicia y yo. Fue difícil convencerlos para que no se comieran la moneda nada más verlas pero una vez superado ese escollo empezamos a poner pegatinas. Cada niño tiene una teoría sobre lo que son líneas rectas, pero al final todas quedan chulisimas con sólo dos pegatinas o mil apegotonadas una encima de la otra. Les pides que te hagan una para ti, te pruebas una de las que ya hay y todos te dicen lo pequeña que es entre risas. Luego empezamos a pegar las camisetas sobre el pirata, se ríen cuando al presionar la camiseta un sonido de mi boca hace que suene como un pito y todos quieren escucharlo y que le digas que la suya es preciosa ( aunque a mi las que más me gustaron fueron las de Pau y Alicia 8P)
Acabamos cantando y bailando, con ganas de repetir otra vez por que lo realmente complicado es transmitir lo divertido que fue.