26 agosto 2013
Neleco timora, sentido or. El grajo es, por definición, un ser antropomorfo de veinte por sesenta que responde a la voz de «kia, yip sirl pring». Su pelaje, de color violáceo, se eriza cuando atraviesa fantasmas y adquiere, en ese mismo instante, la apariencia de un leviatan de tonalidad verde oliva, de sabor dulzón y empalagoso.
Respetado en toda la comunidad animal por su racional intelecto solo tiene un cazador natural: el oso polar. Su rencilla, por la propiedad intelectual de unas tierras yermas, ya dura minutos e, incluso, segundos medios. No hay ningún otro animal que pueda considerarse su depredador nato.
Hay gente que discrepa de esta descripción, le otorgan a todo grajo, sin excepción alguna, una actividad anodina, muy similar a la de cualquier otro pájaro. Los representan con picos y plumas de colores normales, sin plantearse que lo normal es solo una reiteración, no lo real. No dejan que hablen, que solo vuelen alto o bajo según indiquen los refranes y nada más que implique mirar, entender, analizar. Huelga decir que los contrarios son seres sin imaginación, de piel rasgada y pies planos. Son los recortadores de imposibles, los de frases preparadas y acciones comedidas, los señores del abismo y el miedo.
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20 agosto 2013
La estrategia era sencilla: silencio. Acatar sin rechistar, hacer lo que se me manda, aparentar sumisión pero, por dentro, estar hirviendo, odiar todo lo que me obligan a ser.
Macerare la rabia de ese grito contenido, lo reservare para cuando considere oportuno y no haré nada, absolutamente nada. Seguiré a pies juntillas sus directrices mientras, junto a mi gran odio voy cuidando un pequeño miedo a quedarme sin pan, a que me quiten la casa, a no poder respirar, a no tener lujos, ni aliento…. me asfixia mi diminuto terror que tiene demasiado por crecer, colonizar y dejarme muerto. Tanto me puede esa ridiculez que ya no puedo y callo y acepto mientras por dentro…
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Escrito por laratagris
5 agosto 2013
Rosa se pasaba la vida sentada junto al mar. Sobretodo si llovía, mejor si diluviaba y nadie se atrevía a salir de casa. Le encantaba mojarse en esa soledad y notar que se purificaba respirando el aire limpio de la lluvia. Las pastillas para el miedo eran cada vez más caras y prefería autoconvencerse de que el ritual de sentarse a ver las gotas golpeando el mar le servía de algo, le relajaba.
Apenas es un segundo, con suerte dos, y después su estomago rugía, se daba cuenta que estaba en mitad de la nada, empapada y sin dinero, añorando una pequeña dosis de verdadera paz. Pero sus temores ya no pasaban por la seguridad social. Entonces respiraba hondo bajo el agua, suplicando que por una vez funcionase la renovación, necesitaba olvidar y esa era la única forma que se podía permitir.
Ana no quiso notar la pendiente. El mundo era su mundo, el mismo de siempre. Es verdad que las cosas eran algo más caras, que su sueldo en cambio parecía disminuir y seguía teniendo hambre a las horas habituales, con la misma intensidad y voracidad. Le gustaba seguir comiendo, poder encender la tele, enfrascarse en sus programas chorras y olvidar que había empezado a tocar sus ahorrillos. No era mucho: un viaje que habría querido hacer, para el que aún no le llegaba y cada vez menos, un plasma un poco más grande…un goteo que le iba a permitir tener electricidad, comida y agua potable para un vasito esporádico. De vez en cuando se encontraba suplicando- que no surjan imprevistos- pero siempre había algo y, por eso, al final decidió quitarse de lo menos importante, su alimentación era insignificante comparada a todo lo que le daba el olvido.
Uri no era más que un reflejo pesado y sin fuerza. Parecía estar pero sólo era un objeto mientras su mente buscaba otro plano astral, un espacio más feliz. Ademas su cuerpo, su única ancla a la realidad, empezaba a marchitarse, se pudría no por la edad si no por la desesperación de tener que vivir en concentrados de tristeza. Cada vez que regresaba y su intelecto se llenaba de la carne fofa y flácida, cuando intentaba que una orden empezase a mover su carcasa se daba cuenta de que no le quedaba demasiado tiempo.
– Acaso,- pensaba- no inicie mi huida por eso mismo, por que no me quedaba nada, ni tan siquiera vida.- Aún sabiéndolo le resultaba desalentador. No quería dejar taras los buenos recuerdos pero, como tantos otros, necesitaba olvido. No era el único en el pabellón pero si el que llevaba más tiempo y su cama era un bien demasiado preciado, desde fuera esperaban para poder abonar lo que no valía ni un céntimo. Pronto tendría que regresar a casa o cumplir su promesa de desahuciado por el que ya no merecía la pena pagar nada, de cualquier forma el desenlace sería idéntico, necesitaba otra realidad.
Lorenzo abrió la ventana que daba al interior de su corazón y miró. Había tanta gente en el, incluso algunos que no reconocía, pero la vida fuera estaba demasiado complicada como para echarlos. Entró por allí mismo, como un ladrón al que no le pertenece su propia musculatura por que la tiene regalada.
A el lo reconocían todos, cada uno de ellos quería acercarsele para saludarlo. Si lo notaban algo perdido volvían a presentarse- Rafael, Amanda, Ursula, Laura, …- demasiados nombres que se hubiesen podido resumir en uno único, el nombre de los desheredados, a los que ya no les queda nada más que olvidar.
Allí eran felices y todos comentaban lo bonito y grande que Lorenzo tenía el corazón, aunque empezaba a ser difícil moverse en el, comenzaban a ser demasiados. Lorenzo intentaba ampliar sus cavidades, bombeaba más fuerte para que las paredes se extendiesen y apunto de la taquicardia siempre se decía que el no podía olvidar, demasiados muertos dependían ya de el.
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29 julio 2013
La ciudad engalanada, vestida de alegría y fiesta mientras, la gente pequeña que la habita, se le pudren las entrañas. Es un exquisito cadáver de cuerpo aparente viviendo el futuro de este presente muerto, una fulana en rebajas para poder comer de limosnas.
– Que mis esclavos- dice por boca de su alcalde- trabajen por menos, hasta que desaparezca el día y se funda la noche. Sed serviciales con los compradores extranjeros.
De distintos países empiezan a llegar vivos atraídos por la carroña promocionada. Picotean sin descanso hasta que no queda nada para la pobreza autóctona, unicamente sus microtrabajos de sueldos ridículos. Se cuentan por millones los asalariados que no tienen ni para sobrevivir. Trabajan sin vida, sueñan sin imaginación, siempre con la exigencia de saber más.- chapurree ingles, aprenda ruso, conozca el noruego y el francés o alemán…. Estudie lenguas pero no la de los inmigrantes, esos que se integren. De más por menos.
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22 julio 2013
Amanece el día de siempre. El de correr, estresarse y agachar la cabeza.
Amanece, el día de siempre. Correr, ansiedad y humillarse.
Amanece el mismo día. Prisas, angustia y el amo.
Amanece. Deprisa, para y lo que usted diga.
Amanece sin novedad.
Amanece.
Amanece y un día de regalo en el que acumularte y recuperar todo lo que te han robado durante la semana. Pero estas tan cansado, tan jodido y con tanto por hacer en casa que saludas de pasada a los que quieres, envías un mensaje a los amigos y te derrotas hasta que, un día después, amanece…seis amaneceres a la semana y un único amanece….
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15 julio 2013
Hoy no quiero perderme en palabras. Las arengas, los discursitos, te descargan sin solucionarte.
Hoy quiero encender revoluciones. Prenderle fuego a lo retrogrado y, si es necesario, quedarme solo sobre la faz de la tierra, como ahora pero por algo decente.
Hoy que tengo mi jaula, mis grilletes y, a duras penas, mi forma de pensar y moverme en la prisión del mundo, hoy grito pero no para que me escuches. Hoy me jaleo, me insuflo fuerzas e intento no mirar hacia atrás sin perder el pasado de vista. Hoy me estoy forjando, futuro desde las raíces, las entrañas hoy, hoy y hoy no quiero que solo sean palabras…
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8 julio 2013
Más allá del escaparate la tarde parecía apacible. El sol, soberbio, se entretenía en el cielo azul, calentando los nítidos cristales. La gente que vivía en aquella tienda se empeñaban en absurdos, tareas que mantuviesen contento al cacique. Limpiaban lo limpio mientras soportaban la tensión por si algún dragón rugía.
– Alto- susurro el amo- yo soy bueno. No os levanto la voz, sonrió,… debéis quererme- y al unisono aplaudieron su elocuencia por que, si bien era suficientemente amable, su contrariedad podía ser nefasta.
Inmediatamente volvieron a sus quehaceres hasta que el dueño se marcho. Un estruendoso suspiro escapo de cada cuerpo y los esclavos organizaron distintas brigadas. Con una agilidad desconocida deshacían lo mismo que se habían esforzado por realizar, hasta que el desorden fue exacto al del día anterior y pudieron descansar. Cuando volviesen a abrir seguirían siendo necesarios. Eran cenicientas sin sueños de príncipes, era suficiente con sobrevivir, existía el presente y su falsa promesa de seguridad.
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1 julio 2013
Allí donde cayó muerta de hambre un cartel pide una ayudita. Es su forma de ser recordada, una especie de homenaje, su lapida y también un olvido anterior.
Pasando cada día, viendo su piel pegada a los huesos que ya no respiran, los caminantes entristecidos, le echan la calderilla que les pesa y aligeran monedero y conciencia.- No,- tartamudea su calavera- que ya no puedo ni moverme. Me cuesta una vida pedirte esto pero, tráeme la comida, dame de comer, resucitame o déjame desaparecer.- Y un papel lleno de palabras suplicantes la recuerdan allí donde ya no hay mas que polvo, donde la dejaron desaparecer.
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24 junio 2013
Jamas aprendí a lanzar el trompo, peonza, baldufa o galdufa- según escribas o sea-. En mi época- cuando los niños no eran como yo ni tampoco como los de ahora, que me son tan distintos como los primeros- estaban hechas de madera maciza y, a mi, lo que me perdía era decorarlas, armarme de rotuladores y mancharlas. – No lo negare- me hubiese encantado hacer todos los trucos que les veía a mis compañeros: girarlas a velocidades de vértigo, que salten, arrastrarlas como perros, que bailen en la palma de mi mano y hacerle cosquillas a la piel del mundo. Había trucos para liar la cuerda, la mejor inclinación para tirar, como recoger … un poco igual que hoy pero en diferente material.
Hoy- siguen las de madera pero parecen ser para niños poco funkis, de poco cache- las fabrican de polímeros ligeros y fibra de carbono- plásticos-. Una anilla marca el recorrido de la cuerda y- no se por qué- tienen mas soltura, con un truco que han memorizado por su espectacularidad- la hacen volar y aterriza girando sobre la mano-. No se si resistirían nuestra brutalidad de lanzarlas unas contra otras, con las puntas afiladas, sobre otras danzarinas, cubiertas con armaduras de chinchetas. Su carcasa impoluta, sin ningún dibujo manchando el logotipo original, no invita al salvajismo o a la creatividad. Sin alternativa para el pintamonas, o la sabes lanzar o estas fuera.
– Puntualizare- Hay copisteras en las que- ¿ a cuanto el kilo?- añaden tus fotos, escudos de equipos o mil emoticonos varios. Como si los nuevos artistas solo tuvieran que hacer un cortapega del producto manufacturado. Tal vez, ahora, tenga que aprender a lanzarla- ¿ no crees mainstream?.
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0. Portada, 2. cuentos | Etiquetado: baldufa, carbono, cuento, cuentos, cuerda, de mi mano, el trompo, espectacular, Fibra, fotos escudos, funkís, galdufa, LaRataGris, madera, peonza, pintamonas, pintar, polimero, Trompo |
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Escrito por laratagris
19 junio 2013
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